Hoy escribe Fernando Bermejo
A raíz de algunos de mis últimos posts, alguno de nuestros más fieles lectores ha tenido la amabilidad de llamar la atención, por un lado, sobre el carácter reiterativo de ciertas afirmaciones vertidas por mí y, por otro, de señalar la supuesta “falsedad” (sic) de otras. Aunque intentar responder a comentarios patentemente maliciosos es sin duda una pérdida de tiempo, hoy –tal vez porque los Reyes Magos me han regalado incluso tiempo–, excepcionalmente, responderemos.
La persona que señala que a lo largo de años me he referido ya en varias ocasiones a lo escrito sobre Reimarus por Jeremias tiene toda la razón. Yo mismo, en algunas de esas ocasiones, he mencionado que repetía algo. Pues bien, la conveniencia de repetir de vez en cuando ciertas verdades que no todo el mundo conoce es obvia (también porque este blog tiene nuevos lectores). Máxime, cuando lo que se dice está destinado a limpiar la memoria de alguien que –como Reimarus– ha sido denigrado miles de veces a lo largo de dos siglos y medio. Poner de relieve de vez en cuando que personas como Joachim Jeremias acusan a otros de odio sin ninguna prueba y sin ningún fundamento ayuda no sólo a limpiar el buen nombre de Reimarus, sino también a poner en guardia a los lectores reflexivos acerca de lo que son capaces de hacer exegetas prestigiosos y piadosos. Por esta razón –elemental para cualquiera que tenga mínimamente acendrada su sensibilidad moral– seguiré trayendo a colación este asunto todas las veces que lo considere oportuno, aun sabiendo que todas las viles calumnias acumuladas por las almas pías sobre Reimarus –y sobre otros como él– no pueden ser contrarrestadas con alguna que otra alusión en un blog.
En artículos especializados he puesto algunos ejemplos extraídos del ámbito académico, pero hay otros muchos y más tristes. Hace algunos años, contacté con un sacerdote católico, jesuita si no me equivoco –y cuyo nombre no recuerdo, pues de lo contrario lo escribiría aquí con nombres y apellidos- que en un escrito difundido en Internet pontificaba, entre otras cosas, hablando también él del “odio” de Reimarus. Cuando le escribí pidiéndole explicaciones, pude constatar –como me temía- que el individuo en cuestión no había leído una sola línea del erudito de Hamburgo. Pero tal cosa no impidió a nuestro buen cura denigrarle y calumniarle (y cuando le pregunté si le parecía ético su comportamiento, optó por evitar la respuesta –¿les suena de algo…?–). Las calumnias a Reimarus –y a otros autores críticos– no se acabaron con la obra de Jeremias: se prosiguen hasta hoy, y cabe temer que tales rebuznos seguirán resonando a través de los siglos.
Respecto a la supuesta “falsedad” que yo habría cometido según el lector aludido, se refiere a mi siguiente afirmación: “Honra a estudiosos de trasfondo cristiano como G. F. Moore o E. P. Sanders el haber llevado a cabo un trabajo inmisericordemente lúcido [scil. en el desenmascaramiento de las tendencias antijudías de la historia de la exégesis confesiona] (lo cual, por supuesto, también ha hecho caer sobre ellos, en ocasiones, bien el silencio, bien intentos de desprestigio)”.
Hace no mucho tiempo pudimos comprobar en este blog que –a falta de uno– tres exegetas católicos no eran capaces de distinguir la diferencia entre “muchos” y “todos”. No es por tanto especialmente llamativo que ciertas personas sean incapaces de percibir la diferencia entre “en ocasiones”, “a menudo” o “sistemáticamente”.
Mi texto afirma “en ocasiones”, es decir, algunas veces. Resulta simpático –por no emplear otra esdrújula– el intento de la persona lectora en cuestión de mostrar la “falsedad” de mi afirmación de que en ocasiones autores como Sanders son silenciados o desprestigiados aduciendo algunos ejemplos en que tal cosa no ocurre. Por supuesto que Sanders es un autor que no se presta especialmente bien a ser desprestigiado, entre otras cosas porque es difícil encontrar entre los autores cristianos a mejores conocedores del judaísmo del Segundo Templo que él. No obstante, cualquiera que conozca bien la literatura exegética –lo cual ciertamente no parece el caso de quien nos acusa de falsedad– sabe de qué modos ciertos aspectos de la obra de Sanders (como su denuncia del antijudaísmo presente en la exégesis cristiana) son silenciados.
Pero dado que yo no me refería únicamente a la literatura académica, voy también a repetir aquí una elocuente anécdota que conté hace ya mucho tiempo en uno de mis artículos y también en este blog, pero
que merece ser contada nuevamente, pues da mucho qué pensar.
Del 14 al 16 de Septiembre de 2001 se celebró en Majadahonda (Madrid) el XXV “Foro sobre el Hecho Religioso”, dedicado a la figura histórica de Jesús. En el curso de la primera jornada, un asiduo conferenciante de dicho Foro, catedrático de Filosofía de la Religión, tomó la palabra para relativizar la investigación histórica sobre Jesús, afirmando que “incluso un autor como Ed Sanders ha escrito que ‘María Magdalena tenía ochenta y seis años, no tenía hijos y ansiaba hacer de madre con jóvenes desaliñados’”. Esta intervención provocó las carcajadas del auditorio, incluyendo las de los exegetas presentes, ninguno de los cuales cuestionó su fiabilidad. Por su parte, el autor de estas líneas, no pudiendo dar crédito a lo que estaba oyendo, preguntó a uno de los exegetas si recordaba haber leído en Sanders tal insensatez. La respuesta fue: “La verdad es que no lo recuerdo, pero no te extrañes [i.e., de que haya podido escribir algo así]”. Esta respuesta extrañó aún más al autor, que poco después pudo confirmar sus peores temores. La frase citada por el catedrático como si hubiera sido escrita seriamente se halla en un párrafo (cf. The historical figure of Jesus, p. 75; La figura histórica de Jesús, p. 98) en el que Sanders se refiere a la labor novelística que la tradición ha hecho sobre figuras mencionadas en los evangelios de las que apenas se sabe nada, y cita las de Judas y María Magdalena; Sanders escribe (cito traducción): “María Magdalena ha atraído enormemente a personas que han imaginado sobre ella toda clase de cosas románticas: había sido prostituta, era hermosa, estaba enamorada de Jesús, huyó a Francia llevando consigo a su hijo. Por lo que sabemos, basándonos en nuestras fuentes, tenía ochenta y seis años, no tenía hijos y ansiaba hacer de madre...”. Resulta obvio tanto por el contenido como por el contexto que en esta frase Sanders está utilizando la ironía para señalar la falta de fundamento de ciertas tradiciones. ¿Hay que concluir de esto que un catedrático de Filosofía de la Religión no sabe leer, o tiene el episodio alguna otra explicación? ¿Cómo es posible que un especialista pudiera afirmar con tanta confianza que no era extraño que Sanders, uno de los estudiosos más competentes y sensatos del Jesús histórico, hubiera escrito una sandez tan patente como la que el catedrático le atribuía? La única explicación plausible de este episodio es la de que la obra de E. P. Sanders representa una visión incompatible con la formación del catedrático –autor y editor de obras teológicas sobre el cristianismo– por lo cual su mente (en la que sin duda había buena conciencia, y en absoluto voluntad de engañar) le obligó a cometer un garrafal error de lectura con el objeto de hallar una coartada para poder ridiculizar una visión historiográfica que le resulta inasumible; lo mismo, mutatis mutandis, sirve para explicar la reacción del exegeta.
Podría poner más ejemplos, pero baste éste como muestra de que Sanders (y otros) son desprestigiados en ocasiones, aun cuando es apodícticamente demostrable que quienes los desprestigian se limitan a hacerlo, nuevamente, mediante sonidos indiscernibles de rebuznos. Y, como sabemos, hay incluso quien prefiere revelar sin ambages su verdadera identidad no sólo rebuznando sino también dando coces.
Saludos cordiales (y Feliz Año Nuevo) de Fernando Bermejo
Los comentarios para este post están cerrados.
This Szy was great.
http://en.wikipedia.org/wiki/Youtube - Wikipedia YouTube
Wikipedia YouTube
Bermejo... hombre, haz el favor de terminar, cuando puedas, LAS PLEGARIAS DE LAS EMANACIONES, que te queda muy poquito y llevo varios meses esperando, please...
Gracias.
Agape Zoe.
Sin embargo, una vez solucionados unos misteriosos problemas técnicos que me impedían acceder a este blog, seguiré siendo su fiel lectora, como siempre.
También el Sr Piñero elogia todos los días a autores con los que después muestra su desacuerdo en distintos aspectos, como es natural que suceda, sin que eso suponga ningún ánimo de desprestigiar, sino simplemente tener su propia opinión.
Yo creo que es el Sr Bermejo el que se tiene que preguntar si le parece ético lo que hace. Es más, se debería preguntar si tiene mucho sentido, que se convierta en repartidor de coces.
A mí me parece divertido (por su surrealismo grotesco), pero impropio de un científico
Siempre le había considerado un científico, pero como él mismo dice "hay quien sabe revelar su verdadera naturaleza rebuznando y dando coces".
Y como comentaron antes: "Cada uno se desprestigia como quiere. Fernando lo hace insultanto a quien no piensa como él."
No es capaz de encajar que otros no acepten sus "falsas generalizaciones".
Y aclaro que cuando hablo de esta "falsedad" no estoy insultando al
profesor, en justa reciprocidad a sus "rebuznos y coces" (sic) Simplemente se llama "falsa generalización" esta forma de razonamiento de la que él abusa. Tampoco creo que lo haga de mala fe, sino por tendencia ideológica inconsciente, tal como dice él de otros, aunque no sea capaz de reconocerlo en sí mismo.
Y por mucho que repita SU única anécdota con protagonista desconocido, cualquiera puede consultar la bibliografía que se recomienda y los elogios que se hacen de Sanders.
Se supone que no por eso tienen que estar de acuerdo todos en todo. También...
Puede que el profesor Bermejo agradezca el comentario de Irving, pese a que, como buen científico, está convencido de la existencia de Jesús.
Pero es que yo no convierto las falsas generalizaciones en premisas para futuras hipótesis. Es una cuestión de mero sentido común, para la que no hace falta un doctorado.
El profesor insiste en generalizar y luego se queja de que confundamos muchos con todos. Si él empezara por no confundir uno con muchos, todo quedaría mucho más claro.
Deseando que cesen los malentendidos.
Saludos cordiales
Postdata:
Yo también encuentro simpáticas las dos anécdotas del Sr Bermejo, y no me quejo de que las repita una y otra vez.
Pero no puede hacer una falsa generalización a partir de un sólo ejemplo.
Sólo digo que si Jeremías acusa de odio a Reimarus y el profesor acusa de odio a Jeremías, el que tiene algo que ver con Jeremías es él, no cualquier otra persona, creyente o no, a la que le tengan sin cuidado las opiniones subjetivas de todas estas personas sobre cada una de las demás.
Y no se necesita ser entendido en exegesis, para saber que a Sanders ni se le silencia ni se le desprestigia, sino que se le cita como un autor al que no se puede dejar de conocer.
Eso al margen de que el profesor conozca a otro profesor que un día dijo no sé qué. A mí no se me ocurriría juzgar a nadie más que a Bermejo por algo que haya dicho Bermejo. Pero es que yo no convierto las falsas generalizaciones en premisas para futuras hipótesis. Es una cuestión de mero sentido común...
Muy atinado, como de costumbre, el análisis de Bermejo. Sobre todo porque pone el punto en la i: hay una preocupante incapacidad de comprensión de lectura en mucha gente.
Aquí mismo tenemos a uno confundiendo la explicación de Bermejo con un insulto a los que no piensan como él (supongo que el propio autor de la notita se asume como insultado). Aquí tenemos a otros quejándose de los biblistas en general, cuando la crítica de Bermejo va contra los que, gracias a sus posturas confesionales, no soportan trabajos como el de Sanders.
O el de Bermejo.
Lo de siempre: cualquiera que se resista a aceptar la objetividad e historicidad de lo inverosímil, merece la defenestación de los piadosos, ser exhibido en su subjetividad, lo mismo que sus especulaciones deben ser denunciadas.
Todo es mejor que recordar que Jesucristo es inverosímil, falaz e inexistente.
Estimado Sr Bermejo, me abruma su interés en despejar mis dudas sobre sus dogmas.
Creo que todo habría quedado mucho más claro si usted hubiese dicho:
Sanders, CUYO TRABAJO APRECIAN TANTO CREYENTES COMO NO CREYENTES, (esto es en concesión a su forma de dividir el mundo), fue en UNA OCASIÓN silenciado y desprestigiado, por un individuo (¿creyente?)
Como contrapunto, diré que es apreciado y citado en sus bibliografìas por casi todos los teólogos confesionales.
Como usted no lo dijo, lo dije yo, con un par de ejemplos. No se fuera a confundir el personal.
Feliz año.
Studium biblicum tiene mucha razón. Los dogmas están fuera de lugar en un estudio científico.
Pero no sólo se construyeron, se CONSTRUYEN, y los hay de todo tip0 en todas las ideologìas.
No hace falta ser confesional, se puede ser también inconfesable. :)
Totalmente de acuerdo con
Darwinito, los estudiosos de la biblia, y de las religiones en general, en ocasiones, son una buena muestra de secta programada por intereses materiales.
Pero yo quiero pensar que son excepciones. No me gusta generalizar.
FALTAN BIBLISTAS CIENTIFICOS
La teologia, no es una ciencia como tal. En realidad no tendria palabras para calificar a ese genero. Pero el problema viene de los que construyeron dogmas y sus seguidores. En general, estan descalificados -por objetividad circustancial- a pontificar sobre textos creenciales.
Item Mas: Ratzinger acaba de emitir la barbaridad teologica, biblica y cientifica sobre la cientificidad de los "reyes nagos'. Algo tan alucinante como la barbaridad que dijo sobre la "resurreccion como realidad biolgica".
Que vamos a esperar del que fue heredero de la Inquisicion,quien se gasto dss millones en Jerusalen durante su visita y no en sus pobres,dejandole la cuenta a la Iglesia Madre.?
Saludos Jerosimilitanos.
Totalmente de acuerdo con Fernando Bermejo. La comunidad "científica" de los biblistas es una pura secta, agarrada al negocio de cátedras, congresos, publicaciones y demás, motivo por el cual jamás van a aceptar tesis más que probadas como que el evangelio de Marcos se compuso entre el 37-42DC, a pesar de toda la evidencia papirológica, epigráfica y hasta de ciencias duras de la mano de la matemática que apoya tal aserto.
Quién de una vez tendrá los arrestos de llamar a los biblistas por lo que son: críticos literarios, que no científicos?
Cada uno se desprestigia como quiere. Fernándo lo hace insultanto a quien no piensa como él.
Las cosas claras y Fernando Bermejo ha ganado por K.O. absoluto.
Sábado, 26 de mayo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Josemari Lorenzo Amelibia
Jose Gallardo Alberni
Religión Digital
Josep Carles Laínez
Angel Moreno
Carmen Guaita
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn