Rasgos principales de la teología básica del paulinismo (I) (109-04)
01.08.09 @ 06:55:40. Archivado en Pablo de Tarso, Religión y Mundo Contemporáneo
Hoy escribe Antonio Piñero
Si deseáramos ofrecer al completo los fundamentos sociales de la teología paulina, tendríamos ahora que emplear mucho tiempo en discutir la vida de Pablo, su entorno, su formación, los años cruciales del Saulo precristiano, la “llamada” (o “conversión”), etc. No vamos a hacerlo, porque nos eternizaríamos y no alcanzaríamos en la práctica del blog el propósito de esta serie, que gira en el fondo –no lo olvidemos- sobre el tema de cómo se transmiten los recuerdos sobre Jesús. Por ello tornamos nuestra atención directamente a la teología básica de Pablo.
Hyam Maccoby resume del modo siguiente la enseñanza de Pablo sobre la salvación del hombre:
“La humanidad se halla en poder del pecado y de Satán. Esta servidumbre no puede romperse por ningún esfuerzo moral que pueda realizar el ser humano, puesto que su naturaleza moral es demasiado débil. Consecuente¬mente, la humanidad está condenada a un castigo eterno por parte de Dios. La divinidad, sin embargo, misericordiosa, ha dispuesto un camino de liberación por medio del envío al mundo de su hijo divino. En ese mundo sufrirá una muerte cruel que servirá de expiación por los pecados de la humanidad. Al aceptar el significado de esta muerte con fe y agradecimiento, los seres humanos pueden participar místicamente de ella, a la vez que toman parte en la resurrección y en la inmortalidad del Hijo de Dios. Aquellos que no tienen fe, y persisten en creer que pueden eludir esta condenación gracias a sus propios esfuerzos morales (guiados por la ley de Moisés) se hallan abocados a una eterna condenación” (Paul and Hellenism, Londres, SCM Press, 1991, 55).
Esta concepción paulina de la salvación contiene, por tanto, los siguientes elementos:
1. Condición moral de la humanidad desesperada y sin remedio; la humanidad no puede salir por sí misma de este estado
2. Descenso de un salvador divino de la humanidad al mundo de ésta, encarnado en un cuerpo humano;
3. Muerte violenta, en este caso en cruz, del salvador divino;
4. Resurrección del salvador. Ello confirma la divinidad e inmortalidad de ese salvador crucificado;
5. Expiación vicaria de los pecados de la humanidad efectuada por la muerte del salvador. Esta expiación vale `por sí misma, pero de un modo general. Está ahí pero cada uno ha de aplicarse sus efectos. Éstos sólo se hacen efectivos en aquellos que tienen fe en el significado y eficacia de esa muerte redentora;
6. Promesa de resurrección e inmortalidad para los creyentes en el salvador y en su peripecia de muerte expiatoria/resurrección.
Opino que la síntesis de Maccoby es buena, y que no es necesario detenerse a probarla -en cuanto resumen- en este momento con textos paulinos, pues es meramente descriptiva. Pienso que puede admitirse sin dificultad.
Dentro de estos puntos arriba señalados la investigación sobre Pablo ha considerado nucleares los siguientes:
A) La figura de un hijo de Dios, que padece, muere y resucita;
B) El envío a la tierra, encarnado, de un ser preexistente que actúa como salvador.
Por lo que atañe al cristianismo según Pablo, estos dos puntos se explicitan así:
Jesús es el salvador, mesías; es hijo óntico y real de Dios; es preexistente y señor del universo; ha sido enviado al mundo para redimir, y se ha encarnado en un ser humano de la estirpe de David, a través de María. La redención se logra por la muerte de Jesús en la cruz. El ser humano que por el bautismo sufre simbólicamente la muerte de Jesús, recibe también por las mismas aguas la promesa firme de la resurrección.
Desde principios del siglo XX la “Escuela de la historia de las religiones” ha supuesto que esta doble concepción cristiana, formulada por primera vez –cronológicamente- por Pablo, no es ni puede ser una herencia judía recibida por y potenciada en el cristianismo, por el siguiente argumento:
No casa bien con la tradición general del Antiguo Testamento ni tampoco con la del judaísmo helenístico tal como podemos conocerla por los escritos a los que tantas veces hemos aludido los apócrifos y pseudoepígrafos del Antiguo Testamento y los Manuscritos del Mar Muerto (Qumrán) ni cualesquiera otros posibles escritos judíos de la época como targumim (si es que en verdad pertenecen cronológicamente a ella), o algún midrás má antiguo (también muy dudoso en cuanto a su cronología; parece ser que son posteriores).
Entonces –se ha argumentado- o bien el cristianismo, por mano de Pablo o de Antioquenos + Pablo, ha creado tales concepciones por su propia iniciativa (en términos religiosos “por obra del Espíritu Santo”), o bien (más probablemente, según la Escuela de la Historia de las Religiones) se ha inspirado en otras sensibilidades religiosas.
Éstas pueden ser:
1. Las religiones y la religiosidad que le ofrecía el Helenismo y su entorno, reinterpretando la figura de Jesús y acomodándola a conceptos de salvación que existían en la religiosidad de ese mundo,
2. O bien en otras religiones, por ejemplo la egipcia (al fin y al cabo Egipto está situado geográficamente al lado de Israel y gozaba de gran prestigio), o
3. O bien de religiones más “orientales”, como el zoroastrismo en general, de un modo específico. No en vano –se argumenta- desde el siglo V a.C., cuando Israel formaba parte del Imperio persa, se conocía en Israel suficientemente la religiosidad de esos famosos sacerdotes de Persia/Irán a quienes llamaban reverentemente “magos”, casi siempre en buen sentido.
4. O bien de un sincretismo (o mezcla) a base de elmentos de una u otra.
Hemos ofrecido ya en síntesis el núcleo del pensamiento paulino en cuanto a la salvación. Seguiremos exponiendo todos los puntos de vista que comentan este esquema de la salvación. Y comentaremos tanto los puntos de vista “ortodoxos” como los “heterodoxos”. Al hacerlo se responderá también a la cuestión plnteada en estos últimos cuatro puntos, que giran sobre una doble alternativa fundamental: o bien -en la teología paulina- nos encontramos con una herencia judía que se desarrolla potentemente, o bien las ideas nucleares (de la doctrina de la salvación paulina) proceden del mismo Pablo y su entorno, que se inspira también en nociones de fuera del judaísmo.
Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com
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En el otro blog, “Cristianismo e Historia”, el tema de hoy es
“El mesías guerrero en los Manuscritos del Mar Muerto” (II)
Manera de llegar a esta comunicación:
Pinchando en la página presente, arriba a la izquierda, donde hay un par de contactos, enlaces o “links”. Uno de ellos es “Cristianismo e Historia”
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Magíster de "Ciencias de las Religiones"
Universidad PABLO DE OLAVIDE , Sevilla
Véase postal de 26-06-2009
Enlace de Internet para obtener más información:
http://www.upo.es/historia_antigua/master_religiones/index.jsp
Saludos de nuevo.
Comentarios:
¡Que concepto más humano de Dios!
Te doy el mío: Sat-Chit-Ananda: Existencia-Consciencia-Deleite (Infinitos). No hay un Dios solidario. Pero si una proyeccion en el cuerpo-vida-mente. Por lo que es tu propia experimentación y ninguna intermediación para elevar tu consciencia al infinito.
Pablo da la ideología y Pedro la organización, eso es lo que pienso...
Cien por cien de acuerdo contigo. Cuantos más cristianos haya como tú mejor para todos.
Tengo que decirte que cada vez que leo a Wittgenstein me reconcilio con el concepto "Dios". "Dios" es un nombre que se da a "lo que no se puede decir" porque es un misterio. "De lo que no se puede hablar hay que callar". "Lo inexpresable se muestra: es lo místico". Entonces si por "Dios" entendemos el Gran Misterio con el que se encuentra también la ciencia, en ese caso yo soy un ferviente creyente. Y si Cristo es esa intersección entre el Gran Misterio y la vida cotidiana de los humanos, soy un ferviente cristiano.
Para el teólogo Judío Pinchas Lapide, Pablo"es ante todo un héroe de la fe cuyo fracaso trágico(como el de su Señor y Redentor) fue coronado solo después de su muerte con el mayor éxito misionero de toda la historia universal".
Lo que nos salva es su vida-muerte inseparables, porque acaba en resurrección. Si nos unimos a él en su vida, y por consiguiente en la aceptación de la muerte que conlleva, nos unimos con él también en la resurrección.
Naturalmente se sacrificó por nosotros, porque se hizo uno de nosotros, y nos enseñó el camino que lleva hacia la vida y lo abrió él mismo resucitando.
Pablo nos habla del efecto que tiene en nosotros unirnos en la vida, muerte, resurrección de Jesucristo. Pero es en los evangelios en donde encontramos su mensaje, la forma de dar la vida por los demás, las consecuencias que tiene, la reivindicación final de Dios de ese mensaje.
Saludos cordiales.
Aparte de que Pablo, ya he dicho que no es el compendio total del cristianismo, y yo no encuentro apenas nada en común entre ese resumen y los evangelios.
1- Sí es cierto que la humanidad por sí misma no puede superar el mal y la muerte. Se estrella contra esa realidad.
2- Sí es cierto que la salvación viene de Dios, y que nos llega por medio de Jesucristo.
3- No es cierto que la salvación la tengamos porque sufriera una muerte cruel como un sacrificio expiatorio que necesitara Dios. Sí lo es que la salvación nos viene por la solidaridad de Dios con la humanidad haciéndose uno de nosotros, sin que se pueda separar encarnación, vida, muerte y resurrección de Jesucristo. No vino a sufrir una muerte cruel, sufrió una muerte cruel porque esa fue la consecuencia de su fidelidad a su mensaje de Amor a la humanidad en un mundo que crucifica al Amor.
Lo que nos salva es su vida-muer...
Tú ves en Pablo más al romano que al helenizado o al judío. Estoy de acuerdo contigo en ciertas cosas pero hay otras que no cuadran con una mentalidad romana.
El puritanismo sexual de Pablo no cuadra. La intolerancia hacia otros caminos que no sean Cristo no cuadra. Los romanos nunca pensaron que su religión autóctona (que no lo era en realidad sino griega) fuera la única verdadera. Y menos aún cuando importaban otras religiones como el mitraísmo y las romanizaban. Pablo inaugura el fanatismo religioso en el mundo antiguo gentil. Los judíos ya eran intolerantes pero no hacían prolselitismo en el mundo gentil nii en ninguno. Pablo es el típico judío fanático intolerante y ADEMÁS (elemento nuevo) proselitista entre gentiles. Naturalmente hay matices helénicos y romanos en Pablo empezando por su apodo, pero toda su furia, su posición juzgante y perdonavidas y su normatividad sexual es propia del Libro del Levítico.
Saulo, "devoto" de Roma, acomoda el "evangelio romano" a los judíos conversos.
Su influencia es directa, Claudio acomoda a Cibeles y Attis en el culto romano, Saulo lo toma como modelo de pensamiento.
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Antonio Piñero
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