Hoy escribe Antonio Piñero
Hemos interrumpido, por la reacción suscitada a nuestro comentario al libro “Qué se sabe… de Jesús de Nazaret”, nuestra miniserie dedicada a la investigación de la “tendencia” o sesgo de los evangelistas (y otros personajes autores de obras del Nuevo Testamento), tema importante porque convencidos de que una vez descubierta esa “tendencia” –siempre en sentido técnico y aséptico- tenemos dos ventajas en la exégesis:
A. Podemos interpretar mejor lo que quiere decir el evangelista o autor en cuestión; también podemos sospechar que la "tendencia" o sesgo puede modificar intelectualmente la percepción o la presentación de los hechos.
B. Podemos descubrir datos históricos bastante seguros en las tradiciones o noticias que el evangelista o autor nos transmita en contra de su “tendencia” o “sesgo”.
En efecto, como norma general puede afirmarse que tal o cual dato tiene altas probabilidades de ser histórico porque ha sido transmitido por la fuerza del dato en sí, aun en contra de las ideas personales o íntimas de quien lo transmite. Por tanto, como “principio” o “herramienta intelectual” puede decirse que el descubrimiento y prueba de la tendencia es una poderosa herramienta histórica en manos del filólogo e historiador.
En síntesis:
1. Hay que analizar un evangelio, u otro texto del Nuevo Testamento, minuciosamente; con ello se deberá descubrir la “tendencia” o sesgo.
2. Una vez que se está seguro de la "tendencia", hay que vovler a analizar el texto pra tratar de identificar y aislar para su estudio concreto los datos o pasajes que contradigan esa “tendencia”.
3. Analizar si esos pasajes o datos pertenecen a un estrato cronológicamente anterior al evangelio o escrito en cuestión. Normalmente será así, pues es improbabilísimo que tal o cual pasaje “antitendencia” haya sido introducido en la obra una vez que la tal sesgo está plenamente operativo. De cualquier modo, todo debe siempre comprobarse y esta rara posibilidad debe ser excluida expresamente.
4. En este tipo de investigación es importante establecer naturalmente, es decir estar absolutamente seguro de que los evangelios no son los primeros escritos del Nuevo Testamento. La prioridad cronológica de las cartas de Pablo sobre los evangelios canónicos debe quedar clara; hay que determinar qué lapso de tiempo hubo entre la composición de tales cartas paulinas y el primero de los evangelios.
5. Por último es necesario probar –o dar por sentado, dado el estado de la investigación y el consenso ya generado-, que el Evangelio de Marcos es el primero que se compuso cronológicamente, y que tanto Mateo como Lucas lo toman como una de sus fuentes, es decir, aunque lo reediten en múltiples ocasiones, lo aceptan como fuente autorizada y vinculante.
Hay que constatar que la mayoría de estudiosos de hoy día son conscientes de lo importante que es este estudio de la “Tendenz”, practicada brillantemente por la filología/teología alemana del siglo XIX, que utilizó y consagró como técnico este sustantivo. Pero, aun siendo conscientes de ello, me temo que no se sacan las consecuencias, por ejemplo respecto al judaísmo de Jesús y el de la iglesia madre de Jerusalén. Tengo la impresión –y con esto me uno a la postal de Fernando Bermejo del miércoles pasado- que la razón es programática, es decir, en el fondo teológica: es muy costoso sacar plenamente todas las consecuencias cuando éstas son contrarias a la tradición recibida.
O bien si se obtienen tales consecuencias, se llega a un cristianismo que rompe en el fondo y en la forma con el recibido, cristianismo que tiene una estructura dogmática muy clara, de la cual no se puede prescindir salvo que se llegue a otro cristianismo absolutamente personal, intransferible a un grupo, no dogmático. Insisto en lo de personal, porque al faltar la estructura dogmática, las opiniones se multiplican.
Este cristianismo personal reflexiona sobre el plan divino manifestado en Jesús, que se descubre por la lectura, también personal, de los evangelios -una lectura en verdad ahistórica (aunque se conozcan bien los métodos histórico críticos actuales).
Normalmente, como resultado de esta lectura de los evangelios Jesús queda:
·Por un lado, como un predicador atemporal de esa interpretación personal del cristianismo, y de un humanismo maravilloso, redentor de las miserias del ser humano, de una ética social y política extraordinaria –que probablemente no corresponde a la del Jesús histórico, muy ligada a las coordenadas histórico-sociales del siglo I en Israel- y,
· Por otro lado, como un simple mediador, historicizado, del encuentro personal con Dios.
Todo esto es muy respetable, pero eso no es el cristianismo formado desde hace veinte siglos.
Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com
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Hoy, en el otro blog, “Cristianismo e Historia”, de la revista electrónica “Tendencias21” el tema de hoy es:
“Seguimos comentando el tercer gran fragmento de Corintios A = 11, 2-34”
De nuevo saludos.
Los comentarios para este post están cerrados.
Pues sí, Arturo, como dices, el síndrome del subjetivismo católico lo pones tú. Luego es tu particular problema que tendrás que solucionar tú mismo.
EN lo particular dudo que un comentario "absolutamente lógico y correcto" (sofía 26.11.09 @ 23:26) tenga algo que ver con el "síndrome del subjetivismo" católico (esto lo pongo yo) "disfrazado de "independencia"" (sofía 26.11.09 @ 21:46).
Historia,
Lo que es hacer, yo personalmente no hago nada, pero sí que me sitúo en el campo de la historia cuando de eso se trata. Y lo que digo es que los evangelios se refieren a una misma persona, a un mismo Jesús, no que la perspectiva sea la misma.
Naturalmente cada evangelio se estudia en sí mismo, y jamás se me ocurriría formar un sólo evangelio a partir de todos ellos. Pero aparte de estudiar lo que quiso decir Lucas o lo que dijo Marcos, o lo que añadió Mateo y por qué, se pueden sacar algunas conclusiones generales sobre la persona de quien hablan todos ellos.
Datos históricos indudablemente ciertos, pocos. Hipótesis hay muchas y variadas.
Pero el estudio histórico no impide la posibilidad de hacer aparte, además, una lectura distinta, como lector que recibe directamente un texto y lo disfruta de un modo personal, o incluso comunitario. Pero es algo diferente, no considero historia lo que no lo es.
sino que crea un evangelio nuevo a partir de los cuatro que recoge el Nuevo Testamento, un evangelio nuevo que no se parece a ninguno de los que han llegado hasta nuestros días."
Puedo asegurarte que no soy una loca ;)
No digas que haces historia porque tú sigues en tus trece de que los evangelios canónicos presentan al mismo Jesús, y no es verdad, cada evangelista cogió la tradición que tenía y el/los evangelio(s) que ya conociera y lo adaptó a sus necesidades, su modo de pensar y a los problemas de su comunidad, por eso es el evangelio según Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Querer armonizar en un solo relato o en una única personalidad a los distintos Jesuses de los evangelios es quitarles el derecho a los evangelistas de decir lo que dicen y cómo lo dicen, no son iguales, son diferentes porque cada uno escribe desde circunstancias personales y adaptan el mensaje, esto es así y no hay vuelta de hoja. Quien armoniza en un solo relato o personalidad a los distintos Jesuses no lee lo que el autor escribió, con el propósito de entender su mensaje; Cito a Ehrman en "Jesús no dijo eso" pág 266: "quien hace esto no lee los evangelios, sino que crea un evang...
Vamos a ver, historia, loca lo serás tú. Mi comentario era absolutamente lógico y correcto. Eres tú el que has hablado de la cristología en singular refiriéndote a tu singular punto de vista.
En cuanto a tu último comentario es aún peor. Lo que dices de TODAS las cristologías tendrás que demostrarlo, y no podrás porque no es más que una falsa generalización desde tu percepción particular del limitado mundo de lo que conoces.
Pero además que niego la necesidad de hacer ninguna cristología en absoluto a partir de la historia. Si alguien quiere hacer una cristología que la haga, es problema suyo, y si se basa en datos históricos o no, también es su problema. De modo que cuando estemos estudiando cristología podremos hablar de cuáles nos parecen más o menos rechazables o aceptables, pero estaremos fuera del campo del estudio histórico y habremos pasado al de la filosofía -o al de la religión, si es ese el enfoque que alguien le da.
Cuando se hable de Jesús desde el punto ...
Sin entrar en las tesis de fondo de Pedro coincido con él en la crítica que hace a admitir como datos seguros los que se presenten como "antitendencia". Supongo que el profesor Piñero estará de acuerdo en matizar restrictivamente las virtudes que apunta en la proposición B.
Una reescritura tiene hechos convetidos en dichos, y dichos covertidos en relatos que parecen ser hechos. Tienen ida y vuelta. El nombre que aparece en los Evangelios, Jesús, Salvador, Soter, Servator, denota un hecho y muchos hechos pertenecientes a históricos que nada tienen que ver con el judaísmo. Y la comunidad que ponía todo en común, históricamente es verificable entre los vaccei, arévaci, incluso hasta los vátavi de Utrech,(hermanos de aquéllos, que bajaron en el 660 a.e.c a la península). Una comunidad historiográfica y un personaje no poseen nada, son poseídos. La historia tiene que decir por quién.
No pretendas hacerte la loca conmigo, no te engañes. Aunque hay muchas cristologías, TODAS adaptan los datos para hacer a Jesús alguien que superó totalmente el judaísmo, alguien totalmente original e independiente de su ambiente, alguien a quien no se le puede meter en categorías, alguien, en definitiva, único en el sentido de que es el único ser humano que ha revolucionado el campo de la religiosidad hasta límites insospechados, y eso es falso.
¿Qué cristología? ¿qué datos históricos? ¿Qué Cristo de qué fe? ¿qué corolario de quién?
Supongo que TU cristología, TU Cristo de TU fe o TU no fe, TUS datos históricos, TU corolario...etc.
La cristología está basada en datos históricos, estos datos no apoyan que el Cristo de la fe sea el Jesús histórico, el cristo de la fe es una manipulación y una adaptación total y absoluta, por lo tanto la cristología es una quimera, algo no real, ese es el corolario.
Pues adelante, pártete el corolario de risa, o colorealo :)
Yo no he dicho nada de corolarios.
Supongo que querrá decir que cuando se estudia historia hay que sacar unas conclusiones -históricas, claro está.
Pero si se refiere a corolarios metafísicos o matemáticos, pues me temo que no, que no es ese el campo de la historia, ni está más obligado el historiador a interesarse en esas materias que en la música dodecafónica.
Perdón, quise decir corolario.
Sostener que hay que hacer historia sin exponer unos colorarios concluyentes después, es para partirse el culo de risa.
Historia,
Pues si la predicación sobre el Reino de Dios tal como la hace Jesús es plenamente judía, perfecto. No hay entonces por qué mutilarla para adaptar sus enseñanzas a las que debería dar el clon de Juan Bautista que quieren que sea.
El caso es que, por lo que fuera, resultó llevar en sí misma un germen de novedad y de universalidad con su plena judeidad y todo.
Toca a los que quieren mutilar su personalidad dar razones objetivas para hacerlo.
Yo también creo como el profesor Piñero y como el profesor Bermejo que "la razón es programática", pero me refiero a la razón por la que ellos dos se dedican a hacer juicios de intención en vez de hacer historia, algo que al Señor Piñero se le daba muy bien hasta que empezó a empeñarse en convertir sus hipótesis en dogmas y sospechar de todo el que no los acata.
Así no, Sr Piñero, así no. Siga siendo el buen historiador que siempre había sido hasta ahora. No nos dé el mitin.
se pasa a los juicios de intenciones y a los juicios de valor, a las reflexiones psicológico-teológicas y a las recetas normativas sobre cristianismo haciendo del dogma la cuestión definitoria, todo dentro del más puro subjetivismo extracientífico que dictamina dogmáticamente lo que debe ser una teología cristiana.
Conocía y admiraba (admiro) al profesor Piñero de la primera parte de este artículo, pero jamás creí que era una víctima más del síndrome del subjetivismo ex-católico disfrazado de "independencia", como se ve en esa segunda parte.
Un estupendo artículo en su primera parte. Es razonable buscar tendencias y es razonable analizar los datos que las contradicen y sacar conclusiones. Aunque el hecho de que las cartas de Pablo se escribieran antes que los evangelios, tratándose como se tratan de un genero literario distinto con otra función no parece que pueda tener la trascendencia que el profesor le atribuye. Los evangelios recogen tradiciones orales y escritas anteriores a su propia elaboración que no podemos datar. Aunque parece sensato pensar que las enseñanzas de Jesús, sus parábolas y sus dichos se recogieron ya durante su propia vida, por tanto los evangelios recogen datos anteriores incluso a la conversión de Pablo, junto a algunos otros elementos posteriores.
Pero todo es objetivo hasta el momento en que el profesor dice: "Tengo la impresión ...." alineándose con el panfleto de su amigo Bermejo. A partir de ahí se abandona el enfoque científico de la historia y se pasa a los juicios de intenciones y a l...
Suscribo también cuanto ha dicho Josemari y me atrevo a complementar lo que insinua José Luís. Lo novedoso del Reinado que expone Jesús, no es el amor al prójimo, sea éste amigo o enemigo; lo novedoso es que identificó la causa de Dios con la causa del hombre. Se convirtió así en piedra de escándalo para todos, judíos y romanos, incluidos sus propios famliares y convecinos de Nazaret.
El evangelio es el reino de Dios, algo típicamente judío, no es novedoso ni original de Jesús.
El evangelio es el reino de Dios, algo típicamente judío, no es novedoso ni original de Jesús.
Apoyo el comentario de Josemari. También los filólogos deberán probar qué dichos y hechos son de Jesús. No vale con afirmar que sólo son de Jesús los que huelen a judaismo. Por esa regla de tres, seguríamos condenando hoy a Copérnco por afirmar algo nuevo, contrario a la cosmología de su tiempo.
¿Dónde sino está la novedad del mensaje-noticia de Jesús? Si Jesús predicó el Judaismo, está demás el calificativo de "euangelion".
Antonio:
Si la investigación histórica "llega a descubrir un cristianismo que rompe en el fondo y en la forma con el recibido es que había otro cristianismo. La investigación histórica habrá desmontado la invención de la tradición y habrá encontrado la verdadera tradición histórica, el cristianismo que siempre ha estado en la historia, el que desde los orígenes hasta hoy siguen viviendo muchos cristianos a pesar de que otros intentan "convertirlo" en su instrumento de poder. Una de las estructuras del cristianismo es la dogmática, pero todos los dogmas son históricos, delatan tendencias evidentes de la invención de una tradición por personas históricas como Cirilo de Alejandría que compra votos y reparte amenzas en el Concilio de Éfeso, como demuestra Ramón Teja (1999) en "Emperadores, Obispos y Mujeres. Protagonistas del cristianismo antiguo". (¿Sabría esto Amenábar?).
Antonio:
Si la investigación histórica "llega a descubrir un cristianismo que rompe en el fondo y en la forma con el recibido, -¿el cristianismo que tiene una estructura dogmática muy clara?-" , habrá desmontado la invención de la tradición y habrá encontrado la tradición histórica, el cristianismo que siempre ha estado en la historia, el que desde los orígenes hasta hoy siguen viviendo muchos cristianos a pesar de que otros intentan "convertirlo" en su instrumento de poder. Una de las estructuras del cristianismo es la dogmática, pero todos los dogmas son históricos, delatan tendencias evidentes de la invención de la tradición por personas históricas: Cirilo de Alejandría (además de lo de Hypatia) compra votos y reparte amenzas en el Concilio de Éfeso, como demuestra Ramón Teja (1999) en "Emperadores, Obispos y Mujeres. Protagonistas del cristianismo antiguo".
Antonio:
La "tendencia" puede ser una buena herramienta para descubrir cómo se ha construido o inventado una tradición en una época histórica, pero no para conocer la historia por medio de las noticias "anti-tendencia". La tendencia es importante para desmontar la tradición y encontrar bajo ella la historia que seguramente no es la de los relatos, sino la de la época en que los relatos fueron reescritos, incluso releídos. Muchos niños del "Nacional Catolicismo" leímos la biblia a través de una asignatura que se llamaba "Historia Sagrada" , esa era la tendencia que servía para decir que la historia de España era Sagrada. Tan sagrada como la "Tierra Santa" del Imperio Inglés, su colonia palestino-israelíes.
E. Hobsbawm y T. Ranger (eds.), The Invention of Tradition, Cambridge: Cambridge University Press, 1983
Antonio:
Lo que es improbabilísimo es que tal o cual pasaje “antitendencia” haya sido introducido en la obra por el último redactor, y muy problable, que hayan sido otros y ni supiera que aquellas noticias eran antitendencia de su reescritura, porque sencillamente no lo eran para su amo.
Antonio:
El problema que da la herramienta de la "Tendencia" es que nos hace creer que el autor es el último redactor de lo que en realidad es un sinnúmero de reescrituras. Esto es una creencia, una actitud, que desvía el objeto de investigación. Hay una continua reescritura porque en esa última aparecen textos y hechos secuencialmente pronunciados y ocurridos varios siglos antes y protagonizados por otras personas históricas en otros contextos que no son los judíos. Lo mismo ocurre con las cartas del llamado Pablo y los Hechos, como decía Bruno Bauer, Etherbert Stauffer y ahora dicen Dennis R. MacDonald, Vernon Robbins. No es posible sostener que las noticias que el último redactor de una continua reescritura nos transmite en contra de su “tendencia” o “sesgo” son indicadoras de historicidad, porque el ultimo redactor escribe para su amo, y no tiene en cuenta las tendencias de los amos anteriores y sus redactores. Lo que es improbabilísimo es que tal o cual pasaje “antitendenci...
Sr. Piñero:
"Sospechar que la tendencia puede modificar la presentación de los hechos", es fácil; para los paranoides, más que para las personas normales. Lo difícl es probar qué hechos o dichos de Jesús han sido modificados por el autor del evangelio. Para ello hay que presentar qué hechos y dichos pertenecen a Jesús y cuales a la comunidad pre y postpascual. Para ello hace falta una objetividad esquisita, libre de cualquier prejuicio, confesional y no confesional. Esa obejtividad no existe. Nada es verdad ni mentira. Las cosas son del color del cristal con que se miran.
Sábado, 26 de mayo
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