Hoy escribe Antonio Piñero
Dije en la postal de la semana pasada sobre este tema (miércoles) que hoy pondría un ejemplo de un libro muy reciente del conocido especialista en Lucas, François Bovon, L´Evangile selon Luc 19,28-24,53 (“El Evangelio según san Lucas”), el volumen IV de un comentario al evangelio de Lucas, que aparecerá con el tiempo, en español, en la editorial Sígueme de Salamanca. Cedo, pues, la palabra a François Bovon que comenta un ejemplo de exégesis de la Reforma, de Juan Calvino en concreto, que muestra algunos atrevimientos críticos quizás impensables en un país católico de la época:
“Me contento aquí, a la hora de hacer una historia de la influencia con leer las páginas que Juan Calvino dedica a este episodio (de Lucas 22,54-65) en su obra Armonía evangélica, en las pp. 677-679 y 628-687.
Hoy escribe Antonio Piñero
Hacmos una síntesis de lo dicho y avanzamos. Hasta aquí hemos contrastado dos visiones sobre Jesús por parte de sus seguidores que nos han parecido inconciliables:
1. La de los judeocristianos del grupo de Jerusalén y
2. La de Pablo de Tarso y sus seguidores (probablemente con algunos antecedentes en los judeocristianos huidos a Antioquía después del primera persecución)
Nos hemos concentrado en sólo dos grupos de seguidores porque estamos convencidos que los primeros cristianos- a pesar de su diversa ideología pueden reducirse a estos dos bloques.

Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Otras menciones de Pedro en la literatura gnóstica
Como vamos viendo, Pedro es un personaje tratado con especial consideración en la literatura cristiana de los primeros siglos. Su presencia en los textos canónicos y su excepcional relación con Jesús fue fraguando poco a poco el concepto de jefe o príncipe de los apóstoles. Los Hechos Apócrifos de Felipe lo calificaban en el siglo IV de “corifeo”. Cuando su autor narra el suceso de la hija paralítica de Pedro, introduce la referencia presentando al actor de los sucesos como el koryphaios Pétros (“Pedro el corifeo”). En efecto, su hija, nacida muy hermosa, acabó paralítica en virtud de la oración de su padre, que procuraba lo mejor para ella en orden a su salvación.
Hoy escriben Antonio Piñero/Florentino García Martínez
Tema: Ésta es la cuarte entrega de la crítica, centrada en la importancia de la “parusía” o venida de Jesús definitiva, como mesías y juez. Y ahora nos concentramos en una de las críticas más importantes: ¿es acertada la idea de Käsemann de que para Jesús la concepción apocalíptica (un fin del mundo inminente) no era central, es decir que Jesús no era apocalíptico?
¿Un Jesús no apocalíptico?
Otro de los fallos esenciales de la hipótesis de Käsemann, brevemente anticipado en lo ya dicho y que aparecerá de una forma mucho más clara en la tercera parte de la exposición de esta crítica, es la ruptura que Käsemann supone entre una predicación de Jesús, que no sería en modo alguno apocalíptica, y la interpretación apocalíptica pos pascual de su mensaje.
Hoy escribe Antonio Piñero
Sinteticemos aún más, al estilo de y complementando lo que dijimos en la postal anterior: el lugar histórico del cristianismo de Pablo, tal como puede deducirse de su teología de la salvación por y en Cristo y de la expresión clara por vez primera de la preexistencia de Jesús y de su status divino, es un judaísmo muy helenizado, super helenizado, capaza de sobrepasar sus fronteras ideológicas por la aceptación de esas dos categorías fundamentales que son la divinidad de Jesucristo y el nuevo concepto de la salvación.
Estas dos categorías constituyen su diferencia específica respecto al judaísmo, y se corresponden con el pensamiento filosófico-religioso helenístico, a saber la proclamación de Jesús como Dios al estilo de una hipóstasis divina.
Hoy escribe Antonio Piñero
Tema: En torno a la idea de Dios en el Antiguo Testamento. Cambios y avances en las nociones acerca de la divinidad.
En la época que nos ocupa, el Dios santo, trascendente, separado de lo profano y del pecado, sigue actuando en el mundo, y el centro de su actividad es el amor hacia el hombre. Como en los textos anteriores en el tiempo del Antiguo Testamento (Oseas, Deuteroisaías, Cantar de los Cantares), en esta época se atisba que en la esencia de Dios hay una inclinación gratuita a comunicarse sí mismo y sus propios bienes a los seres humanos.
La divinidad sigue siendo para el judío de la época helenística el Dios de la misericordia y del amor. El "Señor todopoderoso y rico en misericordias" de la obra apócrifa Vida de Adán y Eva o del también apócrifo Libro III de los Macabeos es el mismo que el Dios "clemente y compasivo, fiel y paciente, que conserva la misericordia hasta la milésima generación" de Éxodo 34,6.
Hoy escribe Antonio Piñero
Quizás el lector se haya sentido abrumado por la gran cantidad de análisis y discusiones que hemos idos desgranando en las postales anteriores. Acepto que puede ser un tanto abstracto, pero el tema se lo merece, porque estamos planteando a fondo la cuestión de los orígenes de nuestro cristianismo de hoy. Este cristianismo es fundamentalmente paulino, aunque se ha consolidado junto con algunos añadidos petrinos –que se reflejan en el Evangelio de Mateo- y nuevos conceptos de Dios la escuela johánica. Pero en ultimísimo término tanto esta escuela como la que pudiera estar detrás del Evangelio de Mateo son de concepciones netamente paulinas sobre cómo se concibe la salvación del ser humano.
Por ello, sinteticemos el fondo de la cuestión que gira en torno a la concepción no del judeocristianismo, sino paulina:
El hijo de Dios en verdad, divino en verdad, desciende a la tierra, se encarna en Jesús, y redime a la humanidad en el acto salvador de la cruz. Este sacrificio –de una víctima a al vez divina y humana- restablece el orden, la amistad y revitaliza las líneas de filiación entre el Creador y la criatura rotos por el pecado.
Hoy escribe Antonio Piñero
Tema: Cómo va desarrollándose con el paso de los siglos la interpretación del Nuevo Testamento.
A pesar del papel innovador de la obra de Erasmo de Rotterdam, las figuras centrales de este período en los estudios neotestamentarios fueron Martín Lutero y Juan Calvino. El papel de cada uno de estos reformadores fue distinto y complementario al abordar el estudio del Nuevo Testamento.
Lutero y Erasmo rompieron con la tradición eclesiástica al crear una nueva hermenéutica que llegaría a ser usual en el ámbito protestante; Calvino, con su toque de genio, la aplicó de manera sistemática. Donde Lutero se mostraba audaz, impetuoso y profético, Calvino aparecía erudito y esmerado. Lutero fue “profeta” y predicador; Calvino un -investigador-, se mostró exegeta sistemático y llegó a ser considerado por muchos en el campo protestante como el mejor intérprete del texto bíblico de la historia de la Iglesia cristiana.
Hoy escribe Antonio Piñero
Tema: Lo que estamos discutiendo en esta problemática acerca de los títulos "cristológicos", es decir, los que afectan a la comprensión de Jesús como Dios (mesías; hijo de Dios; Hijo del Hombre) es la constatación de una diferencia específica –inconciliable- entre el judaísmo y el cristianismo, en especial el paulino, que es el ámbito en el que se desarrollan plenamente esos títulos que apuntan a la divinidad de Jesús (no así en el judeocristianismo). Empezamos ya a hacer síntesis de resultados.
Después de todo lo dicho, damos por supuesta la diferencia: el cristianismo paulino diviniza a Jesús, mientras que el judaísmo (y el judeocristianismo) no lo hace ni toleraría hacerlo.

Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Libro secreto de Santiago (el Justo)
Obra de muy emota antigüedad, cuya composición se remonta a los principios del siglo II. Así lo estima F. García Bazán, traductor del libro en el mencionado volumen de Todos los evangelios, editado por A. Piñero. Aunque de origen griego, fue traducido al copto en el siglo IV y forma parte de la Biblioteca de Nag Hammadi. Tiene una forma de epístola dirigida a un cristiano desconocido sobre el “escrito secreto” revelado por el Señor a Santiago y a Pedro. Conocido como Libro secreto de Santiago, es también denominado Apócrifo de Santiago.
Hoy escriben Antonio Piñero y Florentino Garcçia Martínez
Tema: Ésta es la tercera entrega de la crítica a las ideas de Käsemann, centrada en la importancia de la “parusía” o venida de Jesús definitiva, como mesías y juez
¿Centralidad absoluta de la parusía o segunda venida de Jesús?
Hasta aquí hemos llegado a la conclusión de que debemos separar el problema planteado por Käsemann de la terminología por él empleada (“¿Qué es la apocalíptica?” y que él responde de un modo peculiar) para preguntarnos nosotros si la expectación de la inminente parusía es la matriz de la teología cristiana, es decir, si la expectación de la segunda venida de Cristo en la primitiva comunidad tiene la centralidad que Käsemann le asigna.
Hoy escribe Antonio Piñero
Tema: Diferencias entre un Jesús divinizado y la figura judía de Henoc-Metatrón, una especie de ser humano convertido en ángel.
A la lista de diferencias de concepción entre un Jesús divinizado y el “ángel” Henoc Metatrón que hemos señalado ya, añadiríamos una observación de Julio Trebolle: "la idea de un mesías sufriente –que ejecuta el acto supremo de la redención por su muerte- no aparece en Qumrán":
“Los textos de Qumrán aplican con frecuencia el título de ‘siervo’ a Moisés, a David y a los profetas. En los textos oracionales la expresión ‘tu siervo’ equivale a la simple referencia pronominal ‘yo’. Ningún texto de Qumrán ofrece, sin embargo, la expresión ‘siervo de Yahvé’ típica de las profecías bíblicas sobre el Siervo sufriente (Isaías 40-53).
No puede decirse que el motivo de un mesías sufriente sea en modo alguno característico del Antiguo Testamento, ni es probable tampoco que aparezca en texto alguno de Qumrán. Este motivo -concretizado en la idea del ‘siervo sufriente’- se encuentra por el contrario en el Nuevo Testamento y sólo en pasajes de la obra lucana, sea en el evangelio o en los Hechos de los Apóstoles, Lc 24,26; Hch 3,18; 26,23” (“Los Textos de Qumrán y el Nuevo Testamento”, en Los hombres de Qumrán, Trotta, Madrid, 1993, p. 246).
Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Carta de Pedro a Felipe
Entre los manuscritos de Nag Hammadi aparece una “Carta de Pedro enviada a Felipe” según reza el comienzo del documento. Compuesta según los críticos en el espacio cronológico de los siglos III/IV, es un testimonio muy significativo de los criterios de una iglesia con claras novedades frente a la iglesia romana. Pedro es la fuente original de una predicación encaminada a luchar contra los arcontes o ángeles del Demiurgo. La carta no responde, sin embargo, a los criterios literarios del género epistolar con excepción de las líneas iniciales: “Pedro, el apóstol de Jesús, el Cristo, a Felipe, nuestro amado hermano y nuestro compañero en el apostolado y a los hermanos que están contigo, salud” (p. 132). Antonio Piñero, traductor del documento en su edición de Todos los evangelios (p. 516-520), sitúa el documento en el mismo contexto que el cuarto evangelio canónico y su talante “erotemático” de preguntas de los discípulos y respuestas del Maestro.
Hoy escribe Antonio Piñero
Tema: Cómo el judaísmo en torno a la era cristiana, bien por impulso propio, bien por reacción contra los cristianos consideran que el mesías está tan ayudado por Dios, de alguna manera es un colaborador tan estrecho de la divinidad, que puede decirse que es “de algún modo celestial”. Pero hay una barrera en las características humanas del mesías que los judíos no traspasan (el mesías sigue siendo humano), y que los cristianos sí: el mesías acaba convertido por la teología cristiana en Dios.
Dijimos que la figura de Metatrón está en la misma estela por la que habían transitado los cristianos (una casi divinización del personaje humano por parte judía), pero no es un caso idéntico al de Jesús, a pesar del interés que Martin Hengel (en su obra “El Hijo de Dios”, que últimamente estamos comentando) muestra por este personaje como figura parecida a la de Jesús dentro del judaísmo.
Hoy escribe Antonio Piñero
Tema: En torno a la idea de Dios en el Antiguo Testamento. Cambios y avances en las nociones acerca de la divinidad.
A pesar de lo que hemos dicho hasta ahora de la acentuación de la trascendencia divina en el pensamiento teológico judío después del Exilio, la línea tradicional de la concepción de Dios del Antiguo Testamento no se rompe en esta época. La primera y obvia constatación es la frecuencia de los apelativos de Dios como creador, señor del mundo, de los hombres y de los espíritus, y otros sinónimos de la soberanía divina sobre la creación que encontramos en la literatura postexílica y helenística y que señalan la relación primordial del ser humano con Dios, la de criatura respecto a su creador.
En lo que se refiere a la creación, providencia material en su mantenimiento, gobierno del universo, etc., no hay cambios especiales en la época que estamos considerando.
Hoy escribe Antonio Piñero
Tema: Cómo va desarrollándose con el paso de los siglos la interpretación del Nuevo Testamento.
La Reforma pone en el candelero la interpretación de la Biblia por sí misma (“sola Scriptura”), sin otra ayuda que la inspiración ofrecida por el Espíritu Santo a las almas honestas, interpretación cuyo soporte principal había sido hasta entonces la tradición eclesiástica y el control de la sede de Pedro. Al considerar la Sagrada Escritura como única fuente de la revelación, la exégesis de los textos bíblicos se convirtió en el cometido principal de la teología protestante.
Hoy escribe Antonio Piñero
La importancia de la figura de Henoc/Metatrón, transformado en un ángel, quizá como respuesta a la teología cristiana sobre Jesús, es grande. Es preciso tener en cuenta que, en ciertos círculos cristianos, en los principios de la cristología, la fe situaba a Jesús junto a los ángeles, al lado de Dios Padre. Entre los creyentes sencillos pudo darse una suerte de cristología “angélica” que hacía de Jesús resucitado un ser a nivel de esos espíritus (aún no Dios plenamente).
Este tipo de especulación se apoyaba probablemente en ideas judías similares a las que aquí hemos reseñado someramente (Henoc, Metatrón, ángel Jacob). La primera parte de la Epístola a los Hebreos lucha enérgicamente contra este tipo de cristología restringida: Cristo, el Hijo, es superior a los ángeles (1,5-2,18).

Hoy escribe Gonzalo del Cerro
La "Revelación a Pedro"
Otro escrito gnóstico que prolonga la tradición literaria sobre Simón Pedro es el que lleva el epígrafe de Revelación a Pedro, con el que se cierra el contenido del códice de Nag Hammadi que lo reproduce. A pesar de su titulo, la obra tiene más bien el carácter de evangelio y como tal lo publica A. Piñero en su edición de todos los evangelios. La obra fue compuesta probablemente a finales del siglo II o principios del III, y presenta claros perfiles polémicos. Ataca sin piedad a grupos gnósticos desviados de la verdad originaria. Es posible que su autor pretenda escenificar las diferencias doctrinales entre Pedro y Pablo de Tarso, valedor fundamental de la teología de la cruz.
Hoy escriben Antonio Piñero/Florentino García Martínez
Tema: Como sabemos, Ernst Käsemann, discípulo de Rudolf Bultmann, defendió que la raíz de la teología específicamente cristiana es en gran parte una copia de la apocalíptica judía que esos mismos cristianos habían superpuesto al pensamiento genuino de un Jesús no apocalíptico. Una vez expuestas las ideas de Käsemann, procedemos a la crítica. Ésta es la segunda entrega de la crítica
El intento de definición de lo que es la apocalíptica nos precisa claramente que Käsemann emplea en su tesis la palabra “apocalíptica” con un sentido muy particular; en su opinión, “apocalíptica” no tiene nada que ver con el género literario de “apocalipsis” ni con las obras, judías o cristianas, generalmente consideradas como apocalipsis, ni tampoco con el contexto social en el que el fenómeno del apocalipticismo se desarrolla o con las expresiones literarias en las que este fenómeno se traduce, sino que se emplea únicamente como designación de un motivo teológico determinado presente en la comunidad cristiana primitiva, una de las formas de su escatología, a saber: la espera inminente de la parusía.
Hoy escribe Antonio Piñero
Tema: En torno a la idea de Dios en el Antiguo Testamento. Cambios y avances en las nociones acerca de la divinidad.
Un punto importante que caracteriza el desarrollo de la idea de Dios en la época posterior al Exilio es la creciente importancia de la creencia en ángeles y demonios, como seres que de algún modo forman una corte espiritual en torno a la divinidad. Naturalmente estas nociones son muy antiguas en Israel, pero en esta época adquieren un matiz especial.
A la vez que se iban venciendo los restos que aún quedaban de politeísmo, en la religión del pueblo judío se abría camino la imperiosa necesidad de llenar el hueco, cada vez más hondo y extendido, entre los seres humanos y una divinidad muy distante y lejana.
Hoy escribe Antonio Piñero
Tema: Dijimos en la postal anterior que posteriormente al uso sinóptico, y ante la innovación teológica de los adversarios cristianos, que aplicaban a su mesías un título que tenía sus raíces en el venerado Libro de Daniel, otros círculos piadosos judíos reaccionaron e intentaron corregir esta adscripción a Jesús desviándola hacia otras figuras que no fueran la del mesías de un grupo teológico rival.
Dijimos también que el Libro de las parábolas de Henoc hace de este reputado personaje, el misterioso profeta Henoc, tras su ascensión al cielo (71,14), un “Hijo del hombre”, una suerte de “mesías” judío sui generis, muy especial con rasgos personalizados, un ser como asumido o asimilado a una entidad ya preexistente (caps. 46. 48). En el Libro IV de Esdras este mesías será el “Hombre del mar” que viene (desde al ámbito divino) rodeado de nubes del cielo (13,3), dispuesto para la batalla escatológica.
Hoy escribe Antonio Piñero
Tema: Cómo va desarrollándose con el paso de los siglos la interpretación del Nuevo Testamento.
Una de las honrosas excepciones a la tendencia común, fue el caso, no muy conocido, del español Cipriano de la Huerga, cuya obra completa ha sido publicada en nuestros días en la Universidad de León, comenzada bajo la dirección del (ya difunto) Prof. Gaspar Morocho Gayo (publicada a partir de 1990, con el título: Cipriano de la Huerga. Obras completas).
El Huerguensis prescindió en sus clases de la doctrina de los cuatro sentidos bíblicos y abordó el texto de la Biblia desde los siguientes presupuestos:
Hoy escribe Antonio Piñero
Tema: “No es necesario para el cristianismo copiar ideas de la religiosidad pagana: las tenía todas en el judaísmo. Sólo era necesario sacar algunas consecuencias de ideas poco explicitadas”. Detrás de esta proposición –que es de Martin Hengel- estamos intentando, en diálogo con ella- esclarecer cuál es el lugar histórico dentro de la historia de las religiones del cristianismo de Pablo de Tarso.
Afirmábamos en nuestra última postal que la expresión “el Hijo del Hombre” como título mesiánico aparece por primera vez en la historia de las ideas religiosas en la teología de los evangelios sinópticos. Y en esta entrega apunto la posibilidad (al menos es así como lo creo a modo de hipótesis explicativa) que ese mismo título “Hijo del Hombre”,

Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Pedro en los evangelios gnósticos
El que fuera protagonista destacado en los libros canónicos y en los apócrifos no podía faltar a la cita con la tradición recogida también en la literatura gnóstica. Las arenas de Egipto han proporcionado el testimonio de un cristianismo con perfiles muy especiales. El gnosticismo, como tendencia que alcanzó cimas elevadas en el siglo II, fue una forma de considerar los hechos cristianos desde nuevas perspectivas. Su visión del mundo en fórmulas dualistas, su exagerada oposición entre el espíritu y la materia, su interpretación de las Escrituras con criterios alegóricos dejaron una estela luminosa en la iglesia copta. El cristianismo copto representa una manera de entender el mensaje cristiano en el alto Egipto, tan diferente en aspectos importantes de los puntos de vista corrientes en Siria o en Roma.
Hoy escriben Antonio Piñero/Florentino García Martínez
Tema: Ernst Käsemann, discípulo de Rudolf Bultmann, defendió que la raíz de la teología específicamente cristiana es en gran parte una copia de la apocalíptica judía que esos mismos cristianos habían superpuesto al pensamiento genuino de un Jesús no apocalíptico. Una vez expuestas las ideas de Käsemann, procedemos a la crítica.
Con el resumen precedente -afirma Florentino- se ha dado una presentación respetuosa y objetiva de la hipótesis de Käsemann. A continuación se expondrán los principales puntos que impiden aceptar esta hipótesis.
Hoy escribe Antonio Piñero
Tema: “No era necesario para el cristianismo copiar ideas de la religiosidad pagana: las tenía todas en el judaísmo. Sólo era necesario sacar algunas consecuencias de ideas poco explicitadas”. Criticamos esta idea fundamental que gobierna la obra de Martin Hengel, El Hijo de Dios.
• El título de “Señor”, en uso absoluto y simple (es decir, tal cual, sin ninguna añadidura del tipo “El Señor de los cielos” o “El Señor de la tierra”), que Pablo emplea tantas veces, ha aparecido en Qumrán utilizado respecto a Dios: 11QtgJob 24,6-7 y 4Qenb = 4Q202. (Aquí estamos pensando en el momento en el que los cristianos empiezan a emplear respecto a Jesús este título absoluto, lo que indica que Jesús es Dios).
Hoy escribe Antonio Piñero
Tema: En torno a la idea de Dios en el Antiguo Testamento. Cambios y avances en la idea de la divinidad.
La tercera nota que apunta hacia esa extrema trascendentalización de Dios que hemos señalado es la aparición en los escritos tardíos del Antiguo Testamento de personificaciones o “hipóstasis” divinas.
Aclaremos esta última expresión. Como el Dios alejado sigue operando en la tierra, salvando, castigando, revelando, etc., la mente teológica del momento que nos ocupa atribuye estas operaciones a una suerte de ser intermedio, divino, que procede de Dios por emanación y que, sin ser Él exactamente, forma parte de Él y actúa en su nombre, como encargado de realizar las operaciones de la divinidad ad extra, hacia el exterior, hacia la humanidad.
Hoy escribe Antonio Piñero
Tema: “No era necesario para el cristianismo copiar ideas de la religiosidad pagana: las tenía todas en el judaísmo. Sólo era necesario sacar algunas consecuencias de ideas poco explicitadas”. Criticamos esta idea fundamental que gobierna la obra de Martin Hengel, El Hijo de Dios.
Séptima crítica: sobre el uso de títulos cristológicos
Lo mismo cabe decir respecto a la insistencia de M. Hengel, junto con diversos investigadores, en recalcar la importancia que tienen ciertos textos mesiánicos de Qumrán para explicar, sin salirse del ámbito del judaísmo y sin recurrir a ningún tipo de influencia externa (por ejemplo helénica), el uso dentro de la comunidad primitiva cristiana de títulos cristológicos y nuevas concepciones mesiánicas que incluyen la divinidad de Jesús.
Hoy escribe Antonio Piñero
Tema: Desarrollo con el paso de los siglos de la interpretación del Nuevo Testamento.
Desde san Agustín de Hipona, la Iglesia, siguiendo a Juan Casiano (muerto hacia 433), se atuvo a la teoría del cuádruple sentido de la escritura: literal, alegórico, tropológico o moral, y anagógico (por “transposición” o “referencia). El sentido literal debía alimentar las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad; pero cuando no lo hacía, cada uno de los tres sentidos restantes debía conducir a una de ellas: el alegórico a la fe, el tropológico a la caridad y el anagógico a la esperanza.
San Bernardo de Claraval (1090-1153) explicó claramente esta cuádruple aproximación metodológica, que Nicolás de Lira (1265-1349) resumió de este modo:
Hoy escribe Antonio Piñero
Tema: “No era necesario para el cristianismo copiar ideas de la religiosidad pagana: las tenía todas en el judaísmo. Sólo era necesario sacar algunas consecuencias de ideas poco explicitadas”. Criticamos esta idea fundamental que gobierna la obra de Martin Hengel, El Hijo de Dios. Aunque no reciente, es la mejor obra sobre este tema, y la que se plantea los problemas con más claridad e intentar dar a ellos una respuesta. Hacemos, pues, algunas observaciones a su argumentación.
Quinta crítica: Una comparación global y aséptica del concepto de salvación/cristología de Pablo con las ideas fundamentales del Antiguo Testamento y del judaísmo helenístico impide aceptar, por muy buena voluntad que se ponga, la tesis subyacente a la argumentación de M. Hengel, A. D. Nock y similares. Nos parece correcta la contraria: es imposible reducir o derivar de la religiosidad veterotestamentaria el núcleo de la religión paulina que hemos expuesto más arriba.
Jueves, 16 de febrero
José Arregi
Juan Fernandez Krohn
Francisco Margallo
Vicente Luis García
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Manuel Mandianes
Urbano Sánchez García
Josemari Lorenzo Amelibia
Religión Digital