El conjunto del texto de Gálatas 2,1-10 (109-P)
02.07.09 @ 06:38:25. Archivado en Jesús histórico
Hoy escribe Antonio Piñero
Dijimos en la postal anterior que la reacción de las autoridades de la comunidad de Jerusalén para llegar un acuerdo se explica en parte por la fecha, 48 d.C., en la que se celebró el Concilio, y en parte porque Pablo aún no había manifestado con toda su rotundidad su teología que aniquilaba las bases de la religión judía
Por tanto, cuando Santiago, Juan y Pedro (Cefas) le dan la mano en “señal de común acuerdo” (¡ojo! Se suele traducir por “señal de comunión” como si eso implicaran que aceptan la teología de Pablo; de lo que se trata es de la aceptación de dos tipos de misión ya existentes), Pablo no había desarrollado su teología con toda crudeza. En cuanto lo hizo y se sacaron todas las consecuencias, la gente de Santiago se echó hacia atrás. En una palabra: el posible pacto no fue cumplido nunca. Explicitaremos esto al hacer una exégesis más minuciosa del texto de Pablo.
Lo que subyace en lo que relata Lucas en Hch 15 es lo que sabemos ya por otro lado sobre la teología judía y judeocristiana acerca de la “salvación de los gentiles”. Éste era -en una época mesiánica, como la que estaba viviendo en esos momentos- la cuestión fundamental: cómo salvarse porque el fin estaba cerca.
Según esta teología judía, que se había ido formando siglos atrás, los gentiles podían salvarse con una salvación de segunda grado, sin necesidad de circuncidarse (no necesitan hacerse judíos), sino sólo con cumplir el Decálogo y otras normas básicas (“Leyes de Noé”) cuya regla fundamental era abstenerse de las irregularidades en el matrimnio y la vida sexual, de las carnes sacrificadas a los ídolos y no ingerir sangre, principio de vida.
Estas ideas que otorgaban a los gentiles la posibilidad de salvarse –salvo algunos recalcitrantes que exigían una conversión completa- lo había defendido el judaísmo de época helenística desde hacía mucho tiempo. Así que, al proclamarlo Santiago en el Concilio, no estaba diciendo novedad alguna. Escribía en la “Guía para entender el Nuevo Testamento”, p. 270:
El judaísmo –y también los judeocristianos— de aquellos años había pensado en dos sistemas para lograr que los paganos entraran en el verdadero Israel conforme al plan de Dios para los últimos tiempos:
1. El más tradicional y simple: los paganos debían convertirse sin más al judaísmo, es decir, debían todos hacerse prosélitos por medio de la circuncisión y la observancia entera de la Ley. Todos los salvados, gentiles y judíos, bajo la Ley.
2. Otro también tradicional, pero de mentalidad más amplia y que conectaba con ideas defendidas por el judaísmo desde tiempo atrás en época helenística: los paganos podían salvarse de algún modo, con una salvación de segunda clase, sin que fuera necesario que se hicieran judíos totalmente: bastaba con cumplir las denominadas “leyes de Noé”, basadas en la alianza que Dios había hecho con este patriarca y su descendencia (Gn 9,3-13).
De estos mandamientos los principales eran: no blasfemar; no adorar a los falsos ídolos, no cometer pecados sexuales, no matar, no robar, no ingerir la carne con su alma, es decir, con su sangre. Como sabemos, el capítulo 15 del libro de los Hechos es el documento que nos revela la existencia de este modo de pensar respecto a la admisión de los gentiles en el grupo judeocristiano que se consideraba el verdadero Israel.
Es posible que esta postura estuviera bastante cerca de lo que pensaba Pedro tras el altercado de Antioquía: los judíos bajo la Ley; los paganos no circuncisos, sólo bajo la ley de los preceptos de Noé. Los salvados se dividen en dos comunidades distintas, pero al final de los tiempos se harían una sola.
En síntesis: lo que afirman los Hechos de los apóstoles a propósito de la decisión de Santiago expresada en una “carta-decreto” no era novedad alguna. El judaísmo contemplaba la salvación de los gentiles, y en ese sentido nada tenían contra Pablo…, con tal de que “no se pasara”… en su teología en contra de la validez de la ley de Moisés... como de hecho ocurrió más tarde.
¿Por qué entonces presenta Pablo en Gálatas (recordemos: escrita años después) como un refrendo de su teología el “abrazo” que expresaba “el común acuerdo”? Por necesidades de su argumentación en pro de su teología más desarrollada que la de Jerusalén. Pablo también sabe presentar las cosas como le convienen. Por necesidad de fundamentar su teología afirma que “los de Jerusalén”, con Santiago a la cabeza, no se habían opuesto a él en el año 48, cuando aún no había mostrado todas las consecuencias de su teología radical. Pero se calla que lo habrían hecho si hubiesen sabido en ese momento todo lo que más tarde iba a exponer con toda crudeza Pablo en su Carta a los gálatas: su rechazo absoluto al valor salvífico de la ley de Moisés y sus sarcasmos contra la circuncisión y sus valores.
Como conclusión provisional diría: al menos es dudoso que el texto de Gálatas 2,1-10 pueda contradecir la radical oposición entre la teología paulina, completamente desarrollada, y el judeocristianismo, contradicción que mostraremos con todo detalle en las postales siguiente, cuando llegue el momento.
Creo que no se puede afirmar que el judeocristianismo aceptara como norma teológica la “invalidez” absoluta, tal como la proclamará Pablo, de la ley de Moisés. Ésta, como un pedagogo, había cumplido su función hasta la venida de Cristo. Una vez que éste ha venido, ha llegado el tiempo supremo de la salvación. Rigen otras normas. La Ley cumplió su función en el pasado; en el “hoy” mesiánico está ya periclitada; ha venido Cristo y hay ya otra ley: ¡la Ley de Moisés no es ya un instrumento de salvación!
Estas ideas jamás podían ser aceptadas por quienes -como los judeocristianos- habían hecho del cumplimiento de la Ley su norma de vida y frecuentaban el Templo todos los días aguardando al mesías, Jesús, como cumplidor de la esperanza de la liberación de Israel y establecimiento de su reino (Lucas 24,21 y Hch 1,6).
En las postales siguientes vamos a efectuar un análisis, breve y claro, pero un tanto más pormenorizado, de Gálatas 2,1-10 de modo que no parezca que me invento nada.
Seguiremos, pues.
Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com
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En el otro blog, “Cristianismo e Historia”, el tema de hoy es
“Sobre Melquisedec en los Manuscritos del Mar Muerto”
Manera de llegar a este comunicación:
Pinchando en la página presente, arriba a la izquierda, donde hay un par de contactos, enlaces o “links”. Uno de ellos es “Cristianismo e Historia”
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Magíster de "Ciencias de las Religiones"
Universidad PABLO DE OLAVIDE , Sevilla
Véase postal de 26-06-2009
Enlace de Internet para obtener más información:
http://www.upo.es/historia_antigua/master_religiones/index.jsp
Saludos de nuevo.
Comentarios:
genial ,soy fanática de sus libros
encargo sus libros a España,y es realmente un agrado tanto leerlo,como
escucharlo en algunos programas de tv.
por you tube.
Es un placer saludarlo.
Especular e inventar no es malo, resulta creativo para el que lo practica y entretenido para el que curiosea.
Ahora bien, hay que llamar a las cosas por su nombre y no convertir en dogmas "científicos" las propias especulaciones.
En el terreno de las hipótesis nadie puede sentar cátedra. A veces parece que en todas partes cuecen habas dogmáticas e infalibles y se seleccionan los hechos a fin de interpretarlos como cuadran con la hipótesis más del gusto del objetivo estudioso del tema.
Coger a los "lefebvristas" y elevarlos a la categoría de representantes de todo el catolicismo no pluralista es una exageración hoy como en el siglo I.
Y no veo la menor prueba de que los falsos hermanos representen a toda la Iglesia madre de Jerusalén, luego es pura especulación.
Saludos a todos y perdón por la mala idea.
Espero que mis opiniones sobre las afirmaciones gratuitas de Piñero, no dañen tu credibilidad en él.
Por otra parte,la crítica que Piñero hace de Pablo es muy antigua; Piñero no hace más que reproducirla ahora.En la segunda carta atribuida a Pedro, escrita al parecer en el siglo II se dice hablando de las cartase de Pablo: "hay en ellas cosas difíciles de entender, que los ignorantes y los débiles interpretan torcidamente, como tambien las demás escrituras, para su propia perdición". Como ves, la controversia viene de muy atrás.
Durante siglos los habitantes de Palestina han sido convertidos a la fuerza, razón por la cual, las mal llamadas tres culturas, confluyen en Jerusalén.
En el 70 d.C. los judíos pasaron a ser romanos conversos, y siglos más tarde mahometanos. Una continuada conversión.
Los llamados judeo-cristianos son judíos conversos por orden de Claudio "Paulus" -el débil-
El Islam es una continuación de Roma, como son "Cefas", "Paulus", y los "Hijos del Trueno".
La Kaaba, símbolo construido, "la casa sagrada de Allah" a imagen del templo de Jano en Roma, y representado en monedas acuñadas por Nerón, el edificio era de forma perfectamente cúbica y de dimensión de 20 codos. Su forma era símbolo de lo más sagrado, la casa de dios en la tierra.
Los romanos peregrinaban hasta el templo para estar en contacto con lo más sagrado. El edificio tenía dos puertas que solo podían estar cerradas cuando los territorios de Roma permanecían en paz. Las llaves que abrían las puertas de este cubo, símbolo construido, son las que hoy figuran en el escudo del Papa de Roma.
http://nolosearquitectura.blogspot.com/2009/03/el-cubo.html
Los Gálatas de Anatolia no atienden a la ley de Moisés, atienden al culto de Cibeles y Attis.
La existencia de las cartas de Saulo “el débil” con destinatarios tan diversos es prueba suficiente para saber quién es el remitente y que fin persigue.
En el 48 d.C. el “paulus” más conocido de todo el imperio es el emperador Claudio, el único que se puede permitir escribir cartas a ciudades distintas del imperio presentando la “Nueva Alianza”.
Claudio el “paulus” había decretado la obligación a los judíos de convertirse tras la sospechosa muerte de su “colega” Herodes Agrippa. La “Nueva Alianza” propone la salvación fuera de la ley de Moisés.
El tiempo se ha terminado para los judíos atentos al Sanedrin.
En el año 48 d.C. Herodes Agrippa I ya ha muerto y los judíos de todo el imperio solo tenían una elección: o se convertían a la religión de Roma o eran expulsados. (Suetonio)
Saulo “el débil” presenta la “Nueva Alianza” que se basa en el “Antigua Alianza” judía y que permite la salvación fuera de la órbita de Jerusalén.
Saulo permite la salvación de los “judíos conversos” ahora gentiles.
Saulo presenta en sus cartas la “Nueva Alianza” a los “judíos conversos” de las ciudades que visita.
Y tienes toda la razón respecto a las aparentes contradicciones de Pablo.
Presupongo su buena fe y sus intentos de adaptarse al auditorio: me hago todo a todos para ganar a algunos.
Y es que en el fondo, las verdades profundas son aparentemente contradictorias. Pensaba como en Gal y como en Rom. Pero para que te entiendan a veces hay que gritar más fuerte por el oído que padece la sordera, a veces el izquierdo, a veces el derecho.
Yo a Pablo no lo considero norma del cristianismo sino interpretable en el contexto del cristianismo. No somos sólo paulinos, evidentemente. Algunas veces casi parecemos antipaulinos. Y más de uno dice que la actitud católica es judaizante. También lo niego, claro.
Pero más que nada espero con interés la evolución del tema.
Saludos cordiales a todos.
El profesor no se "inventa" nada. Son muchísimos los que escriben cosas parecidas. Por ejemplo (entre otros muchísimos), el profesor judío Mario Sabán (por quién, dicho sea de paso, tengo un grandísimo respeto y alta consideración).
Lo que espero que se aclare en las siguientes postales es lo siguiente: si Pablo dice en Romanos que la ley es santa (Rom 7:12) y que "de ningún modo" priva a la ley de su valor (Rom 3:31), ¿cómo casa con lo que dice en Gálatas? ¿Hubo una evolución o las diferencias se explican porque se dirige a un auditorio distinto (gentil en un caso y mixto en el otro)?
Pero la mayor parte de las iglesias cristianas actuales - y desde luego la católica- combinan judeocristianismo y paulinismo.
No rechazan la ley de los diez mandamientos, la que se resume en "amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo"
Pero tienen muy claro que no se hizo el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre (el espíritu del evangelio de Jesús -no hay otro Jesús, ni otro evangelio -aunque imaginación especulativa haya de sobra)
Pablo se puede seguir interpretando, admitiendo y adaptando. No somos de Pablo ni de Pedro ni de Apolo, sino de Jesucristo, en una Iglesia que se considera tan de Pedro como de Pablo, y que incluye la epístola de Santiago.
Le voy a recomendar a un "no teista", como le gusta llamarse a sí mismo Erich Fromm. Lea Ud. por favor las páginas 48 a 60 de su libro "Y sereis como dioses" dedicadas a explicar el tema de los Noaitas.
Supongo que no le acusará de partidismo. Ni es teólogo ni es católico.
Seguro que D. Antonio, en este fantástico blog, nos aclarará el mito subyacente a esta religión, que es igual, en este aspecto mítico, a todas las demás.
A la postre, los pseudorelatos neotestamentarios del "concilio", no indican más que una lucha por el poder.
A ver si lo consigue; porque en lo que hoy dice, más bien parece que se "lo inventa todo".
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Antonio Piñero
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