Hoy escribe Antonio Piñero
Quizás el lector se haya sentido abrumado por la gran cantidad de análisis y discusiones que hemos idos desgranando en las postales anteriores. Acepto que puede ser un tanto abstracto, pero el tema se lo merece, porque estamos planteando a fondo la cuestión de los orígenes de nuestro cristianismo de hoy. Este cristianismo es fundamentalmente paulino, aunque se ha consolidado junto con algunos añadidos petrinos –que se reflejan en el Evangelio de Mateo- y nuevos conceptos de Dios la escuela johánica. Pero en ultimísimo término tanto esta escuela como la que pudiera estar detrás del Evangelio de Mateo son de concepciones netamente paulinas sobre cómo se concibe la salvación del ser humano.
Por ello, sinteticemos el fondo de la cuestión que gira en torno a la concepción no del judeocristianismo, sino paulina:
El hijo de Dios en verdad, divino en verdad, desciende a la tierra, se encarna en Jesús, y redime a la humanidad en el acto salvador de la cruz. Este sacrificio –de una víctima a al vez divina y humana- restablece el orden, la amistad y revitaliza las líneas de filiación entre el Creador y la criatura rotos por el pecado.
Sábado, 26 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Jose Gallardo Alberni
Religión Digital
Josep Carles Laínez
Angel Moreno
Carmen Guaita
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn