Hoy escribe Antonio Piñero
El empleo de fuentes por los autores del Nuevo Testamento se ve confirmado por el análisis de los documentos mismos que nos legaron. Los duplicados, las dislocaciones del material (falta de orden), semejanzas y diferencias, paralelos –sobre todo en los evangelios— nos sugieren que su proceso de elaboración debió de ser mucho más complicado que el mero sentarse ante un papiro para componer una narración que se sabían de memoria por una trdición de su comunidad.
Sería ingenuo pensar que los evangelistas, por ejemplo, nos contaron sencillamente sus impresiones personales, o los recuerdos de Pedro, o los de cualquiera de los otros testigos de la vida de Jesús. Tales “recuerdos” fueron primero consignados por escrito repetidas veces antes de alcanzar la plasmación fija de los documentos llegados hasta nosotros.
Sábado, 26 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Jose Gallardo Alberni
Religión Digital
Josep Carles Laínez
Angel Moreno
Carmen Guaita
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn