Hoy escribe Antonio Piñero
Prometí en mi postal anterior de esta miniserie que hoy sintetizaríamos el comentario respecto a la relación de Jesús con su familia en autores judíos del siglo XX, estudiosos del Nazareno. En síntesis es el siguiente:
Es notablemente asombroso –opinan- cómo el Evangelio de Marcos desprestigia los lazos de Jesús con su familia carnal cuando se piensa en la alta estima que de tales lazos tenía la “iglesia” o grupo de seguidores de Jesús en Jerusalén, pues se supone que éstos, acaudillados en principio por los apóstoles son los que mejor conocían a Jesús y la tradición que de su recuerdo emanaba. Por este aprecio al vínculo de Jesús con su familia, y por la tradición en las comunidades "mesiánicas" de ser regidas por los parientes del "fundador" (así los Macaeos y el hijo de Judas el galielo), los apóstoles Pedro y Juan ceden el gobierno de la iglesia madre de Jerusalén a Santiago el hermano del Señor. Pero, a la vez, recordemos que en el Evangelio de Marcos se describe a un Jesús que no muestra ninguna solidaridad con su familia, justamente cuando en el versículo anterior, Mc 3,21, se afirma que esa misma familia misma opinaba que “estaba fuera de sí”.
Sábado, 26 de mayo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Josemari Lorenzo Amelibia
Jose Gallardo Alberni
Religión Digital
Josep Carles Laínez
Angel Moreno
Carmen Guaita
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn