Hoy escribe Antonio Piñero
Tema: El sentido último y el significado de la condena a muerte de Jesús, según los evangelistas y según la crítica histórica.
Quedamos en la postal anterior que es también posible que la intención del evangelista Marcos fuera diferente a la de presentar a un gobernador romano tonto, o al menos un tanto estúpido. Opino que esta pintura es sólo un efecto o daño colateral no deseado por Marcos. A él lo que le interesaba demostrar con toda la escena de Barrabás y en conjunto con la muerte de Jesús era:
• Que la plebe judía era totalmente “veleta”, cambiante y poco de fiar.
• Que a pesar de la entrada mesiánica de Jesús en Jerusalén, la escena del pago del tributo al César y el episodio de Barrabás queda demostrada por boca del gobernador la inocencia de Jesús ante Roma. Jesús no es ningún rebelde antirromano.
• Ésta, por mano de su gobernador, pudo en efecto condenar a Jesús. No se niega la crucifixión, ni que fuera a manos de los romanos, pero la condena fue injusta. Se trató de un “error” judicial semivoluntario.
• La predicación de Jesús no tenía los efectos políticos que el punto de vista de Barrabás quien mezclaba –según Marcos- la religión con una acción política violenta execrable.
• Que los romanos como pueblo y como Imperio deben quedar exentos de toda culpa en cuanto a la condena de Jesús , pues no puede achacárseles la debilidad y torpeza de un gobernador concreto.
• Que tanto la plebe judía como sus jefes son los asesinos de un mártir inocente. Sobre todo los jefes judíos, quienes auténticamente maquinan contra Jesús un complot execrable que logran llevar a buen puerto. Son los culpables auténticos de la muerte de Jesús.
• Que tomando la actuación de los judíos desde atrás, desde el momento de la sesión ante el Sanedrín (Mc 14), se confirma que todo lo ocurrido con Jesús es el resultado de una trama auténticamente criminal:
Primero unos testigos –que son declarados falsos por el evangelista: Mc 14,55-59- acusan a Jesús de haber amenazado con destruir el Templo y de sustituirlo por otro, reedificado en tres días “no por mano de hombres”.
Finalmente, su condena a muerte es por otro cargo, por haber blasfemado y haber afirmado que él es “el mesías, el hijo del Bendito” (Mc 14,61).
Como los judíos no pueden matarlo según la ley judía (por lapidación; el Evangelio de Juan lo explica más claramente: los judíos no tenían derecho a imponer la pena capital: Jn 18,31-32; el tema es muy discutido; la obra de Paul Winter -popularizada en España por G. Puente Ojea- intenta demostrar lo contrario) lo entregan al gobernador romano.
Allí fingen una acusación distinta: acusan muchas veces (griego, pollá: “muchas”) a Jesús de ser un sedicioso, de haberse mostrado rebelde al poder de los romanos sobre Israel. El evangelista pinta, pues, a las autoridades judías fingiendo una acusación contra Jesús que va en contra del íntimo deseo de sus corazones (ninguno de ellos era en el fondo de su alma amigo de los invasores romanos) con tal de matarlo.
Como complemento, puede decirse también existe una cierta inverosimilitud histórica en toda la acusación judía contra Jesús que presenta el evangelista Marcosy es la siguiente:
El evangelista no advierte que la muerte de Jesús por esta acusación judía hubo de hacer de éste un mártir por la libertad del pueblo judío frente a la potencia ocupante, lo que habría de hacer de hecho que el pueblo lo venerara como uno de los suyos, no que lo odiara (Evangelio de Mateo 27,25: “Y todo el pueblo respondió: «¡Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!»)”. La pintura de los muchos -fariseos y sacedrdotes, por miles dice Lucas- que se convierten a la fe en el Nazareno, según los Hechos de los apóstoles, va en este sentido.
En síntesis: toda esta secuencia de “hechos”, de actuaciones del pueblo judío y de sus dirigentes y del gobernador romano es cuando menos sorprendente, y cuanto menos también poco consistente en sí misma y cuanto menos también bastante inverosímil desde el punto de vista de la crítica histórica. Por lo menos, el historiador moderno tiene el derecho a quedarse perplejo y a preguntarse por qué el evangelista ha presentado un cuadro que suscita tantas dudas.
Por ejemplo: ¿Dónde puede demostrarse que en el judaísmo del siglo I, o en cualquier otra época, declararse “mesías e hijo de Dios” era una blasfemia, y además digna de muerte? Esto -y no otra cosa- es lo que afirma el evangelista Marcos. Me parece que es imposible demostrarlo. En el peor de los casos habrían tomado por loco a quien esto dijera de un modo manifiestamente imposible, pero nada más. Nunca como un blasfemo y menos como un reo de muerte.
Inmediatamente surge otra duda al historiador de hoy: como Flavio Josefo nos muestra, tanto en sus obras, las Antigüedades como en la Guerra de los judíos, que a lo largo del siglo I –desde la muerte de Herodes el Grande- hubo muchos pretendientes a mesías que los romanos acabaron matando (Judas el galileo; el judío egipcio; Teudas…) y ninguno de ellos fue detenido por las autoridades judías. ¿Por qué los judíos reaccionaron así contra Jesús? En principio no es fácilmente explicable.
Como observarán los lectores lo único que estoy haciendo es analizar los textos evangélicos por sí mismos, tomando sus propios datos, en concreto sobre el caso crucial de la muerte de Jesús, y apoyándome en muy diversos autores que han estudiado los evangelios críticamente, intentar mostrar que la transmisión de los datos y recuerdos sobre Jesús están sujetos a reinterpretación, reelaboración y si se me permite “manipulación editorial” por sus editores los evangelistas, y que al menos surgen dudas razonables sobre la fiabilidad de lo transmitido. Jesús casi nunca fue simplemente recordado.
Seguiremos.
Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com
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• En el otro blog, “Cristianismo e Historia” (en la revista electrónica “Tendencias21”, el tema de hoy es:
“El mesianismo de Jesús. Resultado final en cuanto a la divinización de Jesús”
• Magíster de "Ciencias de las Religiones" Universidad PABLO DE OLAVIDE, Sevilla (Véase postal de 26-06-2009)
Para obtener más información:
http://www.upo.es/historia_antigua/master_religiones/index.jsp
Saludos de nuevo.
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Una conclusión de la tesis de este artículo sería que el autor del evangelio de Marcos no era un judeocristiano sino un cristiano gentil. ¿Estoy en lo cierto?
Es cierto que chocó con los poderes civil y religioso. Todo su mensaje repatea al poder. Al Sanedrín le convenía más acusarle de sedicioso rebelde a Roma que de blasfemo. Decir que uno es Mesías no sería blasfemo, pero el tipo de Mesías que era Jesús sí. Le acusaron de endemoniado y blasfemo en más de una ocasión. Aunque tampoco estaría tan claro. De todos modos les resultaba más rentable y seguro acusarle ante Roma.
A la hora de presentar los hechos es posible que Marcos exagerara en beneficio de Pilatos, pero el fondo es muy creíble, pues Pilatos se preguntaría a santo de qué se lo habían entregado y se negaría a hacerles el juego. No por tonto, sino por político desconfiado que no quiere que le manejen sino manejar. Estaba mosca con el sanedrín. Pero tampoco iba a soltar a un acusado de rebeldía a Roma, sin más.
Marcos dice lo que dicen los textos que cita Julio; no lo que quiere Piñero que diga, sin citar texto alguna que lo demuestre.
Excelente artículo. El comentario de Julio es falaz del todo, pues al decir que Jesús entró en conflicto con "los poderes fácticos de su tiempo", olvida que sólo fue con los poderes judíos. La tendencia de Marcos, como texto, es muy clara: exonerar al Imperio Romano (poder fáctico, y mayor que cualquier poder judío de la época). Mi única observación es que no creo que el evangelista original haya querido acomodar los hechos a su conveniencia. Me parece más factible que la edición del texto se haya dado más adelante, cuando la dirección de la iglesia ya estaba determinada por el pensamiento paulino, totalmente pro-romano.
Abundando en la tesis de que Marcos redacta su evangelio teniendo en cuenta los lectores romanizados, añado la siguiente reflexión que creo que ya ha apuntado el profesor Piñero en su anterior postal. El personaje de Barrabás es una figura que le permite al evangelista resaltar, por oposición, la vocación exclusivamente teológica de Jesús. Los judíos demandarían, como cabe esperar, la libertad de Barrabás como líder rebelde. Jesús, en contraposición, es un líder exclusivamente espiritual.
Sin embargo, como pone de manifiesto el profesor, esta interpretación no se sostiene. En la wikipedia podemos leer la interpretación de algunos estudiosos (Hyam Maccoby, entre otros) que defienden que Barrabás es el mismo Jesús, Barrabás sería una corrupción de Bar Abba que en arameo significa "hijo del Padre". (Consúltese en la wikipedia el vocablo Barrabás).
Me parece muy bueno su artículo. Lo comparto al completo.
Sr. Piñero: Estoy en total desacuerdo con lo que dice.
Marcos nos presenta el conflicto histórico de Jesús con los poderes fácticos, políticos y religiosos de su tiempo.
Marcos tiene interés por mostrar a su comunidad que la raíz última de ese conflicto fue su predicación del reinado de Dios. Por eso la sitúa al comienzo de su actividad pública, Mc. 1,14 s.
Ese mensaje es la rzón fundamental que llevó a los hombresreligiosos de Israel (Fariseos) y a los políticos, (hrodianos) a confabularse para matar a Jesús. Mc,3,1-6.
Ese mensaje fué provocó tambié la opsición de sus vecinos, discípulos y familiares. (Mc. 3,6; 6,1;y 8,14-21)
Sr. Piñero, menos elucubraciones y más textos.
Sábado, 26 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Jose Gallardo Alberni
Religión Digital
Josep Carles Laínez
Angel Moreno
Carmen Guaita
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn