El blog de Antonio Piñero

“Pablo de Tarso. Apóstol y testigo”, la última obra traducida de Joachim Gnilka (119)

01.12.09 | 07:36. Archivado en Pablo de Tarso, Libros
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

Hoy escribe Antonio Piñero

Joachim Gnilka es uno de los pesos pesados de la filología/historia/teología alemana católica, profesor emérito de exégesis del Nuevo Testamento y hermenéutica bíblica en la Universidad de Munich.

Lo estimo mucho por la solidez y amplitud de sus conocimientos, y por su juicio normalmente sobrio y equilibrado. En España tenemos de él un libro importante sobre Jesús: “Jesús de Nazaret, mensaje e historia”, un Comentario a la “Carta a los filipenses”, ambos publicados por la Editorial Herder, un excelente, breve, condensado, “Comentario a Marcos” (Editorial Sígueme), y en Ed. Trotta, un denso volumen sobre “Teología del Nuevo Testamento”. Estos son los libros que conozco de él y es probable que me deje en el tintero alguno más de los traducidos.

La ficha completa del libro que comentamos es la siguiente:

Joachim Gnilka, Pablo de Tarso. Apóstol y testigo. Editorial Herder, Barcelona, 319 pp. Con índices analítico y onomástico y abundante bibliografía. Traducción de Víctor A. Martínez de Lapera. ISBN: 978-84-254-2620-9.

Gnilka tiene un planteamiento exclusivamente filológico e histórico a la hora de impostar su estudio. Es decir, se centra en los datos del Nuevo Testamento (Cartas auténticas y Hechos de los apóstoles, y apenas aporta a su consideración estudios sociológicos a la hora de trazar la imagen de Pablo. Naturalmente, aborda las implicaciones sociológicas de la enseñanza de Pablo –por ejemplo a la hora de desarrollar la historia de la implantación y evolución de las comunidades paulinas-, cierto, pero le interesa mucho más el mensaje teológico del Apóstol y sus consecuencias para la formación del primer cristianismo.

En mi opinión, la obra de Gnilka representa un punto medio, moderado, entre el conservadurismo de la obra sobre Pablo de Jerome Murphy-o’Connor (que hemos comentado en este blog; autor que acepta, por ejemplo, las Epístolas Pastorales como obra de Pablo y retrasa mucho la muerte de éste imaginndo una liberación de la cárcel y un segundo cautiverio en Roma) y la de Senén Vidal, viejo conocido de estas páginas, que es mucho más crítico a la hora de enjuiciar la aportación del autor de los Hechos de los apóstoles a la imagen del Apóstol y que restringe el número de cartas genuinas de Pablo.

Por otro lado, Joachim Gnilka es un buen espécimen de teólogo alemán en permanente diálogo ante todo con sus colegas alemanes, a quienes cita preferentemente y cuya posición discute o comparte en todo momento. En verdad, en la bibliografía del libro que comentamos, hay textos en inglés y otras lenguas modernas, pero es la producción alemana la que cuenta.

El libro comienza con una interesante historia de la investigación: hitos en la “recepción” –el modo de entender- de Pablo y la investigación sobre él, y el problema de las fuentes. En este ámbito crítica duramente la posición del autor de los Hechos –incluso tiene una sección amplia, de un capítulo, al final del libro, expresamente dedicado a las imágenes de Pablo formadas después de su muerte, Hechos, Pastorales, Colosenses, Efesios-, pero luego acepta poco críticamente, en mi opinión, algunos puntos o momentos de la vida de Pablo muy discutidos hoy, que se fundamentan precisamente en los Hechos de los apóstoles y sólo en ellos.

Por ejemplo, da por sentado sin demasiada discusión que el autor de Hechos tiene razón al reseñar una estancia de un Pablo joven a los pies del rabino Gamaliel I en Jerusalén; por tanto que se formó como fariseo en esa ciudad. Hemos visto ya, sin embargo que esta estancia y formación son más que dudosas.

Acepta Gnilka también el punto de vista clásico de que la “persecución” de Pablo al cristianismo naciente parte desde Jerusalén y bajo las órdenes del Sumo Sacerdote, cuando hoy se piensa que el conflicto fue un tema interno de dos comunidades, judía y judeocristiana, en la ciudad de Damasco, en donde Pablo formaba parte muy activa de la primera. También admite sin vacilar siquiera la noticia de la ciudadanía romana de Pablo, aunque ésta afirmación –del autor de los Hechos, nunca de Pablo mismo- tiene muchos puntos oscuros.

El punto más débil de su exposición en este ámbito radica, en mi opinión, en la explicación por parte de Gnilka de los motivos de la persecución paulina a la Iglesia naciente: según Gnilka, es como si los primerísimos judeocristianos, un par de años después de la muerte de Jesús, hubieran formado, defendido y practicado ya una teología neta y absolutamente paulina: no tien validez el Templo de Jerusalén como lugar de encuentro con Dios; proclamación a las claras de que la ley de Moisés tampoco era ya válida para la salvación; eliminación del rito de la circuncisión; comprensión del bautismo como muerte con Cristo y resurrección con él… Con otras palabras: los predecesores de Pablo son ya los autores del núcleo de la teología paulina posterior.

Así pues, si todo esto estaba ya “inventado” y practicado –según Gnilka- por las comunidades judeocristianas de Damasco y Antioquía, hecho que produjo la rabiosa reacción y persecución paulina cuando aún era un ardiente defensor de la Ley…, ¿qué queda de original en la teología paulina posterior? Sin embargo, Gnilka defiende a la vez que la teología paulina es profundamente original y personal. ¿Cómo se concilian ambas posiciones? Por otro lado, el problema del “salto” de concepciones teológicas entre el Jesús histórico y sus seguidores habría que cargarlo más al haber de los predecesores que al de Pablo mismo, pero continuaría igual de duro, espinoso y problemático: diferencia casi insalvable entre la teología de Jesús y la de sus seguidores.

Por mi parte, pienso que este punto de vista, movido por el deseo de unir la teología paulina con la tradición precedente judeocristiana, tiene muchísimas dificultades, pues el análisis de los textos de Hechos de los apóstoles que la respaldan (análisis de los capítulos 6-7 y 8 de esta obra) no dan para tamaña conclusión.

En mi opinión, la revolucionaria teología paulina se formó mucho más lentamente que en un escaso lapso de un par de años –o menos- tras la muerte de Jesús. Y se formó con retrocesos e incluso alguna inconsecuencias y contradicciones, que se observan en las cartas auténticas del Apóstol. Como son éstas escritos de circunstancias, no muestran siempre la misma consecuencia teológica (basta comparar a fondo Gálatas con Romanos). Aparte de que Pablo decía a las claras que él tenía varias "caras": con los judíos se comportaba como judío y con los gentiles como gentil...

Por otro lado, el tratamiento de Joachim Gnilka de temas claves como el mal llamado “Concilio de Jerusalén” (Hch 15/Gál 2) o la disputa entre Pedro y Pablo (conflicto en Antioquía: ausente en Hechos, presente sólo en Gál 2,11-14) me parece muy equilibrada y oportuna.

Por ejemplo es aquí donde ofrece Gnilka las tres consideraciones fundamentales que demuestran que el autor de Hechos adelanta a ese “Concilio” la elaboración y promulgación de las “normas o recomendaciones de Santiago” sobre las “leyes de Noé” (Hch 15,28ss) que deben cumplir los paganos convertidos a la fe en Jesús. Tales cláusulas responden a una reglamentación posterior -sostiene Gnilka-, y no fueron fijadas y proclamadas allí, en el “Concilio” y enviadas por carta. Por tanto, no fueron fijadas en la asamblea de los apóstoles y sólo Lucas, siguiendo su intención armonizadora, las vinculó con la “asamblea” de Jerusalén.

Estas tres consideraciones son:

1. Pablo no da a entender en ninguna de sus cartas que conciera las cláusulas de Santiago.

2. Estas cláusulas, o “leyes de Noé” no solucionaban el problema palpitante de la exigencia de los judeocristianos radicales de que los cristianos procedentes de la gentilidad se circuncidaran.

3. Si se hubieran promulgado de inmediato, tras el “Concilio”, tales normas, difícilmente se hubiera producido el incidente grave entre Pablo y Pedro en Antioquía, pues el tema de la disputa habría estado ya regulado por estas cláusulas.

Gnilka pretende en todo su libro sobre Pablo interrelacionar la vida, los detalles biográficos averiguables como históricos con el mensaje y la teología del apóstol Pablo. Diría que es en el campo de la exposición de esta teología donde el presente libro adquiere su máximo valor, a saber en la clarificación de los supuestos previos de la teología de Pablo; su concepción de Dios, del mundo y del ser humano como criaturas (cosmología y antropología); la situación del hombre en la perdición del pecado; la proclamación de Cristo como salvador: el valor de su muerte y resurrección; la salvación: la justificación por la fe y cómo debe entenderse; la comunidad y el pueblo de Dios, pueblo antiguo y pueblo nuevo.

En conjunto, pues, me parece este libro de Gnilka muy sólido y bien argumentado, denso y que procura ser equilibrado, sin conseguirlo del todo. Estimo que su aportación está más en el ámbito de la descripción y valoración de la teología del Apóstol, considerada como “sistema”, que en la encardinación de ésta en la historia.

Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com

En el otro blog, “Cristianismo e historia” el tema de hoy es el mismo.

26 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Pedro y Shlomo Sand 06.12.09 | 20:35

    Y termino y lamento esta sucesión de correos

    Respecto a dioses previsores, no es un tema que me afecte, aunque puedo constatar como ideologías plenamente contemporáneas y cuyo desarrollo y expansión ha sido ajeno a las antiguas creencias religiosas, de hecho crecieron como sustitutos seculares, han propiciado en la misma Europa un siglo XX repleto de tal grado de violencias y matanzas que han facilitado enormemente la tarea de dar aposento territorial a la población, asunto éste del aposento que parece preocuparle en grado sumo.

  • Comentario por pedro y Shlomo Sand 06.12.09 | 20:34

    Anhelo que aparece por primera vez, no en la historiografía sionista, sino en los textos y obras de los maestros judíos de la Edad Media, y que jamás desapareció".
    "Y no me vengan de nuevo con los jázaros. Nadie duda de la importancia de su conversión, pero quien afirma que la totalidad de los judíos ashkenazi necesariamente deben descender de ellos es precisamente aquel que se dedica a criticar una genealogía judía acrítica e ininterrumpida, precisamente el tipo de reivindicación que Sand crítica, por otro lado, dentro del contexto más amplio de la historia judía [N.P.: en suma, Sand crítica que se defienda una vinculación con los antiguos hebreos, pero en cambio él mismo defiende una presunta vinculación con los jázaros, y aún con muchas menos pruebas y testimonios)".

  • Comentario por Pedro y Shlomo Sand 06.12.09 | 20:32

    Sand afirma correctamente que un número desconocido de judíos permaneció en lo que los romanos entonces denominaron Palestina. Una gran cantidad de judíos residían ya por entonces en Roma, no como una respuesta al desastre, sino porque querían y estaban ocupados en el proselitismo de su religión.
    Pero Sand no parece darse cuenta de que socava su argumento sobre una supuesta falta de conexión de los judíos con la tierra de Palestina en lugar de sostenerlo. En conjunto, la posibilidad de llevar una vida religiosa judía fuera de Palestina, con la permanencia continuada de los judíos en su propio país, tiene todos los ingredientes de conformar un anhelo de grupo, una fijación por Israel, que Sand rechaza como imaginaria. Lo que los romanos hicieron a los judíos derrotándolos fue un despojo de tal gravedad que fue suficiente para crear ese anhelo o fijación por la patria, por Israel, tanto por parte de la población que permaneció allí como de los que estaban afuera. Anhelo que aparec...

  • Comentario por Pedro Y Shlomo Sand 06.12.09 | 20:30

    Dice Simon Schama:
    "Pero hace ya mucho tiempo que cualquier historiador serio ha dejado de sostener que, tras la destrucción del Segundo Templo, los romanos vaciaron Judea (exiliaron a su población). Pues lo que los romanos hicieron, a raíz de la revuelta judía de los años 66-70 del siglo I d.C., e incluso más exhaustivamente después de una segunda rebelión en el año 135 del siglo II d.C., fue mucho más traumático: un acto de aniquilación cultural y social, con masacres masivas y esclavitud generalizada. Pero también existió una extirpación masiva de todo aquello que constituía la religión y la cultura judía, incluso con el cambio de nombre de Jerusalén, por Aelia Capitolina, la destrucción del Templo, la prohibición de los rituales y de las oraciones. Sand afirma correctamente que un número desconocido de judíos permaneció en lo que los romanos entonces denominaron Palestina. Una gran cantidad de judíos residían ya por entonces en Roma, no como una respuesta al desastre, sino p...

  • Comentario por Pedro y Shlomo Sand 06.12.09 | 20:29

    Estimado señor, creo que está confundiendo el asunto:

    El nacionalismo, como expresión política moderna, puede haberse creado en el s. XIX, pero la identificación como pueblo, ante sí mismo y ante los demás (la contemplación del Otro es fundamental en esta definición), resulta bastante previa en la historia judía.

    El problema es que su héroe, Sand, cree que la construcción del pueblo judío se efectúa con el nacionalismo, olvidando todo tipo de conexiones religiosas y culturales previas.

    Sand confunde el origen étnico que, en el caso de los judíos, obligatoriamente no puede ser único, sino heterogéneo por su dispersión, con una identidad que se desarrolla como producto de una experiencia histórica común.

    Dice Simon Schama:

    "Pero hace ya mucho tiempo que cualquier historiador serio ha dejado de sostener que, tras la destrucción del Segundo Templo, los romanos vaciaron Judea (exiliaron a su población). Pues lo que los roman...

  • Comentario por Pedro 06.12.09 | 00:22

    Estimado señor:
    La datación de la invención de los nacionalismos es tan clara como el descubrimiento de las placas tectónicas. Siglo XVIII. Renan dice que existen grupos que deciden por voluntad persistir como comunidades, entre los que la nacionalidad se define en términos de una cultura común propagada como identidad colectiva. Cuando alguien va diciendo que el nacionalismo de la religión judía estaba inventado antes de la invención del nacionalismo, por más historiadores que cite, nadie le cree este farol. Al contrario, se preguntan que cómo un pueblo puede tener un dios tan poco previsor que les promete y da una tierra donde en poco tiempo ya no caben.
    http://www.isracampus.org.il
    (enlace cortado, unir en word)
    /Extra%20Files/
    (enlace cortado, unir en word)
    Anita%20Shapira%20-%20Shlomo%20Sand%20book%20review.pdf

  • Comentario por Pedro 06.12.09 | 00:05

    Estimado señor:
    Anita Shapira, directora del instituto para el sionismo en israel, defiente el sionismo, exhibiendo ideología sionista, pero no afrontando hechos históricos. En primer lugar la denominación "judío" no tiene sentido religioso sino a partir del siglo IV como demuestra Steve Mason, de la Universidad de York, Canadá.
    http://www.yorku.ca/smason/
    Es una falsificación sionista de la historia afirmar "el establecimiento de una colonia romana idólatra sobre las ruinas de Jerusalén después de la rebelión de Bar Kojba", porque no había comunidades ni judías ni cristianas, porque al emperador Adriano los habitantes de Jerusalén le pidieron restaurar sus templos, el de Júpiter Óptimo Máximo y Venus Genetrix, luego ese era el culto que tenían hasta que Constantino los destruyó para construir la "basílica martirial".
    Taylor, J. "Christians and the Holy Places: The Myth of Jewish-Christian Origins". (En Questia, han suplantado el título po otro libro)
    ht...

  • Comentario por Pedro y Shlomo Sand 05.12.09 | 22:12

    Hablando de imaginarios, también está el imaginario de Shlomo Sand, con una agenda política más que evidente, y que demuestra al elegir y seleccionar interpretaciones históricas más que dudosas y muy minoritarias, quizá al gusto del imaginario de Pedro. Porque si un historiador del siglo XX, especialista en Francia, discurre y aventura como hace, lo que demuestra es que su imaginario es muy políticamente correcto. Le recomiendo el soberano varapalo que dio a su obra Anita Shapira, una historiador más ducha en los temas que trata.

    Siempre que hablemos de historia y no de objetivos políticos (esos que al parecer achaca a los demás)

  • Comentario por Pedro 03.12.09 | 10:44

    Xavier:
    A Vd. le preocupan que estén incluidas en el antiguo y en el nuevo testamento y a mí me preocupa que se incluyan en las Constituciones de los Estados Unidos de América o de Europa o Asia o Africa o Australia o como se llamen en el futuro, porque son "memes" destructores, porque están basados no en la historia sino en un imaginario que se quiere imponer como verdadero acto de usura. Esto creo que le debería preocupar a Vd. que es experto en derecho internacional. ¿Por qué no lee o escuha al historiador Shlomo Sand de la Universidad de Tel Aviv sobre la "invención del pueblo judío"? Basta buscar escribir su nombre en la Busqueda de YouTube.

  • Comentario por Pedro 03.12.09 | 10:36

    Xavier:
    Lo que le he invitado a ver en la librería del Congreso USA es que las dos primeras cláusulas de la Resolución del 26 de marzo 1991 para establecer el "Día de la Educación" en EE.UU., declaran que los Estados Unidos de América se fundaron en " Las Siete Leyes de Noé", que fueron la base de la sociedad desde los albores de la civilización:
    "Considerando que el Congreso reconoce la tradición histórica de los principios y valores éticos que son la base de la sociedad civilizada y sobre lo cual se fundó nuestra gran nación;
    "Considerando que estos principios y valores éticos han sido la piedra angular de la sociedad desde los albores de la civilización, cuando eran conocidos como las Siete Leyes de Noé…"
    A Vd. le preocupan que estén incluidas en el nuevo testamento y a mí me preocupa que se incluyan en las constituciones de los Estados o como se llamen en el futuro, porque eso es son "memes" destructores de la humanidad. Es lo que le debería ...

  • Comentario por Pedro 03.12.09 | 09:23

    Xavier:
    Lo que Vd. me dice me suena a "Fiddler on the Roof" de Norman Jewison. (Ya que a Vd. le gusta tanto el cine). El protagonista Tobías dice: “As the Good Book says, "When a poor man eats a chicken, one of them is sick. " Y cuando el intelocutor anarquista le responde: Where does the Book say that? Concluye: “All right, all right! It doesn't exactly say that, but someplace, it has something about a chicken”.
    http://www.script-o-rama.com/
    (enlace cortado, unir en word)
    movie_scripts/f/fiddler-on-the-roof-script.html
    Es el Talmud (en su expresión oral, según algunos rabinos y el Talmud de Babilonia, según otros) el que dice que las leyes de Noé están en la Biblia, en Gén. 9.

  • Comentario por Xabier 02.12.09 | 20:06

    Pedro:

    La cuestión es la siguiente. ¿El contenido de los deberes de Hechos 15:20 se encuentra en el Antiguo Testamento?

    Si la respuesta es afirmativa, da lo mismo que se refiera a ellos Noé, el Levítico o cualquier otro libro.

    Basta con que estén en el Antiguo Testamento para que la afirmación de que el autor de Hechos utilizó como fuente el Talmud sea una mamarrachada.

  • Comentario por Pedro 02.12.09 | 18:34

    Xabier:
    Esos dos capítulos se refieren a Moisés y a su pueblo. Las leyes de Noé se refieren como dicen los rabinos fundamentalistas se al resto de la humanidad. Ya le he mencionado un rabino de USA y pueden encontrarse otros lationamericanos en “noájidas.org” o http://www.noahide.org/. Pero además en los 50 versículos que se refieren a Noé en toda la Biblia, sólo Tobías 4, 12 tiene consejos morales, pero para su hijo israelita. Y no hay más, ni en el Nievo Testamento.
    Analícelo Vd. mismo con esta herramienta:
    http://www.scripture4all.org/
    Una persona como yo debe saber de dónde vienen los relatos y las escrituras para no transmitir un cristianismo vampirizado, dejándome engañar y engañando para el propio beneficio a las nuevas generaciones. Una persona como Vd. debe conocer esto:
    http://watch.pair.com/law.html
    No puedo contestarle más porque tengo que corregir una galerada dos volúmenes de doscientas páginas en portugués.

  • Comentario por Xabier 02.12.09 | 13:00

    Pedro:

    Le respondo con mucho gusto y también con sorpresa, pues creo que una persona que ejerce su profesión debería saber que las condiciones que -según Hechos 15- se impusieron (abstenerse de lo sacrificado a los ídolos, etc) se encuentra en Levítico 17 y 18.

    ¿Se escribió Levítico a partir del año 70?

  • Comentario por Pedro 01.12.09 | 23:59

    Xabier:
    ¿Dónde estaban? Dicen que el Talmud lo indicó. Pero, ¿dónde están? Seguro que están en un libro de Mario Saban: "El Judaísmo de San Pablo,La matriz judía del cristianismo". ¿Es Vd. un Noahide, un hijo de Noah? ¿Cree Vd. que esas leyes no violan todo derecho por el simple hecho de que Yahveh se las entrega al supuesto Noé para que las cumpla el resto de la humanidad que no son judíos?¿No es inmoral de principio? ¿No le parecen monstruosos memes? ¿Sería capaz de deslizarse por donde se deslizan los sionistas seguidores de las leyes de Noé?¿Podría encontrar a quien promovió en USA las siete leyes de Noé, en la web de la Librería del congreso USA? Abra la web y escriba en buscar: "Rabbi Menachem Schneerson".
    http://www.loc.gov/index.html

  • Comentario por Carlos Sánchez-Montaña 01.12.09 | 19:22

    En Gal. 2:9, en griego original, no se utilizan las palabras: gentiles, ni paganos, ni judíos, ni pilares de la iglesia.

    Se especifica que Pablo será el apostol de las "naciones" : "ethne".
    Las personas no romanas que se "convierten" a Roma y sus leyes.

  • Comentario por sofía 01.12.09 | 16:11

    Estoy de acuerdo en lo de que la nueva teología tuvo avances y retrocesos y se fue afirmando poco a poco. Eso explica las diferentes interpretaciones de lo de las leyes noéticas, las indecisiones de Pedro etc.
    Pero desde muy pronto debió existir esta teología nueva, pues tenemos noticia de que persiguieron a los cristianos de origen helenista, más novedosos que los otros, pero si todos eran seguidores de Jesús, algo tendrían en común (martirio de Esteban). Pablo se incorporó a este grupo al que antes había perseguido.
    No tiene nada de raro que su teología se vuelva muy personal, una vez que pasó de un extremo a otro. Es algo de lo más normal. Rompes las cadenas y ya no te dejas encadenar, sino que buscas por ti mismo.
    Las "dos caras" de Pablo no son exactamente eso, sino simplemente adaptación de lo accesorio para transmitir mejor lo accidental. No es que sea hipócrita sino que se amolda al oyente para que su mensaje sea acogido y comprendido. Es muy moderno, lo que ...

  • Comentario por tomas fernandez r 01.12.09 | 16:02

    Muy interesante el articulo sobre este teologo aleman.
    Me gustaria saber si el autor a leido al teologo catalan Antoni Bentue, autor de "en que creen los que creen", "El Jesus de la Historia", "Dios y dioses", " las desventuras del paciente Job" entre otros. Si no lo ha hecho, se los recomiendo encarecidamente.

    Saludos

    Tomas Fernandez

  • Comentario por Xabier 01.12.09 | 12:06

    Según Gálatas, se acordó que Pablo y Bernabé se dirigirían a los gentiles y las "columnas" a los circuncisos (Gal. 2:9).

    Cuando llegaron a Antioquía algunos del grupo de Santiago, Pedro pudo temer que le dijesen: "se acordó que tú te dirigirías a los judíos y que los gentiles era cosa de Pablo y Bernabé".

    También pudo ocurrir que, como dice Xabier Pikaza, no se trató en Jerusalén el tema de las comidas en común.

    Por otra parte, me parece muy interesante saber que las Leyes de Noé están en el Talmud. Yo creía que estaban en el Antiguo Testamento o Tanaj, que se escribió mucho antes de que naciese Jesús. ¡Lo que disfruto con la sabiduría de Pedro y la religión carottista!

  • Comentario por Antonio Horta Fernandes 01.12.09 | 11:52

    Estou de acordo que Paulo e só Paulo está na base de uma nova religião, se
    isso quiser dizer um corpo acabado de crenças, uma instituição nova, nem que
    seja apenas perfilada, em oposição a outra religião. Mas se isso quer dizer
    também uma rotura teológica e de mensagem com Jesus, já me custa muito
    aceitar, pela simples razão de que me parece muito pouco verosímil, de que
    numa koinê comum e com tantos traços de ligação e em tão poucos anos, em
    sociedades de baixa aceleração, isso pudesse ser possível.
    Por exemplo, já me parece mais sustentável essa rotura referida às revelações de Joseph Smith,porque aí há obviamente um mundo de diferenças que os separa. Creio que H.Bloom, foi muito perspicaz sobre isso ao dizer que o mormonismo faz já parte
    de uma coisa algo diferente, a religião americana.
    AHF

  • Comentario por Antonio Horta Fernandes 01.12.09 | 11:50

    ...incompatíveis com o pensamento paulino, pelo contrário.
    Claro está que em todos estes registos, os seguidores, nomeadamente Paulo,
    inovaram, não pensavam exactamente o mesmo, por vezes pensavam até coisas que
    tomavam um sesgo bem distinto. Mas isso é natural. Admitindo que os próprios
    discípulos directos de Jesus o fizeram e desde logo quando o ouviam, como, de
    resto, acontece sempre entre os seres humanos, creio que isso não prova a
    rotura, porque então nenhum deles poderia ser considerado jesuânico, como
    ninguém poderia ser considerado kantiano a não ser Kant.

  • Comentario por Antonio Horta Fernandes 01.12.09 | 11:47

    ...não pensariam
    exactamente a mesma coisa sobre o ser ungido. Mas certamente, mesmo que não
    concordassem imaginariamente um com o outro, o que Paulo disse sobre o ungido
    enquadrava-se numa koinê judeo-helenística que não seria estranha ao
    entendimento de Jesus.

    Mas se assim é, e independentemente de questões de pura teologia ou de fé,
    existe uma continuidade, com diferenças, entre Jesus e Paulo. Porque estamos a
    apreciar historicamente o que Paulo disse teologicamente de Jesus e entre o
    que disse estava a ideia que Jesus era o Messias, algo que Jesus poderá ter
    chegado a pensar de si mesmo, estava a própria ideia de messianismo, também
    defendida por Jesus, estava o ambiente apocalíptico comum e estava também toda
    uma vivência ético-moral e ditos de Jesus, de aproveitamento teológico, que os evangelistas enquadraram num fundo paulino com habilidade, mostrando que esses registos orais e vivenciais não eram incompat...

  • Comentario por Antonio Horta Fernandes 01.12.09 | 11:44

    ... desde a
    fonte original até aos dias de hoje e, por maioria de razão, uma proximidade
    muito maior entre a fonte original e Paulo. Dificilmente se poderia falar em
    rotura nesse caso. Todavia, não é por aí que pretendo ir.

    A minha questão é outra. O que se discute aqui é teologia. Não se trata de assumir esta
    ou aquela teologia e esta ou aquela crença relacionada com determinada
    teologia, porque naturalmente dificilmente haveria acordo na matéria em causa.
    Antes, trata-se de discutir a história de determinadas formas teológicas. Só que ao
    discutirmos a história das teologias de Jesus e Paulo me parece que não
    podemos discutir apenas a forma e o sentido do que quiseram dizer. Temos de
    discutir também o conteúdo manifesto. E o que Paulo disse é que Jesus era o
    Cristo de Deus. O Professor também já disse que provavelmente no fim da vida
    Jesus também se considerou assim mesmo o ungido. É certo, que não pensari...

  • Comentario por Antonio Horta Fernandes 01.12.09 | 11:41

    Estimado Professor

    Aproveito esta ocasião para comentar algo que há muito venho notando nos posts sobre Paulo, Jesus e os judeo-cristãos, mas que não acabo de entender. Refiro-me à revalorização de Paulo como
    o criador do cristianismo. Admito perfeitamente que se Paulo dá um sesgo forte
    à "teologia" dos primeiros "cristãos" e se esse sesgo realmente corta com o
    que parece ser identificável com a lógica de Jesus, e os próprios evangelhos
    estão marcados por esse sesgo, então a conclusão parece óbvia: Paulo fundou o
    cristianismo; claro que não o fundou ex nihilo, mas o Professor também nunca
    disse isso.

    Contudo, existem obstáculos. As leituras narrativistas e outras de mais
    acentuado pendor hermenêutico, acentuam que a leitura dos textos e das
    tradições é algo vivo. Ainda para mais, se o estilo parabólico de Jesus for
    verdadeiro, se reforça a ideia de que há um contínuo retomar o fôlego desde a
    fonte or...

  • Comentario por Miguel 01.12.09 | 10:45

    Antonio:como complemento a la bibliografia que cita del autor,existen además que yo sepa estos otros títulos:
    -Biblia y Coran:lo que nos une,lo que nos separa (Herder 2005).
    -Pedro y Roma(Herder 2003).
    Y como a Vd, es posible que se me escape alguno...Saludos cordiales.

  • Comentario por Pedro 01.12.09 | 10:39

    Antonio:
    Si para Gnilka el autor de Hechos adelanta a ese llamado “Concilio de Jerusalén” la elaboración y promulgación de las “normas o recomendaciones de Santiago” basadas en tres las siete “leyes de Noé” (Hch 15,28ss) que deben cumplir los paganos convertidos a la fe en Jesús. ¿Por qué no puede realizar una inferencia sencilla como por ejemplo que para escribir los hechos se ha tenido que utilizar Talmud (oral o escrito) que tarda en construirse desde el año 70 de nuestra era hasta varios siglos después?
    ¿Por qué no puede pensar que todas estas disonancias son fruto de un reescritura?

Sábado, 26 de mayo

BUSCAR

Editado por

Los mejores videos

Síguenos

Hemeroteca

Mayo 2012
LMXJVSD
<<  <   >  >>
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031   

Sindicación