El blog de Antonio Piñero

La crítica radical sigue su camino (200-12- B)

26.03.10 | 06:44. Archivado en Biblia en general, CRISTIANISMO
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

Hoy escribe Antonio Piñero

En la postal de ayer veíamos cómo diversos autores señalaban la necesidad de abrir el campo de mira respectoa la historia primitiva del cristiansimo: había otros cristianismos que no eran los oficiales, y centrando sólo la mirada en el Nuevo Testamento -se argumentaba- se perdía la perspectiva de lo que era en verdad la Iglesia primitiva: un terreno mucho más variado en su pensamiento.

Una avance similar de nuevas perspectivas, pero ya en el terreno de la interpretación de Pablo de Tarso representa la obra de Martin Brückner (1868-1922), El nacimiento de la cristología paulina, Estrasburgo 1903, respecto a Pablo y su relación con la figura de Cristo. Según Brückner, Pablo unió la concepción tradicional judía del mesías celeste con la de la encarnación de Jesús, de tal modo que no fue la vida terrena de Jesús, sino las doctrinas judías sobre el mesías las que formularon la fe cristológica paulina.

Paul Wernle (1872-1939), en sus obras Cristo y el pecado en Pablo de Tarso, Tubinga 1897, y Los inicios de nuestra religión, Tubinga 1901, intentó poner de manifiesto la distancia ideológica entre Jesús y Pablo, verdadero fundador del cristianismo en su versión que deriva hacia el catolicismo.

Wilhem Wrede, por su parte, de quien ya hemos hablado a propósito del mesianismo de Jesús y el secreto mesiánicos, contribuyó a esta visión con su libro sobre Pablo (Paulus, Tubinga 1904) en el que este apóstol aparece como el teólogo que añade a la figura de Jesús la concepción judía del mesías, sin tener en cuenta esencialmente la doctrina real ni la persona histórica de Jesús.

En el campo católico tuvo la crítica radical cierta resonancia por las obras de dos investigadores franceses, protestante uno, Maurice Goguel (1880-1955), y católico el otro, Alfred Loisy (1857-1940).

El primero, en su obra El apóstol Pablo y Jesucristo (París 1904) se pronunciaba en favor de una metodología puramente histórica. Comparando la predicación de Jesús con la teología paulina, percibía Goguel que, sobre todo en la cristología y en la doctrina de la justificación por la sola fe, existían radicales diferencias en el Nuevo Testamento, de tal modo que Pablo, a partir del evangelio, había creado algo totalmente novedoso y que hablando en propiedad no había una relación directa de su pensamiento con el de Jesús.

El segundo Alfred Loisy fue el representante de la crítica radical católica, que ejerció de profesor de Sagrada Escritura en el Instituto Católico de París desde 1884 a 1893. Era filólogo y exegeta, y fue excomulgado en 1908 por su asociación con el modernismo y su enfrentamiento con la jerarquía eclesiástica.

Loisy escribió una obra importante titulada El Evangelio y la Iglesia (París 1902), en respuesta a la de Adolf von Harnack sobre el cristianismo (La esencia del cristianismo, que hemos comentado en una postal anterior). En ésta afirmaba el erudito alemán que, puesto que la esencia del cristianismo era la realización interior e individual de Dios en el alma humana, no tenía necesidad de una iglesia; más aún, ésta podría convertirse en un obstáculo y deformación del cristianismo genuino.

En contra de tal postura, Loisy defendió la iglesia como una organización mediadora entre Dios y el hombre, pero negó que fuese fundada por Cristo en la forma que asumió después. Su conocida frase, “Jesús anunció el reino de Dios, pero lo que vino fue la Iglesia” expresa bien lo afirmado. Para Loisy, los evangelios son el producto y testimonio de la fe de la Iglesia primitiva y el cuarto, el de Juan, especialmente, una descripción simbólica de la verdad. En su comentario a este evangelio El Cuarto Evangelio, París 1903, afirma la nulidad de este escrito evangélico como fuente histórica, presentándolo como una exposición alegórico-simbólica de la fe en Cristo hacia el final del siglo I. Con otras palabras: en el Cuarto Evangelio no habla el Jesús de la historia, sino el evangelista y su teología. Esta posición es parecida a la ya comentada de Wilhem Wrede.

Seguiremos con esta perspectiva histórica de las obras principales que han ido modelando -or asimilación o rechazo- el pensamiento en torno a la interpretación del Nueveo Testamento hasta nuestros días.

Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com

………….

En el otro blog “Cristianismo e historia”, el tema es:

“¿El malvado Cirilo de Alejandría?”
Saludos de nuevo.

4 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por sofía 26.03.10 | 14:35

    Wernle dice que Pablo es el fundador del cristianismo en la versión que deriva al catolicismo, cuando en todo caso será fundador de la malinterpretación que deriva hacia el protestantismo, prescindiendo del contrapeso de los evangelios y las cartas "católicas"
    Goguel, a pesar de ser protestante, lo que hace, en el fondo, es dar la razón a la Iglesia católica en sus matizaciones sobre la interpretación que se hace de Pablo en el protestantismo.
    Lo que dicen Brückner y Loisy es perfectamente asimilable, con matices, por el catolicismo actual.

  • Comentario por sofía 26.03.10 | 14:23

    Bueno, es que esa interpretación de Pablo con la justificación por la sola fe, que no tiene en cuenta lo que dicen los evangelios, es una de esas malinterpretaciones sobre Pablo de las que se previene ya en Pedro II. Y es que el cristianismo no es Pablo, es Pedro y Pablo, y hay que matizar todo lo que se dice desde el conjunto.
    En cuanto a los otros cristianismos, a partir de los apócrifos del siglo II en adelante lo único que se puede decir es que esas comunidades pensaban así y que la gran Iglesia seleccionó lo más genuino que coincide con los datos más antiguos, los cuatro evangelios canónicos y algunas cartas de distintas tendencias pero que se pueden hacer compatibles como distintas perspectivas que pueden estar en comunión.
    Ese camino viejo y trillado que se nos está mostrando aquí como novedad se ha construido empezando desde la meta a la que se quiere llegar hasta las fuentes del falso Jesús que construyen a partir de los datos inexistentes que ellos quieren suponer...

  • Comentario por Juan 26.03.10 | 09:58

    ¿A dónde quiere llegar Piñero con esta sesgada y deslavazada entrega de su fichero personal de autores de su mismo cuerda.
    Esperábamos una historia de ideas y no un fichero de sus autores preferidos.
    A quien leinterese una historia de las ideas le recomiendo la lectura del cap. V, El Paradigma Racionalista y progresista de la Modernidad, sobre todo el apartado 4, la revolución en la cultura y en la teología, del libro de Hans Küng, El Cristinismo, esencia e Historia.

  • Comentario por Antón Pirulero 26.03.10 | 08:12

    Con ésta enésima recitación de la "nana de los Teutones",con la que, como hacía el viejo lobo de mar cuando contaba a sus nietecitos "sus batallitas", o a falta de ellas, las de unos amigos suyos que conoció en la leyenda o hace miles de años, alguien nos quiere "modelar el pensamiento en torno a la interpretación del Nuevo Testamento", insistiendo precisamente en una "Critica radical que sigue su camino"...

    ¿Qué "camino"?: "Yo soy el Camino"... "Caminito de Jerez"... El "Camino" de Monseñor... O el "ca-mi-ni-to" de los porteños... O el "Camino de Perfección", o el Camino de la perdición...
    La vida es una encrucijada de "Caminos", y podría ocurrir que como en el comic del "Correcaminos", uno, o dos o más nos intentasen cambiar los letreros de la dirección adecuada.

    Ya dijo el sabio: "Tot sententiae quod capita"... y a veces, ¡qué cabezas!... Y ¡qué sentencias!

Sábado, 26 de mayo

BUSCAR

Editado por

Los mejores videos

Síguenos

Hemeroteca

Mayo 2012
LMXJVSD
<<  <   >  >>
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031   

Sindicación