
Hoy escribe Antonio Piñero
No es de extrañar -por lo dicho en las postales anteriores- que la Guerra de los judíos gozara de particular favor entre los cristianos de siglos posteriores: éstos vieron en la devastación de Judea, en la toma y saqueo de Jerusalén, más el incendio del Templo, un justo castigo divino… hacia un pueblo deicida. Y además contado no por un cristiano, lo que sería sospechoso, sino por un compatriota de los que asesinaron a Jesús, y por tanto en principio nada inclinado a hablar mal de ellos.
La Guerra de los judíos tuvo un éxito moderado entre los paganos y bastante entre los cristianos. Parece que ya en el siglo IV se había traducido la Guerra al latín, obra quizá de Rufino de Aquilea, y que por la misma época y a la misma lengua se había hecho ya una especie de traducción libre de esta obra, parafrástica por un lado o condensatoria por otro, que circulaba bajo el nombre de Hegesipo (¿corrupción de ex- Iosippo =[“obra de Josefo]?).
Sábado, 26 de mayo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Josemari Lorenzo Amelibia
Jose Gallardo Alberni
Religión Digital
Josep Carles Laínez
Angel Moreno
Carmen Guaita
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn