Hoy escribe Antonio Piñero
La postal de hoy y las siguientes se limitarán a congregar los pasajes que hablan en el Nuevo Testamento de cierto “ruido de sables en los Evangelios y exponerlos según la perspectiva de Samuel G. F. Brandon en su obra Jesus and the Zealots, Manchester University Press, Manchester 1967, obra aún no traducida al castellano, si no me equivoco. Son demasiados para ignorarlos. Requieren, al menos una explicación.
Ofrezco el punto de vista de Brandon, muy ignorado en este país, salvo en las obras de Gonzalo Puente Ojea y José Montserrat. Que cada uno de los lectores reflexione sobre ellos. Son los textos siguientes, que he tomado de mi ensayo “Jesús y la política de su tiempo” que va como segunda parte (¡una fórmula mixta comercial arriesgada!) –como una suerte de estudio histórico- de la novela del mismo nombre que la película, “El discípulo”, de Ediciones B, 2010:
Hoy escribe Fernando Bermejo
En la época en que el maestro Shukô escribía un libro sobre los actos encomiables de un monje Zen, se acercó a él un novicio, que en términos arrogantes y con impertinencia le espetó:
Hoy escribe Antonio Piñero
Creo que el argumento máximo, como hemos apuntado ya, de que Jesús no predicó el amor a los enemigos del Dios de Israel y del Reino (enemigos públicos)–y por tanto suyos- es que él no practicó tal amor, por lo que habría que postular la figura de un Jesús inconsecuente en grado sumo. Y yo no creo que lo fuese, ni mucho menos.
Jesús es consecuente con su proclamación de las exigencias éticas de la inminencia del reino de Dios: abandonó a su familia por predicar el Reino; se negó a sí mismo y a sus deseos por dedicarse exclusivamente a la proclamación; se desprendió de todos sus bienes; vivió una vida dura, peligrosa e itinerante por ser fiel a su misión de proclamador, profeta anunciador; dejó de lado el trabajo que le podía ofrecer un sustento honorable por cumplir esa tarea que creía le había impuesto la divinidad.
En suma, da todo la impresión de que Jesús fue absolutamente consecuente con la exigente ética impuesta por la esperanza del Reino y la debida apertura de la mente y del corazón a los designios del Dios de Israel. Pero no practicó el amor a los enemigos de ese Dios (no necesito citar textos en abundancia en lo que sigue; los lectores los conocen de memoria):
Hoy escribe Antonio Piñero
Decíamos que la verdadera dificultad, la real, reside en el texto de Mt 5,38.41, en el que Jesús parece poner dos ejemplos claros que se refieren expresamente a prácticas vejatorias de los romanos con la población judía sometida. El pasaje hasta el v. 48 es más impresionante. En extracto:
“Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo os digo que no resistáis al mal; antes bien al que te abofetee en la mejilla derecha, preséntale también la otra... el que te obligue a andar una milla vete con él dos... Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo, pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persiguen... si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis?”.

Hoy escribe Gonzalo del Cerro
El discípulo del Bautista que siguió a Jesús en compañía de Andrés, el que permanece oculto tras el silencio del autor de la narración, debía de ser alguno de los componentes de la lista de los Doce. El discípulo a quien amaba Jesús, autor del cuarto evangelio, era también obviamente un miembro del colegio apostólico. Estaba durante la última cena “recostado en el pecho de Jesús” (Jn 13,23.25), luego tenía que ser uno de los doce Apóstoles.
Hoy escribe Antonio Piñero
Tras el paréntesis de ayer, seguimos con el tema general de "Jesús, la política y las armas" a propósito del estreno de la película "El discípulo", que aborda directamente la cuestión. El amor incondicional a los enemigos es básico para dilucidar los contornos de un Jesús inmerso, o no, en la política-religión de su tiempo.
Como dijimos en la nota anterior, en la tradición transmitida sobre Jesús no hay instrucción alguna que prescriba odiar a los enemigos. Es cierto, sin duda, pero no menos cierto y patente que, aunque falte la orden, la actitud de Jesús frente a los enemigos públicos –de Dios y suyos, por tanto- no es menos dura, patente y clara.
Hoy escribe Antonio Piñero
Hoy es un poco larga la postal. Interrumpo lo miniserie sobre “Jesús, la política y las armas” y les transcribo el escrito de Juan Orellana, director del “Departamento de Cine”, de la Conferencia Episcopal Española, en la página web oficial del “Servicio de información católica”, Comisión episcopal de Medios, el día 22 de abril 2010. Luego viene mi respuesta. Cedo la palabra al Sr. Orellana
“El objetivo es negar la divinidad de Cristo, su concepción virginal, su resurrección, su celibato y su relación personal con Dios”.
El escritor Emilio Ruiz Barrachina dirige una adaptación de su propia novela, “El Discípulo”, una vida de Jesús inventada que nada tiene que ver con el Jesús histórico de los Evangelios. La tesis central del film es que los evangelistas decidieron escribir la historia de un personaje remotamente inspirado en un trastornado militante antirromano, y que era el joven discípulo de un anciano Juan el Bautista.
A la película se le agradece que no se ande con rodeos y exprese con nitidez la postura del director. En realidad es imposible identificar nada de la película con la historia real de Jesús de Nazaret. El objetivo es negar la divinidad de Cristo, su concepción virginal, su resurrección, su celibato y su relación personal con Dios. Lo que queda es un exaltado, visionario y violento, que no sabe lo que quiere, y que carece del más mínimo atractivo humano.
Hoy escribe Antonio Piñero
Sigo con el tema anunciado en el título, muy a propósito del planteamiento de la película “El discípulo”, que se estrena hoy viernes. En primer lugar quiero coger el “toro por los cuernos”: abordar el tema del amor a los enemigos en el pensamiento de Jesús.

Aprovecharé notas escritas ya hace tiempo (un capítulo del libro colectivo, por mí editado, Fuentes del cristianismo. Tradiciones primitivas sobre Jesús (El Almendro 1993, capítulo “El evangelio paulino y los diversos evangelios del Nuevo Testamento) y nuevas lecturas, hechas para escribir el ensayo “Jesús y la política de su tiempo”, que va dentro del libro de Ediciones B, del mismo título que la película.
Lo primero que voy a hacer es resumir el punto de vista de Carl Schmitt sobre la doctrina de Jesús acerca del amor a los enemigos, en sus Escritos Políticos, Madrid 1941, tal como está retomado en España únicamente por G. Puente Ojea, que yo sepa (en su obra Fe cristiana, Iglesia y poder, siglo XXI, Madrid, 1991, 89ss), pues va directo al grano y haré más tarde mis propias observaciones.
Hoy escribe Fernando Bermejo
En una ocasión, dos monjes budistas, Tanzan y Ekido, caminaban juntos por un camino enfangado. Había estado lloviendo torrencialmente. Al doblar una curva, encontraron a una bella muchacha, vestida con su kimono y zapatillas de seda, que no podía cruzar el camino.

Hoy escribe Antonio Piñero
Como prometí, deseo comentar ahora, a propósito del estreno de la película “El discípulo” el próximo viernes 23 de abril, el tema que encabeza esta postal. Son dos en realidad las cuestiones, o las coordenadas –aparte de la impostación general de la película que pretende acercarse a una parte de la realidad histórica de Jesús- vitales que encuadran la visión de Jesús ofrecida por el film:
• Jesús como nazoreo de por vida, desde su bautismo. Un nazir, es el hombre consagrado a Dios por un voto especial, y obligado a observar ciertas reglas. Las más conocidas son abstenerse de vino y dejarse crecer la cabellera. Se supone además, aunque no esté en las reglas del nazireato explicadas en Números 6,1-21- que debía abstenerse de toda vida sexual mientras durara su voto, pues suponía impureza, aunque la unión fuera legítima.

Hoy escribe Antonio Piñero
El próximo viernes, día 23 de abril 2010, se estrena la película de Emilio Ruiz Barrachina, “El discípulo” simultáneamente en 60 salas de toda España. Como bien saben los lectores de este blog, he participado en el guión como asesor científico para la época en general y para el personaje, Jesús y su entorno, en particular.
Quizás sepan también que la película trata de las últimas semanas de Jesús desde una perspectiva historicista, es decir, de lo que -según el director y guionista, Ruiz Barrachina- pudo ser muy bien el Jesús de la historia por contraposición con lo que la investigación de hoy denomina el Cristo de la fe, que –como saben los lectores- no siempre coinciden.

Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Introducción
Otro de los apóstoles de Jesús, que han suscitado mayores adhesiones de atención y devoción, ha sido Juan, hijo de Zebedeo y hermano de Santiago. Son abundantes las razones que han movido a los fieles a una actitud de admiración y cariño sin límites ni reticencias. Dentro del colegio apostólico ocupa uno de los puestos preferenciales de los tres discípulos distinguidos por Jesús con un trato de intimidad especial.

Hoy escribe Antonio Piñero
Josefo manifiesta claramente su opinión acerca de que la historia debe estar bellamente escrita: tanto importa, dice en las Antigüedades (XIV 2-3), acertar con un estilo literario que haga placentero lo que se relata como atenerse a la verdad de los hechos.
Por ello la lectura de Josefo es agradable y su lengua griega es correcta y educada, como inspirada fundamentalmente en el estilo de renombrados historiadores que le habían precedido y que son sus modelos: Tucídides, Polibio, y en menor medida Heródoto y Jenofonte. Puede decirse incluso que si en algo peca Josefo es en construir en ocasiones una historia trágica y patética, en la que el sentido literario pueda incluso moverle a manipular la presentación de los hechos (véase Guerra I 9-12).
Hoy escribe Antonio Piñero
Seguimos con el análisis de fuentes efectuado por François Bovon en su Comentario al Evangelio de Lucas, vol. IV, comentario a Lc 23,26-43 (véase la versión española en la postal anterior), que en unos meses publicará Editorial Sígueme de Salamanca.
“El v. 32 de esta perícopa que estamos analizando por su vocabulario y estilo corresponde al v. 26 y concluye un párrafo que menciona a los actores que sufren (Jesús y Simón de Cirene al principio, v. 26; los dos bandidos al final, v. 32), y a los testigos que participan en la acción (la muchedumbre y las mujeres).
Los vv. 26-32 cuentan brevemente el camino hacia la cruz, mientras que los vv. 33-34 explican también sucintamente que se llega al destino, al lugar llamado Calavera o Calvario. Al parecer, la fuente de Lucas se contenta con mencionar la llegada de la comitiva, el nombre griego del lugar, la acción de crucificar a los tres condenados, una oración de Jesús y el sorteo de las vestiduras.
Hoy escribe Antonio Piñero
Como prometimos, ponemos ahora un ejemplo de metodología analítica que intenta descubrir que fuentes subyacen al Evangelio de Lucas en una perícopa o fragmento determinado. Es lo que se llama un “análisis diacrónico”: se parte del texto y se intenta retroceder hacia atrás, lo más posible. El motor e interés de esta investigación es múltiple:
• Si se logra atisbar cómo pudo ser la fuente de Lucas, se puede percibir también con qué posible fidelidad la sigue éste y obtener conclusiones.
• En principio cuanto más atrás cronológicamente nos situemos, más cerca estaremos del tiempo del Jesús histórico. Aunque no necesariamente ocurre así en todas las ocasiones, siempre es bueno acercarse lo más posible al personaje investigado.
• Si se percibe también por el análisis que la fuente de la que se sirve Lucas es independiente del Evangelio de Marcos y de la “Fuente de los dichos”, tendríamos un argumento más de lo que se llama “atestiguamiento múltiple”. Cuantas más fuentes distintas e independientes sean testimonio de una tradición sobre Jesús, más probabilidades hay de que esta tradición sea histórica.
Hoy escribe Antonio Piñero
Anunciaba la semana pasada que una vez expuesta, muy resumida y sintetizada en sus términos más estrictos, era preciso poner ejemplos de la metodología explicada para que los lectores la entiendan mejor. Así lo hago hoy y en postales siguientes.
Como estoy trabajando mucho –y traduciendo para la Editorial Sígueme, el volumen IV y último, amplio y denso, del Comentario al Evangelio de Lucas de François Bovon (catedrático de la Facultad de Teología [“Divinity School”] de la Universidad de Harvard- me permito poner un ejemplo tomado de este volumen, en concreto de las pp. 485 y 486, donde se exponen las dificultades principales para establecer –a partir de los manuscritos que poseemos- algunos breves pasajes de la perícopa en la que Lucas habla de la ascensión de Jesús en su Evangelio (tema que luego aparecerá en su segundo volumen (“Hechos de los apóstoles) en el cap. 1º con interesantes e iluminadoras variantes sobre el método de Lucas como historiador. Dejo la palabra a Bovon al que procuro transcribir y traducir fielmente (el que pueda leer griego y tenga el texto de Nestle-Aland27 en esta lengua, mejor que mejor:
Hoy escribe Fernando Bermejo
Comenzamos a presentar una voluminosa e interesante obra recientemente aparecida, el Diccionario de las tres religiones: Judaísmo, Cristianismo, Islam, Verbo Divino, Estella, 2009. Sus autores principales son Xabier Pikaza y Abdelmumin Aya, que han contado con la colaboración de José F. Durán Velasco y de Yaratullah Monturiol. Pikaza es el autor de las voces relativas a judaísmo y cristianismo, mientras que los otros tres autores son los responsables de la sección dedicada al Islam.

Hoy escribe Antonio Piñero
Hoy le toca el turno a un libro de John Riches, director del Departamento de Estudios bíblicos de la Universidad de Glasgow, cuyo título coincide con el de la postal de hoy.
Opina Riches que Jesús fue ante todo un gran profeta y un innovador religioso. Como otros personajes grandes de este estilo, sus palabras y obras trascienden su propia época. En Jesús es esto evidente. Su figura ha penetrado en el más allá temporal y espacial de su Galilea natal, porque Jesús percibió hasta cierto punto mundos nuevos y tiempos nuevos, situados más allá de lo que podían imaginar la inmensa mayoría de sus contemporáneos.
He aquí la ficha completa del libro:

Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Andrés en los Hechos de Andrés y Mateo en la ciudad de los antropófagos (III)
Lugar y época del origen de los HchAndMt
Eusebio de Cesarea (s. IV) tenía noticia de una tradición, según la cual el apóstol Andrés había recibido en suerte el territorio de los escitas como la zona del mundo asignada para el ejercicio de su ministerio (H. E., III 1, 1.). Se informó también de la enseñanza de los antiguos maestros, concretamente, de lo que dijo Andrés (Ibid., III 39, 4). El papa Inocencio I escribió el año 405 una carta a Exuperio, obispo de Tolosa, en la que le advertía que dos filósofos, Xenocárides y Leónidas, habían escrito una obra bajo el nombre de Andrés (sub nomine Andreae) que debía ser repudiada y condenada. McDonald sugiere que Xenocárides podría haber escrito la parte de los viajes de Andrés, mientras que Leónidas sería el autor de los relatos de la pasión (The Acts of Andrew and Matthias in the City of the Cannibals, Atlanta, 1990, p. 50). El dato nos llevaría al siglo IV como fecha del origen del Apócrifo.

Hoy escribe Antonio Piñero
Concluimos hoy con nuestro breve comentario al “Contra Apión”.
El libro II se dirige ya especial y directamente contra Apión y sus nuevas calumnias contra los judíos. Este personaje, tras las huellas del sacerdote egipcio Manetón, del siglo III a.C., afirmaba también que los hebreos habían salido expulsados de Egipto, aquejados de lepra, rechazados por el Faraón, y que la observancia del sábado se debió a unas úlceras en las ingles durante el camino del desierto, por lo que debieron descansar al séptimo día de su viaje. Josefo analiza y refuta tales infundios.
Luego ridiculiza Josefo otros ataques de Apión contra los judíos de Alejandría y sostiene que su asentamiento en la ciudad es legal y beneficioso, y que tanto los reyes ptolemeos como los romanos han mostrado gran aprecio por los judíos a lo largo de la historia.
Hoy escribe Antonio Piñero
Continuamos donde lo habíamos dejado en la postal anterior en el tema de la crítica literaria de los evangelios. Es realmente literaria, pero de ella se deducen notables consecuencias históricas porque afecta a las fuentes utilizadas por los autores del Nuevo Testamento.
B) Caso en el que sólo existen tradiciones únicas, es decir, que sobre un evento o dicho de Jesús sólo haya el testimonio único de un solo evangelista (este supuesto ocurre a menudo con el Evangelio de Juan; pero también pasa con Marcos (raramente) y con Mateo y Lucas (a menudo, porque además de utilizar a Marcos y “Q” tienen su Material propio, ya sea tradiciones orales que sólo ellos recogen o bien breves tradiciones por escrito
200-17 Crítica literaria de los Evangelios (I)
Hoy escribe Antonio Piñero
Sosteníamos en la nota anterior que La crítica literaria tiene dos campos definidos en el Nuevo Testamento: uno dentro de los Evangelios, especialmente sinópticos, y otro fuera de ellos. Y que dentro de la crítica intraevangélica se dan dos supuestos:
• A) el caso de que existan de dos o más tradiciones –normalmente que varios evangelistas canónicos o extracanónicos, o escritores cristianos de la primerísima época como Ignacio de Antioquía o Justino Mártir- sobre un dicho de Jesús o un evento de su vida;
• B) caso de tradición única = un solo evangelista da testimonio del dicho o evento de Jesús que se pretende estudiar. Consideremos estos supuestos a continucación:
a) Caso en el que existen dos o más tradiciones sobre un dicho o hecho de Jesús
Hoy escribe Fernando Bermejo
El maestro Fa-yen preguntó al monje Hsüan-tzu por qué nunca le hacía ninguna pregunta acerca del Zen. El monje replicó que ya había alcanzado la comprensión gracias a otro maestro. Apremiado a dar una explicación por Fa-yen, el monje le dijo que cuando le había preguntado a su maestro: "¿Qué es el Buda?", había recibido esta respuesta: "Ping-ting viene a buscar fuego".
-"¡Buena respuesta! -dijo Fa-yen-. Pero probablemente no la comprendes".
-"¡Oh, sí! -explicó el monje-. Ping-ting es el dios del fuego. Que él busque el fuego es como que yo busque al Buddha. Yo soy el Buddha, y no hay nada que buscar ni que preguntar".
-"¡Justo lo que yo pensaba! -rió Fa-yen-. No lo entendiste".
El monje quedó tan ofendido que abandonó el monasterio; pero más tarde se arrepintió y regresó, pidiendo humildemente instrucción.
-"Dime, maestro, ¿qué es el Buddha?" -inquirió el monje.
Y Fa-yen respondió:
-"¡Ping-ting viene a buscar fuego!".
Saludos cordiales de Fernando Bermejo

Hoy escribe José Montserrat
¿Se trataba de un códice o de un rollo? Es prácticamente seguro que se trataba de un códice de pergamino; los rollos de papiro se deterioraban rápidamente en el clima europeo, a diferencia de lo que ocurría en el Alto Egipto. Ahora bien, el texto del códice Mediceus prior es aceptablemente bueno, por lo tanto el original copiado no era un rollo de papiro deteriorado, sino un códice de pergamino.
¿De dónde procedía el Códice Copiado? Dilucidemos en primer lugar la procedencia del códice Mediceus prior. Este códice, como es sabido, fue hallado hacia 1510 en el monasterio de Corvey, en la Westfalia. Este cenobio fue fundado alrededor del año 82 0 por monjes benedictinos procedentes de la abadía de Corbie, en la Picardía francesa. Corbie fue fundada hacia 660 por monjes procedentes de la abadía de Luxeil, que seguían la regla de san Columbano modificada por la regla de san Benito. Los monasterios de obediencia columbiana se caracterizaban por su aprecio de la cultura. No es pues de extrañar que por los
scriptoria de estos monasterios circularan obras de los autores clásicos latinos. Entre ellas, los Anales de Tácito.

Hoy escriben Antonio Piñero y José Montserrat
El autor me ha enviado un escrito que sirve como presentación explicación de los fundamentos históricos y literarios de su obra de ficción, aunque muy ceñida a la posible realidad de lo que pudo ocurrir: "El silencio de Tácito. Creo que será de mucho interés para los lectores de este blog. Antes de ceder la palabra al autor indico que la editorial es "EdicionesB" de Barcelona (2010) ISBN: 978-84-666-3098-8, y tomo de la contracubierta el resumen de su contenido:
A principios del siglo VII, el joven escriba Adriano de Salerno descubre en una copia de los Anales de Tácito un extraño y desconocido texto. Ese pasaje contiene una información que relega la narración de los evangelios (no el personaje de Jesús) a pura leyenda y restablece el verdadero papel histórico que dedesempeñó la fuigura de Jesús, el nazoreo.
Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Andrés en los Hechos de Andrés y Mateo en la ciudad de los antropófagos (III)
Originalidad o dependencia de los HchAndMt
En la contribución al libro editado por J. N. Bremmer sobre los Hechos Apócrifos de Andrés, abordan el tema de la eventual pertenencia de los HchAndMt a los primitivos HchAnd A. Hilhorst y P. J. Lalleman. Cf. A. Hilhorst y P. J. Lalleman. “The Acts of Andrew and Matthias: Is it part of the original Acts of Andrew?”, en Bremmer, The Apocryphal Acts of Andrew, 1-14. Después de un análisis serio del tema y sus argumentos, llegan a la conclusión de que “los HchAndMt no son parte de los originales HchAnd”. Es la conclusión a la que llegamos nosotros (A. Piñero y yo mismo) a partir de los siguientes datos literarios y de contenido:

Hoy escribe Antonio Piñero
No es nada improbable que la aparición pública de las Antigüedades suscitara el interés y, a la vez, la animadversión de lectores y eruditos poco afectos a los judíos. Josefo presentaba un libro de historia con relatos y afirmaciones sorprendentes o de los que no tenían noción muchos lectores paganos. Además, de su lectura se obtenía la consecuencia de que el pueblo judío era, al menos, tan noble y elevado como los griegos y los romanos.
Esta idea chocaba frontalmente con la noción que los gentiles en general tenían de los judíos: pueblo de esclavos, bárbaros, lleno de supersticiones y raras costumbres. La deducción era para muchos obligada: lo que Josefo contaba eran puras patrañas y el pueblo hebreo tenía su origen en miserables esclavos rechazados, expulsados de Egipto por sus malas cualidades, y porque muchos de ellos estaban afectados por una enfermedad desagradable y apestosa, la lepra.
Hoy escribe Antonio Piñero
El empleo de fuentes por los autores del Nuevo Testamento se ve confirmado por el análisis de los documentos mismos que nos legaron. Los duplicados, las dislocaciones del material (falta de orden), semejanzas y diferencias, paralelos –sobre todo en los evangelios— nos sugieren que su proceso de elaboración debió de ser mucho más complicado que el mero sentarse ante un papiro para componer una narración que se sabían de memoria por una trdición de su comunidad.
Sería ingenuo pensar que los evangelistas, por ejemplo, nos contaron sencillamente sus impresiones personales, o los recuerdos de Pedro, o los de cualquiera de los otros testigos de la vida de Jesús. Tales “recuerdos” fueron primero consignados por escrito repetidas veces antes de alcanzar la plasmación fija de los documentos llegados hasta nosotros.
Hoy escribe Antonio Piñero
En la segunda mitad del siglo XX el progreso del estudio crítico del Nuevo Testamento fue también imparable en otros ámbitos. Por ejemplo: se estudió con éxito el Nuevo Testamento desde el punto de vista de la sociología y de las relaciones económicas. La crítica textual se desarrolló gracias al mejor conocimiento de nuevas fuentes (papiros y nuevos manuscritos), y al estudio sistemático y clasificación de todos los testigos del texto, de modo que hoy tenemos un texto fiable del Nuevo Testamento tal como un lector hacia el 200 podía leerlo entre los cristianos.
Al Nuevo Testamento se han aplicado también en la segunda mitad del siglo pasado los métodos modernos de la crítica literaria, los análisis estructuralistas y de semántica, y se ha realizado numerosas investigaciones sobre los esquemas retóricos utilizados por los autores del Nuevo Testamento. Gracias a estos estudios pueden descubrirse dentro de cada escrito el orden, la concatenación y la importancia de cada idea en el conjunto.
Hoy escribe Antonio Piñero
Los años tras la segunda gran guerra europea condujeron a la llamada “Historia o Crítica de la redacción” (según escriban los alemanes o los ingleses), como sucesora y en parte como reacción al método de la “Historia de la formas” (como anuncié, cuando terminemos esta “vista de pájaro preliminar” volveré más detenidamente sobre el método de “historia de las formas”).
El punto de vista central de este relativamente novedoso sistema de estudio (“Historia de la redacción”) consiste en considerar a los escritores del Nuevo Testamento, sobre todo los evangélicos, no sólo como meros coleccionistas y transmisores de un material previamente existente (como había hecho la historia de las formas), sino como auténticos moldeadores y creadores de algunas de las nociones teológicas que transmite ese material.
Jueves, 16 de febrero
José Arregi
Juan Fernandez Krohn
Francisco Margallo
Vicente Luis García
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Manuel Mandianes
Urbano Sánchez García
Josemari Lorenzo Amelibia
Religión Digital