Hoy escribe Antonio Piñero
Uno de los puntos de nuestra postal anterior fue mostrar la desafección de la familia de Jesús hacia él y la respuesta de Jesús, quien insistía en preferir los lazos espirituales, la denominada familia espiritual, a la familia carnal: “Mi madre y mis hermanos son los que hacen la voluntad de Dios”. El relieve y el interés de esta oposición entra las dos “familias” es uno de los resultados claros de una buena parte de los investigadores sobre Jesús.
Hay otra línea de estudiosos que piensa, por el contrario, que esta pintura de enfrentamiento entre Jesús y sus familia es exagerada por parte de Marcos. Especialmente si se tiene en cuenta que –al parecer- inmediatamente después de la muerte del Maestro se produce un cambio súbito de comportamiento por parte de la familia carnal de Jesús: su madre y sus hermanos se hallan entre los que, desafían el qué dirán y la posible presión de las autoridades, y se reúnen en Jerusalén como parte destacada primer grupo de files seguidores de Jesús que comienzan a cultivar su memoria:
“Todos ellos (los apóstoles) perseveraban en la oración, con un mismo espíritu en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos” (Hechos 1,14).
Pero Marcos no narra en su Evangelio ningún cambio de actitud de la familia carnal hacia Jesús o de éste hacia ella. Es más, cerca de la cruz de Jesús no está ninguno de sus hermanos. Por otro lado, a tenor de lo que sabemos por los mismos Hechos de los Apóstoles, la iglesia de Jerusalén debía de tener en gran estima la familia de Jesús, puesto que al frente del grupo se situó enseguida Santiago, el “hermano del Señor”, desbancando en la prelacía sobre este grupo a Pedro y a Juan, discípulos destacados del Señor.
Opinan algunos investigadores –sobre todo judíos- de la vida de Jesús y del cristianismo primitivo que lo que permitió a Santiago acceder a la cabeza del movimiento de seguidores de Jesús era precisamente ser el hermano del mesías Jesús. Al igual que a Judas Macabeo, muerto en combate, le suceden sus hermanos, primero Jonatán, luego Simón, a la cabeza del movimiento macabeo, del mismo modo los parientes más cercanos del rey mesiánico, Jesús, son los que asumen la jefatura del grupo de sus seguidores. Hay pues una suerte de principio dinástico de sucesión en ciertos movimientos “mesiánicos”.
Así, cuando Santiago, el hermano del Señor, es eliminado por el sumo sacerdote Ánano en el año 62, es Simeón, primo hermano de Jesús (griego “anepsiós”, "primo carnal"): Eusebio de Cesarea, Historia Eclesiástica, II, 23, 1 y III, 11: los apóstoles, los discípulos y la familia del Señor –tras haber atribuido “el trono del episcopado” a Santiago, y al fallecimiento de éste proclamaron unánimemente a Simeón, primo de Jesús, como único digno de sucederle”.
Esto significa que el grupo cristiano tenía en alta estima a los familiares de Jesús, y que al igual que los macabeos y los “celadores de la Ley” del movimiento de Judas el Galileo (sucedido por sus hijos en la jefatura del grupo) escogieronn a los parientes de Jesús como jefes del grupo mesiánico jerusalemita siguiendo ese “principio dinástico”.
La pregunta entonces es: ¿por qué Marcos no cuenta ningún episodio de reconciliación entre Jerusalén y su familia en vida de éste? ¿Hubo un movimiento repentino de “conversión” de sus hermanos sólo tras la muerte del agente mesiánico, Jesús, su hermano? Si en vida de éste se opusieron tan crudamente a sus propósitos mesiánicos, ¿qué explica el que de repente cambiaran y se pusieran de su parte? Y precisamente en unas circunstancias en las que, según el evangelista Marcos mismo, el pueblo había mudado de opinión y se había tornado enemigo acérrimo de Jesús, se había pasado al bando de los dirigentes y había pedido a gritos que crucificaran al pretendiente mesiánico. Con otras palabras, un cambio de afecto por Jesús, mesías asesinado y en apariencia enemigo del pueblo judío, era menos verosímil en la familia carnal de aquél, la cual se había alejado de él totalmente como mesías en vida.
Deducen, por tanto, estos estudiosos que Marcos, para desprestigiar a la familia de Jesús, calló conscientemente el episodio necesario de acercamiento entre el Maestro y su familia que hubo de producirse aún en vida de Jesús. Si, verdaderamente, Santiago no se hubiera contado entre los discípulos del Nazareno antes de la crucifixión, es casi imposible comprender cómo llegó a jefe de la iglesia de Jerusalén estando presentes nada menos que dos –al menos- de los discípulos predilectos de Jesús, Pedro y Juan. Por tanto, se argumenta, Marcos no tuvo ningún interés en restaurar la mala imagen de la familia de Jesús.
¿Por qué? Los mismos investigadores dan la respuesta: porque siendo el de Marcos un evangelio “paulino”, es decir, que acepta la interpretación paulina de la muerte de Jesús, como sacrificio vicario de valor universal y fundador de una nueva alianza que sustituye a la antigua y que consecuentemente declara periclitado el valor del Templo de Jerusalén como lugar único de los sacrificios de expiación dentro del judaísmo, refleja las graves tensiones existentes entre el evangelio paulino en la interpretación de la figura y misión de Jesús y el evangelio del grupo de Jerusalén.
Por último: una tradición antigua recogida por Pablo (1 Corintios 15,5) afirma que Cristo resucitado se aparece entre los primeros a su hermano Santiago (entre algunos de los gnósticos se dirá más tarde que fue Santiago el primero en recibir una aparición de Jesús; no Pedro ni María Magdalena). Esta tradición o bien presupone una conversión previa de Santiago al grupo de Jesús, o bien su paso a este grupo como resultado de la experiencia de esta aparición… (así un fragmento del Evangelio de los hebreos, tomado de una cita de san Jerónimo, en Sobre los varones ilustres, 2 = Todos los Evangelios, Edaf, 2009, p. 622) Pero Marcos no la recoge en absoluto.
En síntesis: Marcos está interesado en recalcar exageradamente las diferencias entre Jesús y su familia, y esta exageración es el producto de su “tendencia”, que refleja la oposición entre el evangelio paulino y el de la Iglesia de Jerusalén.
Seguiremos el próximo día con otros comentarios al respecto de autores judíos del siglo XX, estudiosos de Jesús.
Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com
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En el otro blog, “Cristianismo e historia” de la revista “Tendencias21” el tema es el siguiente:
“Inverosimilitudes en el relato sobre los ‘magos’ en el Evangelio de Mateo”
Saludos de nuevo.
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Sobre la aparición a Santiago, que cita Pablo en I Corintios 15
Aquí el asunto capital, sobre el que me gustaría que el Profesor Piñero se pronunciara. Es si ahí hay una interpolación cuando se citan a los testigos oculares que han visto un Jesús resucitado. Porque Pablo primero cita a las escrituras para apoyarse (3-5)y luego cambia abruptamente y desarrolla otra línea expositiva distinta citando testigos (5-10) que es lo que estaría interpolado.
Personalmente pienso que es un recurso retórico, siguiendo las reglas de Cicerón. Pero no sé cual es la opinión de los biblistas.
¿"He sido yo, Maestro"?- dijo Judas.
¿Alguien recuerda lo de: "Por el mar corren las liebres.. (se repite), por el monte las sardinas tralará"...Esto es lo que cantábamos en nuestros tiempos de "enfants terrribles"... Tan inverosómiles, fuera de lugar y escorados como un barco después de un sunami, así se muestran algunos comentaristas.
My dear Jul. Hans Küng tiene el libro que citas y otros: "¿Vida Eterna?", que va más al meollo. No nos querrás decir que ha escrito tantos libros para decirnos a todos lo que no espera para sí, al modo del DR. Innombrable que todos los días nos suministra un poco de su letal medicina?
Julio:
Si esa admiración va por mí, le aclaro. Yo no soy creyente, ni creo en Yahves, ni en pueblos elegidos, ni en Jesucristos, ni en vírgenes que dan a luz ni en esa figura inventada y consoladora denominada el mesías. Simplemente quería indicar que si los autores de Mateo y Lucas tenían delante el Evangelio de Marcos, en éste no aparece Santiago.
Xabier,
Sí, parece probable que se trate de una profecía ya cumplida lo que citas de Marcos. Pero yo le veo un problema, porque ahí incluye también a Juan, no sólo a Santiago, y está claro que Juan no había fallecido cuando el Evangelio se termina.
Yo he dejado claro que hablo de la resurrección como referente, sin meterme en explicaciones:
"que algunos de sus hermanos pensaran que no era normal lo que decía no quita para que tras la aparición del resucitado (se tratara de lo que se tratara) cambiaran de opinión, como Pablo"
Aunque sí veo extraño que se hable del paulinismo de Marcos como la causa de que no hablara de la aparición a Santiago, cuando es el propio Pablo el que la cuenta (en un rapto de antipaulinismo, habrá que suponer, para ser consecuentes con este "argumento")
Me admira el que algunos hablen de la resurreción y de las apariciones como de hechos históricamente comprobables.
En su libro SER CRISTIANO, pág.386, escribe Hans Küng,refiriéndose a lo que él prefiere llamar "Resucitación" de Jesús: "las múltiples ampliaciones, transposiciones y elaboraciones del mensaje pascual no pueden pretender que se les reconozca por principio su historicidad; en gran medida cabe que sean, más bien, legendarias... Lo decisivo es, según confirman todos los testigos, la nueva vida de Jesús originada en la muerte por obra de Dios y con Dios, vida de Dios que trasciende todas las afirmaciones y concepciones, todas las representaciones, imágenes y leyendas".
Gracias, una vez más, Xabier.
Yo no estoy tan segura de que le tuvieran demasiada antipatía. No me parece que Lucas se la tenga. Y en Marcos la única prueba de antipatía es que no hable sobre una aparición a Santiago, y un cambio de actitud, que fue muy posterior a los hechos que narra, de la que sólo sabemos por Pablo y Lucas, por tanto no se puede considerar que sea "paulino" ocultarla, puesto que los más "paulinos" no la ocultan.
Más molesto me parece que Pablo no hable de la aparición a la Magdalena, aunque explicable porque el machismo imperante sólo lo habría considerado "cosas de mujeres" y no iba a sumar, sino restar a la hora de aportar argumentos.
Pero esa es otra cuestión.
Estimada Sofía:
Lo que he dicho es que la edición final del Evangelio de Marcos no pudo ser antes del 43 porque hay una profecía, creo que post eventum, sobre la muerte de Jacobo de Zebedeo (Mc. 10:35-40).
Cuando se fugó de Jerusalén Pedro, su puesto en Jerusalén fue ocupado por Santiago que, por supuesto, recurriría al "soy hermano de". No fue perseguido por Agripa porque se trató de una persecución limitada a los líderes, según Hechos, que creo que en esta cuestión es muy fiable.
Estoy de acuerdo con el profesor porque creo que ninguno de los 4 evangelistas tenía simpatías por Santiago el hermano de Jesús.
Por último, Marcos no narra ninguna aparición de Jesús, pero hay un eco de la aparición a los Doce (Mc. 14:28)
Obviamente, me refiero a las personas a las que se dejó ver Jesús resucitado.
Mateo y Lucas utilizaron el Evangelio de Marcos como fuente (se supone que completo).
Mateo cita a Mª Magdalena, la otra María y a los 11.
Lucas cita a las mujeres, Cleofás y otro discípulo y a los 11.
Por tanto, el evangelio de Marcos que manejaron no citaba a Santiago.
No creo que el sesgo o la tendencia del profesor Piñero sea fraudulento, como no creo que lo sea el de Marcos o el de Lucas.
Me desilusiona descubrir tan poca base y tanta subjetividad en alguien a quien había tenido siempre por bastante objetivo. No pensaba que pudiera tener tanto sesgo. Eso es todo.
Yo creo que sí se dan argumentos en contra. Está lleno de tautologías y contradicciones. Por ejemplo, es imposible que Marcos no cite lo que dice Pablo sobre Santiago porque es paulinista. ¿Entonces Pablo lo dice por antipaulinismo?
En los últimos posts el sesgo era tan marcado que me ha sorprendido. Isaías no es antijudío, pero Marcos se inventa que Jesús lo cita por antijudaísmo, y así todo.
es normal que mantengan puntos de vista contrarios y los defiendan con argumentos. Lo que da valor a una hipótesis son los argumentos que la apoyan y su capacidad explicativa. Otra hipótisis que cuente con más apoyos argumentativos y logre una explicación más comprensiva de los hechos la suplantará. Esto es, a simples rasgos, el mecanismo de la investigación ciéntifica. Así que están demás los juicios de intención o los argumentos "ad hominem" tan usados por algunos comentaristas.
Cuando un investigador en historia presenta una hipótesis de interpretación de unos hechos y de unos textos y la argumenta está siguiendo el método de cualquier científico. Ni está tergiversando, ni está siendo tendencioso ni se le puede imputar un sesgo con intenciones fraudulentas. Es penoso tener que leer tantos comentarios con ese tipo de acusaciones.
Que haya lectores que discrepen radicalmente de la hipótesis de interpretación del profesor Piñero es normal y, en consecuencia, es normal que mantengan puntos de vista contrarios y los defiendan con argumentos...
Hombre, me ha parecido graciosa la afirmación del Dr. Pinero, esgrimida como prueba, de que como Marcos no recoge la aparición de Jesús a Santiago, lo que dice Pablo no pudo ser verdad.
Y digo que graciosa, porque según esa misma regla de tres, tampoco se le apareció a Juan ni a Pedro, ni a ningún discípulo, sino sólo a tres mujeres asustadas -repárase además que el testimonio de una mujer en el mundo judio era inválido- que además desobedecen la orden del ángel de contárselo a los discípulos para que se reunan en Galilea, es decir que de acuerdo a Marcos nadie vió a un Jesús resucitado. O bien Marcos era un humorista de primera y a Pinero le ha gustado el chiste, o a ese final le falta un cacho bien gordo. De este último aspecto, como no, Pinero prefiere no saber nada.
Gracias por la explicación, Xabier, pero no veo la relación entre la muerte de Santiago Zebedeo y la fecha tardía del evangelio de Marcos. En todo caso sería al revés, pero tampoco.
Y no sé cómo dices que estás de acuerdo con lo que dice el profesor Piñero si la razón que tú das para la "jefatura de Santiago" es la persecución en la que muere Santiago Zebedeo y huye Pedro.
A mí me parece normal que se recurriera al "soy hermano de", cuando Pedro y Juan se fueron de Jerusalén. Y parece que Santiago el hermanísimo no era tan perseguido de momento. En cuanto a los doce, no eran un órgano de gobierno, sino un símbolo del nuevo Israel, pero en principio sí tuvieron importancia, y la de Pedro, como dirigente nato de los doce, nunca se extinguió.
Estoy de acuerdo con el profesor en esta postal.
Respondiendo a algunos comentaristas, Santiago de Zebedeo fue decapitado hacia el 43 aproximadamente (motivo por el cual el Evangelio de Marcos definitivo no puede ser anterior a esa fecha) en una persecución practicada por Herodes Agripa.
En esa persecución, Pedro se fugó (según Hechos, milagrosamente, en un relato con ciertos paralelismos de los que tanto gustan a Lucas con la resurrección de Jesús) y le ocurrió aquello de que "quién fue a Sevilla perdió su silla", pasando Santiago el hermano de Jesús a ocupar el puesto de líder de Jerusalén, aunque Pedro y Juan siguieron siendo también "columnas"
Jesús el cristo, es diferente a Jesús el Nazareno.
La familia de Jesús el Nazareno no comparte ninguna de las intenciones de Saulo.
Igual que Saulo se convierte en "Paulus" y Simón en "Piedra", Jacobo y Juan en "Puertas".
Jesús el cristo es una construcción romana ajena a su familia y al grupo nazareno.
Los llamados "pilares" son una imágen romana propia de "paulus" con un significado solo romano.
Una piedra central en Roma (Pedro) y dos puertas en oriente y occidente. Juan en Efeso y Santiago en Galicia.
Los evangelios presentan un "movimiento" totalmente organizado:
Doce elegidos con tres "columnas" entre las que destaca Pedro serán los líderes. ¿Qué ocurre para que Santiago, un desconocido, pase inmediatamente a la jefatura?
Quienes deseen una exposición detallada, objetiva,(no parcial) y completa de la historia del distancimiento entre judíos y cristianos, la encontrarán en El Judaismo, Pasado-Presente-Futuro de Hans Küng, Págs. 331-345.
Sr.Piñero, cuando dos discuten hay que oir a ambas partes; considero muy sesgado y tendencioso escuchar a una sóla. Si el Profesor Hans Küng lo hace ¿por qué no lo puede hacer Ud?
Pero entonces, don Antonio,
¿qué caso hemos de hacer a los Hechos de los Apóstoles?
¿No es cierto que a veces los exégetas citan este libro como fuente o como argumento, después de haberlo desacreditado,
más allá de tendencioso,
por anhistórico o incluso antihistórico?
Aunque lo que nos queda de Santiago, no me parece que fuera distinto, de modo que no creo que esa actitud de primar al "hermano de" tuviera la consecuencia de dividirlos irremediablemente como en el caso de los chiitas y los sunitas.
La epístola de Santiago es muy oportuna en el canon católico.
Si la tendencia en Jerusalén fue la "Chiita" de primar la familia carnal, eso sòlo demuestra el sesgo que iba tomando esa comunidad concreta, quitando protagonismo a los doce en favor de una dinastía. Pero tal vez no fue para tanto, y simplemente el jefe sabía servir a la comunidad, en esa línea de servicio que es la autoridad para Jesús. No lo sabemos, pero a nosotros quien nos interesa es Pedro, y Pablo en segundo lugar -lo mismo que al resto de las comunidades cristianas.
En cuanto a las referencias a María y los hermanos de Jesús son cosa de Lucas, que sin embargo también abunda en dichos de Jesús que relativizan la familia carnal, en general, frente a los asuntos del Reino.
A mí me parece que estos argumentos del profesor son muy poco objetivos y muy tendenciosos. Es algo que me sorprende y me desilusiona.
Me parece absurdo decir que Marcos no recoge una tradición contada por Pablo porque Marcos es "marcadamente paulino"
Simplemente no da detalles de las apariciones. Pablo es el único que cuenta que hubo montones de apariciones y no nombra a la magdalena a la que sí nombran los evangelistas -parece más interesado en nombrar a quienes le pueden servir de testigos, y no a una mujer.
Creo que Marcos no presenta más que un episodio de desentendimiento entre Jesús y su familia. No da ningún protagonismo en el desencuentro a su madre, por el hecho de que estuviera allí, preocupada por su hijo. Y que algunos de sus hermanos pensaran que no era normal lo que decía no quita para que tras la aparición del resucitado (se tratara de lo que se tratara) cambiaran de opinión, como Pablo.
Naturalmente que lo de "hermano de" viste mucho a la hora de adquirir protagonismo.
Dice. en el que Piñero.
Todo son suposiciones muy infundamentadas sobre Marcos y especulaciones sobre la supuesta " mala imagen de la familia de Jesús ".
E insisto en comentar que la opinión ( como es totalmente natural siendo anticristianos ) de los judíos del siglo XX, nombrados por Piñero, no son en absoluto neutrales y en todo lo que pueden, " arriman el ascua a su sardina ". Siendo el objetivo fundamental desprestigiar el evangelio de Marcos ( y los otros tres en general ) y la excelsa y rotunda figura del Mesías Redentor Jesús de Nazaret.
Parece un plan perfectamente prefabricado, en el Piñero, participa muy gustosamente.
Me parece que puede haber en este asunto " gato encerrado ".
Atentos saludos.
Darwinito,
Supongo que porque Santiago el de Zebedeo ya había muerto y había ocupado su lugar en importancia el otro Santiago.
Pero eso es un dato a favor de que Marcos se escribió antes, o al menos recogió tradiciones anteriores. De hecho he oído comentar que parece que existían un "librito de la transfiguración" que comprendía también el episodio de "¿Quiénes decís que soy yo? y el del epiléptico.
Saludos cordiales
Supongo que el Profesor Pinero habrá reparado que en el evangelio de Marcos, SÍ aparece la referencia a las Tres columnas de la Iglesia de Jerusalén, dándoles ya una importancia sobresaliente sobre el resto de los discípulos y con alusiones hasta políticas. Marcos 5:37, Marcos 9:2 y Marcos 10:35-40. Y en Marcos ya son los mismos nombres que en Hechos: Pedro, Juan y Santiago. Los únicos discípulos a los que además distingue sobre el resto con apodos especiales. La pregunta que Pinero debería hacerse es por qué apareciendo ya las tres columnas en el evangelio de Marcos, el Santiago de Zebedeo es cambiado por el Santiago Hermano del Senor en Hechos?
Dice Piñero que seguirá exponiendo más comentarios de autores judíos del s. XX, estudiosos de Jesús. Interpreto que Piñero descarga la responsabilidad de las fabulaciones que viene escribiendo sobre Marcos, en otros, en judíos del S. XX. Yo le pregunto a Piñero: ¿Piensan todos los judíosdel s. XX lo mismo? ¿Por qué no expone también lo que otros judíos del S. XX, que no son pocos piensan sobre Marcos? Porque si elgió a los de su cuerda, cabe afirmar que cuanto lleva escrito es tedencioso y muy segado; en castellano a esto se le llama "vérsele a uno el plumero".
"Como decíamos ayer"...Hoy seguimos en "nuestras trece", sin hacer caso de lo que "digan los demás", y dando saltos en el aire o en la cuerda floja. "Guate: "Aquí hay tomate"", y si no, se pone con profusión como en las malas películas.
Sábado, 26 de mayo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Josemari Lorenzo Amelibia
Jose Gallardo Alberni
Religión Digital
Josep Carles Laínez
Angel Moreno
Carmen Guaita
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn