Hoy escriben Florentino García Martínez y Antonio Piñero
Tema: comentario de amplio espectro a la publicación del tomo VI "Apocalíptica" de los "Apócrifos del Antiguo Testamento", de Editorial Cristiandad, Madrid, julio 2009.
Dejando de lado conceptos centrales de la predicación de Jesús cuyas raíces en la apocalíptica judía son indiscutidos, como los nociones de
• “Reino de Dios”,
• “Hijo del Hombre”,
• “Día del juicio”,
conceptos que sin adentrarse en el mundo de los círculos apocalípticos del siglo I de nuestra era son incomprensibles (pero cuyo tratamiento ahora supondría decenas de páginas), hemos escogido el centrarnos en tres concepciones a las que generalmente no se presta tanta atención como a las tres anteriores, para que nos sirvan de ejemplos que nos muestren hasta qué punto la predicación de Jesús se hallaba influida por el pensamiento apocalíptico, y su “teología”, por la “teología” de la tradición apocalíptica. Estos conceptos son:
1) El mal en el mundo
2) La escatologización de las palabras de los profetas
3) El presente como el final de los tiempos.
Hoy trataremos del primero: el mal en el mundo y su origen
Una de las ideas más antiguas de la tradición apocalíptica es la atribución de la existencia del mal en el mundo a la acción de un agente exterior a la historia y al hombre. Este agente suele ser el “Diablo y sus huestes” (como bloque), que aparece en el Antiguo Testamento desde muy antiguo en la forma de múltiples demonios, con variadas clases y funciones, y con múltiples jefes que llevan nombres diversos.
Esa complejidad del mundo demoníaco se va reduciendo poco a poco a lo largo de los siglos de composición del Antiguo Testamento hasta llegar a la noción, más sencilla, de un solo jefe con diversos nombres, Satán, Satanás, Diablo, Belial, y de una sola clase de demonios o diablos a las órdenes de este jefe.
Solamente en una fase final de la apocalíptica judía, y como reacción sin duda al peligro de dualismo que esta explicación conllevaba, el origen del mal se situará en el cor malignum, el yetzer ra'a (hebreo = la “mala inclinación” del ser humano) que aparece ya con toda claridad en el Libro IV Esdras (finales del siglo I d.C.).
Según la teología judía de la época de Jesús, después del pecado de Adán (no se explica cómo) el hombre nace con dos inclinaciones bien fijadas “en su corazón”, la inclinación al bien y la inclinación al mal. Propiamente esto no significa ninguna doctrina del “pecado original”, que sólo se formará en el cristianismo y mucho más tarde, sino sólo algo parecido…, que no llega a dar el paso a formular la doctrina de la culpa original. Hasta hoy día el judaísmo no ha dado este paso (ni lo dará); pero el cristianismo sí, desde san Pablo (Romanos 5) y, sobre todo, con su desarrollo teológico desde san Agustín en su famosa disputa con el (luego) hereje Pelagio.
De la unión de los ángeles caídos con las hijas de los hombres en el Libro de los Vigilantes (recogido en el Libro I de Henoc: impreso en la colección “Apócrifos del Antiguo Testamento” de Editorial Cristiandad) hasta el “Príncipe Mastema” del Libro de los Jubileos (de la misma colección de apócrifos) o a los “ángeles de las tinieblas” y a Melki-resha de Qumrán, a Belial o al Satán de los evangelios, el origen de la existencia del mal y su presencia y dominio sobre el hombre está ligado a estas figuras sobrehumanas y a su pésima acción e influencia negativa sobre los mortales.
Dentro de la tradición apocalíptica, este tema está también íntimamente unido –para alivio de los creyentes- con el de la futura destrucción del mal, con el triunfo final de Dios y el castigo definitivo de los causantes del mal, los demonios malos junto con Satanás, su jefe, y también de los hombres que se dejan influir por ellos y eligen la maldad.
Ahora bien, el mismo esquema, la misma mentalidad, aparece en la predicación de Jesús. Como para la tradición apocalíptica, para Jesús el mal en el mundo es ante todo una personificación de las fuerzas demoníacas; como para la tradición apocalíptica, también para Jesús el resultado final de la batalla contra el mal está asegurado de antemano y se concluirá con el triunfo de Dios (la instauración del reino/reinado de Dios).
La diferencia más notable es que, para Jesús, esta destrucción ha comenzado ya en cierta manera con su propia actividad, de ahí que sus curaciones y expulsiones de demonios son vistas como un comienzo de este triunfo sobre el mal, encarnado en Satanás. Cuando Jesús dice:
• Lc 11, 20: Pero si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios
• Lc 10,18: “Yo estaba viendo al adversario, que caía del cielo como el rayo”,
• o cuando el autor del Cuarto Evangelio cree interpretar correctamente el pensamiento de Jesús y le atribuye las siguiente palabras: “Ahora es la condena de este mundo; ahora el jefe de este mundo va a ser expulsado afuera” (Jn 12,31),
Jesús nos dice que Dios ha quebrado ya la fuerza del mal y ha comenzado su marcha victoriosa en este mundo.
Sin embargo, como nos indica la última petición del Padrenuestro: “Pero líbranos del mal” (Mt 6,13), la victoria definitiva se ve aún en una perspectiva lejana y la vida de los discípulos se sigue comprendiendo como una lucha sin cuartel contra este mal.
Concluiremos pronto.
Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com
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• Hoy en el “Blog de Antonio Piñero” se trata del mismo tema. en el día naterior, de lo siguiente: "El tercer gran fragmento de la Primera carta a los corintios (reconstruida)"
• Magíster de "Ciencias de las Religiones" Universidad PABLO DE OLAVIDE, Sevilla (Véase postal de 26-06-2009)
Para obtener más información:
http://www.upo.es/historia_antigua/master_religiones/index.jsp
Saludos de nuevo.
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Lo que dice Jeremías no lo relaciono con el pecado original en sí mismo, pero sí con la posibilidad de que el individuo comience de nuevo, que es el mensaje de Jesús. Todos podemos volver a confiar en Dios, recomenzar, seguir sus caminos, dejarnos llevar por él.
El cristianismo está muy relacionado con la valoración de la persona individual y del momento presente en relación al futuro, dejando el pasado atrás. Una idea que ya existe en el judaísmo, claro está.
Creemos que el amor es más fuerte que la muerte y que la vida de quien ama no termina nunca, porque participa de la Vida de Dios.
Eso es cuestión de fe, claro, no tiene mucho que ver con este tema, excepto en el sentido de que Jesús no nos está hablando de la destrucción del mundo sino del final de este mundo tal como es y la creación de un nuevo mundo según Dios, el reino de Dios. Una plenitud humana que desemboca en la Vida eterna.
Todo esto aquí sobra, pero como me ha salido en el curso de la con...
Nunca me han enseñado que por el mero hecho de ser humano esté uno condenado, sino que Dios no sólo es nuestro creador, sino también nuestro salvador (un segundo aspecto de la creación, si se quiere, una "recreación")
Pues tal como yo lo entiendo es un relato que nos habla de la condición humana, que es imperfecta y limitada naturalmente, pero además existe en todo ser humano una inclinación al mal que empeora las cosas cuando vence a la inclinación al bien, porque cuando no se progresa se degenera. Como somos sociales, el pecado no sólo es individual sino también producimos estructuras de pecado, en las que nacemos y nos desarrollamos, y que aumentan la tendencia al mal en cada individuo. Afortunadamente la fuerza del amor también es contagiosa.
Tanto si le llamamos a esta condición "pecado original" como si no, es un hecho que los seres humanos por nosotros mismos no podemos salvarnos por completo del mal, moral o físico, aunque luchemos contra él.
Lo que dice Jere...
Sofía
Aunque existe la idea de que las consecuencias de la maldad pueden afectar hasta cuatro generaciones después, lo que el judaísmo nunca plantea es que un ser humano sea culpable y esté bajo condenación por el sólo hecho de ser humano. Y aunque son ideas añejas en el cristianismo, lo cierto es que ese es el concepto clásico de pecado original. Respecto a la Nueva Alianza que menciona Jeremías, difícilmente se puede referir a que vaya a ser para terminar con esa culpa, desde la perspectiva judía (es obvio que desde la perspectiva cristiana sólo se puede referir a eso). En esencia, la Nueva Alianza de la que habla Jeremías no implica ningún cambio en los preceptos dados por Dios, sino en el nivel de conocimiento del ser humano respecto a los mismos.
Ya veré si hay diferencias cuando trate el tema Piñero.
Me equivoqué al poner el título. Es
"¿Qué se sabe de...Jesús de Nazaret?"
También son muy buenos los capítulos de Carmen Bernabé y Carlos Gil, no sólo los de Rafael Aguirre.
He visto que en la misma colección anuncian uno de Florentino García Martínez sobre los manuscritos del Mar Muerto, y otro de Esther Miquel sobre el contexto del nuevo testamento y las ciencias sociales...y otros muchos que parecen interesantes.
Puede estar bien esta colección.
Irving,
Las ideas que expones sobre el pecado original, la culpa heredada y la redención no son las únicas posibles en el cristianismo y están bastante obsoletas.
Además el judaísmo sí creía en los castigos a toda la colectividad, y a los hijos de los hijos de los hijos. O por lo menos eso decían en la Biblia. Jeremías habla de una nueva alianza que rompe con eso.
Pero en realidad este tema no trata de eso, sino de la apocalíptica de Jesús, y la clave es:
"La diferencia más notable es que, para Jesús, esta destrucción ha comenzado ya en cierta manera con su propia actividad"
Josemari,
Sobre el reino de Dios magnífico el capítulo de Rafael Aguirre sobre la enseñanza de Jesús, en el libro "¿Qué se sabe sobre Jesús?" Tenía razón Piñero al decir que era bueno, pero no se entiende que eche de menos que se hable más de las connotaciones materiales, pues continuamente habla de su realización en la historia. Por ej. en las págs 68, 70, 71, 73, 75, 82, 84... ...
Antonio:
"Hasta hoy día el judaísmo no ha dado este paso (ni lo dará); pero el cristianismo sí, desde san Pablo (Romanos 5) y, sobre todo, con su desarrollo teológico desde san Agustín en su famosa disputa con el (luego) hereje Pelagio".
¿Y no se puede pensar que todo este desarrollo teológico tiene la misma época que la que vivió San Agustín y se va retroproyectando hacia los orígenes ("paulinos")para dar la sensación de continuidad y antigüedad? Este procedimiento era lo más frecuente en aquella época. "En Adán todos pecamos", ¿no es una creación de San Agustín atribuida a un personaje anterior? ¿Dónde encontramos datos que contradigan esta posibilidad si la reescritura era el procedimiento envolvente más frecuente?
Mario Sabán
Aunque existe una idea similar al pecado original en el judaísmo, hay que hacer dos aclaraciones al respecto: la primera, que es marginal, ya que no fue sustentada nunca de modo mayoritario; la segunda, que está muy lejos del pleno concepto cristiano de una culpa que se hereda, debido a que la Torá es muy clara al decir que los hijos no pagarán por la culpa de los padres. La distancia de ideas entre judaísmo y cristianismo al respecto es tal, que el cristianismo desarrolló una doctrina de la redención incompatible con el judaísmo, basada en que dado que el ser humano hereda la culpa -y con ello la condenación- de Adán, el único modo de redimirlo es por medio de un salvador no engendrado por medios naturales, porque en ese caso heredaría también la culpa. Dichas ideas son imposibles para el judaísmo.
Ahí vamos de nuevo: Josemarí, pon atención. Piñero mismo aclaró que los temas del Reino de Dios, el Hijo del Hombre y el Día del Juicio los iba a obviar por el momento, para avocarse a el Mal en el Mundo, la Escatologización de las Palabras de los Profetas y el Presente como Final de los Tiempos. Si vas a seguir en tu plan de sólo quejarte sin argumentar, por lo menos depura tu comprensión de lectura.
Ni una mosca hace verano,ni los textos que cita Piñero el proyecto de Jesús sobre el reinado de Dios. Como,casi siempre, los textos fundamentales que hablan del reinado de Dios, los deja fuera.
Leí con interés el libro de Mario. Los capítulos son desiguales. Unos son rápidos; otros son reiterativos como una noria. Le aconsejaría a Mario que la próxima vez que escriba un libro se lo deje a un amigo y que lo juzgue. Para decir una idea usa dos páginas. Repite fraes. Le crea una sensación de cortedaz al lector.
"La diferencia más notable es que, para Jesús, esta destrucción ha comenzado ya en cierta manera con su propia actividad, de ahí que sus curaciones y expulsiones de demonios son vistas como un comienzo de este triunfo sobre el mal, encarnado en Satanás."
Una diferencia más que notable. Una diferencia transcendental.
En cuanto al pecado original, me encantaría conocer la versión judía de la que habla Mario Saban.
En cuanto al pensamiento cristiano, hay distintas interpretaciones del pecado original, pues el relato expresa una situación humana, pero la forma de interpretarlo evoluciona con el conocimiento global del mundo y la naturaleza humana.
Estimado amigo Prof Antonio Piñero
Shalom
Soy Mario Javier Saban, autor de la obra EL JUDAISMO DE JESUS que usted tan amablemente presento en Madrid.
He leído con atención su artículo sobre el tema del pecado original en el judiasmo y quiero informarle que si existe una idea de pecado original en el judaismo que lamentablemente muchos especialistas del cristianismo no conocen. El tema es extenso y se lo puedo enviar en correo privado. Pero decirle que en el judaismo algunos rabinos sustentaron la idea del pecado original pero que ese pensamiento es conocido por los especialistas del judaismo y muchos autores cristianos reiteran que solamente existe desde San Agustin en su controversia contra Pelagio. Shalom, su amigo Mario Saban
Respuesta de Antonio Piñero:
Gracias por su intervención, querido amigo.
Estaré encantado -y los lectores también- de su aportación a propósito de tan interesnate tema. ciertamente es un casi axioma que a pesar de diversos pasajes en 2 Baruc y el Libro IV de Esdras, en el judaísmo no cuajó en absoluto la idea estricta de pecado original..., sólo la de del cor maligmnum o la del yétzer, bueno o malo.
Puede enviármela a mi correo de este blog, por favor.
Gracias por adelantado en nombre mío y en el de los lectores.
Saludos de Antonio Piñero
Sábado, 26 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Jose Gallardo Alberni
Religión Digital
Josep Carles Laínez
Angel Moreno
Carmen Guaita
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn