Hoy escribe Antonio Piñero
Seguimos con “nuestra” hipótesis –que en realidad no lo es, sino de una línea muy notable de la investigación sobre Jesús, en especial la de estudiosos judíos del siglo XX- de cómo se ilumina el sentido de lo que Marcos presenta si aceptamos que
A) pretende descargar a Jesús de toda trascendencia política y
B) intenta presentar a las autoridades judías de época de Jesús -y postriormente al pueblo en su conjunto encarnado en las masas presentes en Jerusalén- como malvadas y enemigas juradas del Nazareno, y en el fondo de su postura inocente e inocua para el Imperio.
El siguiente choque, según Marcos –vamos siguiendo el Evangelio-, entre Jesús y las autoridades del judaísmo, representadas en esta caso por “escribas que habían bajado desde Jerusalén” es también muy duro. Éstos lo acusan de estar poseído por el demonio, y de expulsarlos gracias a una alianza contra natura de Jesús y el Príncipe de los diablos, Belcebú.
Sábado, 26 de mayo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Josemari Lorenzo Amelibia
Jose Gallardo Alberni
Religión Digital
Josep Carles Laínez
Angel Moreno
Carmen Guaita
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn