
Hoy escribe Antonio Piñero
Decíamos en la postal del domingo pasado que existe en la investigación más o menos actual una suerte de “enmienda a la totalidad”, una negación fuerte de la tesis que hemos defendido en toda la serie acerca de la apocalíptica judía en relación con Jesús y el cristianismo, y es la siguiente: el Jesús de la historia no fue un apocalíptico, en absoluto, o al menos no en una “porción” importante de su mensaje y de sus intereses. Los elementos apocalípticos o bien han sido añadidos por los seguidores de Jesús, entiéndase la comunidad primitiva, tanto en Jerusalén como en Galilea, o bien posteriormente por un proceso de rejudaización del mensaje de Jesús que aconteció durante las revisiones del material evangélico en el siglo II.
El Jesús típico no apocalíptico es el descrito, por ejemplo, por el grupo del “Jesus Seminar”, un conjunto de exegetas sobre todo norteamericanos –cuyo miembros más conocidos por el público español son Robert W. Funk, por John D. Crossan, Burton L. Mack y F. G. Downing- que defienden que Jesús no fue un apocalíptico, sin más bien un maestro de la Ley. En palabras de Rafael Aguirre:
(Este grupo) “atribuye a la reelaboración de la Iglesia primitiva los dichos sobre el Reino de Dios futuro y toda la imaginería apocalíptica, incluidos, por supuesto, los dichos sobre el Hijo del hombre futuro, a los que tanto valor solía conceder la investigación germana anterior. En general, se defiende un Jesús sabio, que enseña a encarar con sabiduría y libertad la realidad presente, y no tanto --a veces se rechaza abiertamente-- la imagen del profeta escatológico con tintes más o menos apocalípticos” (“La teoría de Jesús como un predicador cínico”, p. 240 de A. Piñero [editor.] Biblia y Helenismo, El Almendro, Córdoba, 2006).
En concreto, la imagen más clara de este Jesús no apocalíptico es concebirlo como un remedo judío de lo que era un predicador cínico del siglo I en el entorno de Siria-Israel. Esta imagen ha sido puesta absolutamente en duda por el mencionado R. Aguirre con sobrados argumentos, y la verdad es que hoy día ha perdido bastante fuerza tal imagen de Jesús helenizada al máximo.
Por ello quiero fijarme en otro aspecto, quizá menos conocido pero que supone en el fondo también la mencionada imagen de un Jesús no apocalíptico. Me refiero a la teoría que sostiene que el Nazareno no creía de ningún modo en un fin inmediato del mundo (entiéndase, o bien una destrucción absoluta, sino el fin del mundo social y político presente de modo que surgiera como una “tierra y cielos nuevos”; o bien una destrucción de más amplio calado, física y total del mundo presente), y por tanto que el reino de Dios no vendría de inmediato.
Hubo por los años 80 del siglo pasado un investigador, T. F. Glasson, que defendió esta postura y se adelantó a algunos de los argumentos de Crossan y colegas. Según Glasson, fue durante los atormentados años inmediatamente anteriores a la guerra judía contra Roma, que terminó en el 70 d.C., con la caída del Templo y de Jerusalén, cuando algunos círculos de seguidores de Jesús pensaron que aquella guerra era realmente el inicio del fin del mundo y opinaron que Jesús tenía que haber tenido los mismos temores y esperanzas que ellos.
Con este impulso, esos cristianos primitivos tergiversaron el sentido de algunas de las palabras transmitidas de Jesús. Claramente, las modificaron dándole este sentido. Y una vez modificadas, las hicieron circular como tradición auténtica del Nazareno. Esta acción errónea fue trágica para la historia del cristianismo posterior, porque desde ese momento hasta el siglo XX, con la famosa obra de Albert Schweitzer, Historia de la investigación sobre la vida de Jesús (publicada en alemán en 1906 con otro título: Desde Reimarus a Wrede), se ha insistido radical y erróneamente en todo el cristianismo -que se fiaba de esa tradición manipulada- en la figura de un Jesús apocalíptico.
Una consideración atenta -según Glasson- de ciertos pasajes evangélicos nos lleva a pensar que Mc 13,30:
“No pasará esta generación antes de que todo se cumpla”
no significa de ningún modo, a pesar de las apariencias, que Jesús esperara el fin del mundo dentro de su generación.
La promesa de que algunos no habrían de morir antes de ver venir el reino de Dios con toda su fuerza (Mc 9,1) supone que tales hombres habrán de morir después. Les habría de ocurrir simplemente lo que al anciano Simeón (Lc 2,26) a quien se le había prometido tan sólo que vería al Ungido del Señor antes de morir.
El pasaje de Mt 10,23:
“No terminaréis con las ciudades de Israel antes de que venga el Hijo del Hombre”
refleja sólo una discusión al respecto que se mantenía en la comunidad primitiva, no el pensamiento real de Jesús. La elección de los Doce apóstoles y las afirmaciones del Nazareno sobre la construcción por parte de Dios de un templo nuevo (Mc 11,15 y paralelos) indican que la mirada de Jesús no se limitaba a pocos momentos.
Y así sucesivamente, de modo que según Glasson no hay en el Nuevo Testamento ningún texto seguro, es decir, que no pueda interpretarse de otro modo, sobre la esperanza de Jesús en un fin del mundo inmediato. Jesús, pues, no creía en ese final inmediato del mundo. Ciertamente existe en el Nuevo Testamento la noción de que el fin del mundo está próximo, pero no una indicación clara sobre cuánto va a durar el período antes de que llegue el final.
Crítica a esta posición:
Yo creo que no hay que perder mucho tiempo en argumentos de este estilo, sobre todo:
• Porque significan la eliminación del influjo sobre Jesús de todas suerte de apocalíptica (y llevamos 18 postales aportando textos y perspectivas en defensa de los contrario), y
• Porque supone que la incorporación al grupo cristiano de ideas en torno al fin inmediato del mundo se dio únicamente en el espacio temporal entre la muerte de Jesús y la composición de la Primera carta a los Tesalonicenses (entre el 30/33 y el 51 d.C.).
Además, esta teoría no ha tenido –que yo sepa- ningún impacto serio entre los estudiosos fuera de los autores del “Jesus Seminar” y no tiene ningún consenso científico formado en torno suyo.
Parece difícil hoy día -a pesar del éxito de ventas sobre todo de J. D. Crossan y a pesar de la existencia de obras como las de B. L. MacK y F. G. Downing, sobre todo- y tras una lectura y relectura de los textos evangélicos con el resto de la comunidad científica estudiosa del Nuevo Testamento, pensar en un Jesús que no participase plenamente de lo que creían todos los judíos piadosos de su época, a saber que la venida del mesías suponía el final de los tiempos (la discusión, en todo caso, sería sobre la concepción o el modo de este fin).
Desde luego es cierto que no queda claro que la mayoría de los judíos participara de una teología sobre la participación del “Hijo del Hombre” en esos eventos, ni tampoco en qué grado era necesaria la participación humana violenta –al estilo celota- para coadyuvar con la acción divina, última responsable de ese final del mundo y de la implantación del reino de Dios. Pero estas ideas son sólo teología complementaria a la creencia general entre los judíos piadosos -en especial los esenios, y algunos fariseos- de la inminencia del fin del mundo.
En síntesis: como conclusión de esta serie de 19 entregas que hemos dedicado a comentar la proposición “¿Es la apocalíptica la matriz de la teología cristiana?”, debemos confesar que en parte sí: las concepciones apocalípticas forman una parte esencial de la teología de Jesús, del judaísmo piadoso de su tiempo (esenios, fariseos y gentes afines) y del primer cristianismo, Pablo incluido. Pero a la vez volvemos a sostener que el cristianismo, a pesar de la continuidad histórica con la tradición apocalíptica, no se reduce como fenómeno histórico a la apocalíptica, ni la teología cristiana es idéntica a la teología de la apocalíptica.
Por último, no me queda más que ponderar cuán importante es la aportación del volumen VI, “Apocalíptica”, de la colección “Apócrifos del Antiguo Testamento” (Cristiandad, Madrid, 2009) para entender el pensamiento judío al respecto en el que nace y se desenvuelve Jesús.
Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com
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Toda esa historia de los rituales correctos me ha recordado un montón a los involucionistas lefebvrianos que están tan de moda últimamente.
Pero esa no era la línea de Jesús, desde luego que no hay el menor atisbo de que lo sea, sino todo lo contrario.
La línea de Jesús es la denuncia profética, la de "el ayuno que yo quiero es que no te cierres a tu propia carne".
en realidad la flexibilidad ante la ley se produce para ser fiel a su Espíritu y así darle su cumplimiento. La ley es Amor. Lo deja clarísimo en el resto de los evangelios.
Por algo tuvo que aclarar que no quería abolirla. Se lo parecería a los que eran el mismo tipo de "judío piadoso" que ahora pone ascensores preparados para que los sábados no haya que apretar un botón y a los que pasan del que los necesita para no llegar tarde a misa, igualito que el escriba y el sacerdote de la parábola del samaritano.
Los evangelios no dibujan un Jesús ritualista, Irving. Si el término judío piadoso se refiere a lo que dices me alineo con todos los que niegan que Jesús fuera un judío piadoso.
En cuanto a Fromm ya lo creo que le importan las ideas, y mucho. Por eso analiza las creencias, sus raíces y sus consecuencias. A ver si también le vas a considerar un "judío piadoso".
En cuanto a su "ateismo" desde luego no se le pueden quitar las comillas. También los cristianos fueron llamados ateos en Roma. Todo es relativo al dios que niegues. Pero ciertamente no era teísta sino más en la línea de Jose Luis. Su ética es muy "cristiana" porque la ética cristiana es humanista aunque los que tienen la mentalidad de "judíos piadosos" dentro del catolicismo no lo quieran ver así.
En cuanto a la aclaración de Jesús de que no ha venido a abolir la ley sino a darle su cumplimiento, está claro que si tuvo que decirlo era porque a algunos les parecía que era un enemigo de la ley, cuando en realid...
El problema inicial con la legitimidad del Templo fue que el Sumo Sacerdocio quedó en manos de una familia sacerdotal, pero no del linaje de Zadok: los Hasmoneos. Según la tradición estricta, no era una familia con derecho a ejercer el Sumo Sacerdocio. El poder de los Hasmoneos se prolongó durante un poco más de un siglo, hasta que Herodes el Grande asumió el control para poner y quitar Sumos Sacerdotes. A partir de ese momento, muchos Saduceos (Zadokim) volvieron a ocupar el cargo. Eso estaba bien, en términos teóricos, pero el problema es que no lo podían ejercer del modo "correcto", porque la última palabra siempre la tenía Roma. Por lo tanto, esenios y fariseos continuaron rechazando el status del Templo. Y, por lo mismo, su postura esencial era antirromana.
Y ese es el perfil exacto del Jesús que tira las mesas de los cambistas del Templo. Por eso se insiste: Jesús fue un judío piadoso. Al menos, así lo dibujan los Evangelios.
Jesús comulgó con estas ideas al decir "destruyan este Templo y yo lo reconstruiré". Más allá de todo lo que se pueda discutir sobre el pasaje, es obvio que Jesús no pensaba en un judaísmo sin Templo (y la prueba definitiva está en el Apocalipsis de Juan, en los últimos capítulos, que son una reelaboración de Ezequiel 40-48).
Los "judíos piadosos" desarrollaron complejos modos de vida ritual para garantizar la pureza mientras el Templo estuviese en manos equivocadas.
Es un error pensar que la "piedad" de Jesús fuese un modo de vida alejado del ritualismo. Estaba en conflicto con el ritualismo oficial, pero esa postura la mantenían la gran mayoría de la población, por influencia esenia o farisea, y eso desde 150 años antes de que naciera Jesús.
Una última observación sobre el "judaísmo piadoso" o jasideo: era, por naturaleza propia, antirromano...
Los fariseos desarrollaron su religiosidad en la sinagoga, y los esenios establecieron su epicentro en Qumrán.
Ambos grupos plantearon claramente la idea de que había cosas más importantes que los ritos del Templo, pero debe entenderse que lo hicieron en el contexto de una oposición a quienes controlaban el Templo, no porque considerasen que el Templo y sus rituales eran secundarios ante el amor.
La idea era más bien que cuando llegase el Reino Mesiánico (tenían ideas muy diferentes de cómo sería y como llegaría), se restablecería el ritual correcto del Templo y entonces todo llegaría a su sentido completo: el amor inundando el corazón y el rito cumpliéndose de manera correcta.
Los "judíos piadosos" jamás cuestionaron el valor del rito, aunque rechazaron el rito del Templo por considerarlo imperfecto...
No hay mucha evidencia documental de los siglos IV y III AEC, pero se puede deducir de los textos del siglo II (que son muchos) que desde un inicio hubo dos tipos de "piedad": una de perfil aristocrático y otra de perfil popular. La usurpación Hasmonea del trono de David y el Sumo Sacerdocio (mediados del siglo II AEC) fue el parteaguas que hizo que los "piadosos" definieran sus posturas: en la aristocracia se consolidó el movimiento esenio; en los estratos populares, el fariseo. Son los grandes modelos del "judaísmo piadoso". Ambos grupos mantuvieron una postura crítica contra las autoridades del Templo, por considerarlas ilegítimas, pero nunca se distanciaron por completo (especialmente los fariseos). De todos modos, el Templo sólo era para la presentación de sacrificios, no para el rezo cotidiano (por eso es falaz decir que Jesús prefería orar fuera del Templo)...
Hay un problema generalizado: se está usando el término "piadoso" fuera del contexto del judaísmo del siglo IV AEC en adelante.
Por "piadoso" en ese entorno no se debe entender a alguien de profundos sentimientos religiosos que entiende que el amor está por encima del rito.
El antiguo movimiento jasideo (piadoso; se le llama así para diferenciarlo del jasidismo moderno, aunque son bastante parecidos en sus ideas) fue, en gran medida, una reacción contra la helenización que empezó a darse en Judea a partir de que Alejandro Magno tomó el control de lo que fuera el Imperio Aqueménido (Medo-Persa).
Por lo tanto, el "judaísmo piadoso" siempre puso un especial énfasis en la observancia de los preceptos de la Ley de Moisés (Torá). Jesús se alínea con esa idea al decir (si acaso lo dijo) "no he venido a abrogar la Ley, sino a cumplirla"...
Bueno, parece que ahora tenemos que comenzar con la discusión de qué tan judío era Fromm. Proveniente de una familia rabínica, terminó por asumise a una posibilidad que ofrece el judaísmo cuando se enfocan sólo sus inquietudes éticas: el no teísmo.
Para entender el "ateísmo" de Fromm basta con conocer un poco de judaísmo: es más importante el modo de vivir que el esquema de ideas o creencias.
Sofía:
Eric Fromm, se considera no teista. Lo tienes en el Libro que también recomiendo, titulado "Y Sereis como dioses", Pág. 23. "Dios" es una de las muchas diferentes expresiones poéticas del valor más alto del humanismo,no una realidad en sí mismo....Si pudiera definir aproximadamente mi posición, la llamaría un misticismo no teístico".
Bueno, ya lo he visto. Afirma que personalmente no tiene una concepción teísta, pero que no ve contradicción entre el monoteísmo y una preocupación no teísta por la vida espiritual.
Digo que no le he visto definirse personalmente a Fromm, aunque evidentemente sí analiza distintas ideas de Dios desde el punto de vista de sus raíces psicológicas y sus efectos en las personas.
El arte de amar es un buen libro, pero Fromm no se considera no teista. En realidad nunca he visto que se defina respecto a la idea de Dios.
Estoy de acuerdo básicamente en lo que dices, pero el amor que predica Jesús es universal, extendiéndolo a todos los seres humanos, incluso al enemigo. Por supuesto ni son todos los que están ni están todos los que son, como indica Mt 25, pero hay que tener mucha fe en el Amor para amar desinteresadamente y universalmente.
Según ese pasaje, los cristianos deberíamos pensar que no sirve de nada creer en otro dios que no sea Amor, y da lo mismo que alguien crea que no cree en Dios, si cree en el Amor, porque cree en Dios, sin saberlo.
Pero todo esto se sale del tema de si Jesús era un judío piadoso o no. Desde luego, judío sí, y piadoso, como dijimos, siempre que se entienda por "piadoso", imitador de Dios Padre, compasivo, no cumplidor de "obligaciones religiosas".
No hace falta ser ni piadoso ni siquiera cristiano para amar a los demás. Tengo amigos ateos que lo hacen desde organizaciones humanas no gubernamentales, que nada tienen que ver con la religión.
El mejor libro que conozco sobre el amor lo escribio Eric Fromm,un psiquiatra que se considera no teista. Lo recomiendo; se titula El Arte de Amar.
Lo nuevo del Mensdaje de Jesús, es haber puesto el amor a los demás como prueba del amor a Dios. "El que dice que ama a Dios a quien no ve y no ama al prójimo a quien ve, miente".
1ª Carta de Juan.
Creo que el ejemplo, con lo de la persona religiosa que va a misa todos los días, lo deja muy claro.
Creo que Jesús dejaba muy claro que el sábado era para el hombre y no al revés, dando un sentido profundamente espiritual y ético a lo que hacía. Naturalmente que oraba, pero más en la soledad que en el templo, aunque también.
Y antes de presentar la ofrenda deja claro que lo que importa es reconciliarse con el hermano.
Saludos cordiales y hasta otra.
Bueno, acabo de ver el comentario de Xabier y estoy de acuerdo.
Creo que en el mío lo dejo claro si se me quiere entender lo que digo.
No todo es chinchar, Procestoc ;)
En primer lugar perdón por confundir a los pepes, pues el del diálogo de besugos es el mismo al que intentaba darle su parte de razón.
Procestoc,
He dicho que no era devoto, religioso, en el sentido normal que le damos hoy día a la palabra, pero se ve en las definiciones y los ejemplos de dónde viene esa idea:
-Piadoso,que cumple con las OBLIGACIONES de una religión:
"es muy religioso,va a misa todos los días"
-Fiel y exacto en el CUMPLIMIENTO del deber
-adj. y s. Que ha profesado en una orden o congregación religiosa regular
Cómo se ve, no se define como persona entregada a amar a Dios y al prójimo, aunque pueda serlo, sino persona que cumple con su religión. Ese matiz es el que se presta a equívoco.
Quizás el quid de la cuestión sea matizar que se entiende por "piadoso". Hablando se entiende la gente y es posible incluso que se pongan de acuerdo el profesor Piñero y sus detractores (que algunos pecan de falta de entendimiento)
Además de la profunda caridad de Jesús, sí que se aprecia que es muy devoto, sobre todo en el Evangelio de Lucas, que se esfuerza por mostrar a Jesús, sus padres, sus discípulos (en Hechos) y al mismo Pablo como personas que cumplen las fiestas judías y acuden con frecuencia al Templo (también Jesús) para rezar.
Y en la última cena antes de la eucaristía se dice que realizaron cánticos religiosos. Sí que parece que Jesús era devoto. Otra cosa es que considerase mucho más importante el amor al prójimo
A los defensores del "Jesús, judío Piadoso"
Tranquilos: nadie os impide opinar sobre el tema.
Poneos de acuerdo todos en la defensa de vuestra tesis y luego hablamos.
Pepe
El problema inicial es que no tienes idea de lo que podía implicar ser "judío piadoso". El término sirve para definir a una tendencia radical, pero no homogénea, que surgió durantes los siglos IV y III AC. A partir del siglo II, se consolidan dos movimientos "piadosos": fariseos y esenios, radicalmente distintos unos de los otros, pero con un punto en común: su convicción de que el poder religioso estaba mal ejercido (aunque con diferentes argumentos cada grupo).
Tu observación de que Jesús no propone imitar al "piadoso sacerdote judío" exhibe lo falaz de tu concepto. Justamente, los sacerdotes como generalidad eran los menos partidarios de los movimientos "piadosos".
Gracias Xabier por fundamentar tu afirmación. Aunque a veces no coincida contigo me gusta tu costumbre de apoyarte en datos, aunque su interpretación pueda ser discutible.
Opiniones las tenemos todos, pero creo que lo interesante es mostrar su base.
Sofía, como siempre a chincharte un poquito ;) Con el DRAE en la mano (parece que aquí es muy apreciado) ¿En qué sentido no era Jesús religioso?
Saludos a todos.
Naturalmente la línea de unir amor a Dios con amor al prójimo existe en la religión judía, y la denuncia profética. En todas las religiones hay tendencias más espirituales y éticas y otras más rituales y formalistas.
Hoy día se entiende por piadoso, devoto y religioso lo relacionado con el rito más que con la espiritualidad profunda o la ética, por eso no nos gusta la definición de judío piadoso, porque la entendemos mal a la luz del lenguaje popular.
En cuanto a la condena, es cierto que fue Poncio Pilato, pero también lo es que fue entregado a los romanos por la élite religiosa judía a la que no le había hecho ninguna gracia lo del templo entre otras cosas.
Así que no le falta su parte de razón a Pepe S.
otro PEpe, es posible que tú seas un besugo, el resto somos personas.
Claro que he leído a Xabier -siempre lo leo- y estoy de acuerdo con lo que dice.
Simplemente explico que si buscas "piadoso" en la RAE vienen las dos acepciones que he citado, y que en ese sentido, es normal que rechacemos la de devoto, religioso en el sentido que hoy se le da.
Naturalmente ya conocía las citas que da Xabier. Lo primero que he hecho es afirmar la judeidad de Jesús.
Que la palabra "piedad" como la palabra "caridad" están desvirtuadas es un hecho, de forma que habrá que dejar claro que no era "religioso" sino "espiritual"
Dicho esto, yo estoy de acuerdo con la síntesis con la que finaliza el artículo el profesor Piñero.
Con el matiz de que no sólo esperaba el fin del viejo mundo sino que pensaba que ese nuevo mundo del reino de Dios estaba ya comenzando a manifestarse en sus propias obras.
La plenitud llegaría al final de los tiempos, aunque para Jesús sí se hizo realidad inmediatamente. En el mundo el grano de mostaza de su parábola sigue desarrollándose, y requiere de la colaboración de toda la humanidad para llegar a la plenitud.
Otro Pepe:
Me temo que no estás en el ajo. Lee la contestación de Xabier a la primera intervención de PP y José Luís, donde se cita Dt. 6,5 y Jos.22,5.
Pongo fín a este diálogo de besugos.
Desde luego era judío, en cuanto a lo de "piadoso" si se quiere decir que amaba al Dios y al prójimo, pues sí.
Pero está claro que por piadoso se entiende en el lenguaje normal la acepción de "devoto, religioso", incluso despojándola del otro significado "compasivo, bondadoso" y reduciéndola a lo que de externo y superficial tiene la devoción religiosa.
En ese sentido rechaza Pepe, con razón, la palabra "piadoso".
Por los datos que tenemos, suponemos que era un judío profundamente espiritual, pero con una espiritualidad muy personal y profunda, no lo que hoy día se llama "devoción piadosa". Esa experiencia de Dios le lleva a volcarse con los que sufren, según la imagen del Dios Padre que él nos transmite.
Pepe dice:
" lo de piadoso no consta en ningún texto del N.T. y menos aún del antiguo".
Hombre,tocayo, no es de extrañar que no conste en ningún texto del AT....que cosas tienes!¿ Sabes la diferencia entre ambos?Viva la empanada gallega!
Xabier:
Gracias por la información.
Pepe ha dicho: "por eso los judíos le condenaron a él".
Interesante. No sabía que Poncio Pilato fuese judío.
Xabier:
No te rompas el coco, haciendo silogismos baratos. Tú puedes seguir opinando lo que quieras. Personalmente creo que Jesús de Nazaret, laico y carpintero de oficio, era de religión judía;lo de piadoso no consta en ningún texto del N.T. y menos aún del antiguo.
El problema de Jesús con el judaismo y que le llevó a la muerte, es que Jesús identificó la causa de Dios y la causa del Hombre. Eso, que no acetaron los Piadosos Judíos. sigue sin reconocerse aoy día incluso por el Vaticano. Por eso, los Judios le condenaron a él y vaticano condena a lo teólogos de la Liberación.
Vamos a ver si Jesús era un judío piadoso o no.
Piedad: Virtud que inspira, por el amor a Dios, tierna devoción a las cosas santas, y, por el amor al prójimo, actos de amor y compasión (RAE).
Jesús encaja totalmente en esta definición. Cuando da preferencia a la reconciliación sobre el culto, perdona los pecados y pone como ejemplo a un samaritano, lo hace porque cree que así se cumple mejor la ley judía, no con intención de romper el Judaísmo.
Por si Pepe y José Luis no se fían de mí, vamos a ver lo que dice el Evangelio de Marcos: "el amarlo [al prójimo] con todo el corazón, toda la conciencia, toda la fuerza (Dt 6:5 y Jos 22:5) y el amar al prójimo como a ti mismo (Lv 19:18) es mucho más importante que todos los holocaustos y sacrificios" La doctrina de Jesús, como se puede ver, se basa en el Tanaj, ergo, Jesús es un piadoso judío.
De nuevo, absolutamente de acuerdo con Don Antonio Piñero.
Ahora bien, las disquisiciones propuestas por Don Carlos Sánchez-Montaña no ha deben hacernos pasar paginas.
En este terreno, donde las interepretaciones de los quehaceres de un judio han devenido en esta suerte de elementos magico-pietistas-vaticanistas, son muchos y multiples los canales posibles de evolucion de lo que todos llamamos cristianismo y se separa cada vez mas del "tronco de Jesse". Creo que lo de Don Carlos, no es incompatible con otras vias. El funcionariado episcopo-vaticanista ya ha dejado de producir teologia. Tenian la "vidriera armada" -hipostasis incluida- pero se rompió el cuadro del limbo-purgatorio y solo se ocupan de tapar el hueco ante la debacle.La veradd siempre resplandecerá
Saludos jerosimilitanos !!
Apoyo la tesis expuesta por Pepe. Y añado que poco piadoso me parece un judío que invita a dejar la ofrenda sobre el altar para ir a buscar a la persona que ofendió y pedirle perdón. Poner a la persona antes que el culto, no me parece de judíos piadosos.
No es la apocalíptica judía sustantiva en el hecho “cristiano” solo califica una parte, lo verdaderamente sustantivo es la “propuesta evangélica” es decir un “único camino de salvación” para todos los hombres y naciones.
Una “enmienda a la totalidad”
D. Antonio.
Y si resulta que en la actual iglesia católica sobreviven formas rituales de la iglesia paulista y la de su modelo antecesor, la iglesia galo-romana.
Y si resulta que la propuesta judeo-cristiana paulista es una adaptación del modelo decretado por augusto, cincuenta años antes, para convocar a la “iglesia” de las naciones galas.
Y si resulta que la apocalíptica judía solo es la base religiosa sobre la que se construye una nueva “iglesia”, de la misma forma y manera que la liturgia gala es base para construir la “iglesia” del “augusto sacramento del altar”.
En la actualidad podemos rastrear en el rito católico tanto la apocalíptica judía como el rito galo. Lo que permite pensar que la estructura común “evangélica” se ha adaptado necesariamente a cada “nación” a quiénes es propuesto.
No es la ...
Para los que negamos que el Jesús de Nazaret, Laico y obrero-carpintero durante toda su vida, fuera un Judío piadoso, el discuro montado por los defensores del Jesús apocalítico, se viene abajo.
Como decían los escolásticos; nego maiorem. Hay que demostrar que Jesús fue un judío piadoso. Y nadie lo ha probado. Se aportan muchas consideraciones y testimonios de los que lo afirman, pero ninguna prueba convincente para quienen no lo creemos.
Me resulta curioso constatar que el Vaticano tambien predica y defiende al Jesús piadoso. A mí el Jesús que come con publicanos y pecadores, defiende a la adúltera, y pone como modelo a imitar al samarityano y no al piadoso sacerdote judío y a su levita, de piadoso no tiene nada.
Domingo, 19 de febrero
Peio Sánchez Rodríguez
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Jose Gallardo Alberni
Francisco Baena Calvo
Alejandro Córdoba
Juan Fernandez Krohn
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos