
Hoy escribe Antonio Piñero
A pesar de los negros nubarrones de nacionalismo y fanatismo entre los amantes de Israel en aquella época, durante los sesenta años anteriores al inicio de la Guerra, y en términos generales, los romanos dejaron a las instituciones judías una autonomía amplia: el Sanedrín seguía funcionando como autoridad suprema respecto al culto en el Templo y en los casos graves de derecho, excepto el ius gladii, o condena a muerte, y las autoridades locales judías, controladas por el Sanedrín, continuaron a cargo de la jurisdicción civil.
En Israel/Palestina había una superestructura, fundamentalmente sacerdotes, saduceos y ricos comerciantes, que sacaban partido económico y social de la dominación de Roma. Pero tanto la fuerza de la religión como el peso de los impuestos sobre la gente común, más el continuo paso de tropas romanas por el país y mil pequeños incidentes con los “invasores” enrarecieron el ambiente e hicieron que paulatinamente se fueran creando las circunstancias aptas para un levantamiento general.
Hoy escribe Antonio Piñero
El evangelio de Marcos, el primero de todos en orden cronológico, tuvo una notable, inmensa importancia diría, porque al ser una de las bases en las que se inspiraron Mateo y Lucas –de notable éxito editorial también- condicionaría para siempre la imagen que de Jesús, su familia, los apóstoles, el pueblo judío, sus dirigentes, Poncio Pilato, etc. iban a tener los cristianos en adelante. El punto de vista de Marcos, y por tanto su “tendencia” (recordemos, en sentido técnico) se impuso con algunas correcciones, naturalmente, obra de los otros evangelistas que lo siguieron.
Este primer evangelio, compuesto en Roma y poco después de la gran Guerra judía, tuvo entre sus propósitos aclarar el por qué de la ejecución de Jesús como aparente revolucionario por los romanos y su oprobios amuerte en cruz. La explicación de Marcos era en este punto un tanto distinta de la que podía ofrecer un judeocristiano de Jerusalén. Éste, sin duda, hablaría de un plan divino en la muerte de Jesús, pero no ocultaría un cierto sentimiento aprobatorio de que Jesús mesías precisamente por este título había muerto por Israel, por la implantación del reino de Dios en la tierra de Israel y que los romanos, al fin y al cabo, habían impedido ese bello propósito que, además, era el designio de Dios.
Hoy escribe Antonio Piñero
La imagen de Pedro en el Evangelio de Marcos nos interesa mucho para nuestra indagación sobre la “tendencia” del evangelista ya que este personaje, Simón Pedro, desempeña una función relevante entre los discípulos y, a veces, actúa como portavoz de ellos y además porque la tradición de la Iglesia desde el siglo II (a través de Papías de Hierápolis) afirma que Marcos "recogió los recuerdos de Pedro", aunque los transmitió a su manera. El texto más claro al respecto es el que narra lo ocurrido en Cesarea de Filipo:
“Salió Jesús con sus discípulos hacia los pueblos de Cesarea de Filipo, y por el camino hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que soy yo?» Ellos le dijeron: Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que uno de los profetas.» Y él les preguntaba: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Pedro le contesta: «Tú eres el Cristo.» Y les mandó enérgicamente que a nadie hablaran acerca de él. Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres días. Hablaba de esto abiertamente. Tomándole aparte, Pedro, se puso a reprenderle. Pero él, volviéndose y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro, diciéndole: «¡Quítate de mi vista, Satanás! porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres»”. (Mc 8,27-33)
Hoy escribe Antonio Piñero
Dentro de la tendencia de Marcos hay que situar, en opinión de muchos investigadores, la imagen que su evangelio ofrece de Pedro, y en general de los apóstoles/discípulos, pues representa un paralelo a la crítica de la familia de Jesús. Es muy probable que esta imagen, más bien mala y triste, corresponda también a la oposición iglesia de Jerusalén (presidida por los apóstoles y Santiago)/iglesias paulinas. Comenzamos por los discípulos en general.
Aunque Jesús convivió con los discípulos noche y día, al menos durante un año entero y probablemnte bastante más (es bien sabido que en la vida pública de Jesús sólo hubo lugar para una Pascua, según los evangelios sinópticos, pero según el Evangelio de Juan hubo sitio para tres pascuas; por tanto el ministerio de Jesús duró, por lo menos, dos años y medio… ¡ni en este dato fundamental se ponen de acuerdo los evangelistas!), no llegaron sus más íntimos a comprender a Jesús, según Marcos. Y eso que a ellos Jesús les explicaba especialísimamente y a solas los misterios del Reino:
Hoy escribe Antonio Piñero
Prometí en mi postal anterior de esta miniserie que hoy sintetizaríamos el comentario respecto a la relación de Jesús con su familia en autores judíos del siglo XX, estudiosos del Nazareno. En síntesis es el siguiente:
Es notablemente asombroso –opinan- cómo el Evangelio de Marcos desprestigia los lazos de Jesús con su familia carnal cuando se piensa en la alta estima que de tales lazos tenía la “iglesia” o grupo de seguidores de Jesús en Jerusalén, pues se supone que éstos, acaudillados en principio por los apóstoles son los que mejor conocían a Jesús y la tradición que de su recuerdo emanaba. Por este aprecio al vínculo de Jesús con su familia, y por la tradición en las comunidades "mesiánicas" de ser regidas por los parientes del "fundador" (así los Macaeos y el hijo de Judas el galielo), los apóstoles Pedro y Juan ceden el gobierno de la iglesia madre de Jerusalén a Santiago el hermano del Señor. Pero, a la vez, recordemos que en el Evangelio de Marcos se describe a un Jesús que no muestra ninguna solidaridad con su familia, justamente cuando en el versículo anterior, Mc 3,21, se afirma que esa misma familia misma opinaba que “estaba fuera de sí”.

Hoy escribe Antonio Piñero
Movido por las indicaciones de algunos lectores que me han escrito repetidas veces, les presento esta semana otro libro sobre un tema apasionante: qué añaden y precisan los resultados de las excavaciones arqueológicas al análisis de textos sobre los evangelios con vistas a recuperar el perfil del Jesús de la historia. El libro que presento tiene ya algunos años, pero su actualidad sigue plenamente vigente porque los datos básicos, muy abundantes, no han cambiado y las perspectivas que ofrece siguen siendo válidas. He aquí los datos:
Joaquín González Echegaray, Arqueología y evangelios. Editorial Verbo Divino, Estella, tercera edición, 2002, 291 pp. Índices onomástico, analítico de materias, de citas bíblicas, con múltiples ilustraciones y mapas. ISBN: 84-7151-941-0.

Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Andrés en el resumen de Gregorio de Tours (IX)
Partió Andrés de Macedonia (c 21) para continuar su peregrinación apostólica. Muchos fieles se unieron a él en dos naves. Todos querían ir en la nave en la que viajaba el Apóstol, en la idea de que así estarían junto a él escuchando su palabra. Andrés hubo de intervenir: “Sé de vuestro interés, amadísimos, pero esta nave es pequeña. Que los servidores suban con los bagajes a la nave mayor; vosotros venid conmigo en esta nave pequeña”. Andrés los puso a las órdenes de Antimo. La segunda barca se mantenía cerca de la de Andrés, con lo que todos podían "ver y escuchar" la palabra de Dios.

Hoy escribe Antonio Piñero
Hoy trataremos del entorno histórico y político de la vida y obra de Josefo
La vida de Josefo, incluso sus tranquilos años de Roma, está marcada y transida por la situación de Israel/Palestina antes y después de la fatídica guerra del 66-70. En realidad Israel había dejado de ser una entidad independiente desde que Pompeyo, en el 63 a.C., entró en Jerusalén e intervino en las disputas entre los dos últimos reyes de la dinastía asmonea: los hermanos Aristóbulo II e Hircano II. Pompeyo arbitró en pro de Hircano y lo restituyó como sumo sacerdote, pero disminuyó su poder político.
A decir verdad, desde esos momentos Judea dejó de ser un reino autónomo para convertirse en protectorado más o menos oficial de los romanos. En el 58 a. C. Israel fue dividido en cinco circunscripciones territoriales, gobernadas por un synedrion o consejo (el “Sanedrín”), bajo la mirada vigilante de Roma. Desde este momento también no dejaron de recorrer el territorio israelita, con uno u otro motivo, contingen¬tes diversos de tropas romanas.
Hoy escribe Antonio Piñero
En mi última postal, en la que exponía mis dudas y argumentos sobre algunos puntos muy dudosos sobre el tema del “último proyecto de Jesús” hemos debido tratar la cuestión de la historicidad de la eucaristía porque el autor que comentamos (S. Vidal) señala que son las palabras de Jesús en la “Última Cena” las que indican con más claridad el contenido de su proyecto, que emana sustancialmente de un cambio radical: hasta ese momento, Jesús no había contado con su muerte como integrante del plan divino para la instauración del Reino. Ello se demuestra ante todo por su entrada mesiánica y por la acción en el Templo. Es en la Última Cena cuando Jesús demuestra comprender que el plan de Dios es otro.
Naturalmente, el punto clave de la argumentación está en la historicidad, o no, de las palabras y acciones en esta Cena. El tema lo he tratado bastante detenidamente en mi otro blog, “Cristianismo e historia”, de la revista científica digital “Tendencias21” y pedí a los lectores que, por favor, si tuvieran dudas o necesitaran aclaraciones, leyeran lo allí escrito. En algunos caso, como he visto por el tenor de algunos comentarios, que suponen no haber entendido la argumentación, no he tenido éxito.

Hoy escribe Antonio Piñero
Concluimos hoy nuestros reparos a la tesis fundamental de Senén Vidal en su obra “Los tres proyectos de Jesús”.
Quinta dificultad: La institución de la Eucaristía no era conocida ni podía ser admitida por la comunidad judeocristiana de Jerusalén.
El que la Última Cena en un posible relato primitivo no contuviera institución alguna de la Eucaristía explica perfectamente la ausencia de ésta en los Hechos de los apóstoles (que refleja el judeocristianismo de Jerusalén) y en la Didaché (que refleja el judeocristianismo de la Diáspora). La mejor explicación de tal ausencia del tema de la institución eucarística en eaa iglesia madre de Jerusalén y en ese judeocristianismo primitivo de la Diáspora es que ninguno de los dos judeocristianismos sabía nada de la Eucaristía. Se refuerza esta opinión con los datos, ya bien conocidos, de

Hoy escribe Antonio Piñero
Seguimos con nuestros reparos a la tesis fundamental de Senén Vidal en su obra “Los tres proyectos de Jesús”, sobre el tercero de estos proyectos y su relación con el primer cristianismo.
Tercera dificultad:
Lo que es válido para el judeocristianismo, en tanto que judíos, o en su aspecto de judíos practicantes de la Ley, es válido igualmente –y en mayor grado- respecto al Jesús histórico. Sobre el Jesús de la historia ha quedado ya, en este blog, como axioma firme de la investigación, incluso de la católica, que Jesús “se mantuvo siempre fiel al judaísmo” (así R. Aguirre-C. Bernabé-C. Gil, Qué se sabe de Jesús de Nazaret, Verbo Divino, 2009, p. 246)

Hoy escribe Antonio Piñero
Decíamos en la postal anterior que en la presente presentaríamos algunas dificultades que vemos en su ensayo de reconstrucción histórica.
Tales dificultades o dudas surgen fundamentalmente en el tercer proyecto de Jesús, el más importante, no sólo por ser el final y asumir –según S. Vidal- las líneas básicas de los otros dos anteriores, sino ante todo porque éste es el verdadero puente que une a Jesús con sus primeros seguidores, tanto judeocristianos como Pablo y su “escuela”.
Primera dificultad:

Hoy escribe Antonio Piñero
El siguiente libro de Senén Vidal que deseo comentar me parece muy importante. Considero que es un intento serio, bien reflexionado y documentado, de responder razonada y argumentativamente a una de las cuestiones siempre candentes desde el siglo XIX: la conexión entre el Jesús de la historia y el cristianismo primitivo, sobre todo Pablo. ¿Es posible salvar la brecha, o el “salto teológico” entre el Maestro Jesús y el discípulo (hoy diríamos “virtual”) Pablo?
He aquí sus datos:
Senén Vidal, Los tres proyectos de Jesús y el cristianismo naciente. Un ensayo de reconstrucción histórica, Editorial Sígueme (Colección “Biblioteca de estudios bíblicos” 110), Salamanca 2003, 377 pp. ISBN: 84-301-1489-0.

Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Andrés en el resumen de Gregorio de Tours (VIII)
Sigue un nuevo capítulo (c. 19) que lleva un epígrafe doble: “Muerte de una serpiente y resurrección de un difunto”. Son, en efecto, los dos sucesos protagonizados por Andrés cuando todavía permanecía el eco de la actitud esquiva del procónsul Virino. La mujer del procónsul será precisamente la que resucitará a la víctima de la serpiente. El nuevo relato comienza con la presentación de un adolescente que ya vivía con Andrés. Hizo proselitismo con su madre a la que suplicó que se pusiera en contacto con el Apóstol. La mujer se postró a los pies de Andrés manifestando el deseo de escuchar la palabra de Dios.
Hoy escribe Antonio Piñero
Seguimos con la primera parte de nuestra presentación de Flavio de Josefo. Ofrecemos ahora la continuación de los datos imprescindibles de la vida del personaje.
En otoño del 66 el gobernador de Siria, Cestio Galo, que había invadido Judea para intentar sofocar las primeras llamas de una rebelión largamente anunciada contra el yugo del Imperio, fue derrotado con gran vergüenza para Roma. El país judío se exaltó ante el primer éxito y ardió en deseos de sacudirse la bota romana de una vez para siempre. La guerra contra el Imperio se había desatado, pero Roma no tardaría en reaccionar y tomar cumplida venganza.
Las autoridades de Jerusalén ordenaron entonces a Josefo trasladarse a Galilea y organizar la defensa ante lo que se preveía un ataque inminente de las legiones. Josefo reunió y armó tropas; las entrenó como pudo, organizó a toda prisa fortificaciones en diversas ciudades… Finalmente cuando los legionarios romanos y sus colaboradores (los “auxilia”) --al mando del general Vespasiano y de su hijo Tito-- avanzaron a sangre y fuego por Galilea desde la norteña Ptolemaida, Josefo se vio cercado en la ciudad de Jotapata.
Hoy escribe Antonio Piñero
Uno de los puntos de nuestra postal anterior fue mostrar la desafección de la familia de Jesús hacia él y la respuesta de Jesús, quien insistía en preferir los lazos espirituales, la denominada familia espiritual, a la familia carnal: “Mi madre y mis hermanos son los que hacen la voluntad de Dios”. El relieve y el interés de esta oposición entra las dos “familias” es uno de los resultados claros de una buena parte de los investigadores sobre Jesús.
Hay otra línea de estudiosos que piensa, por el contrario, que esta pintura de enfrentamiento entre Jesús y sus familia es exagerada por parte de Marcos. Especialmente si se tiene en cuenta que –al parecer- inmediatamente después de la muerte del Maestro se produce un cambio súbito de comportamiento por parte de la familia carnal de Jesús: su madre y sus hermanos se hallan entre los que, desafían el qué dirán y la posible presión de las autoridades, y se reúnen en Jerusalén como parte destacada primer grupo de files seguidores de Jesús que comienzan a cultivar su memoria:
Hoy escribe Antonio Piñero
En el Evangelio de Marcos sigue luego un breve episodio que ha hecho derramar ríos de tinta a los intérpretes porque es enigmático: la cuestión del mesías como hijo de David. En boca de Jesús pone Marcos unas palabras en las que éste sitúa en grave dificultad la posición de los “escribas” (12,35) –y la de todo el judaísmo de la época de Jesús..., que creía firmemente en la promesa de Dios a David por boca del profeta Natán en 2 Sam 7,16:
“Tu casa y tu reino permanecerán para siempre ante mí; tu trono estará firme, eternamente”.
Tal promesa se entendía como que el mesías, cuando pareciera sobre la tierra, sería descendiente de David.
Sin embargo, Jesús parece cuestionar abiertamente esta doctrina:
Hoy escribe Antonio Piñero
Sigue avanzando el Evangelio de Marcos, y en la repetición segunda del anuncio de la Pasión las palabras del Jesús de Marcos -en una clara profecía “ex eventu” (es decir, formulada una vez ocurridos los hechos y puesta en boca de Jesús retroactivamente)- son aún más nítidas y claras en cuanto a la responsabilidad de los jefes del pueblo judío por su muerte:
“«Mirad que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas; le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles, y se burlarán de él, le escupirán, le azotarán y le matarán, y a los tres días resucitará»” (Mc 10,33-34).
El comentario es el mismo que hicimos respecto a 8,31: estos dos versículos llevan la clara marca redaccional del evangelista que formula, por boca de Jesús, en la que acabamos de denominar profecía “ex eventu”. Los “gentiles” aparecen como quienes reciben a Jesús por “encargo” expreso de sumos sacerdotes y escribas, los malvados que actúan detrás. El autor del Evangelio muestra todo el cuidado posible para que a sus lectores les quede claro que los judíos son los verdaderos culpables, no los romanos.
Hoy escribe Antonio Piñero
Seguimos con “nuestra” hipótesis –que en realidad no lo es, sino de una línea muy notable de la investigación sobre Jesús, en especial la de estudiosos judíos del siglo XX- de cómo se ilumina el sentido de lo que Marcos presenta si aceptamos que
A) pretende descargar a Jesús de toda trascendencia política y
B) intenta presentar a las autoridades judías de época de Jesús -y postriormente al pueblo en su conjunto encarnado en las masas presentes en Jerusalén- como malvadas y enemigas juradas del Nazareno, y en el fondo de su postura inocente e inocua para el Imperio.
El siguiente choque, según Marcos –vamos siguiendo el Evangelio-, entre Jesús y las autoridades del judaísmo, representadas en esta caso por “escribas que habían bajado desde Jerusalén” es también muy duro. Éstos lo acusan de estar poseído por el demonio, y de expulsarlos gracias a una alianza contra natura de Jesús y el Príncipe de los diablos, Belcebú.

Hoy escribe Antonio Piñero
En algunas ocasiones ciertos lectores han manifestado su deseo de que ofreciera a los lectores algunos datos sobre Jesús y la arqueología, en especial en torno a Nazaret, y particularmente sobre la controvertida existencia de este poblado en el siglo I de nuestra era. He oído muchas veces a la gente argüir que Nazaret ha sido un invento cristiano tardío…, que Nazaret no se nombra en el Antiguo Testamento, tampoco en Flavio Josefo, ni en ninguna otra fuente judía –salvo los evangelios- ¡hasta bien entrado el siglo III! “¿Existió Nazaret realmente?” –se preguntan algunos, o es un mito o como quiera llamarse de los cristianos primitivos?

Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Andrés en el resumen de Gregorio de Tours (VII)
El capítulo 18, el más largo de todos los del resumen de Gregorio, lleva también el epígrafe más prolijo de todos: “Sobre el procónsul Virino, sobre su hijo y el soldado resucitado”. El relato se extiende en variados detalles, que comienzan por la acusación de un “enemigo de la predicación apostólica”, quien se presentó al procónsul para denunciar a Andrés. A los ojos del denunciante, Andrés era un hombre inicuo que recomendaba destruir los templos de los dioses, rechazar las ceremonias de su culto y suprimir todos los mandamientos de sus leyes. Predicaba que se debía venerar a un solo Dios, del que se confesaba fiel servidor.
Hoy escribe Antonio Piñero
Si hay figura alguna judía, de la época de Jesús, fuera del cristianismo, que haya sido utilizada por los investigadores para iluminar los personajes, las acciones, el marco sociológico e histórico, e incluso el religioso y conceptual del Jesús de la historia y del cristianismo de los primerísimos momentos es el historiador Flavio Josefo. En domingos anteriores nos hemos detenido en otra figura judía importante, contemporánea de Jesús –aunque menos citada por los investigadores-, Filón de Alejandría por su trascendencia en la plasmación a largo plazo de la primera teología cristiana.
Una vez terminada esta miniserie dedicada al filósofo y teólogo alejandrino, contemporáneo de Jesús, me ha parecido conveniente, y espero que acierte, dedicar otra a Flavio Josefo, como dije de mayor peso aún que Filón, al menos por el número de citas entre los estudiosos.
Utilizaré material de una introducción que escribí para la semiextinta Editorial Gredos hace tiempo, cuya suerte nunca supe. Creo que salió en una colección seriada de esta editorial, pero jamás tuve ejemplar alguno entre mis manos. Ahora es tiempo nuevamente de que pueda leerse este material.
Hoy escribe Antonio Piñero
Continuamos con el tema de la "tendencia" repasando y analizando de modo seguido las perícopas más interesantes al respecto del Evangelio de Marcos.
Por si fuera poco con presentar el terrible antagonismo "judaísmo normativo"-Jesús, explicitado en el capítulo 2 (véase postal anterior), Marcos insinúa, o mejor pone de manifiesto, el designio asesino -para nada justificado dada la bondad del Nazareno- de sus enemigos ideológicos.. ¡y esto ocurre nada más comenzar el ministerio público de Jesús en Galilea!:
“1 Entró de nuevo en la sinagoga, y había allí un hombre que tenía la mano paralizada. 2 Estaban al acecho a ver si le curaba en sábado para poder acusarle. 3 Dice al hombre que tenía la mano seca: «Levántate ahí en medio.» 4 Y les dice: «¿Es lícito en sábado hacer el bien en vez del mal, salvar una vida en vez de destruirla?» Pero ellos callaban. 5 Entonces, mirándoles con ira, apenado por la dureza de su corazón, dice al hombre: «Extiende la mano.» El la extendió y quedó restablecida su mano.
6 En cuanto salieron los fariseos, se confabularon con los herodianos contra él para ver cómo eliminarle”. (Mc 3,1-6)
Hoy escribe Antonio Piñero
Seguimos con el análisis del Evangelio según Marcos desde la intención de percibir cómo se pintan las relaciones de Jesús con su pueblo y con sus dirigentes para percibir cómo era el opunto de vista del evangelista. Dijimos que Marcos apunta continuamente hacia la mala fe por parte de los jefes de los judíos y lo irreconciliable de Jesús con su propia religión y con su pueblo.
Así ocurre también cuando en el mismo capítulo 2 del Evangelio, después de la curación del leproso y del paralítico en Cafarnaún, los “escribas de los fariseos” critican a Jesús por “comer con publicanos y pecadores”. Jesús defiende a sus discípulos, que rompen la tradición judía de esa época de ayunar uno o dos días por semana. La razón es: que el “novio” (mesías), Jesús, está con ellos y es tiempo de alegría; por eso se rompe la tradición.

Hoy escribe Antonio Piñero
Como prometimos en la nota del día anterior, queremos hoy plantear alguna dificultad a la interpretación general de Pablo ofrecida por este libro breve, pero básico y fundamental (contiene en síntesis las ideas que se desarrollan en otros) que es la “Iniciación a Pablo” de Senén Vidal.
I. La primera reflexión crítica es conocida ya por nuestros lectores: el motivo de la persecución de Pablo al primer “cristianismo” de la comunidad judeocristiana de Damasco y el contenido ideológico de éste, al que puede añadirse –en lo teológico- el judeocristianismo de Antioquía no es en absoluto claro, a pesar de los esfuerzos en contrario de Senén Vidal.
Hoy escribe Fernando Bermejo
A raíz de algunos de mis últimos posts, alguno de nuestros más fieles lectores ha tenido la amabilidad de llamar la atención, por un lado, sobre el carácter reiterativo de ciertas afirmaciones vertidas por mí y, por otro, de señalar la supuesta “falsedad” (sic) de otras. Aunque intentar responder a comentarios patentemente maliciosos es sin duda una pérdida de tiempo, hoy –tal vez porque los Reyes Magos me han regalado incluso tiempo–, excepcionalmente, responderemos.

Hoy escribe Antonio Piñero
Comienzo hoy a cumplir lo prometido cuando anuncié hace tiempo que comentaría algún otro libro más, aparte de “Pablo. De Tarso a Roma”, de S. Vidal, del que nos hemos servido ya abundantemente. Y lo hago con un libro básico, breve, sencillo de leer porque es claro, pero a la vez denso, bien informado y personal. He aquí sus datos:
Senén Vidal, Iniciación a Pablo, Editorial “Sal Terrae”, Santander, 2ª edición de 2008 (Colección “Alcance 55), 181 pp. ISBN: 978-84-293-1776-4.
Debo advertir una vez más, que no se trata de un libro de divulgación en el sentido un tanto peyorativo del término (expansión de ideas ajenas en un texto simplificador y sencillito), sino de la decantación de ideas propias, a modo de resumen claro, formadas después de muchos años de reflexión y estudio y de trato con los textos del autor cuyas ideas se exponen.

Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Andrés en el resumen de Gregorio de Tours (VI)
El relato de la curación de una joven enferma (c. 16) presenta a su padre, de nombre Nicolás, como un hombre rico que viajaba en carroza de oro tirada por cuatro mulas blancas y otros tantos caballos del mismo color. Su hija se encontraba atormentada con dolores excesivos. Sabiendo que Andrés podía curarla y deseando captar su voluntad y benevolencia, ofreció al Apóstol carroza y arreos en la idea de que no poseía nada más amable y precioso. Armado Andrés con una leve sonrisa, expresó su disposición a aceptar los dones, pero no los visibles sino otros invisibles de mayor valor. Y argumentaba desde sus premisas habituales: “Si por tu hija ofreces bienes tan valiosos, ¿qué no serás capaz de ofrecer por tu alma?”
Hoy escribe Antonio Piñero
En la postal del domingo anterior indicábamos que “Al hacer del documento santo de la comunidad religiosa judía, es decir el Pentateuco, un libro también griego y universal se cumplía lo que en todo el helenismo había ya pretendido la anterior literatura sapiencial judía: unir sabiduría religiosa con el logos filosófico”.
Este propósito de la literatura sapiencial del judaísmo helenístico, en el que se incluye Filón de Alejandría ha sido sintetizado bien por Helmut Koester:
Hoy escribe Antonio Piñero
Queridos amigos: por un increible despiste, pero muy típico mío, y como tengo las postales preparadas de antemano, publiqué ayer el número 3 de esta serie dedicada a la "Tendenz" del Evangelio de Marcos, en vez del número 1, la de hoy, que planteaba los prenotandos. Pido disculpas a la enorme paciencia de mis lectores. Intenté arreglarlo pero este numero 1 salió publicado ayer auneur con fecha del día 24 de diciembre, por lo que probablemente muchos lectores no lo leyeron, ya que debió de quedar muy atrás, no en la primera página.
Así que tras este conjunto de disfortunios informáticos, debido sin duda a un error humano, el mío, me permito hoy publicar seguidos los temas I y II
Y ahora quí va lo que había escrito como "introducción" al tema:
Como ya dijimos hace tiempo, después de explicar qué es la “tendencia” en el ámbito del estudio de la historia y del análisis de los textos, poner un largo, argumentativo y razonado ejemplo (Hechos de los apóstoles), tenemos que abordar un tema no menos peliagudo: ¿hay, o no, razones para considerar que el Evangelio de Marcos es también “tendencioso” y sesgado?
Hoy escribe Antonio Piñero
Después de los prenotandos de la postal anterior, publicada ayer mismo, paso directamente a exponer por medio de un ejemplo lo que entiendo por sesgo en Marcos. Se trata de un caso que me parece bastante claro de "tendencia" en su Evangelio. Análogamente a lo que se dice que una imagen vale más que mil palabras, aquí –me parece- que un ejemplo nos introduce mejor en esta cuestión que muchas disquisiciones teóricas.
Pienso que los lectores estarán de acuerdo en que el Evangelio de Marcos se esfuerza por presentar al prefecto Poncio Pilato en una buena luz. Y también al Imperio. Así, después de la entrada en Jerusalén de Jesús, Marcos describe a Jesús en el episodio del pago del tributo al César como un judío, ciertamente astuto e inteligente, que –aunque esté de acuerdo en el fondo de su alma con el hecho de no pagar-, aboga y aconseja doblegarse ante la materialidad del tributo, es decir pagar a secas (Mc 12,13-16).
Jueves, 16 de febrero
José Arregi
Juan Fernandez Krohn
Francisco Margallo
Vicente Luis García
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Manuel Mandianes
Urbano Sánchez García
Josemari Lorenzo Amelibia
Religión Digital