Hoy escribe Antonio Piñero
En el Evangelio de Marcos sigue luego un breve episodio que ha hecho derramar ríos de tinta a los intérpretes porque es enigmático: la cuestión del mesías como hijo de David. En boca de Jesús pone Marcos unas palabras en las que éste sitúa en grave dificultad la posición de los “escribas” (12,35) –y la de todo el judaísmo de la época de Jesús..., que creía firmemente en la promesa de Dios a David por boca del profeta Natán en 2 Sam 7,16:
“Tu casa y tu reino permanecerán para siempre ante mí; tu trono estará firme, eternamente”.
Tal promesa se entendía como que el mesías, cuando pareciera sobre la tierra, sería descendiente de David.
Sin embargo, Jesús parece cuestionar abiertamente esta doctrina:
Sábado, 26 de mayo
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Guillermo Gazanini Espinoza
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