Hoy escribe Antonio Piñero
El último punto, amplio, que debemos abordar en esta serie sobre Lucas como autor “tendencioso”, que se muestra de maravilla en los Hechos, es el aspecto, insólito, de Pablo como garante e impulsador de la tradición y unidad de la Iglesia, él precisamente que preconizaba (en Gálatas), que su “evangelio” era diferente y único, y que “fuera anatema” -es decir, que Dios lo maldiga y destruya- quien predicara “otro evangelio” (Gál 1,8).
Comenta Senén Vidal (que, recordarán, es aquí nuestro portavoz):
Un rasgo fundamental para el interés apologético intracristiano de Hechos es su presentación de Pablo como una figura garante de la tradición y la unidad del movimiento cristiano de los orígenes, frente a la amenaza de tergiversación de la tradición y división de la comunidad cristiana del tiempo en el que se escribe esta obra.
El testimonio más explícito e importante de ese interés es el discurso de despedida que el autor de Hechos pone en boca de Pablo al despedirse en Mileto de los ‘presbíteros’ de la comunidad de Éfeso (reunidos en aquella ciudad por orden de Pablo), dándole recomendaciones para el tiempo después de su muerte (‘partida’), que conforme al género de ‘discurso de despedida’ es precisamente el tiempo actual en el que escribe el autor de Hechos (20,27-38). Los aspectos de ese rasgo de la imagen de Pablo (garante de tradición e unidad) son muy numerosos (p. 24).
He aquí el texto del discurso que comentaremos brevemente:
17 Desde Mileto envió a llamar a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso. 18 Cuando llegaron donde él, les dijo: «Vosotros sabéis cómo me comporté siempre con vosotros, desde el primer día que entré en Asia, 19 sirviendo al Señor con toda humildad y lágrimas y con las pruebas que me vinieron por las asechanzas de los judíos; 20 cómo no me acobardé cuando en algo podía seros útil; os predicaba y enseñaba en público y por las casas, 21 dando testimonio tanto a judíos como a griegos para que se convirtieran a Dios y creyeran en nuestro Señor Jesús.
22 «Mirad que ahora yo, encadenado en el espíritu, me dirijo a Jerusalén, sin saber lo que allí me sucederá; 23 solamente sé que en cada ciudad el Espíritu Santo me testifica que me aguardan prisiones y tribulaciones. 24 Pero yo no considero mi vida digna de estima, con tal que termine mi carrera y cumpla el ministerio que he recibido del Señor Jesús, de dar testimonio del Evangelio de la gracia de Dios. 25 «Y ahora yo sé que ya no volveréis a ver mi rostro ninguno de vosotros, entre quienes pasé predicando el Reino. 26 Por esto os testifico en el día de hoy que yo estoy limpio de la sangre de todos, 27 pues no me acobardé de anunciaros todo el designio de Dios. 28 «Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual os ha puesto el Espíritu Santo como vigilantes para pastorear la Iglesia de Dios, que él se adquirió con la sangre de su propio Hijo.
29 «Yo sé que, después de mi partida, se introducirán entre vosotros lobos crueles que no perdonarán al rebaño; 30 y también que de entre vosotros mismos se levantarán hombres que hablarán cosas perversas, para arrastrar a los discípulos detrás de sí. 31 Por tanto, vigilad y acordaos que durante tres años no he cesado de amonestaros día y noche con lágrimas a cada uno de vosotros. 32 «Ahora os encomiendo a Dios y a la Palabra de su gracia, que tiene poder para construir el edificio y daros la herencia con todos los santificados.
33 «Yo de nadie codicié plata, oro o vestidos. 34 Vosotros sabéis que estas manos proveyeron a mis necesidades y a las de mis compañeros. 35 En todo os he enseñado que es así, trabajando, como se debe socorrer a los débiles y que hay que tener presentes las palabras del Señor Jesús, que dijo: Mayor felicidad hay en dar que en recibir.» 36 Dicho esto se puso de rodillas y oro con todos ellos. 37 Rompieron entonces todos a llorar y arrojándose al cuello de Pablo, le besaban, 38 afligidos sobre todo por lo que había dicho: que ya no volverían a ver su rostro. Y fueron acompañándole hasta la nave”.
Un brevísimo comentario:
• “Pruebas que me vinieron por las asechanzas de los judíos”: omite el autor de Hechos todo rasgo de acechanzas por obra de funcionarios del Imperio o de gentiles.
• “Encadenado en el espíritu” y “El Espíritu Santo me testifica que me aguardan prisiones y tribulaciones”: imagen típica, ya comentada, del tipo helenístico del santo siempre guiado por la divinidad.
• “Y ahora yo sé que ya no volveréis a ver mi rostro ninguno de vosotros”: Pablo como profeta inspirado por Dios que conoce de antemano su futuro, también un rasgo típico del santo, "hombre divino" de época helenístico-romana.
• “Entre quienes pasé predicando el Reino”: esta frase en boca del propio Pablo corresponde poco a una buena descripción o resumen del núcleo de la predicación del Apóstol que sería más bien la “proclamación del evangelio”.
• “Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual os ha puesto el Espíritu Santo como vigilantes para pastorear la Iglesia de Dios”: es éste un típico lenguaje del autor –o autores- de las Epístolas Pastorales, lo que corresponde a una época posterior a la muerte de Pablo.
• “Se introducirán entre vosotros lobos crueles que no perdonarán al rebaño” ; “y también que de entre vosotros mismos se levantarán hombres que hablarán cosas perversas, para arrastrar a los discípulos detrás de sí”: esta imagen de las futuras herejías dentro del cristianismo gneradas a partir de una doctrina unitaria y pura, que es pervertida por hombres perversos, es también típica de Lucas y de La Epístolas Pastorales, junto con la Epístola de Judas y 2 Pedro. Corresponde a una época posterior, en decenios, a la de Pablo.
• “Mayor felicidad hay en dar que en recibir”: es éste uno de los denominados “ágrapha” o palabras (¿auténticas?) de Jesús no consignadas en los Evangelios.
Seguiremos.
Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com
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Hoy, en el otro blog, “Cristianismo e Historia”, de la revista electrónica “Tendencias21” el tema de hoy es:
“Detalles de los pasajes de Mateo y Marcos, más el Texto Largo de Lucas sobre la eucaristía”
De nuevo saludos.
Los comentarios para este post están cerrados.
El evangelio solo emana del César. Eso lo saben todos los habitantes del Mediterraneo en el siglo I.
Pero también saben que lo dictado por Augusto fue modificado por Tiberio y sucesores.
Saulo, apóstol de Claudio-Paulus, previene del nuevo evangelio dictado por Nerón, que modifica las condiciones de la alianza de su señor con las naciones y judíos conversos.
Yo verdaderamente, lo que no sé, es quién fue primero el huevo o la gallina.
¿ Sabe ud, algo prof. Piñero ?.
Avanti tuti contenti y celesti.
Más de acuerdo con los comentarios de los comentaristas que con el comentario del post.
Creo que fue "El Guerra" el que dijo que la verdad está muy repartida.
Es cierto que Lucas idealiza muchísimo a Pablo, pero no me parece que sea excesivamente (algo sí) tendencioso.
Por ejemplo, Pablo montaba en cólera cuando los judaizantes trataban que los gentiles se circuncidasen (véase Gálatas, Filipenses y Corintios), pero no tenía nada que objetar a que los judeo-cristianos viviesen de acuerdo con la ley (véase sobre todo Romanos) y, de hecho, el propio Pablo decía que, cuando se rodeaba de judíos, cumplía las normas judías.
Y parece que Pablo, aunque no era "garante" de unidad, tampoco lo contrario. Ahí tenemos la colecta para Jerusalén y su justificación en Romanos 15:27.
Por otra parte, aunque el discurso de Mileto está lleno de profecías post eventum y las herejías fueron bastante posteriores a Pablo, creo que el autor se refiere a problemas locales de Éfeso, para los que Lucas escribió primariamente su obra.
Una aclaración al comentario cuarto de Piñero:
En Pablo la palabra evangelio, usada en sus cartas 52 veces, al igual que en las comunidades primitivas, designa el contenido del mensaje de Jesús. En Pablo las expresiones "evangelio de Dios" o de "Cristo" designan tanto la buena noticia que Dios trae a través de Jesús o a Jesús como buena noticia de salvación para todos, judíos o paganos.
Sospecho que la filología no prepara suficientemente para la exegesis.
Sábado, 26 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Jose Gallardo Alberni
Religión Digital
Josep Carles Laínez
Angel Moreno
Carmen Guaita
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn