
Hoy escribe Antonio Piñero
Concluyo hoy la reseña a la obra sobre el proyecto de Pablo de Senén Vidal.
Por último, expusimos en nuestro comentario al libro anterior de Vidal, cómo me parecía imposible que Jesús, como fiel judío hasta el final de su vida, hubiera podido entender la eucaristía tal como la comprende Pablo. Y dijimos que –fuera de todo comentario lingüístico y aparte de la imposibilidad para un judío de beber sangre, ni aun simbólicamente- si el Jesús judío, que tres días antes había entrado como mesías regio en Jerusalén y había “purificado el Templo”, convencido de su valor de mediación ante Dios, hubiera instituido la eucaristía del como la entiende Pablo, habría hecho explotar de inmediato toda su religión judía, tan patente en el evangelio.
En efecto, hemos sostenido que Jesús, instituyendo la Eucaristía como sostiene Pablo, el primero cronológicamente, habría roto con nociones fundamentales de su religión como: el valor mediador del Templo ante Dios; el valor del sacerdocio derivado de Aarón; el valor de los ‘sacramentos’ de expiación del judaísmo; y el valor de la alianza establecida por Dios en el Sinaí, reemplazada por otra nueva, que no es la “nueva” del profeta Jeremías (la antigua, pero renovada), sino otra radicalmente novedosa.
Jueves, 16 de febrero
Francisco Baena Calvo
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