El blog de Antonio Piñero

¿La apocalíptica como matriz de la teología cristiana? Crítica a Käsemann (IV) (110-11)

27.09.09 | 07:08. Archivado en CRISTIANISMO, Judaísmo
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Hoy escriben Antonio Piñero/Florentino García Martínez

Tema: Ésta es la cuarte entrega de la crítica, centrada en la importancia de la “parusía” o venida de Jesús definitiva, como mesías y juez. Y ahora nos concentramos en una de las críticas más importantes: ¿es acertada la idea de Käsemann de que para Jesús la concepción apocalíptica (un fin del mundo inminente) no era central, es decir que Jesús no era apocalíptico?

¿Un Jesús no apocalíptico?

Otro de los fallos esenciales de la hipótesis de Käsemann, brevemente anticipado en lo ya dicho y que aparecerá de una forma mucho más clara en la tercera parte de la exposición de esta crítica, es la ruptura que Käsemann supone entre una predicación de Jesús, que no sería en modo alguno apocalíptica, y la interpretación apocalíptica pos pascual de su mensaje.

Primera reflexión: si se tuviera que seleccionar un elemento central dentro del pensamiento escatológico de los inmediatos discípulos de Jesús, tal como se refleja en el Nuevo Testamento (lo que es algo muy distinto a sugerir que ese elemento es el origen de la teología cristiana), habría que decir tal vez que es la conciencia de vivir en los últimos tiempos motivada por la experiencia de la resurrección de Jesús y de la recepción del Espíritu era lo esencial. Si Jesús no hubiera tenido una idea semejante, ¿de dónde la sacaron sus seguidores? Si la inventaron ellos mismos, ¿es lógico pensar que en este punto se distanciaran tanto de su Maestro?

Sin pretender entrar aquí en el problema de las relaciones entre la fe pascual y el Jesús histórico, entre el Jesús predicador y el Cristo predicado, ente el Jesús de la historia y el Cristo de la fe, y con el solo objetivo de señalar la debilidad de este punto fundamental en la hipótesis de Käsemann, es suficiente señalar que el mismo Käsemann se ve obligado a reconocer que:

“Mediante la designación de Jesús como su Señor y como el Hijo del Hombre que debía retornar y mediante ese saberse enviada" en su nombre, la comunidad primitiva se atribuía a sí misma una continuidad histórica y real. Esto sólo puede significar que la escato¬logía, cristología y eclesiología postpascuales se hallan ligadas al mensaje y a la actividad de Jesús” (Artículo “Thema”, pp. 269-270).

Esta confesión del propio Käsemann, acosado por las críticas, mina todo el terreno sobre el que él mismo había construido. Además, suprime las bases de su antítesis, a saber que Jesús no era apocalíptico (tesis) y que la primera comunidad cristiana impuso sobre su mensaje todo el peso de una creencia puramente judía (no de Jesús), a saber la creencia de que volvería inmediatamente (parusía) = antítesis.

Como historiador, Käsemann se ve obligado a reconocer la existencia de esta continuidad y aceptar implícitamente un Jesús tan apocalíptico por lo menos como la escatología, cristología y eclesiología postpascuales que dependían de su mensaje y de su actividad.

Después de todo, parece imposible negar dos cosas al respecto, como hizo Käsemann:

- Que Jesús anunció la venida inminente del Reino de Dios, cuyos efectos aparecían ya en sus propias obras, con la misma fuerza que el Bautista, cuyo apocalipticismo Käsemann afirma con fuerza;

- Que Jesús anticipó el final de los tiempos indicando incluso el período atormentado que debe precederle y que es conocido en la tradición apocalíptica como el “período de los dolores de parto del mesías” y que son los signos que se producen inmediatamente antes del fin del mundo presente, recogidos en el discurso apocalíptico de Marcos 13 y paralelos (que tiene añadidos cristianos, pero que en el núcleo procede de Jesús).

En conclusión: como resultado de esta crítica, puede afirmarse con seguridad que en el centro de la predicación y pensamiento de Jesús -en continuidad en el de Juan Bautista, que en algún momento fue su maestro- se halla el pensamiento apocalíptico, es decir, la espera inminente de que Dios intervendrá cambiando las circunstancias del mundo presente, de modo que tras ese cambio se inaugura un mundo nuevo, a saber el reino de Dios en la tierra de Israel. Un reino, sin embargo, al que están llamados a participar todos los pueblos, si lo desean. Y del modo siguiente: algunos convirtiéndose en miembros del pueblo elegido; otros –la mayoría- actuando con respecto frente a la nueva situación religiosa que supone la instauración del Reino de Dios.

Por tanto, puede afirmarse que Käsemann no interpretaba correctamente a Jesús y a sus inmediatos seguidores cuando afirmaba que “Jesús no era apocalíptico” y cuando decía que sobre un mensaje genuino no apocalíptico sus primeros seguidores habían “superimpuesto” otro mensaje, de características netamente apocalípticas que no pertenecía a su doctrina.

Estrictamente hablando, parece bastante claro que el Jesús histórico no esperaba durante su vida fracasar en la cruz y que creía que la venida del Reino de Dios acontecería estando él en vida, así como sus compañeros y colaboradores. Pero, a la vez parece absolutamente claro que é era un apocalíptico pleno en el sentido de aguardar el fin del mundo, tal como él lo conocía, de un momento para otro, y la inauguración de un mundo nuevo gracias a que Dios -¡por fin!- iba a instaurar su reinado.

Seguiremos.
Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com

………….……………

• En el otro blog, “Cristianismo e Historia”, el tema de hoy es el mismo, pues estamos comentando en los dos este libro.

• Magíster de "Ciencias de las Religiones" Universidad PABLO DE OLAVIDE, Sevilla (Véase postal de 26-06-2009)

Para obtener más información:

http://www.upo.es/historia_antigua/master_religiones/index.jsp

Saludos de nuevo.

6 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Carlos Sánchez-Montaña 28.09.09 | 18:54

    Pedro.
    Mi opinión es que la muerte de Herodes Agripa I significó el final de la tolerancia del estatus judío por Roma.

    Herodes Agripa I era "colega" de Claudio y su muerte fue imputada al gobierno teocrático de Jerusalén. (los mismos a los que Saulo imputa la muerte de Jesús).

    "¿O a los judíos dar muerte a su sabio rey, si desde entonces se han visto despojados de su reino?”
    Mara bar Sarapion, 73 d.C.

    El tiempo se cumplió, conversión o expulsión y el evangelio anuncia el reino de salvación (romano).

    La destrucción del templo significó el punto final de esta "solución".

  • Comentario por sofía 28.09.09 | 16:24


    (parece bastante claro que fue tomando conciencia de su misión mesiánica, y que cuando se dio cuenta de donde le conducía el camino, no se echó atrás)
    “Pero, a la vez parece absolutamente claro que é era un apocalíptico pleno en el sentido de aguardar el fin del mundo, tal como él lo conocía, de un momento para otro, y la inauguración de un mundo nuevo gracias a que Dios -¡por fin!- iba a instaurar su reinado.”
    El fin del mundo viejo llegó con su resurrección, el mundo nuevo quedaba inaugurado y el Reino de Dios para nosotros es un “ya, pero todavía no”, que va creciendo. Desde la plenitud del punto Omega donde Jesucristo está en unión con el Padre, fuera de las limitaciones del tiempo y del espacio, el Reino es una realidad, para Jesús fue su realidad inmediata. Para los que estamos en camino, sigue siendo un YA, PERO TODAVÍA NO, tal como él nos relató en la parábola del grano de mostaza. Estamos llamados a colaborar con Dios para que “venga a nosotros su Reino aquí...

  • Comentario por sofía 28.09.09 | 16:20

    inminente de que Dios intervendrá cambiando las circunstancias del mundo presente, de modo que tras ese cambio se inaugura un mundo nuevo, a saber el reino de Dios en la tierra de Israel. Un reino, sin embargo, al que están llamados a participar todos los pueblos, si lo desean... “
    (En continuidad con el Bautista, pero también con un salto cualitativo, pues pasó a anunciar que el Reino de Dios se estaba haciendo presente en sus obras, si bien esperaba una intervención definitiva en el futuro cercano, y la hubo, puesto que Dios le resucitó y para él se hizo definitivo el cumplimiento de la plenitud, al mismo que tiempo que nos abrió ese camino al resto de la humanidad)
    “…Estrictamente hablando, parece bastante claro que el Jesús histórico no esperaba durante su vida fracasar en la cruz y que creía que la venida del Reino de Dios acontecería estando él en vida, así como sus compañeros y colaboradores. “
    (parece bastante claro que fue tomando conciencia de su misión mesi...

  • Comentario por sofía 28.09.09 | 16:18

    No estar de acuerdo con Kaseman no significa que haya que llegar exactamente a las mismas conclusiones que el Prof. Piñero.
    De acuerdo en:
    - “Que Jesús anunció la venida inminente del Reino de Dios, cuyos efectos aparecían ya en sus propias obras…”
    (pero con bastante más fuerza que el Bautista, pues para Jesús “hoy ha llegado ese día”, es decir el Reino de Dios se ha hecho ya presente en sus obras, aunque espere a su plenitud)
    - “Que Jesús anticipó el final de los tiempos indicando incluso el período atormentado que debe precederle y que es conocido en la tradición apocalíptica como el “período de los dolores de parto del mesías””…(efectivamente inauguró el final de los tiempos, “con sus dolores de parto”)
    “En conclusión: … puede afirmarse con seguridad que en el centro de la predicación y pensamiento de Jesús -en continuidad en el de Juan Bautista, que en algún momento fue su maestro- se halla el pensamiento apocalíptico, es decir, la espera inminente...

  • Comentario por Pedro 28.09.09 | 14:31

    Carlos:
    "El tiempo se ha cumplido"

    Tampoco puede ser interpretable históricamente el cumplimiento del tiempo. Los judíos ho eran nada ni habían hecho hada para que se les cumpliera el tiempo.

    Esto tampoco no funciona históricamente sino como reescritura posterior.

  • Comentario por Carlos Sánchez-Montaña 27.09.09 | 12:05

    "El tiempo se ha cumplido," decía, "y el reino de Dios se ha acercado; arrepiéntanse y crean en el evangelio." Mc 1, 15.

    Sobre estas palabras supuestamente pronunciadas por "el Nazareno" sobre la venida del reino, dos cosas:

    Desde la historia antigua como ciencia Jesús Nazareno nunca postularía utilizando la palabra evangelio.
    Los textos son construcciones al modo de Saulo, y con términos romanos. Lo que hace dudar por completo sobre la anunciación del reino por el Nazareno.

    En el imperio de mediados del siglo I esta frase es muy sencilla de comprender: Judíos, vuestro tiempo se terminó, convertiros a Roma según el anuncio del emperador (evangelio).
    Evangelios equivalentes son presentados en la Galia, Britania, Hispania etc. a las demás etnias (naciones).

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