El blog de Antonio Piñero

Juan, el hijo de Zebedeo, en la literatura apócrifa

19.04.10 | 07:10. Archivado en Hechos Apócrifos de los Apóstoles
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Hoy escribe Gonzalo del Cerro

Introducción

Otro de los apóstoles de Jesús, que han suscitado mayores adhesiones de atención y devoción, ha sido Juan, hijo de Zebedeo y hermano de Santiago. Son abundantes las razones que han movido a los fieles a una actitud de admiración y cariño sin límites ni reticencias. Dentro del colegio apostólico ocupa uno de los puestos preferenciales de los tres discípulos distinguidos por Jesús con un trato de intimidad especial.

En efecto, Pedro, Juan y Santiago fueron testigos oculares de circunstancias reservadas para ellos y escondidas a los ojos de los demás. La resurrección de la hija de Jairo (Mc 5,21-43 par.), la transfiguración sobre el monte Tabor (Mc 9,1-9 par.) y la oración en Getsemaní (Mc 14,32-42 par.) son tres ocasiones en las que Jesús puso de manifiesto sus preferencias. En consecuencia, uno de los discípulos elegidos para las intimidades del Maestro era Juan, el hijo de Zebedeo y hermano de Santiago.

1. Identidad personal

Sin embargo, uno de los mayores problemas que llenan de incertidumbre a los investigadores sobre la personalidad del apóstol Juan es el de su identidad. Las vacilaciones de Eusebio de Cesarea son una prueba de las dificultades que afloran de los textos. Eusebio reconoce que son varios los discípulos que llevan el nombre de Juan (H. E. VII 25,14.). Tiene conocimiento de un apóstol de Jesús, de un Juan denominado el “Presbítero”, de otro Juan que compuso el libro del Apocalipsis. Sabe de forma precisa que en Éfeso se conservaban dos sepulcros que llevaban la denominación de “Sepultura de Juan” (Ibid. VII 25,16).

El autor del Apocalipsis se autopresenta con un “Yo, Juan” (Ap 9,9; 22,8), por lo que está claro que el autor del último libro del Nuevo Testamento era conocido por ese nombre de Juan. Eusebio acepta esas palabras, puesto que el mismo autor del libro lo dice, pero no se sabe qué Juan fue el que lo escribió. Porque en estos pasajes “no se identifica como hace frecuentemente en el evangelio cuando afirma que era el discípulo al que amaba Jesús, o el que se reclinó sobre su pecho, o el hermano de Santiago o el que vio con sus ojos y oyó con sus oídos al Salvador” (Ibid. VII 14).

El hecho evidente por los textos es que Juan fue uno de los primeros discípulos llamados por Jesús. Los Sinópticos describen minuciosamente la escena de la llamada. El lugar, el mar de Galilea (Mt y Mc) o lago de Genesaret (Lc). Las circunstancias, las faenas propias de su profesión de pescadores. En el mismo pasaje la llamada fue dirigida a dos parejas de hermanos, Pedro y Andrés junto a los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan (Mc 1,16-20 par.). Los cuatro forman luego parte de los doce de la lista de los Apóstoles (Mt 10,2-4 par.). Este detalle está en la base de las razones por las que la tradición atribuye a Juan su personalidad de apóstol, evangelista, discípulo amado, autor del cuarto evangelio, las tres cartas y el Apocalipsis. Es un dato que debemos tener en cuenta al margen de los resultados de la investigación histórica. Nuestro propósito es presentar la vida y el ministerio de los Apóstoles de acuerdo con los datos de la literatura apócrifa.

Otra escena, que siempre ha sido referida a Juan el evangelista, es la de la vocación de los dos discípulos del Bautista, narrada con atractivos detalles en el cuarto evangelio. El relato sitúa los hechos en el contexto de la predicación de Juan el Bautista. Se hallaba éste con dos de sus discípulos cuando vio a “Jesús que pasaba y dijo: «He aquí el Cordero de Dios». Los dos discípulos oyeron lo que Juan decía y siguieron a Jesús. Se volvió Jesús y, al ver que le seguían, les dijo: «¿Qué buscáis?» Ellos le contestaron: «Rabbí (que quiere decir Maestro), ¿dónde habitas?» Él les dijo: «Venid y lo veréis». Fueron, pues, vieron dónde habitaba y permanecieron con él aquel día. Eran alrededor de las cuatro de la tarde. Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús” (Jn 1,35-40).

De forma sorprendente, no ofrece el relato detalles que puedan facilitar la identidad del segundo discípulo. La tradición, que atribuye a Juan de Zebedeo la autoría del cuarto evangelio, da por supuesto que ese discípulo es el autor del relato y que calla por humildad la mención de su nombre. El detalle se repite reiteradamente en toda la obra, incluido el caso de las referencias al ”discípulo a quien amaba Jesús”. Pero frente a los silencios o intencionadas omisiones en el cuarto evangelio, Juan es mencionado repetidas veces tanto en los Sinópticos como en los Hechos de los Apóstoles.

Sin embargo, el discípulo del Bautista que siguió a Jesús en compañía de Andrés, el que permanece oculto tras el silencio del autor de la narración, debía de ser alguno de los componentes de la lista de los Doce. El discípulo a quien amaba Jesús, autor del cuarto evangelio, era también obviamente un miembro del colegio apostólico. Estaba durante la última cena “recostado en el pecho de Jesús” (Jn 13,23.25), luego tenía que ser uno de los doce Apóstoles. A. Piñero presenta al autor del cuarto evangelio como el discípulo amado (Guía para entender el Nuevo Testamento, Madrid, 2006, pp. 395-398). El capítulo 21,24 del cuarto evangelio lo afirma sin género de duda, pero en ningún pasaje de la Escritura se afirma que el discípulo amado fuera precisamente Juan, uno de los hijos de Zebedeo.

Saludos cordiales. Gonzalo del Cerro

16 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Carlos Sánchez-Montaña 22.04.10 | 00:25

    μεταμορφόω - μετεμορφωθη - metamorphoō

    Las metamorfosis (Metamorphoseon, en latín), del poeta romano Ovidio consta de más de 250 narraciones mitológicas que se suceden en el tiempo desde el origen del mundo hasta la transformación en estrella del alma de Julio César,

  • Comentario por Xabier 20.04.10 | 11:30

    Matizo: la Pascua de Resurrección es inmediatamente después a la Pascua judía en tiempos de los primeros cristianos. Eso es lo que quería decir.

    Sobre la metamorfosis de Jesús, si tomamos en consideración la Navaja de Occam, está clarísimo que la inspiración de Marcos 9 y paralelos es judía.

    La comparación con Roma está traída por los pelos, mientras que el paralelismo con Éxodo es claro y transparente.

  • Comentario por Arcasa C73 20.04.10 | 10:00

    Saludos desde la Cd. De México.

    Lo importante en la discusión presente es que entendían los judíos por "hijo de Dios".

    A Salomón se le llama de esta manera (1 Crónicas 17: 11-13)y también en un par de ocasiones al pueblo de Israel (Isaías 43:6; Jeremías 10: 18-20). En ninguna de ellas se da a entender algún rasgo de divinidad, como lo implica la mayoría de la exégesis cristiana a Jesús.

    Para el caso, para Juan ni siquiera es un título exclusivo a un hombre (Juan 1:12). El carácter de divinidad en Juan parece empezar a delinearse en Pablo, contra lo dicho por Pedro en Pentecostes (Hechos 2:22).

  • Comentario por Carlos Sánchez-Montaña 20.04.10 | 09:58

    Xabier, ¿como puede ignorar cosas tan importantes?

    Lea sobre las fechas de celebración de la Pascua judía y cristiana. Lea sobre la composición del calendario litúrgico católico, ... lea un poco y déjese de prejuicios de catequesis de barrio.

    Las Pascua cristiana siempre es en domingo la judía no. Siempre en “dies solis”. Su celebración coincide solo a veces.

    Y el calendario litúrgico católico se confecciona desde cálculos astronómicos del sol y la luna. La fecha es variable y determina todo el calendario anual.

    Escribe Xavier: ¿Los emperadores romanos se volvían brillantes?

    Ya veo que no tiene mucha información de lo dice refutar, consulte las acuñaciones del imperio, verá emperadores brillantes desde Augusto en adelante.

    Menos descalificaciones y más lectura, amigo.



  • Comentario por Xabier 20.04.10 | 09:04

    Se me olvidaba.

    La celebración de la Pascua de Resurrección coincide con la Pascua judía. ¿Ignoraba una cosa tan elemental?

  • Comentario por Xabier 20.04.10 | 08:57

    Esoterismo pseudo-científico puro y duro.

    1. Antes que en la llamada transfiguración (o metamorfosis, más exactamente) se dice que Jesús es Hijo de Dios en la escena del bautismo (Mc. 1:11).

    2. Los evangelios dicen que el rostro de Jesús se puso brillante (como el de Moisés en Éxodo 34) y que sus vestidos blanquearon. ¿Los emperadores romanos se volvían brillantes?

    3. La metamorfosis es simplemente una visión: «No contéis a nadie LA VISIÓN hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos.»

    4. El término "Hijo de Dios" no es extraño al Judaísmo. Ahí está el Salmo 2:7, cosa que no ha podido refutar.

    5. El blanqueo de los vestidos y el rostro de es tan anatema como el blanqueo del rostro de Moisés. Y la voz de Dios que dice, por segunda vez, que Jesús es su hijo amado es tan blasfema como el Salmo 2:7.

  • Comentario por Carlos Sánchez-Montaña 19.04.10 | 21:50

    μεταμορφόω - μετεμορφωθη - metamorphoō

    Jesús se transforma - se transfigura - en el "hijo de dios"- "mi Hijo amado".

    Ningún judío admite cosa semejante. Y Moisés nunca recibió tal honor.

    Esta "metamorfosis" es propia de Roma y de los emperadores y un anatema en el judaísmo. "ANATEMA"

    Desde Augusto en adelante los emperadores se transfiguran en el "hijo de dios".

    Y la liturgia necesaria para tal fin precisa de unos elementos como los descritos en los textos y utilizados en el calendario litúrgico católico.

    Sin ALTAR, equinoccio del SOL de primavera y LUNA llena no se puede determinar el ciclo litúrgico del año 2011 y el momento de la resurreción de Jesús.





  • Comentario por Xabier 19.04.10 | 20:02

    ¿En qué lugar de Marcos 9 se dice que Jesús se transfigura en Dios?

    La metamorfosis de Jesús no es extraña en el Judaísmo, pues también le ocurre a Moisés, aunque más light (Exodo 34:29-35)

    Y la voz de Dios diciendo "este es mi hijo amado" tampoco tiene por qué repugnar al Judaísmo: "Voy a anunciar el decreto de Yahveh: El me ha dicho: «Tú eres mi hijo; yo te he engendrado hoy.»" (Salmo 2:7)

  • Comentario por Carlos Sánchez-Montaña 19.04.10 | 18:54

    Escribe Xabier: "La transfiguración tiene una clarísima significación judía."

    Ningún judío de ningún lugar admitirá como propia la transfiguración de un hombre en dios.
    Si lo hiciese se convertiría en cristiano y dejaría de ser judío.

    Una cosa es alcanzar a ver el rostro de dios, cosa que le ocurre a Moisés, y otra muy distinta es transfigurarse de hombre a dios como se relata de Herodes Agripa I y de Jesús.

    Eso es un episodio romano, plenamente vigente en el siglo I, y que tiene como objeto ensalzar al emperador. El hijo de dios.

    Para ello era preciso algunos elementos litúrgicos que son descritos en el evangelio: “cefas” y “los hijos del trueno”. Un altar y el sol y la luna.

    Cosas igual de necesarias (altar, sol y luna) para determinar el día de la resurrección. El paso de cuerpo mortal a divino.

  • Comentario por Carlos Sánchez-Montaña 19.04.10 | 18:33

    Xabier:

    Y para transfiguración literal la de Herodes Agripa I en el teatro romano y relatada por Josefo.

    "a la salida del sol, se puso una túnica toda ella de plata y caminó hacia el teatro. Entonces la plata brilló con todo su esplendor causando una especie de temor y de temblor en aquellos que estaban viendo el espectáculo. De inmediato la multitud llamó desde varios lugares, con palabras que en verdad no eran para su bien, tratándole como a Dios, y gritando: “En el pasado te hemos honrado como hombre, pero ahora te honramos con una naturaleza superior a la de cualquier mortal.”

  • Comentario por Carlos Sánchez-Montaña 19.04.10 | 18:11

    Xavier
    Mirar a todo es importantísimo.

    Y muy importantes son el sol y la luna, los “hijos del trueno” también llamados los “hijos de Zebedeo”, en el rito católico actual: La fecha más importante de su liturgia, la que cada año marcan los pontífices de Roma como fecha principal de su religión, es señalada tras consultar a los “hijos del trueno”.

    La fecha del domingo de Resurrección es el primer domingo después de la luna llena posterior al equinoccio de primavera.
    Una fecha cambiante que solo se puede determinar estudiando a la luna y al sol. Igual que los pontífices antiguos.

    El Jesús de los textos evangélicos es un judío romanizado que se apoya en elementos tradicionales que están en pleno vigor en la Roma del siglo I. “Cefas” y los “hijos del trueno” acompañan al Cristo en su transfiguración igual que acompañan al emperador romano en la suya.

    Un ritual romano que se tenía que hacer en un lugar determinado y bajo unas con...

  • Comentario por Xabier 19.04.10 | 16:51

    Respondo a Carlos Sánchez Montaña. La transfiguración tiene una clarísima significación judía.

    Invito a leer sin intermediarios Marcos 9 y Éxodo 24. Aunque hay diferencias razonables, los paralelismos son clarísimos: Jesus/Moises, los tres apóstoles/Aarón, Nadab y Abihú; la nube que se forma.

    No está mal mirar a Roma, pero también hay que mirar a más sitios.

  • Comentario por Carlos Sánchez-Montaña 19.04.10 | 14:39

    Los símbolos romanos de los textos tienen un significación muy clara para los que los recibían. Hoy perdida y olvidada.

    Las claves son romanas, la transfiguración ante "Cefas" y los "hijos de Zebedeo" tiene una significación romana concreta. El paso de hombre a dios según la liturgia romana dispuesta para el emperador.

  • Comentario por Carlos Sa´nchez-Montaña 19.04.10 | 14:32

    Los hijos de Zebedeo o "Boanerges" fueron según los textos: "ϊακωβο" y "ϊωαννη", es decir, Jacobo y Juan.

    Que es lo mismo que decir que los "hijos dados por dios", los "hijos del trueno".

    Zebedeo "ζεβεδαιου" procede de una raíz hebrea (Ben-Zebdi / Bar-Zebdi) que significa dotado, dado por Dios.

    En el siglo I, todos los griego-hablantes del Mediterráneo conocían desde su infancia a los "hijos del trueno" "los dados por dios": EL SOL Y LA LUNA.

    Que a Jacobo acabe "suplantando" (eso significa su nombre) a Iago-Jano, tras Nicea, y ser llamado Sant-IAGO, dios solar etrusco-romano.

    Y que Juan no se sepa bien si es representación femenina de la Luna o evangelista, solo es la consecuencia de la confusión impuesta por los judíos-cristianos en Nicea.

    Los símbolos romanos de los textos tienen un significación muy cl...

  • Comentario por W Blanco 19.04.10 | 09:14

    (termino) ..para apresarlo y condenarlo a muerte, informándole de la existencia de un traidor en su grupo. Jesús pudo conocer todos esos detalles por la información que este Juan (no el de Zebedeo)sino el denominado "el presbítero". De ser así, en la ültima Cena no participaron trece sino catorce comensales.

  • Comentario por W Blanco 19.04.10 | 09:09

    ¿Y no podía ser el discípulo amado otro discípulo de nombre Juan, bien situado económicamente y bien erlacionado con la casta sacerdotal, y que tuvo acceso directo al proceso de Jesús en el Sanedrín, y que permitió el paso de Pedro al patio donde se celebró el juicio, y que asistió a todo el proceso de crucifixión, muerte y enterramiento de jesús. Sus recuerdos bien pudieron ser transmitidos muchos decenios después a un joven discípulo suyo también llamado Juan, que pudo ser el que escribiera el cuarto Evangelio en base a sus recuerdos y muy tardíamente. Ello explicaría el enorme retraso en la publicación del cuarto evangelio, en un contexto en el que ya se estaba perfilando las bases del catolicismo "oficial" y ortodoxo. Bien pudo ser también este Juan, llamado el presbítero aquel al que Jesús encargó preparar la última cena y al que luego encomendó el cuidado de su Madre. Por su buena relación con el sanedrín, bien pudo anticipar a Jesús los movimientos que se estaban gestando para s...

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