El blog de Antonio Piñero

Crítica a las ideas de Ernst Käsemann sobre La apocalíptica judía como matriz de la teología cristiana (I) (110-08)

06.09.09 | 06:55. Archivado en Judaísmo
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Hoy escriben Antonio Piñero/Florentino García Martínez

Tema: Ernst Käsemann, discípulo de Rudolf Bultmann, defendió que la raíz de la teología específicamente cristiana es en gran parte una copia de la apocalíptica judía que esos mismos cristianos habían superpuesto al pensamiento genuino de un Jesús no apocalíptico. Una vez expuestas las ideas de Käsemann, procedemos a la crítica.

Con el resumen precedente -afirma Florentino- se ha dado una presentación respetuosa y objetiva de la hipótesis de Käsemann. A continuación se expondrán los principales puntos que impiden aceptar esta hipótesis.

Por supuesto, es imposible discutir aquí los grandes presupuestos que sirven de base a la hipótesis de Käsemann, tanto al nivel de la crítica de las formas y de la crítica literaria del Nuevo Testamento como al nivel de la teología subyacente a toda su hipótesis.

Todo ello corresponde al ámbito del pensamiento de los sucesores de Bultmann, que probablemente muchos de los lectores de este blog conocen en sus líneas generales: una crítica radical a la historicidad de los evangelios, y a lo que denominan el “protocatolicismo”, o catolicismo temprano, en la evolución de la Iglesia primitiva. Pero a la vez construyen un imponente edificio de una teología del Nuevo Testamento, que –a pesar de los pesares- concuerda con sus presupuestos por lo general luteranos y que les permite disociar una vida de piedad privada hacia Dios y Jesús como mediador de Éste, y a la vez una hipercrítica en el ámbito de lo científico.

La crítica presente intenta situarse en el mismo plano del trabajo de Käsemann y parte, por tanto, no de los grandes presupuestos teóricos implícitos, sino de sus afirmaciones concretas. Se centrará en los puntos siguientes:

- Definición de apocalíptica.

- Importancia de la espera de la parusía.

- Jesús no apocalíptico.

- Reconstrucción histórica.

1. Definición de la "apocalíptica"

La primera observación que debe hacerse a la hipótesis de Käsemann (y ésta fue una de las primeras objeciones que se le hicieron) es que parte de una concepción particular de la “apocalíptica”, muy propia suya y difícilmente aceptable.

Es enormemente revelador el que en su primer artículo (que citamos al principio de la serie: «Die Anfänge christlicher Theologie», Zeitschrift für Theologie und Kirche [ZThK] 57 (1960) 162-185 = “Los comienzos de la teología cristiana", publicado en la “Revista de Teología y de Iglesia”.) Käsemann no sintió la necesidad de definir qué es lo que él entendía por apocalíptica.

Toda una serie de expresiones suponen que para él, como para sus lectores, el concepto de apocalíptica es una cosa evidente. Es más, su frecuente empleo sin calificaciones de “apocalíptica” sugiere que se trata de un fenómeno homogéneo en el que se confunden elementos provenientes de la apocalíptica del Antiguo Testamento: la del judaísmo tardío, la representada por la comunidad qumránica, etc., y lo que él designa como apocalíptica cristiana pospascua1.

Pero, como indica G. Ebeling, parodiando una de la frases de Käsemann, “hay que distinguir entre apocalíptica y apocalíptica”. He aquí el texto de la crítica:

Como ha señalado acertadamente Käsemann, “Hay que distinguir entre entusiasmo y entusiasmo, al igual que entre espíritu y espíritu”, del mismo modo y con igual razón habrá que señalar que debe distinguirse entre apocalíptica y apocalíptica” (G. Ebeling, “Der Grund christlicher Theologie”, Zeitschrift für Theologie und Kirche 58 [1961J 227-244, en la p. 235 = “El fundamento de la teología cristiana”: Revista de Teología e Iglesia.

Únicamente en su segundo y tercer artículos («Zum Thema der urchristlichen Apokalyptik», ZThK 59 [1962] 257-284; hay que añadir otro también importante: «Paulus und der Frühkatholizismus» ZThK 60 [1963] 75-89 = “Sobre el tema de la apocalíptica cristiana primitiva” y “Pablo y el protocatolicismo”), y movido a ello por la crítica de G. Ebeling sobre el problema terminológico, Käsemann se sintió obligado a precisar que para él “apocalíptica” es “la espera inminente de la parusía”, es decir, “la forma especial de escatología que trata del final de la historia”:

“Esa clase especial de escatología, que trata del final de la historia, no se posee un término adecuado. Que la apocalíptica queda así como un [término] ambivalente no se puede discutir. ¿De qué vocablo no habrá que decir lo mismo? Del contexto se deduce que casi siempre hablo de la apocalíptica cristiana primitiva para designar la inminente espera de la parusía” (“Thema” p. 258, n. 2).

Este intento de definición nos precisa claramente que Käsemann emplea en su tesis la palabra “apocalíptica” con un sentido muy particular, en el que nos detendremos y que sometremos a crítica en la próxima postal de esta serie.

Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com

………….……………

• En el otro blog, “Cristianismo e Historia”, el tema de hoy es el mismo, pues estamos comentando en los dos este libro.

• Información sobre la película acerca de Jesús de Nazaret, titulada “El discípulo”:

www.eldiscipulofilm.com

3 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Pedro 24.09.09 | 16:34

    Carlos:
    Tiene Vd. Razón. Eso le pasa y pasa a muchos. Como no pueden afrontar que Pablo es una de las muchas reescrituras de los emperadores, especialmente Octaviano, Tiberio y Claudio, necesitan hacer estas hipótesis tan increíbles como al NO-CIUDADANÍA de Saulo. Cualquiera que lea este libro se dará cuenta de ello: los autores en que se basa no le dejan pensar y tiene que sacar conclusiones increíbles. Si de las contradicciones sacamos una conclusión que no las tenga, concluimos equivocadamente, porque los históricos que hay detrás de la reescritura llamada paulina, son verdaderamente romanos.

    Perdona que para escribirle haya mediado un libro de cuatrocientas páginas.

  • Comentario por Carlos Sánchez-Montaña 06.09.09 | 22:37

    El texto de David Álvarez Cineira significará un punto de inflexión en la investigación sobre el origen del cristianismo, su propuesta enlaza con otras que representan la “vanguardia” en este campo.
    Su presentación del contexto en el que Saulo actúa, aunque parcial, es de máximo interés.
    Pero sin embargo las conclusiones presentadas son deudoras de la filiación y actividad del autor.
    La conclusión sobre la NO-CIUDADANÍA de Saulo es deudora de lo expuesto.

    ¿Que ocurrirá cuando los “ethne” dejen de transcribirse por gentiles o paganos y el texto recupere todo su sentido original?
    Saulo apóstol de las naciones “no romanas”.

  • Comentario por Pedro 06.09.09 | 15:56

    Antonio/Florentino:
    “la espera inminente de la parusía”

    Transcribo dos frases de David Álvarez Cineira: "Pablo Y El Imperio Romano"
    "En el mundo greco-romano, parusía designaba la visita de un emperador, gobernante o persona con autoridad". (p.66)

    «parusía», significa epifanía de un dios o visita oficial del emperador o de un personaje de alto rango a una ciudad provincial. Las monedas, inscripciones y textos literarios testimonian «las parusías» imperiales cuando el principe visitaba una ciudad, mientras que la apantesis era el término técnico empleado para designar la recepción oficial de parte de los ciudadanos que salían al encuentro del emperador y le acompañaban en procesión en su recorrido por la ciudad. Pablo, conocedor de estos eventos sociopolíticos, utilizó dichos conceptos para describir la llegada del Señor Jesús y la manera como los cristianos tendrían que recibirle y acompañarle gozosamente por la ciudad. (p. 95)

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