Hoy escribe Antonio Piñero
Queridos amigos: La prisa es mala consejera. Como habréis observado, he cometido un error. Ayer publiqué la tercera parte de una miniserie dedicada al título de esta postal..., cuando naturalmente ¡debía de haber publicado la primera!
Me imagino el "despiste" de los lectores..., por lo que pido disculpas. El comienzo de estas entregas es hoy, viernes; y cuando se hayan leído las dos primeras (la de hoy y mañana) pido, por favor, a los lectores, que le echen una ojeada de nuevo a la tercera.
Disculpas, de nuevo.
La particularidad e importancia del Evangelio de Marcos es su anterioridad respecto a los otros evangelios, de lo que –creo- no se discute apenas. Fue el modelo directo para la composición de los escritos de Mateo y de Lucas, e indirecto (como ejemplo de concreción de la tradición sinóptica circulante cuyo sentido había que precisar9, del Evangelio de Juan.
Mi propuesta es que -de acuerdo con la perspectiva aceptada universalmente, aunque matizada, de la “Historia de las formas”- que lo que se ha dicho del “entorno vital” del Evangelio de Marcos (lugar de composición, fecha y lectores potenciales) no es indiferente en absoluto y contribuye a descubrir, a marcar/configurar la “tendencia” teológica del evangelista, y por tanto a interpretarlo. De ahí surgen conclusiones interesantes sobre cómo fue Jesús.
Sábado, 26 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Jose Gallardo Alberni
Religión Digital
Josep Carles Laínez
Angel Moreno
Carmen Guaita
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn