Hoy escribe Antonio Piñero
Hemos indicado en la postal anterior que el Evangelio de Marcos insiste inverosímilmente en la responsabilidad casi única de los jefes de los judíos, y luego también de las masas del pueblo judío, en el ajusticiamiento de Jesús, exonerando de toda culpa en lo posible a Poncio Pilato.
El Evangelio de Marcos desarrolla también otra idea, o tesis, fuera del relato de la Pasión, que podemos adscribir, al menos hipotéticamente a su “tendencia” marcana, y es la siguiente: presentar a los judíos odiando o criticando desde el primer momento a Jesús, estimando que éste negaba los principios del judaísmo. Marcos va presentando en su escrito diversas escenas que muestran cómo varios grupos religiosamente muy judíos rechazan a Jesús, y cómo éste responde rechazándolos, criticándolos y separándose de ellos.
Hoy escribe Antonio Piñero
Ocupo hoy, con un poco de retraso, el hueco de Fernando Bermejo, a quien un pequeño percance no ha permitido escribir hoy. Comento un libro del que he hablado en otro lugar como la Revistadelibros, que dirige Álvaro Delgado Gal con la inestimable colaboración de Amalia Iglesias. Aprovecho esta ocasión para felicitarlos y agradecerles su encomiable labor en pro de la cultura, y en concreto la difusión y crítica de libros.
Hago aquí, hoy un resumen de mis comentarios
La creación de lo sagrado. La huella de la biología en las religiones antiguas (Acantilado, Barcelona, 2009) no es una indagación teórica del origen de la religión sino una investigación -a base de acumulación de paralelos y de ejemplos- que comience por dar razón de las formas más antiguas de religión que encontramos testimoniadas en el arco más cercano a nuestra cultura: desde Egipto a Mesopotamia. De Extremo Oriente o de África, apenas alguna mención. De Egipto prácticamente no presenta nada este libro (cosa extraña, pues hay tema abundante), concentrándose en la religión israelita y sus antecedentes mesopotámicos y cananeos –por un lado- más la parte principal de ejemplos y reflexiones ocupada por los casos de las religiones de Grecia y Roma, que conoce el autor maravillosamente.

Hoy escribe Antonio Piñero
Comento hoy un libro, ya añejo, de 1993, pero que tiene un carácter e indicio de mucha actualidad, ya que en el año pasado salió la 3ª edición. Su título es el mismo que encabeza esta postal. Es éste –en opinión de muchos lectores- la mejor obra de Juan José Tamayo, su autor, un hombre prolífico que ha publicado, si no me equivoco, más de cincuenta libros. He aquí su datos:
Juan José Tamayo Acosta, Para comprender la escatología cristiana. Editorial Verbo Divino, Estella, 3ª ed. 2008, 327 pp. a dos columnas, ISBN: 84-7151-903-8.
Como afirma el autor, el libro responde el desafío, ya clásico, lanzado por Albert Camus en su Sísifo:
“Sí. El ser humano es su propio fin y su único fin es en esta vida. Mi reino es de este mundo”.

Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Andrés en el resumen de Gregorio de Tours (VI)
Un nuevo capítulo (c. 13) lleva como epígrafe “El hijo enfermo de Carpiano”. El joven del capítulo anterior expresó al apóstol Andrés el deseo de ir con él a Tesalónica. Las gentes de la ciudad se alegraron de ver al joven, que se puso a predicarles la palabra de Dios en presencia de Andrés. El Apóstol callaba provocando la admiración de los presentes. Los ciudadanos tesalonicenses levantaron la voz diciendo: “Salva al hijo de Carpiano, nuestro conciudadano que está gravemente enfermo, y creeremos en el Jesús que predicas”.
Hoy escribe Antonio Piñero
El estilo literario de Filón es, como se ha indicado, es elevado y culto, en muchas ocasiones elocuente y poético. En general, sobre todo en las obras biográficas aparece el entusiasmo del autor, lo que le lleva a un estilo vigoroso y enfático. Los vocablos y expresiones utilizadas por Filón no son las del hombre de la calle, sino las propias de la filosofía y del individuo literariamente cultivado.
Sin embargo, su propio método interpretativo tan proclive a explicar unas cosas por otras y a enlazar unos textos con otros, hace que el conjunto de sus párrafos sea muchas veces confuso, oscuro y farragoso. A veces también puede Filón cansar a su lector con un tono excesivamente retórico, que se muestra sobre todo en el uso acumulado de comparaciones o ejemplos, o también en el tono de los diálogos y discursos que pone en boca de sus personajes en las obras de carácter biográfico.
Hoy escribe Antonio Piñero
Terminamos hoy esta serie de quince postales en la hemos presentado sólo un ejemplo –de la mano de Senén Vidal- de la compleja "tendencia" o "sesgo" -en sentido meramente técnico, procedente de la Escuela de Ferdinand Christian Baur, Tubinga, en torno a 1830- de unos de los autores neotestamentarios, Lucas, y en una de sus obras, los Hechos de los apóstoles. En el Evangelio hay también su tendencia, pero en parte es diversa.
Por último:
.“En correspondencia con su imagen de unidad del cristianismo de los orígenes, el libro de los Hechos elimina de su figura de Pablo los rasgos conflictivos con otros grupos cristianos, bien silenciando sin más las tensiones, bien trivializándolas o camuflándolas (S. Vidal, Pablo. De Tarso a Roma, p. 27)”
Hoy escribe Antonio Piñero
En el contexto de la “tendencia” de Lucas a presentar a Pablo como garante del movimiento cristiano, tal como él (el evangelista) lo entiende y procura describir en su obra, cuadra muy bien la imagen del Apóstol como organizador de una iglesia oficial (al estilo de la que pude verse en las Epístolas Pastorales y otros pasajes que citaremos, que son posteriores a Pablo).
• Así, en Hch 14,23 Pablo designa presbíteros (literalmente este vocablo significa "ancianos", no "sacerdotes", como hoy día se suele entender) en las comunidades por él fundadas:
“Designaron [Pablo y Bernabé] presbíteros en cada Iglesia y después de hacer oración con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.”
• Igualmente, indicamos ya -al comentar el discurso de despedida de Pablo a los presbíteros reunidos por orden suya en Mileto- que Pablo da instrucciones, para después de su muerte, a estos ancianos. El tono y “sabor”, dijimos, de estas palabras recuerda también al de las Pastorales, es decir, la época posterior a Pablo:
Hoy escribe Antonio Piñero
Después de esta breve digresión sobre la “vocación” / ”conversión” paulina, vamos a concluir con nuestro tema del “tendencia” de Lucas en los Hechos de los apóstoles, o lo que es lo mismo, la imagen sesgada de Pablo en esta obra (15 "postales"). Y en la última postal ya publicada sobre el tema (109-53, aparecida el sábado 19-12-09) mencionábamos la idea lucana de relacionar todo lo posible a Pablo con Jerusalén, ya que allí estaba la iglesia madre, y ya que desde allí comenzó a “difundirse la Palabra hasta los confines de la tierra”. Continuamos aquí de la mano –como sabemos- de nuestro libro de cabecera, de Senén Vidal, Pablo. De Tarso a Jerusalén, pp. 26-27.
• Después de la “llamada”, el texto de los Hechos de los apóstoles, en 9,26-30, “habla de un contacto de Pablo con los ‘apóstoles’ de Jerusalén y de su misión en esa ciudad”. He aquí el pasaje:
Hoy escribe Fernando Bermejo
Organizaciones de Derechos Humanos como Amnistía Internacional consideran “Presos de conciencia” a toda persona encarcelada o sometida a otras restricciones físicas no por haber cometido un delito, sino simplemente en razón de sus convicciones políticas, religiosas o por cualquier otro motivo ideológico, o por su origen étnico, sexo, color, idioma, origen nacional o social, situación económica, nacimiento, orientación sexual… siempre que esa persona no haya recurrido a la violencia, ni propugnado su uso o incitado al odio.

Hoy escribe Antonio Piñero
Hoy comentamos un libro, excelente en su conjunto, de dos grandes especialistas sobre la figura del Jesús de la historia y del cristianismo primitivo, Marcus J. Borg y John Dominic Crossan, pero no en su faceta técnica, sino en la de divulgación elevada, bien escrita, plena de información científica subyacente. He aquí su ficha completa:
Marcus J. Borg y John Dominic Crossan, “La primera Navidad”. Lo que los evangelios enseñan realmente acerca del nacimiento de Jesús, Editorial Verbo Divino, Estella, 254 pp. ISBN: 978-84-8169-973-9. Versión española desde el inglés de José Pedro Tosaus.

Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Andrés en el resumen de Gregorio de Tours (V)
Un nuevo relato (c. 9) habla de la autoridad que emanaba de Andrés, quien con su sola presencia, haciendo el signo de la cruz y pronunciando una sencilla plegaria desarmó a una multitud de ladrones que atacaba con lanzas y espadas. El Ángel del Señor, envuelto en resplandores, tocó las espadas de los atacantes que cayeron inermes en tierra. Andrés pidió a Dios que protegiera a los que esperan en él. Su plegaria logró la liberación de Andrés y de los suyos. Los ladrones, según prometía el título del capítulo, quedaron estupefactos y cayeron rostro a tierra.
Hoy escribe Antonio Piñero
Como se ha indicado ya, el sistema interpretativo de Filón no forma un cuerpo de doctrina consistente, aunque parte, en verdad, de unos presupuestos muy claros.
Éstos son:
• La Sagrada Escritura está divinamente inspirada;
• En concreto el Pentateuco fue escrito por el profeta Moisés;
• El texto sacro posee varios sentidos. No siempre, ni mucho menos, el sentido literal será el más interesante. Hay pasajes, sin embargo, que deben tomarse al pie de la letra, como los Diez Mandamientos, o las leyes de pureza ritual o alimentaria.
• El que estudia la Ley con devoción será iluminado por el Espíritu y alcanzará tarde o temprano una intelección suficiente de ella.
Hoy escribe Antonio Piñero
El tema “Pablo ligado estrechamente con la iglesia madre de Jerusalén” está muy relacionado con la idea general, ya mencionada, del autor de los Hechos de los apóstoles de Pablo como garante de la tradición cristiana. Para Lucas esta comunidad, poblada de gentes que estuvieron en contacto directo con Jesús, es la garantía entre el cristianismo y el “Señor”. Como sabemos, este motivo de los “Doce, la tradición y la unidad” está muy presente en la mente y concepción del autor de Hechos. Pero no concuerda en absoluto con lo que hasta ahora hemos observado en Pablo a partir de sus cartas.
Así, hemos indicado ya que la persecución primera de Pablo al grupo cristiano está localizado por Lucas en Jerusalén (Hch 8,1.3; 9,1-2, etc., donde Pablo se ha formado como “rabino”:
Hoy escribe Antonio Piñero
Terminamos con el tema de la denominada “conversión” de Pablo.
El Apóstol contraataca y sostiene dos cosas:
• Él ha sido “llamado” por 'el Señor' para la misión especial de predicar la fe en Jesús (= la salvación ante el hecho del pronto final del mundo). Esa llamada lo constituye en verdadero “apóstol”. Aunque pudo haber conocido a Jesús “según la carne” (2 Cor 5,16), ello tiene una importancia secundaria frente a la “llamada” directa de Dios (y de Jesús).
El inicio de Gálatas, de 1 Corintos y de Romanos –y de las otras cartas, véanse, por favor- es revelador:
“Pablo, apóstol, no de parte de los hombres ni por mediación de hombre alguno, sino por Jesucristo y Dios Padre, que le resucitó de entre los muertos”
“Pablo, llamado a ser apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, y Sóstenes, el hermano”
“Pablo, apóstol por vocación, no de parte de los hombres ni por mediación de hombre alguno, sino por Jesucristo y Dios Padre, que le resucitó de entre los muertos”
Hoy escribe Antonio Piñero
En primer lugar y antes de abordar brevemente el tema del título de esta postal, quisiera recordar a los lectores lo que escribí a principios de esta serie sobre la “tendencia” o “sesgo”, totalmente en sentido técnico de Lucas en los Hechos de los apóstoles”:
Corro el riesgo serio al emprender esta tarea de ser tachado por algunos de mis amables lectores precisamente de sesgado y de falta de imparcialidad. Por ello, se me ha ocurrido que voy a recurrir a un estudioso católico, varias citado en este blog y del que he comentado, y comentaré, algún libro, que es Senén Vidal.
Como es sabido, Senén Vidal es profesor de Nuevo Testamento en el Estudio teológico Agustiniano y la obra de la que voy a sacar casi todos los datos para este ejemplo –que, repito, deseo expresamente que no sea mío- es Pablo. De Tarso a Roma, publicada por Sal Terrae, Santander, 2ª edición, 2008, en su apéndice “La imagen de Pablo en Hechos”, pp. 21-27, con referencias abundantes a otras partes de su obra.
Hoy escribe Fernando Bermejo
Como he señalado en un post anterior, el aspecto con mucho más inquietante e inmoral de muchos trabajos presuntamente históricos sobre Jesús de Nazaret radica en efectuar una inflación del personaje a costa de denigrar –o, en el mejor de los casos, de presentar de modo injusto– la religión judía en la época del Segundo Templo. Teniendo en cuenta la historia multisecular del pueblo judío como pueblo paria expuesto a todo tipo de violencias y victimizaciones, la labor que –de manera francamente amortiguada en los últimos años– realiza la exégesis al uso resulta, desde un punto de vista moral, y sin ambages, repulsiva.

Hoy escribe Antonio Piñero
Hoy presentamos un libro breve (unas 190 páginas de texto), claro, pedagógico, ordenado…, y sobre un tema a nuestros ojos interesante. He aquí sus datos:
Dan Jaffé, El Talmud y los orígenes judíos del cristianismo. Jesús, Pablo y los judeocristianos en la literatura talmúdica. Editorial Desclée de Brouwer, Bilbao, 2009, 203 pp. Traducción de Víctor Morla de un libro publicado en Francia en 2009. ISBN: 978-84-330-2353-7.
La obra es un estudio histórico sobre la sociedad judía de la antigüedad clásica, de los siglo I al V/VI de nuestra era, y sobre la literatura que nos dejado hasta hoy (obras del círculo de la Misná, Tosefta y Talmud), es decir, de los escasos textos que en ellas hablan del cristianismo y de sus orígenes, y de sus figuras principales: Jesús y Pablo.

Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Andrés en el resumen de Gregorio de Tours (IV)
El capítulo quinto (c. 5) promete en su epígrafe que va a tratar de Gratino, de su hijo y de su esposa. Los sucesos ocurrían en Sinope, en las riberas meridionales del Mar Negro. El joven hijo de Gratino acudía a bañarse a las termas de las mujeres, donde un demonio lo atormentaba cruelmente. El atribulado padre, preocupado no sólo por la situación de su hijo sino por unas inoportunas fiebres, rogó al procónsul que avisara a Andrés para que aportara solución a sus aporías.
Hoy escribe Antonio Piñero
La presente postal sigue el tema desarrollado en las dos notas de los dos domingos inmediatemente anteriores. Tratamos la via y obras de filón, como comentario a la edición de las Obras completas de Filón de alejandría en castellano, a cargo de José Pblo Martín en la Editorial Trotta.
Finalmente (3.), y a un nivel máximo de profundidad, tiene Filón una veintena de tratados, que habrían de representar un corpus de interpretación alegórica completo del Pentateuco. De hecho se ha perdido casi todo; lo que ha llegado hasta hoy es sólo un comentario no completo pero amplio al primer libro, el Génesis. . Faltarían los comentarios a los otros cuatro libros del Pentateuco: Éxodo, Números, Levítico y Deuteronomio. Algunos opinan que no tuvo filón tiempo de escribirlos y que murió antes.
Los tratados dedicados al Génesis son homogéneos en cuanto al tema, la interpretación filosófico-alegórica de la revelación divina, pero no presentan un cuerpo de pensamiento sistemático.
Hoy escribe Antonio Piñero
Los Hechos de los apóstoles nos presentan a Pablo de acuerdo con los apóstoles, reunidos en la comunidad de Jerusalén, y especialmente con los que son sus “columnas” o jefes: Santiago, Pedro y Juan (Gál 2,9).
· Lucas no otorga a Pablo el título de apóstol en los Hechos, salvo en una ocasión, 14,4.14:
“v. 4: La gente de la ciudad (Iconio de Licaonia; Asia Menor, en la actual Turquía, relativamente cerca de Tarso) se dividió: unos a favor de los judíos y otros a favor de los apóstoles.”
“v. 14: Al oírlo (que la gente se disponía a ofrecerles sacrificios como encarnación de Hermes y de Zeus los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus vestidos y se lanzaron en medio de la gente gritando…”
Pero en estos dos pasajes, el vocablo "apóstol" no tiene el sentido de seguidor o testigo ocular de la vida de Jesús (especialmente los Doce), sino de “misionero cristiano”.
Hoy escribe Antonio Piñero
El último punto, amplio, que debemos abordar en esta serie sobre Lucas como autor “tendencioso”, que se muestra de maravilla en los Hechos, es el aspecto, insólito, de Pablo como garante e impulsador de la tradición y unidad de la Iglesia, él precisamente que preconizaba (en Gálatas), que su “evangelio” era diferente y único, y que “fuera anatema” -es decir, que Dios lo maldiga y destruya- quien predicara “otro evangelio” (Gál 1,8).
Comenta Senén Vidal (que, recordarán, es aquí nuestro portavoz):
Un rasgo fundamental para el interés apologético intracristiano de Hechos es su presentación de Pablo como una figura garante de la tradición y la unidad del movimiento cristiano de los orígenes, frente a la amenaza de tergiversación de la tradición y división de la comunidad cristiana del tiempo en el que se escribe esta obra.
El testimonio más explícito e importante de ese interés es el discurso de despedida que el autor de Hechos pone en boca de Pablo al despedirse en Mileto de los ‘presbíteros’ de la comunidad de Éfeso (reunidos en aquella ciudad por orden de Pablo), dándole recomendaciones para el tiempo después de su muerte (‘partida’), que conforme al género de ‘discurso de despedida’ es precisamente el tiempo actual en el que escribe el autor de Hechos (20,27-38). Los aspectos de ese rasgo de la imagen de Pablo (garante de tradición e unidad) son muy numerosos (p. 24).
Hoy escribe Fernando Bermejo
Es obvio que la investigación sobre la figura histórica de Jesús tiene ante todo relevancia especulativa: se trata, en ella, de conocer mejor el judaísmo del primer tercio del s. I, y de poder evaluar con fundamento la verosimilitud de las pretensiones cristianas. No obstante, y por importante que este aspecto sea, no puede ni debe ocultar otro: la dimensión ética de esa investigación.
Hoy queremos llamar la atención de los lectores sobre lo que es probablemente el aspecto más importante e innegable de esta cuestión. Ya hemos señalado en posts anteriores que existen muchas formas de antijudaísmo, algunas de ellas muy sutiles, en la historia de la exégesis. Aun sin utilizar el lenguaje denigratorio sobre el judaísmo, usado tan a menudo en los siglos anteriores y aun en las décadas más recientes, presentar el mensaje atribuible a Jesús como una singularidad aislada, inderivable o incomprensible en su contexto religioso es una de esas formas.
En efecto, Jesús es dibujado, por ejemplo, como incoador del universalismo (para lo cual no hay base textual fiable alguna) a costa de hacer de todos sus contemporáneos tipos de mentalidad estrecha y superficial; como proclamador de la igualdad (para lo cual no hay base textual fiable alguna) a costa de hacer de sus coetáneos individuos cómodamente instalados en la opresión y la injusticia; como anunciador del amor y la gracia a costa de hacer de cuantos le rodeaban tipos mezquinos e ignorantes de las realidades del amor y la gracia; como descubridor de una imagen cercana y liberadora de Dios a costa de hacer de sus contemporáneos sujetos atenazados por una atmósfera religiosa sombría y alienante; y así sucesivamente. A costa de. Siempre a costa de, en detrimento de... La hipervaloración de Jesús –el Jesús “inagotable”– se lleva a cabo, nada más y nada menos, que mediante la infravaloración de toda una religión (la misma, paradójicamente, a la que pertenecía el propio Jesús).
Dicho de otro modo: es posible sostener (de manera explícita o implícita) la idea del carácter espiritual y moralmente incomparable de la enseñanza y la persona de Jesús de Nazaret sólo a costa de emitir un juicio negativo (totalmente injustificado, pues para emitirlo falta toda base empírica y lógica) sobre la totalidad de sus correligionarios. Jesús incrementa su estatura moral y espiritual en la medida en que sus contemporáneos decrecen. Jesús es espiritualmente incomparable (in optimam partem) sólo porque los fariseos (todos) son concebidos (in pessimam partem) como legalistas estrechos de miras, los zelotas (todos) como nacionalistas fanáticos, los saduceos (todos) como una pandilla de cínicos sofisticados y colaboracionistas, los esenios (todos) como unos sectarios cuasimaniqueos, y así sucesivamente. Jesús es concebido como radicalmente distinto de (y superior a) el Bautista sólo acallando las apabullantes semejanzas entre ambos, y haciendo palidecer a éste frente a aquél. Jesús brilla sobre sus contemporáneos sólo después de que éstos han sido convenientemente oscurecidos.
Esta denuncia no supone en absoluto –como pretenden algunos de modo retórico– querer negar la especificidad del mensaje de Jesús, sino sólo mantener que la exageración indemostrada de esa especificidad es no sólo implausible a priori y refutable a posteriori, sino también funesta desde un punto de vista moral. A la luz de lo que sabemos de la historia de Occidente, esa exageración (jamás abandonada por la intelligentsia cristiana) sólo puede adquirir tonalidades ominosas.
P.D.: En el Día Universal de los Derechos Humanos, cabe recordar y deplorar un año más la bárbara persecución a que muchas personas son sometidas en diversos lugares del mundo en razón de sus creencias religiosas. A modo de ejemplo, en la República Popular China cristianos evangélicos, católicos, budistas tibetanos, musulmanes uigures, miembros del Falun Gong, la minoría bahai, etc. han sufrido en los últimos años prisión, malos tratos, torturas y aun muerte.
Saludos cordiales de Fernando Bermejo

Hoy escribe Antonio Piñero
"Decíamos ayer" que en la postal de hoy `procederíamos a evaluar el sorprendente libro de Josep Rius Camps.
En primer lugar, valorar como se debe un inmenso trabajo filológico, serio, fundamental, básico, original, que se atreve a abordar un problema que otros han percibido, pero ante el cual han sentido pavor. Pero vemos, a la vez, y con todo respeto y amistad que la propuesta ofrecida como solución tiene sus lados oscuros y poco convincentes. Son los siguientes:
- Opino que tomar como base un solo manuscrito del Evangelio, aunque lo hubieran hecho antes otros investigadores (por ejemplo, Tischendorf con el Sinaítico) es peligroso. El texto del Nuevo Testamento era sin duda sagrado en el siglo II, fecha de la base del manuscrito, pero un “sagrado” especial y raro para nosotros hoy, ya que el texto del Nuevo Testamento, incluso en los Evangelios, era fluido y podía modificarse. Por tanto, parece imposible que un solo manuscrito pueda acercarse a los originales perdidos.

Hoy escribe Antonio Piñero
El libro que comento hoy (en dos postales sucesivas) es sorprendente por las “hipótesis” (así, modestamente, en p. 1), que plantea, aunque conociendo a Rius Camps, como creo que lo conozco, casi toda su producción es altamente original y sorprendente: su trabajo sobre las Homilías Pseudo Clementinas, en el que corrige la opinión dominante de Georg Strecker sobre el proceso de su redacción, su obra sobre la autenticidad de las Cartas de Ignacio –dónde establece un nuevo canon de cartas auténticas del Mártir-, su originalísimo doble Comentario a los Hechos de los Apóstoles, sus innumerables artículos –más un libro- sobre el códice Beza en las revistas “Filología Neotestamentaria” y “Revista Catalana de Teología”…, todos plantean hipótesis que hacen tambalearse los supuestos comunes. Rius Camps es un gran nadador contra la corriente.

Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Andrés en el resumen de Gregorio de Tours (III)
El capítulo segundo (c. 2) narra el caso del ciego curado por Andrés. Aunque el relato resume los hechos de forma intencionada, descubrimos en el pasaje una de las actitudes constantes en la conducta de los apóstoles, el enfrentamiento con el diablo. En efecto, el ciego abordó a Andrés para pedirle no la curación, sino su influencia para que los compañeros del apóstol le suministraran vestidos y alimentos. El diablo moraba en aquel ciego y condicionaba sus apetencias. Andrés le dio lo que no pedía, es decir, lo iluminó en el cuerpo y en el alma. Pero también le proporcionó vestidos convenientes y alimentos. Como solía ser habitual en la taumaturgia de los apóstoles, el milagro llevó consigo la conversión a la fe.
Hoy escribe Antonio Piñero
Continuamos con el tema “Vida, obras, y método hermenéutico filonianos”, como comentario más amplio a la aparición del segundo tomo de las Obras Completas de Filón (Editorial Trotta; volumen V de la serie).
La obra de Filón
Aunque bien escritas, en lenguaje culto y erudito, llenas de citas de poetas y otras obras literarias griegas, los escritos de Filón son más interesantes para la historia de la filosofía que para la de la literatura. Se ha dicho con razón que la obra filoniana representa, después de Aristóteles, el primer corpus filosófico amplio conservado, tanto en manuscritos medievales como en algunos papiros y en numerosos citas de los Padres de la Iglesia.
Hoy escribe Antonio Piñero
Dentro del ámbito de las visiones y trances extáticos propios de la “figura religiosa venerable de época helenística” notan los estudiosos alguna diferencia notable entre el Pablo de los Hechos y el de las cartas auténticas. Veamos este extremo para concluir este apartado.
Según el autor de los Hechos, Pablo es un personaje especialmente guiado por la divinidad. Por este motivo, Lucas narra tres veces la visión de su llamada (erróneamente) “conversión”; Pablo la define como “vocación” o llamada de Dios para una misión: Hch 9,1-19; 22,3-21; 26,9-18). El autor de los Hechos es un tanto despistado –o sigue servilmente fuentes semejantes, pero con tonalidades diversas-, porque se contradice.
Hoy escribe Antonio Piñero
Recordemos que dentro del segundo rasgo general de la “tendencia” de los Hechos en la descripción de Pablo se halla la de dibujarlo como “una figura religiosa venerable”. A este interés –además de las discutidas tesis de una educación de Pablo en Jerusalén y de un Pablo fariseo- hay que añadir:
A. Los rasgos de Pablo como cumplidor de la Ley en los Hechos incluyen la noticia de que circuncidó a su acompañante Timoteo (Hch 16,3) y de que hizo un voto de nazireato en Jerusalén (Hch 18,18).
Ahora bien, no hay ni rastro de ellas en las cartas de Pablo. Contradice, además, la “libertad” que tiene Pablo “en Cristo” (Gál 2,4) y todo el contexto de su vida como cristiano, lo que hace prácticamente imposible que sean verosímiles estos datos.
Hoy escribe Antonio Piñero
Decíamos en la postal anterior que la crítica pone en duda también algo que casi para algunos parece irrefutable: el que Pablo fuera un fariseo estricto. Continuamos con el tema de la mano expresa de S. Vidal.
La noticia de Pablo como fariseo aparece tanto en Hch 23,6 y 26,5 como en Flp 3,5:
• Pablo, dándose cuenta de que una parte eran saduceos y la otra fariseos, gritó en medio del Sanedrín: «Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseos; por esperar la resurrección de los muertos se me juzga».
• En síntesis se dice: ellos (los judíos) me conocen de mucho tiempo atrás y si quieren pueden testificar que yo he vivido como fariseo conforme a la secta más estricta de nuestra religión.
• "Circuncidado el octavo día; del linaje de Israel; de la tribu de Benjamín; hebreo e hijo de hebreos; en cuanto a la Ley, fariseo".
Hoy escribe Fernando Bermejo
Interrumpimos hoy momentáneamente nuestras reflexiones sobre la historia de la investigación acerca de la figura histórica de Jesús para informar a nuestros lectores de la reciente recuperación de varios nuevos fragmentos del Evangelio de Judas.
No se trata de la recuperación de texto en soporte original, sino de fotografías digitales que han llegado a manos de F. Nussberger-Tchacos, y que han sido puestas a disposición de los editores, Gregor Wurst y Marvin Meyer, el primero de los cuales ha ofrecido una transcripción provisional del texto copto, mientras que Meyer ha hecho una traducción inglesa. Este último ha efectuado una presentación de los nuevos fragmentos la semana pasada en New Orleans (USA), en la reunión de la Society of Biblical Literature.
Los fragmentos corresponden a varias frases de texto no conservado de cinco páginas del mencionado apócrifo, y ha permitido constatar que la reconstrucción de la p. 41 efectuada en la primavera de 2008 por el coptista Wolf-Peter Funk es esencialmente correcta.
Otro aspecto interesante es que los pasajes reconstruidos de las páginas 55, 56 y 58 parecen validar el cuadro de interpretación alternativo al efectuado por los editores del texto, y que en su momento tuvimos ocasión de exponer en este blog. El texto de los nuevos fragmentos será incluido en la primera versión bilingüe copto-castellana a cargo del autor de estas lineas, que será publicada el próximo año.
Saludos cordiales de Fernando Bermejo

Hoy escribe Antonio Piñero
Joachim Gnilka es uno de los pesos pesados de la filología/historia/teología alemana católica, profesor emérito de exégesis del Nuevo Testamento y hermenéutica bíblica en la Universidad de Munich.
Lo estimo mucho por la solidez y amplitud de sus conocimientos, y por su juicio normalmente sobrio y equilibrado. En España tenemos de él un libro importante sobre Jesús: “Jesús de Nazaret, mensaje e historia”, un Comentario a la “Carta a los filipenses”, ambos publicados por la Editorial Herder, un excelente, breve, condensado, “Comentario a Marcos” (Editorial Sígueme), y en Ed. Trotta, un denso volumen sobre “Teología del Nuevo Testamento”. Estos son los libros que conozco de él y es probable que me deje en el tintero alguno más de los traducidos.
Jueves, 16 de febrero
José Arregi
Juan Fernandez Krohn
Francisco Margallo
Vicente Luis García
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Manuel Mandianes
Urbano Sánchez García
Josemari Lorenzo Amelibia
Religión Digital