Hoy escribe Antonio Piñero
El nacimiento mismo del cristianismo, como dijimos, el inicio de la teología sobre Jesús, se caracteriza porque los rasgos más importantes de esta reinterpretación son esencialmente dos, compartidos por todos los fieles en esos momentos iniciales, que estaban congregados en Jerusalén:
• Primero: quedaba ya claro para todos que la muerte horrorosa de Jesús, junto con el prodigio de su resurrección, suponían que Dios lo había confirmado en su función de mesías. Y como Jesús no había podido cumplir totalmente esta tarea mesiánica en su vida terrena, pronto tendría que venir de nuevo desde el cielo para ejecutarla, acompañado de las fuerzas celestes que Dios pusiera a su disposición.
Segundo: la resurrección de Jesús había colocado a éste de algún modo al lado de Dios en el cielo. El Maestro estaba junto a Dios; de algún modo desde esos momentos de su exaltación y sea como fuere el modo cómo esto se explicara, Jesús era divino de alguna manera. Y de ahí, su estado “divino” actual a la diestra de Dios no sería difícil pasar a que también y de algún modo había sido “divino” cuando vivía sobre la tierra. Este desarrollo llevará tiempo, pero probablemente era inevitable.
Sábado, 26 de mayo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Josemari Lorenzo Amelibia
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Religión Digital
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