El blog de Antonio Piñero

Los ingredientes para una teología antisexo en el cristianismo. A propósito del libro “Los papas y el sexo” (III) (131-03 )

25.02.10 | 06:49. Archivado en CRISTIANISMO
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Hoy escribe Antonio Piñero

Tratamos hoy del segundo ingrediente principal que conforma la ideología cristiana desde sus comienzos y que contribuirá a formar el pensamiento general cristiano sobre el sexo: ese ingrediente es la “atmósfera gnóstica” del siglo I d.C. que luego se plasma en una gnosis/gnosticismo, es decir en un sistema religioso bien determinado.

Es totalmente cierto que el gnosticismo aún no estaba plenamente desarrollado en la primera mitad del siglo I de nuestra era, cuando viven Jesús y Pablo. Pero también lo es que lo que acabo de denominar “atmósfera religiosa gnóstica” era si no predominante en la religiosidad del Mediterráneo oriental en este tiempo, sí al menos muy intensa en ciertos círculos. Por “atmósfera gnóstica” entiendo un conjunto de ideas o nociones religiosas diseminadas por doquier y aceptadas por muchos, aunque no constituyan en sí una religión concreta.

El fondo común de este ideario -¿protognóstico?- era el siguiente: al considerar la extensión del mal en el mundo, o la inanidad de la materia en sí, muchos seres humanos se veían conducidos al deseo de liberarse de este mundo y unirse de algún modo a la divinidad a la que creían pertenecer. Según la gnosis, la parte mejor y más auténtica del ser humano es el espíritu. Éste es como una centella o chispa divina porque procede en último término del Dios trascendente, de cuya existencia no se duda.

Esa centella está encarcelada en la materia, es decir en el cuerpo del hombre, y en este mundo material. Es lógico que la chispa divina, el espíritu, deba retornar allí, de donde procede. Esta vuelta constituye la salvación. La materia y el espíritu, el mundo de arriba y abajo son inconciliables. El que recibe la revelación desde el cielo y pretende salvarse debe rechazar y liberarse de todo lo material y corporal por medio de la ascesis.

Parece claro que la admisión en el seno del cristianismo de estas ideas produce una especie de dualismo, o contraposición profunda, entre espíritu y materia, entre el universo de arriba y el de abajo, entre la luz y las tinieblas. El sexo pertenece a la materia, al mundo de abajo y a las tinieblas; no hace otra cosa que crear cárceles carnales, el cuerpo, en donde está aherrojado el espíritu. Hay que liberarse del cuerpo.

Algunas ramas de muy estricta moral del cristianismo en período de formación, sobre todo en los siglos II y III, llevaron a sus últimas consecuencias estas doctrinas proclamando que el cristiano que desease alcanzar la salvación debía abstenerse en absoluto del sexo: el matrimonio quedaba proscrito. Adquirió esta corriente tanta preponderancia que se plasmó en una serie de novelas, las primeras novelas cristianas (los “Hechos apócrifos de los apóstoles”), que –contando la vida, viajes, predicaciones y martirio de los apóstoles- abogan por un “encratismo”, una continencia absoluta. Se proscribía el matrimonio, y los que eran ya esposos debían incluso separarse y llevar una vida de hermanos.

El tercer ingrediente antisexo y antimundo, “carne” y materia en general, era en el cristianismo primitivo la creencia de que el fin del mundo era inminente. En ello no seguían más que lo que había creído firmemente tanto Jesús de Nazaret como Pablo de Tarso. No es necesario gastar muchas palabras en ponderar el efecto de esta inminencia del fin en las concepciones acerca del sexo: ¿para qué preocuparse de él cuando el final de todo está a la vuelta de la esquina?

Cualquier lector de Pablo, sobre todo de su Primera carta a los cristianos de Corinto, observará que esta idea es determinante para explicar por qué el Apóstol no condena el matrimonio, ciertamente, pero lo considera un mal menor, y cómo defiende que la virginidad es un estado muy superior al del matrimonio. Y sobre la inminencia del fin y la escasez del “tiempo que resta” no tiene más que leer el capítulo cuarto de su Primera carta a los cristianos de Tesalónica.

Teniendo el cristianismo estos ingredientes en su seno no es de extrañar que fiel a sus principios hasta hoy día y a pesar de los cambios profundos de mentalidad se observe en él, sobre todo en su rama católica más tradicionalista, una profunda aversión –o, al menos, gran distanciamiento- por el sexo.

Ahora bien, ¿por qué todo esto que estamos contando en un volumen sobre “Los papas y el sexo”? ¡Un libro que trata exactamente de lo contrario! A saber, cómo a lo largo de la historia de la Iglesia, sobre todo a partir del momento en el que se convierte en religión oficial del Imperio romano a finales del siglo IV, no sólo los grados más bajos del clero practicaron el sexo con una cierta naturalidad y en muchas versiones fuera del matrimonio, sino que esta aparente perversión alcanzó, y de gran manera, a los estamentos más elevados de la jerarquía, incluso al papa mismo.

Pues bien, los antecedentes que acabamos de exponer tienen la misión de indicar que esperaríamos justamente lo contrario, y que el contenido del libro es por ello más que sorprendente.

La contradicción entre teoría moral sobre el sexo y la práctica dentro del cristianismo tiene una primera explicación sencilla y concluyente: la prohibición o estigmatización del sexo va contra los más elementales instintos y disposiciones congénitas de la naturaleza humana, por lo que está condenada a un rotundo fracaso. Sólo una pequeña parte de los creyentes, dotados de ciertas cualidades psicológicas y religiosas, son capaces de ir contra la corriente natural que lleva al ser humano al ejercicio del sexo…, casi sin poderlo evitar.

La segunda y elemental explicación podría ser precisamente la prohibición de todo comercio carnal para el clero por parte de la Iglesia. Ahora bien, es bien sabido que una de las leyes primarias de nuestra psicología es hacernos más apetecible precisamente aquello que está reciamente prohibido. Y fue un movimiento lento, pero progresivo y tenaz, el que condujo a la situación actual: la implantación del celibato obligatorio para todos los estamentos del clero desde el siglo XI..., lo que muy probablemente hizo más gustoso lo contrario a lo prohibido.

Seguiremos
Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com

.....….

Presentamos de nuevo el programa del Curso de Primavera de la Universidad ce Castilla-La Mancha, sede en Cuenca:

CURSO DE PRIMAVERA DE LA UNIVERSIDAD CASTILLA-LA MANCHA
Sede de CUENCA

Curso sobre: “ATEOS Y CREYENTES. Argumentos a favor o en contra de la fe”.

Fecha: 11-13 de marzo 2010

PROGRAMA:

Jueves 11 de marzo 2010

17,00-18,45
¿El estudio de la Biblia nos lleva a la fe o al ateísmo?
Xavier Pikaza y Antonio Piñero

19,00-20,45

Las religiones orientales ¿se basan también en la fe?Agustín Paniker y Juan Masiá

Viernes 12 de Marzo 2010

17,00-18,45
¿Qué sería la fe para Jesús de Nazaret?
Alexander Zatyrka y José Manuel Martín Portales

19,00-20,45
¿Es necesaria la fe para vivir?
Fernando Bermejo y Abdelmumin Aya

Sábado 13 de marzo 2010

17,00-18,45
Fe cristiana y paganismo. Dos creencias enfrentadas
Jacinto Choza y Jesús Garay

19,00-20,45
La experiencia mística, ¿culminación o superación de la fe?
Santiago Catalá y Yaratullâ Monturiol

13,45. CLAUSURA

Para más información Vicerrectorado de Extensión Universitaruia

e-mail: extension.universitaria@uclm.es

http://extensionuniversitaria.uclm.es

18 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Pedro 01.03.10 | 09:40

    Jose:
    No puede darme la razón en forma tan falsa, porque en mi intervención no hay nada analítico ni sintético, y una de mis frases puede aludirle a Vd.
    "Y los que hoy sostienen este aparato son criminales."
    Hay personas que no pueden dialogar porque la muerte les traba la lengua. Hay asesinos del lenguaje, de decisiones y de hecho.
    Sus vocabularios inadecuados traspasados de la medicina le delatan.
    No vuelvo a comentar nada con Vd. ya se llame Jose o Josemari, ya cite, traduzca o transmute a Hans Küng.

  • Comentario por Luis 26.02.10 | 18:48

    SOFIA:
    Pues para un cristiano, la misma que tendria Jesus y sus amigos,discipulos y seguidores.

    Para un obispo, un invento que los conduce al fin de esa iglesia sin Jesus.

    Acaso Jesus sabe que era celibe?.

  • Comentario por sofía 26.02.10 | 01:38

    ¿Cuál es el ejemplo de sexualidad que proponen ustedes? Porque desengáñense que estos lodos que vienen de esos polvos, parece que se dan en abundancia. No se ve más que lodo por todas partes, aunque espanten a los demonios a cencerrazos.
    Sigo quedándome con la cita buena del génesis en boca de Jesús.
    Y por lo demás sólo me importa lo que tengan que decir sobre estos asuntos todas las Dinas a las que se mantiene en silencio, se las viole o se las "vengue", y sin necesidad de la iglesia por medio, mirusté.
    Pero ya sabemos que aquí sólo sigue contando medio punto de vista, son todos ustedes tuertos.

  • Comentario por Salvador 25.02.10 | 22:28

    Me deja perplejo este argumento del profesor: "No es necesario gastar muchas palabras en ponderar el efecto de esta inminencia del fin en las concepciones acerca del sexo: ¿para qué preocuparse de él cuando el final de todo está a la vuelta de la esquina?" Es la primera vez que leo que la inminencia del fin en lugar de lanzar a la gente al disfrute de los placeres les volvería indiferentes.


  • Comentario por Jose 25.02.10 | 20:39

    PEDRO:
    Tu diagnostico, correctisimo, sintetico y veraz.
    Nos pasamos la vida entre la exegesis y la critica a la razon pura y tantas capas de cebolla han ocluido el nudo: La etica del Maestro de Galilea. Se ha creado algo mas que ficccion: la Especulacion Creativa, que ha sido engendrada por la Ruah y se ha transmutado en un monstruo inesxistente y absurdo, en cuyo nombre pontifican, dognatizan y cada dia hay menos y con mas casos de pederastias. El Vaticano...!Una locura que ya esta haciendo mucho daño!. Cambiaron la exegesis por la erirtropoiesis episcopal. Y del homousio al abusdo.

  • Comentario por Pedro 25.02.10 | 18:17

    Antonio:
    Tal vez haya que afrontar que la ficción literaria del cristianismo ha creado estas realidades increíbles e inhumanas en relación a la sexualidad. Tanta estupidez religiosa es inconcebible. Ni gnosticismo ni maniqueísmo. Estupidez y paranoia. Para mantener la exitencia histórica del personaje Jesús, ha habido que moldear la historia personal de millones de religiosos, vaciando su dimensión sexual histórica para imitar a un personaje literario. Es miserable. Y los que hoy sostienen este aparato son criminales. Un amigo me decía: pon en fila a todos los religiosos y religiosas del mundo y diles que el Jesús de los evangelios no tiene datos históricos. No los puedo poner en fila pero sí decirles que el cristianimos que viven ellos es más histórico que el de los evangelios y que debe seguir la tradición no escrita que es la que va de padres a hijos y no la que han creado estos pervesos polimorfos.

  • Comentario por DE ESOS POLVOS,ESTOS LODOS 25.02.10 | 18:04

    Fijense los problemas de sexo que hay en la Iglesia,que hoy -hgracias a la globalizacion de las comunicaciones, nos enteramos en tiempo real de casi todo. De esos polvos, estos lodos toledanos. No entro en las razones de salud mental de este señor, seria una trasgresión por mi parte, lo que si considero que casos de la misma raíz se dan a diario. Conozco perfectamente la formación en los seminarios y en general no hay una sexualidad bien definida en sus formadores. Los aspirantes, son cada día menos y muchos de ellos acuden por problemas o situaciones sexuales que no han superado y se sienten mejor dentro de los hombres, mas comprendidos y al final se ordenan y se arman estos líos.
    Celibato, pareja, hombres, mujeres, sexualidad en todos sus ángulos son una asignatura pendiente. Si a eso le une la formación de Toledo, revienta el más santo.
    Y eso que aun no hay demandas colectivas estilo USA, Irlanda, Alemania, etc

  • Comentario por antsaca 25.02.10 | 18:02

    Uf, D. Antonio, sexo y catolicismo. Sexo y curas, sexo y obispos, sexo y papas, sexo y rebaño...La que va a liar usted. Y eso que todavía no hay referencias a la homosexualidad. O a la pederastia.

  • Comentario por sofía 25.02.10 | 16:31

    Si acaso el problema esté en que a pesar de estar vencidos resucitan cada dos por tres.
    Aparte de lo de siempre: Abraham haciendo pasar a Sara por su "hermana", Dina "vengada" por sus hermanos, David mandando a Urías a primera línea, Salomón y su harén, Susana y los viejos, la iraní a la que se le vea un poquito de pelo por debajo del velamen, la niña cristiana de doce años que trabaja en casa del abogado paquistaní que parece no conformarse con la posibilidad de 4 esposas. Y encima esos Papas.
    Pero conste que Jesús lo dejó bien claro, aunque no se quieran enterar.

  • Comentario por sofía 25.02.10 | 16:23

    Que conste que la palabra "hereje" la he usado yo para clarificar el asunto, Piñero les llama gnósticos y "vencidos"
    Vencidos en buena hora, añado yo.
    Saludos cordiales.

  • Comentario por sofía 25.02.10 | 16:20

    Tomado de "una síntesis de las nociones más importantes de la gnosis contrastadas con las de la mayoría ortodoxa" (sic) en su libro sobre "Los cristianismos derrotados ¿cuál fue el pensamiento de los primeros cristianos heréticos o heterodoxos?"
    Aunque al leerlo te queda claro por qué eran heréticos y que no tenían nada que ver con las raíces del pensamiento cristiano, empezando por los evangelios, por lo que es natural que fueran ellos los herejes y la mayoría ortodoxa los cristianos.
    Así que ahora no llamemos cristianos a los gnósticos, contagiados de un espíritu que no tenía nada que ver con el cristianismo, y rechazados por eso por la Gran Iglesia.

  • Comentario por sofía 25.02.10 | 16:13

    En cambio, Piñero opone en la columna de los "vencedores" (los cristianos "no herejes" o supervivientes hasta el día de hoy, para entendernos):
    - No todo lo material es rechazable. El universo material también ha sido creado por Dios.
    - Los cuerpos, transformados en materia espiritual son objeto de salvación: también resucitarán.
    - No está permitido el libertinaje de ningún tipo, ni hay para él ninguna justificación religiosa.

  • Comentario por sofía 25.02.10 | 16:08

    Piñero opone las ideas de los "vencidos" y la de los "vencedores" (en la "batalla" de ideas que gana el cristianismo a los "herejes")
    Los herejes (vencidos):
    - La materia y el espíritu, el mundo de arriba y abajo son inconciliables. El que recibe la revelación y pretende salvarse debe rechazar todo lo material y corporal por medio de la ascesis.
    Los cuerpos, materiales, no podrán salvarse, es decir, no resucitarán.

    También herejes, pero de conclusión práctica opuesta:
    - Al estar ya salvados por la aceptación del conocimiento revelado, se puede hacer lo que se quiera con el cuerpo: "la carne para la carne y el espíritu para el espíritu"

  • Comentario por sofía 25.02.10 | 15:54

    Precisamente el gnosticismo es una idea rechazada por el cristianismo que considera herejes ajenos a la verdadera doctrina a estos encráticos y compañía, lo mismo que al extremo opuesto.
    Esto no forma parte del cristianismo de la Gran Iglesia.
    Otra cosa es todo eso que dice de lo prohibido y tal, que debe ser lo que hizo a David acabar cargándose a Urías (aunque mezclado con un asunto de propiedad de la esposa que por lo visto hace más sana la idea del sexo prohibido, algo que se pierde cuando el adúltero no ha tenido en consideración este asunto de la legítima propiedad del marido, que lo purifica)
    Otro tanto debe ocurrir con los talibanes cuando violan niñas, con o sin burka -ellas, claro.

  • Comentario por Juan 25.02.10 | 12:05

    Fernan: Claro que sí. Lo dice el pueblo: de tal palo, tal hastilla. Pero hay otros palos y por lo tanto otras hastillas. No le niego a nadie el derecho a predicar lo que quiera. Pero, exijo el derecho a no estar de acuerdo con lo que se me predica.

  • Comentario por Fernan 25.02.10 | 12:00

    Juan, pues léase el libro "Cristianismos perdidos" de Ehrman y encontrará también allí la explicación sobre la forma de ver el sexo que tenía el gnosticismo.
    Piñero lo ha clavado.

  • Comentario por Juan 25.02.10 | 11:31

    las consideraciones piadosas que hace hoy A. Piñero sobre el sexo, me recuerdan las homilias del cura de mi parroquien en los años aquellos en los todavía iba a misa.
    Me llama la atención que hable tan superficialmente del Gonosticismo, y se calle tan sospechosamente toda referencia al Maniquismo, y al platonismo, con los que el gnosticismo estuvo tan vinculado.
    A pesar de mi licenciatura en Piscología, desconcocía hasts hoy esa ley primaria de la Piscología que A. Piñero llama suya, (nuestra psicología).
    En fín Dn. Antonio, he leido cosas más serias sobre el gnosticismo y en ningua de ellas he encontrado esa referencia al sexo de la que Ud.habla o predica para zurrarle a los curas.

  • Comentario por Antón Pirulero 25.02.10 | 09:03

    "Y el Espíritu Superior se cernía sobre las aguas del abismo"...¿Dónde pondrá el huevo? ¿Lo reservará para hacer una tortilla? ¿Lo utilizará más bien para sus menús, adobos y rebozados? ¿Cuál es la receta del Arguiñanus Pontifex Maximus?

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