El blog de Antonio Piñero

El mundo de Jesús. El judaísmo del siglo I en crisis (138)

13.04.10 | 06:37. Archivado en Jesús histórico, , Judaísmo
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Hoy escribe Antonio Piñero

Hoy le toca el turno a un libro de John Riches, director del Departamento de Estudios bíblicos de la Universidad de Glasgow, cuyo título coincide con el de la postal de hoy.

Opina Riches que Jesús fue ante todo un gran profeta y un innovador religioso. Como otros personajes grandes de este estilo, sus palabras y obras trascienden su propia época. En Jesús es esto evidente. Su figura ha penetrado en el más allá temporal y espacial de su Galilea natal, porque Jesús percibió hasta cierto punto mundos nuevos y tiempos nuevos, situados más allá de lo que podían imaginar la inmensa mayoría de sus contemporáneos.

He aquí la ficha completa del libro:

John Riches, El mundo de Jesús. El judaísmo del siglo I en crisis (Colección “En torno al Nuevo Testamento, 20). Editorial El Almendro, Córdoba, 195 páginas, segunda edición de 2003. ISBN: 84-8005-026-8. Adquirible en la web de la editorial.

Uno de los problemas diarios con los que se encuentra uno, por ejemplo en sermones y homilías, es que el clérigo de hoy interpreta a Jesús fuera del contexto en el que surgió y le hace proferir palabras o expresar sentimientos e ideas que son auténticamente imposibles, aunque tuviera Jesús perspectivas más amplias que las de sus contemporáneos. Esas extrapolaciones corrientes sólo tienen valor en el mundo de la interpretación puramente teológica; no suelen tener fundamento histórico alguno, suelen ser un tanto arbitrarias aunque provistas sin duda de buena voluntad y, en mi opinión, dicen muy a menudo de Jesús lo contrario de lo que habría dicho él si hubiera vivido en el siglo XXI.

Para evitar este peligro el autor examina en el presente libro el contexto social, económico político y cultural del judaísmo palestinense del siglo I que, debido a la ocupación romana, Había experimentado una gran crisis de erosión intelectual.

La primera parte (contexto social, económico político) es brevísima y apenas dice más de lo que se encuentra en muchas obras de introducción al entorno del siglo I, por ejemplo, en “Año 1. Israel y su mundo cuando nació Jesús” (Madrid, Edit. Laberinto, 2007). El autor lo sabe y prácticamente lo da por sobreentendido. Comienza de verdad el libro cuando aborda en la p. 47 el tema de la unidad y diversidad del judaísmo desde el siglo III a.C. hasta la época de Jesús, y se centra en los cambios sufridos por la religión judía desde la época macabea y en la síntesis y exposición del credo básico de cualquier tipo de judaísmo del siglo I, incluido el de la Diáspora.

Para mí lo verdaderamente original de este libro es cuando compieza a exponer los grupos de pensamiento y acción en ese siglo I y los compara con el ideario de Jesús. Lo normal en los libros que tratan del entorno de Jesús (por ejemplo el de Hans Josef Klauck (Die religiöse Umwelt des Urchristentums, "El entorno religioso del NT", Kohlhammer, Stuttgart, 1995, y el de E. Ferguson, Backgrounds of Early Christianity, "El trasfondo del cristianismo primitivo", Grand Rapids, 1989) es explicar brevemente el pensamiento de saduceos, fariseos más celotas, como subrama de los esenios y fariseos, y esenios mismos, y dejar que el lector efectúe mentalmente la comparación de todos éstos con la figura y el pensamiento de Jesús.

Pero Riches efectúa la comparación él mismo. Además otro hecho importante que no suele aparecer en los mencionados libros que tratan del “entorno del siglo I”: el autor considera sistemáticamente el pensamiento de Juan Bautista y su posible grupo y lo compara de igual modo con el de Jesús.

Riches actúa también de otra manera a la usual en el proceso comparativo, manera que me parece original y que obliga al lector a profundizar en el pensamiento de los grupos judíos intensamente religiosos y comprometidos que convivieron con Jesús. Escoge cuatro temas y va analizando y comparando el pensamiento de los grupos religiosos judíos arriba mencionados, y contrastándolo con el de Jesús. Luego intenta situar a éste dentro de ese panorama señalando y argumentando a quién se parece más la teología del Nazareno, de quién disiente más o qué novedades aporta a la imagen del judaísmo de ese siglo.

Los cuatro temas, nucleares de comparación son los siguientes:

a) cómo se entendía el concepto de “comunidad del pueblo (elegido) de Dios”;
b) cómo cada grupo establecía sus prioridades religiosas y qué medios empleaba para el cumplimiento de las normas de grupo;
c) qué esperanzas escatológicas o de futuro tenía cada grupo;
d) cómo entendían la idea del reino/reinado de Dios con especial pensamiento en las concepciones de Jesús al respecto.

Para que nos hagamos una idea más clara del sistema de Riches: cuando expone el establecimiento de prioridades y normas de mantenimiento de cada grupo, hace hincapié en el análisis de lo siguiente:

a) los saduceos y su deseo de un verdadero culto en el Templo;
b) los celotas y los métodos diversos para buscar la independencia nacional;
c) Juan Bautista y su predicación de la inminente llegada del juicio y del reino;
d) los esenios y el cumplimiento estricto de las “obras de la Ley”;
e) Los fariseos y el intento de transferencia del culto del templo a una comunidad local: vida sinagogal y de familia.
Todas estas ideas se contrastan con la de Jesús.

En cada apartado hay una conclusión particular y luego una general que sitúa a Jesús en cada entrono teológico con especial hincapié en el concepto del Reino de Dios que viene de inmediato.

Mi opinión sobre el libro: acepto la originalidad del planteamiento metodológico; me parece bien el intento de expandir y profundizar en el pensamiento de las “sectas judías” del siglo I, concediendo a su pensamiento una mayor extensión de lo que normalmente se hace; me parece excelente la continua atención prestada al ideario teológico de Juan Bautista y a su continuidad y contraste con el de Jesús. Estoy de acuerdo también en que no hay que considerar a Jesús como “una figura celeste venida para revelar misterios y fundar una nueva religión” (p. 168).

Por otro lado, no creo que sea acertado ver a Jesús como una parte del proceso de creación de una teología propia dentro de las sectas, pero también y sobre todo “al margen de este proceso” (p. 166). Ello significa potenciar en exceso las diferencias de Jesús con sus contemporáneos y no acaba de explicar cómo el Nazareno pudo atraer a las turbas semi incultas hasta el punto que nos pintan los evangelistas. Por eso a Riches le parece sorprendente, “y en cierto sentido extraña” tal atracción ejercida por Jesús sobre la masas (p. 167).

Riches deja en primer lugar en cierta ambigüedad la figura de Jesús de modo “que no podemos hacer nuestro todo lo que dijo el Nazareno (¡!) –de modo que al ser u judío del siglo I en cierta manera será siempre un extraño para nosotros- ni se niega a la vez que su existencia, a pesar de su índole contingente, esté situada dentro de un esquema global que trasciende las historias de determinados pueblos en épocas determinadas” (pp. 168-169).

Mas, por otra parte, me parece que Riches idealiza y teologiza al Jesús histórico, según la tradición eclesiástica que se va formando netamente desde finales mismo del siglo I: niega la posible implicación política indirecta del mensaje de Jesús, afirma rotundamente que el reino de Dios por el predicado no es de este mundo, y pasa casi de puntillas por el ideal altamente nacionalista judío que supone la firme creencia de Jesús en un reino de Dios –al menos en su primera fase- implantado en la tierra de Israel, acá abajo, y fundamentalmente sólo para judíos y conversos. La figura de Jesús es presentada por Riches como un ejemplo de ideales humanos, que ciertamente han sido fecundos a lo largo de la historia, pero que creo que pertenecen más al Cristo de la fe que al Jesús de la historia.

De todos modos, como casi siempre, hallo valores muy positivos en este libro, expuestos arriba, así como y sobre todo en su original enfoque de contraste por temas y a la profundización, poco corriente en libros de este estilo, en el pensamiento y religiosidad judías del siglo I.

Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com

15 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por J.P. 15.04.10 | 18:16

    Concluye el punto 19: "Se puede también notar que, si Jesús se muestra severo con los fariseos, la razón es que, entre ellos y él, existe mayor proximidad que con los demás grupos judíos del mismo período". Saludos cordiales.

  • Comentario por J.P. 15.04.10 | 18:11

    Yo no he leído u oído al profesor que Jesús fuese un fariseo fanático y anodino. En postales de hace años de este blog, lo que le he leído es que si con alguien se le puede comparar es con los fariseos, que fue un filofariseo. Le oí en un documental y le he leído en su Guía... páginas 200-201 que actuó e interpretó la Ley de un modo muy parecido a los fariseos pero que su originalidad fue que iba a lo sustancial y profundo de la Ley (por esto creo que lo llama radical), que intentaba cumplir con el sentido autentico de la Ley y no con la mera casuística ritual. La comparación con los fariseos no la hace él solo (Maccoby lo identifica), también he leído por ejemplo algún trabajo de Culbertson al respecto y también la Comisión para las Relaciones con el Judaísmo de la Santa Sede para las relaciones con el judaísmo en su Nota de mayo de 1985 (apartado III Raíces judías del cristianismo puntos 16 a 19). Concluye el punto 19: "Se puede también notar que, si Jesús se muestra severo con los f...

  • Comentario por Darwinito 15.04.10 | 17:32

    Me llama la atención que Piñero siempre afirme que Jesús fue un judío fariseo estricto, obediente a la ley y al Templo, porque entonces es incomprensible, incluso para un escéptico, explicar como el mensaje del personaje sobrevivió con tanto éxito a su muerte. Incluso, Pablo, por mucho Pablo que fuera, poco podría haber hecho si Jesús hubiera sido el fariseo anodino y fanático, un tanto plagiador de Juan Bautista, que con tanta insistencia nos describe Piñero.

  • Comentario por Arcasa C73 14.04.10 | 10:07

    Saludos:

    La cita mencionada de Johnson, sobre el número de sectas en el judaismo, también es enigmática para mí. Cuando mucho he contado hasta ocho. ¿De dónde saca 24? Definitivamente, no de Josefo.

  • Comentario por Salvador Añorve 14.04.10 | 03:31

    Paul Johnson, en Historia del Cristianismo,pág, 29, dice:
    "El Judaismo de Palestina no era una religión unitaria sino una colección de sectas: incluso sobre la base de fuentes fragmaticas, es posible enumerar hasta veinticuatro."

    "es posible enumerar hasta veinticuatro" ¿Y cuales eran? ¿como se puede llegar a esta conclusión?

    Muchas gracias por compartir sus conocimientos...

  • Comentario por sofía 14.04.10 | 00:58

    Yo no soy judía pero he celebrado un jueves santo comiendo hierbas amargas además de cordero, pan ácimo y todo eso.
    ¿Cómo sabe Piñero que Jesús no comió hierbas amargas? ¿hay copias del menú?
    Yo creo que dijo que no era pascual por otros motivos, en primer lugar aceptando la cronología de Juan, en vez de la de los sinópticos. Pero en cualquier caso sí me parece interesante conocer las costumbres judías, aunque yo pienso que nada humano me es indiferente y que en lo esencial somos perfectamente comprensibles todos con poco interés que se ponga. Y más los buenos comunicadores que pueden llegar a ser bastante universales en sus planteamientos.

  • Comentario por antonio 13.04.10 | 21:59

    Creo que a un judío quien puede entederlo bién es otro judio.
    ¿Alguno de los libros (relacionados con Jesús o con el cristianismo primitivo)que se comentan en éste bloc, está escrito por un judío?
    No me negarán que asuntos que a nosotros se nos hace dificil de entender narrados o descritos en la vida de Jesús, para un judio está muy claro. Por ejemplo me acuerdo de haber leido de Piñero, que la última cena no pudo ser pascual estre otras cosas porque no se comieron hierbas amargas o yo que sé. Eso para un judio es trasparente como el agua. No podremos entender bién a Jesús ninguno de nosotros porque no somos judios, por lo menos yo.

  • Comentario por sofía 13.04.10 | 19:27

    La única cita entrecomillada que veo es tal galimatías que no se me hace muy apetecible leer ese libro.
    Si me gustaría ver esas comparaciones de las ideas de Jesús con las de otras sectas, y sí creo que es acertado ver a Jesús como una parte del proceso de creación de una teología propia dentro de las sectas, pero también y sobre todo “al margen de este proceso” porque evidentemente esas diferencias enormes existían y los resultados a la vista están. Y se explica perfectamente cómo el Nazareno pudo atraer a las turbas semi incultas, por su acogida a los marginados, la subversión de valores en el reino que anuncia, su carisma, su capacidad de comunicación y su actividad sanadora, y su palabra sigue actuando a través del tiempo.

  • Comentario por Pedro 13.04.10 | 16:30

    Antonio:
    Te envío dos tesis para que veas cómo en una universidad católica de Australia se prepara a los teólogos para que saquen conclusiones doctorales increíbles con las mejores herramientas de investigación. Puedes suponer lo que van a predicar si aplican el obsesivo contexto judío reescribiendo descaradamente en la propia tesis el evidente contexto romano:
    http://dlibrary.acu.edu.au/digitaltheses
    (enlace cortado borrar este paréntesis)
    /public/adtacuvp110.25102006/02whole.pdf

    http://dlibrary.acu.edu.au/digitaltheses
    (enlace cortado borrar este paréntesis)
    /public/adt-acuvp6.19072005/02whole.pdf

  • Comentario por Pedro 13.04.10 | 16:16

    Antonio:
    "Esas extrapolaciones corrientes...no suelen tener fundamento histórico alguno,... y, en mi opinión, dicen muy a menudo de Jesús lo contrario de lo que habría dicho él si hubiera vivido en el siglo XXI".
    Sabes muy bien que todas las homilías son transposiciones diegéticas. El Cristianismo se predica desde la tradición, no desde una reescritura que algunos absolutizan. Lo importante es que estas transposiciones conecten con el contexto actual. Porque el contexto histórico del cristianismo no es originalmente el judío. Y el contexto de los evangelios realmente es una reescritura más. De hecho, del libro que tú comentas, Juan Baustista no es histórico, sino una reescritura de Pompeyo, y los esenios son una construcción literaria de Filón de y Flavio Josefo, y Qum Ran era una fábrica de cerámica y los escritos eran de Sadoc y de sus descendientes, es decir, de otro contesxto. El Cristo histórico de hoy son los curas y los cristianos de hoy, que no nos dejamos manipula...

  • Comentario por Carlos Sánchez-Montaña 13.04.10 | 13:52

    Para comprender “El Mundo de Jesús” se debe investigar en la vida de un tekton del siglo I en el territorio de Palestina bajo el gobierno de Augusto.

    Lo que Jesús significó para sus contemporáneos se fraguó bajo el gobierno de Augusto.
    En lo que Jesús y su padre estuvieron ocupados por 30 años fue determinado por el gobierno de Augusto.
    La transformación de Palestina y la posición del Sanedrín Judío fue determinado por el gobierno de Augusto.
    Jesús, “el nazareno”, nace y muere en una Palestina transformada por Roma.


    Otra cosa muy distinta es el Cristo que relatan los evangelios y que se construye “bajo el evangelio de Paulus”. Y que no deben olvidar que es lo mismo que decir “bajo el mandato de Claudio”
    El Cristo asume la salvación de todas la Naciones, según la Nueva Alianza del Salvador. “Claudius dixit”

  • Comentario por Carlos Sánchez-Montaña 13.04.10 | 13:25

    Poco o muy poco podremos entender del Jesús Nazareno si se desconoce la significación que le otorga su oficio y el de su padre.
    Jesús el tekton, hijo de tekton, y hermano de tekton.

    Judea en el siglo I fue transformada por obra de los que como él ejercían el oficio de tekton.
    Una revolución, auspiciada por Roma, y que puso “patas arriba” al Israel tradicional.
    Ese proceso obligaba a posicionarse, unos a favor y otros en contra.
    Un tekton con tradición familiar seguro que defendía con su vida el culto practicado en el segundo templo de Jerusalén (ampliado por Augusto) y atacaba las formas de un Sanedrín avaricioso.

    Poco se puede concluir del siglo I sin conocer la ENORME TRANSFORMACIÓN que se realiza por la actuación de los TEKTON.

    Jesús es líder de gentes porque su oficio le hace líder de gentes. Los suyos lideran el cambio. Por eso muere.

  • Comentario por Madrileño 13.04.10 | 12:20

    Manuel:
    Eso le pasa por ir a oir a los curas del Barrio de Salamanca
    Antonio, debería ir a oir las prédicas de los curas obreros de Entrevías.

  • Comentario por manuel 13.04.10 | 11:04

    "Uno de los problemas diarios con los que se encuentra uno, por ejemplo en sermones y homilías, es que el clérigo de hoy interpreta a Jesús fuera del contexto en el que surgió" dice Antonio.

    De verdad que me cuesta trabajo y derroche de imaginación ver a Antonio escuchando un sermon o una homilia...jajajaja!

  • Comentario por Antón Pirulero 13.04.10 | 09:56

    Oto que ausculta los hígados de las ocas.

    Bien. Estupendo. Cuanto más mejor..., si no se pretende hacer foie-gras con raros sabores, ( haberlos haylos) y venderlo en establecimientos exclusivos y con marcas incompatibles, para arruinar a la competencia.

    Por otra parte, "los clérigos", cuando no "saben" qué decir, hablan del tiempo y del polvo de los caminos de la Palestina de cuando Jesús... y ¡claro, fallan en sus pronósticos meteorológicos, que son completamente inservibles para el día de hoy!

    Además, cuando ya hace tanto tiempo que se cortó, la leche actual, a lo sumo podrá ser "maternizada".


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