Hoy escribe Antonio Piñero
Decíamos en la última postal que, aunque la justicia retributiva como tal –al modo romano- apenas -o no existía- en el Antiguo Testamento, eso no supone que para los textos bíblicos más antiguos las acciones pecaminosas de los humanos no tuvieran consecuencias malas, o las acciones buenas quedaran sin secuelas beneficiosas.
Han sostenido –con razón- los intérpretes de la teología del Antiguo Testamento que -para la mente de los hebreos antiguos, antes del Exilio- Dios había dispuesto que al acto bueno siguiera un efecto beneficioso y que detrás del malo fuera un efecto pernicioso. Había, pues, una especie de “retribución” en esta vida…, y se mantenía esta noción aunque la misma vida se encargaba de demostrar que era falsa: el impío triunfaba muchísimas veces.
Sábado, 26 de mayo
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Religión Digital
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