
Hoy escribe Antonio Piñero
Mi opinión personal sobre este libro de Senén Vidal será relativamente breve, porque las ideas básicas que criticaban el llamado “tercer proyecto de Jesús” fueron expuestas largamente en la reseña de ese volumen hace dos semanas.
Mi impresión general es: Vidal establece el “guión postpascual” del cristiano primitivo, previo a Pablo y que éste recibe por tradición tan sólo dos o tres años después, prácticamente sin alusión a fuentes judeocristianas previas. Y no puede hacerlo porque apenas las hay (los Hechos de los apóstoles y lo poquísimo que queda del judeocristianismo, que no apunta precisamente hacia ese “guión”, ni mucho menos, que él presupone).
Cuando Vidal habla en su libro de “tradición” que “recoge Pablo”, pero el lector observa las notas a pie de página no se ven prácticamente más que citas paulinas, es decir hay pocas citas confirmantes de otros textos del Nuevo Testamento. Por tanto, para esa presunta tradición no hay más fuente que la “crítica interna” que disecciona el material paulino y establece qué es tradicional y qué es lo que contiene desarrollo y cierta evolución en las ideas. Para mí este sistema no funciona tanto como argumenta Vidal; sencillamente no cuadra, ni mucho menos…, y adolece de razonamiento en círculo con lo que sabemos del judeocristianismo.
Jueves, 16 de febrero
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