Hoy escribe Antonio Piñero
Seguimos con el análisis del Evangelio según Marcos desde la intención de percibir cómo se pintan las relaciones de Jesús con su pueblo y con sus dirigentes para percibir cómo era el opunto de vista del evangelista. Dijimos que Marcos apunta continuamente hacia la mala fe por parte de los jefes de los judíos y lo irreconciliable de Jesús con su propia religión y con su pueblo.
Así ocurre también cuando en el mismo capítulo 2 del Evangelio, después de la curación del leproso y del paralítico en Cafarnaún, los “escribas de los fariseos” critican a Jesús por “comer con publicanos y pecadores”. Jesús defiende a sus discípulos, que rompen la tradición judía de esa época de ayunar uno o dos días por semana. La razón es: que el “novio” (mesías), Jesús, está con ellos y es tiempo de alegría; por eso se rompe la tradición.
Luego el evangelista presenta a Jesús dando su opinión sobre esas tradiciones, del modo siguiente:
“Nadie cose un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, pues de otro modo, lo añadido tira de él, el paño nuevo del viejo, y se produce un desgarrón peor. Nadie echa tampoco vino nuevo en pellejos viejos; de otro modo, el vino reventaría los pellejos y se echaría a perder tanto el vino como los pellejos: sino que el vino nuevo, en pellejos nuevos” (Mc 2,21-22),
pero el lector, por el contexto presentado anteriormente en el Evangelio de enfrentamiento entre los jefes judíos y Jesús, y porque leía este evangelio probablemente en Roma y después del final de la Gran Guerra judía, entiende algo más: la discusión no afecta sólo a esa mers tradiciones internas sino a la religión y religiosidad judía enteras.
Lo que se transmite al lector es: la tentativa de los seguidores más directos de Jesús, la comunidad de Jerusalén, de unir una interpretación cristiana del mesías con el judaísmo tradicional no es aceptable; y no sólo porque el judaísmo en sí estuviera en esos momentos mal visto, sino sobre todo porque –según la perspectiva de Marcos- el mismo Jesús sostenía que no era así: "no se podía echar el vino nuevo (su doctrina y, consecuentemente, la cristiana) en odres viejos. No era posible en un paño viejo coser un remiendo de paño nuevo y fuerte".
La discusión que sigue inmediatamente en el mismo capítulo 2, sobre la observancia del sábado, es típicamente presentada también como producto del enfrentamiento con los jefes del pueblo, y de la indiferencia religiosa de Jesús por las costumbres judías de su pueblo:
“Le decían los fariseos: «Mira ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito?» El les dice: «¿Nunca habéis leído lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y él y los que le acompañaban sintieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios, en tiempos del Sumo Sacerdote Abiatar, y comió los panes de la presencia, que sólo a los sacerdotes es lícito comer, y dio también a los que estaban con él?» Y les dijo: «El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado. De suerte que el Hijo del hombre también es señor del sábado” (Mc 2,24-28).
Los intérpretes de Jesús, judíos del siglo XX, coinciden todos en la misma exégesis: el texto si se lee con ojos que van más a fondo de la mera presentación superficial, ofrece un Jesús fariseo en una disquisición puramente rabínica: si se presenta una ocasión a la que se aplican dos leyes opuestas (aquí el deber de conservar la vida, de la sólo dispone Dios y la obligación de guardar el sábado), ¿cuál de las dos hay que aplicar?
Naturalmente, la primera. Lo cual no significa despreciar la segunda. Y eso es lo que hace Jesús; es lo que permite a sus discípulos -probablemente en un contexto difícil, ya sea por su actividad de predicación itinerante, sin comida a mano, ya porque estuvieran esquivando a los secuaces de Herodes Antipas, que vigilaban a Jesús- seguir conservando la vida..., aunque arrancar espigas sea en sí un trabajo, prohibido en otras circunstancias en sábado. Priva, pues, la norma de conservar la vida. Insisto: ello no significa quebrantar el sábado ni sustituir la norma sobre él. ¿Pero es ésta la impresión que obtiene el lector?
Y segundo. La frase “el hijo del hombre” se refiere en este pasaje sin duda a Jesús en primer lugar y luego, con una significación general, a todo ser humano. En general los críticos estiman que este pasaje es auténtico; pertenece al Jesús de la historia. Pero “Hijo del Hombre” no es un título mesiánico aún para Jesús, sino una afirmación de modestia, por un lado, de indicación de sí mismo evitando el "yo", y a la vez de sentido universal, en cuanto que al precepto del sábado que afecta a todo judío que es también un "hijo del hombre" = ser humano.
Sin embargo, es bien sabido que el Evangelio de Marcos presenta a Jesús utilizando el sintagma “Hijo del Hombre” como un título mesiánico…, y sobre todo como si Jesús, como tal mesías, dispusiese de la ley del sábado, a la que parece abrogar lisa y llanamente para los ojos del lector normal; así justifica ya el Jesús de Marcos, desde ese momento e su vida terrena, el paso a una nueva norma: el sábado quedará suprimido para los cristianos y será sustituido por el domingo, ni con mucho tan estricto y puntilloso en sus normas de cumplimiento como el oneroso sábado judío.
Como se ve, esta impresión que obtiene el lector de Marcos es muy distinta y distante de lo que parecer ser que fue la mentalidad religiosa del Jesús histórico. Hay, pues, una presentación de Jesús según una “tendencia”: ofrecer al lector un Jesús que se desentiende de las normas y reforma tanto el judaísmo de su tiempo, de modo que puede decirse que lo hace saltar en pedazos.
Seguiremos.
Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com
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En el otro blog, “Cristianismo e historia” de la revista “Tendencias21” el tema es el siguiente:
“¿Qué quiere decir 'magos' en el Evangleio de Mateo?”
Saludos de nuevo.
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Creo que se olvidan uds del tono en como Jesús atacaba al sacerdocio judio, nada de consideraciones "academicista" de escuela farisea y consignadas por escrito, que en nada hacia peligrar el estatuo de los propios sacerdotes. No, el personajes histórico de Jesús tuvo que ser terriblemente cañero, como así lo demuestra las frecuentes imágenes e hipérboles que usaba en sus ataques verbales, siempre con forma de dicho u ocurrencia popular en arameo.
Esto tuvo que ser profundamente revolucionario, más que en el contenido, que también lo fue, en las formas. Un alto sacerdote de la época podía admitir una cierta crítica con barniz intelectualoide académico, pero jamás como lo hacía el Jesús histórico, en plena luz pública de la "calle" y como un personaje más del pueblo.
Bermejo piensa que quien no esté de acuerdo con él debería callarse.
Pero simplemente tampoco estoy de acuerdo en eso.
Xabier,
Respecto a tu "intriga", creo que está claro que el profesor Bermejo no tiene la misma actitud que el profesor Piñero.
El profesor Bermejo considera "comentarios maliciosos" (sic) cualquier desacuerdo con sus falsas generalizaciones.
Y pretende descalificar a quien los hace aludiendo a su ignorancia, por ejemplo, en su último post: "cualquiera que conozca bien la literatura exegética –lo cual ciertamente no parece el caso..."
Bien, pues como dije no hace falta un doctorado para ver como se cita a Sanders elogiosamente y no se le ningunea ni se le desprestigia (salvo en la anécdota del profesor) tanto si están de acuerdo al 100% como si no (algo perfectamente legítimo, si se diera el caso)
Y si esa es la impresión de una ignorante en la materia, más a mi favor, porque demuestra que esa es la "opinión general" que llega incluso a las masas ignorantes, que aún en su ignorancia tienen buena opinión de Sanders, pero parece que el profesor Bermejo piensa...
¿Cómo se pueden relacionar estos textos con una supuesta "indiferencia religiosa de Jesús por las costumbres judías de su pueblo"?
Nada de indiferencia, muestra un gran interés porque la religiosidad sea auténtica, por mostrar el sentido de las normas y por modificarlas cuando pierden su sentido.
No existe ningún motivo para dudar de que dijera lo del vino y ls odres.
También coincide con este espíritu el pasaje del arca de donde se saca lo nuevo y lo viejo.
Marcos no presenta a Jesús "irreconciliable con su religión, con su propio pueblo" Sí presenta el conflicto entre el ser auténticamente espiritual y etico y las actitudes religiosas superficiales e "interesadas"
Había tendencias más o menos rigoristas en el judaísmo, pero la supeditación de la norma al amor como fundamento de la ley la dejó clara Jesús, sin dejar de ser judío.
Sigue habiendo rigorismo en el judaismo, en el islamismo, en el catolicismo, en diversas Iglesias protestantes, en los testigos de Jehová, en los mormones, en...todas las religiones.
Sigue estando vigente el mensaje de Jesús para corregir ese rigorismo, legalismo...
Otra vez se ha vapuleado a Piñero sólo por expresar sin tapujos lo obvio. ¿Qué tan obvia es la tendencia en Marcos? Tanto, que pese al artículo de Piñero, Hermes cayó por completo en lo que Piñero dice que provoca la lectura de Marcos.
Va de nuevo: así como está redactado el texto, parece que Jesús está llevando más allá la perspectiva del judaísmo (lean a Hermes; es un excelente ejemplo de ello). Piñero, simplemente, recalcó que eso es imposible: la postura farisea ya había entendidos, siglos antes de Jesús, que el Shabat puede y debe romperse en determinados casos.
Cualquier judío que lee eso, simplemente ve a Jesús reaccionando como muy judío. Pero los no judíos ven a Jesús cuestionando el rigor del judaísmo.
Luego entonces, algo está mal con la redacción, guste o no. Y eso se llama "sesgo del autor", guste o no.
Lo demás es sólo la misma cantaleta de siempre.
Me deja muy intrigado lo que dice Carlos acerca de la distinta transcripción del término griego "hijo del hombre" en el "Codex Sinaiticus". Por desgracia no sé griego y no puedo resolver las dudas. ¿Querría el profesor Piñero aclarar este punto?
...que predominaba en tiempos de Jesús, y que no le decía nada a los cristianos a los que se dirigía Marcos, provenientes de otra cultura distinta a la de los juedeocristianos.
Finalmente, Marcos dirige su evangelio a unos cristianos perseguidos y masacrados por los Emperadores romanos, como se atestigua en la segunda parte del Libro décimo quinto de los Anales de Tácito.
Nadie considera a Marcos como el trilero que describe Piñero.Incluyo entre ellos a su amigo Jesús Pelaez.
El mensaje del Reino es común a todos los evangelios, pero cada uno de ellos presenta un Perfil de Jesús bien diferenciado. Marcos, que escribe para cristianos no provenientes del judaismo, muestra a Jesús como el hijo del hombre, figura ésta distinta de la imagen de mesías, restaurador de la hegemonía de Israel sobre los demás pueblos,que predominaba en tiempos de
Sofía:
Me ha dejado intrigado este comentario tuyo: " a pesar de lo que opine otro profesor, no creo que haya que tener un doctorado para exponer dudas y opiniones en un blog"
Estoy de acuerdo contigo al 100%, pero me intriga porque no sé de ningún profesor que haya dicho algo parecido a lo que dices. Los que escribimos aquí somos todos "estudiantes" de una universidad virtual y, como en una clase magistral, se puede preguntar al profesor y opinar.
.......y hacer cumplir AL EXTREMO esta ley, y Jesús rompe los moldes y mejora y transforma la ley diciendo que no estaba mal hecho haber sanado el día de reposo.
No existe ninguna " indiferencia religiosa de Jesús por las costumbres judías de su pueblo ", como indica Piñero. Existe un espíritu de superación y mejora por parte del " Hijo del hombre " es decir, de la humanidad ( del hombre ) sobre la rigurosidad nociva, ciega e irresponsable. Y este pasaje que es AUTÉNTICO, demuestra claramente que Jesús, creador de todas las cosas, y de todos los días de la semana y del universo, es también Señor del sábado.
Saludos, y feliz año a todos.
El día Sabat hebreo viene de la ley de Moisés (léase por ejemplo Éxodo 31:15-17) en el cual debería cesarse completamente las actividades laborales, y principalmente darle gracias a Dios, pensar en Él, descansar, concurrir a las reuniones donde se leían textos religiosos, etc.. Pero hubo una clara exageración de este mandato por parte de las personas a tal punto que las autoridades religiosas israelitas no permitían hacer muchisimas cosas, entre ellas por ejemplo trasladar una camilla el mismo enfermo que ha sido sanado, e incluso le reprochaban a Jesús que lo sanó tal día de sábado. Jesús se muestra en desacuerdo con esto y surgen conflictos. ¿Un sediento se moriría de sed por no ir a buscar agua? ¿Un grave enfermo por no haber hospitales atendiendo? Asimismo Jesús que es amor no quiere que las personas sufran, y justamente en su amor establece un día de descanso. Pero este era el profundo conflicto que se inició entre los judíos (dirigentes religiosos) deseando cumplir y hacer cumpli...
Eso a veces se sabe comprender en el cristianismo y las más veces se intenta meter vino nuevo en odres viejos, creyendo que esto sólo tiene aplicación en el siglo I en Palestina.
Eso es lo que me dicta el sentido común, y lo digo porque a pesar de lo que opine otro profesor, no creo que haya que tener un doctorado para exponer dudas y opiniones en un blog.
Sólo es un comentario del que se puede pasar tranquilamente y que no pretende ofender a nadie sino simplemente expresar el punto de vista de un simple aficionado a leer sobre estos temas.
Saludos cordiales.
No estoy de acuerdo con la interpretación que hace el profesor Piñero aunque haya sido la predominante en la Iglesia oficial.
La universalidad de la aplicación del mensaje de Jesús hace que lo que dice del judaísmo sea aplicable a toda religión en todo tiempo y lugar.
Cuando dice que no se ha hecho el hombre para el sábado sino el sábado para el hombre, está nombrando un principio que se aplica igualmente al domingo y a cualquier otra norma de cualquier otra religión. Nuestra actitud respecto al domingo debe ser la de Jesús respecto al sábado.
El vino nuevo en odres nuevos es una expresión que no se aplica sólo a la nueva doctrina judeocristiana respecto al judaísmo sino a la misma doctrina judeocristiana y es un principio básico de inculturación y de adaptación pedagógica al proceso personal de cada individuo.
Y lo mismo respecto a todo lo demás.
Eso a veces se sabe comprender en el cristianismo y las más veces se intenta meter vino nuevo en odres viejos,...
Sobre la transcripción del término "Hijo del Hombre" "ὁ υἱὸς τοῦ ἀνθρώπο" no me parece que contemos con suficientes garantias.
Si consultamos el "Codex Sinaiticus" el término utilizado es otro: "ο υϲ του ανου", con un significado muy diferente.
La historia del N.T. está construida sobre bases muy débiles.
Esto de utilizar a la criada para que explique lo que dice el Señor; eso de preguntarle a la hermana de Franco para saber lo que quiso decir Franco; eso de imaginarse la "impresión del lector" que leía en Roma, para adivinar lo que quiso decir Lucas, de lo que hizo y pensó Jesús ,(que "en general los críticos opinan que es un pasaje auténtico" -pobres de nosotros si no-), es claro que no es un hablar cualquiera ni "por boca de ganso", sino que estamos asistiendo en directo a un ejemplo señero, (no he dicho piñero) de lo que Piñero llama "ciencia pura".
A mí me parece que "lo tendencioso y sesgado" aquí no es el evangelio de Marcos, sino la lectura que Piñero hace del evangelio de Marcos.
Piñero, retire el ascua de su sardina, que huele ya a chamusquina.
N.B. Perdón por el pareado.
Recomiendo al sr. Piñero que lea algo sobre el "pensamiento dereístico", eae que nace de necesidades emoionales internas sin tener en ciuenta la realidad.
Todos, no solo los fabuladores, corremos el riesgo de ese modo patológico de pensar para justificar nuestras opiniones personales.
Sábado, 26 de mayo
Francisco Margallo
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Religión Digital
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