Hoy escribe Antonio Piñero
Tema: estamos reflexionando sobre las posibilidades del historiador ligado a una confesión para adopta ante hechos decididamente históricos una postura u otra. Nos preguntábamos en la nota anterior: ¿Quién dio el paso hacia la divinización de Jesús? ¿Pablo?
Comencemos negando este supuesto. Si no se admite que fuera Pablo y se recurre a que el Apóstol siguió simplemente la tradición de los antioquenos (“Pablo se convirtió –se dice a menudo- a un cristianismo ya existente)…, podemos preguntarnos: ¿Qué “antioqueno(s)” dio, o dieron, el paso? ¿La ‘comunidad’ antioquena en globo? Esta respuesta no sería admitida por los creyentes. Sería lo mismo que afirmar –dando toda la razón a la Escuela de la Historia de las Formas- que la “comunidad” creó dichos y hechos propios de un Jesús acomodado a unas circunstancias posteriores a su vida real, luego atribuidos al Jesús histórico…, noción rechazada muy a menudo por los enemigos de atribuir ese poder a la “comunidad”. Igualmente, por tanto, una diferencia de teología entre Pablo y Jesús tampoco podría achacarse a “una creación de la comunidad antioquena”.
Sábado, 26 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Jose Gallardo Alberni
Religión Digital
Josep Carles Laínez
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Carmen Guaita
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn