Oposición cerrada a las concepciones de Pablo. Teología básica del judeocristianismo (II) 109-N
27.06.09 @ 05:29:27. Archivado en Jesús histórico
Hoy escribe Antonio Piñero
Seguimos con la idea central del núcleo del argumento sobre los “recuerdos” acerca de Jesús (VI): continuamos con los rasgos básicos del judeocristianismo.
Otra conclusión de las bases expuestas en la postal anterior tomadas de los Hechos de los apóstoles es pensar que la participación de los judeocristianos en el culto del Templo era porque aceptaban la eficacia de la idea tradicional del valor de los sacrificios de animales: eran la vía prescrita por Dios para la expiación de los pecados.
Con otras palabras: creían que el código deuteronómico prescribía tales sacrificios y que debían realizarlos los sacerdotes. Esto supone que, al principio al menos, no se habían formado los judeocristianos ninguna teología de la cruz como la de Pablo, según la cual el único sacrificio expiatorio es precisamente la muerte de Jesús en la cruz, la cual hacía absolutamente inútiles los sacrificios del Templo.
Es claro también que Pablo tenía conciencia de que estaba innovando en el terreno de la teología (en mi opinión y en la de muchos siguiendo las pautas de la teología de los “helenistas”) gracias a revelaciones especiales y directas de la divinidad sobre cómo había que entender a Jesús y al plan divino sobre él, pero que no las tenía todas consigo respecto a su “evangelio”: sabía que los de Jerusalén no lo comprendían.
Ciertamente, al principio no “consultó a carne y sangre” (Gál 1,16), pero cuando se extendió la fama y el núcleo de las ideas que él predicaba, sintió necesidad de ir a Jerusalén y pedir el refrendo a las “columnas” (Gál 2,9) de la Iglesia. La primera vez que “subió” a Jerusalén fue a los tres años y consultó (en griego historésai) con Pedro y Santiago, el hermano del Señor, (Gál 1,18-19).
La segunda fue cuando subió a la capital por voluntad propia a consecuencia de una revelación divina (Gál 2,2) para lo que se conoce como el “Concilio de Jerusalén”. Obsérvese a partir sobre todo del relato de los Hechos de los apóstoles, que Pablo se presenta como ante una comunidad originaria a la que debe rendir cuentas. La sesión está presidida por Santiago, asistido por los ancianos. Santiago oye a Pablo y éste tiene que defenderse. La escena pinta claramente a un superior –que aprueba o desaprueba, Santiago-, y a uno inferior, Pablo, cuyas ideas son contestadas. Tiene que argumentar a favor de ellas, recibe una aprobación a medias y la superioridad que preside el Concilio le da instrucciones sobre lo que deben observar los gentiles.
De hecho, a tenor de los adversarios del Apóstol en sus cartas, algunos muy enconados como en Gálatas, el pacto conseguido en el Concilio de Jerusalén parece que no fue observado nunca. Las dos partes en conflicto teológico, Pablo y los de Jerusalén, nunca hicieron las paces.
Pablo llegó a pensar que había dos “evangelios”, uno el destinado a los circuncidados –judíos- y otro, el dirigido a los no circuncisos. Esta distinción parece establecer claramente una diferencia profunda entre los dos: no se trata sólo de diferentes destinatarios y de matices. Si Pablo creía que Dios le había escogido a él de manera especial, como a un profeta del pasado (véase Gál 1,15: “Me apartó desde el seno materno y me llamó por su gracia…”) era porque había instituido algo verdaderamente especial para los paganos, diferente a las de los judíos.
Pues bien, nadie puede pensar que Pablo predicaba un “evangelio” diferente porque le daba la gana, sino porque creía que esa era la interpretación verdadera de las palabras y hechos de Jesús que le habían sido comunicados a él en la comunidad de Antioquía que lo acogió después de sus llamada/conversión. Se supone que –aunque Pablo apenas lo refleja en sus cartas- el Apóstol hablaba de Jesús y citaba sus palabras y hechos… Ahora bien, las transmitía a sus comunidades según su interpretación.
Y de aquí se deduce la consecuencia de que al menos Pablo y los suyos transmitían los recuerdos sobre Jesús interpretándolos. No simples recuerdos, sino recuerdos más interpretación, porque la teología a ellos unida, la paulina, era muy diferente a la de los judeocristianos. Éstos, como dijimos, los del grupo formado en la capital Jerusalén, tenían recuerdos vivos y frescos de quienes habían convivido con Jesús. Y tales recuerdos conducían a “un evangelio diferente”.
Y lo último por hoy: aunque Pedro -defenestrado hacia el 43/44 d.C. del poder sobre el grupo de Jerusalén, la “iglesia madre”, por Santiago, el hermano del Señor-, hubiera abandonado la capital, ni él ni su grupo se dedicaron al parecer a predicar a los gentiles. Eso era cosa de Pablo. En todo caso parece que Pedro, según la tradición dirigió sus pasos hacia los judíos de Alejandría y luego hacia las comunidades igualmente judías de Roma. Al parecer existió otra diferencia grande entre la teología de los dos grupos principales en los que estaba dividida la cristiandad de esos momentos: es muy probable que los de la “Iglesia madre” no tuvieran el menor deseo de evangelizar a los paganos. La escena del capítulo 10 de los Hechos de los apóstoles (el episodio de Cornelio) no parece ser histórica, al menos en la opinión de la inmensa mayoría de los comentaristas.
Se trata más bien de una escena ideal, típica de Lucas, en la que la idea teológica de la unidad de la Iglesia por encima de todo hace presentar a Lucas a un Pedro que "inventa" -gracias a una visión divina especial para ello- la misión a los paganos, mientras Pablo hasta el momento se comporta y predica como si fuera Pedro. Como esta imagen no es concorde con el testimonio del mismo Pablo, a saber que fue a él y a ningún otro a quien Jesús mismo encomendó la evangelización de los gentiles, no parece ser histórica.
Los judeocristianos admitieron ciertamente en su seno a algunos paganos convertidos a la fe en Jesús, pero promulgaron para ellos nuevas leyes –las leyes de Noé: Génesis 9,4, que permitían una salvación de segundo rango-. Seguían creyendo firmemente que Israel había sido elegido por Dios entre todas las naciones.
Seguiremos. Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com
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En el otro blog, “Cristianismo e Historia”, el tema de hoy es
“Figuras mesiánicas a medias entre el cielo y la tierra”
Manera de llegar a esta comunicación:
Pinchando en la página presente, arriba a la izquierda, donde hay un par de contactos o “links”. Uno de ellos es “Cristianismo e Historia”
Saludos de nuevo.
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Magíster de "Ciencias de las Religiones" de la Universidad PABLO DE OLAVIDE , Sevilla
Véase postal de 26-06-2009
Enlace de Internet para obtener información:
http://www.upo.es/historia_antigua/master_religiones/index.jsp
Comentarios:
Repudiar le parece mal, pero no es adulterio, el adulterio es casarse con otra, estando casado ya con la que ha repudiado.
Y por supuesto que yo defiendo los derechos humanos de todos los seres humanos, y por tanto de todas las mujeres: libertad, igualdad de oportunidades, solidaridad, justicia.
Si se respetaran no habría esas diferencias entre pobres y ricos, ni habría prostitutas, ni mujeres que se venden a un harèn para sobrevivir.
Lo aclaré bien al contestarte. Por mucho que repitas lo de siempre, aguafiestas, no deja de ser mentira.
Yo no he dicho nada de otros infractores de los derechos humanos, porque no estaba hablando de ellos.
Digo y repito que los musulmanes como tales niegan los derechos humanos a muchos colectivos, sobre todo a las mujeres.
Los machistas pensáis en el pelotazo de no sé quién. Las mujeres sólo queremos trabajar y casarnos con quien amemos y no depender de machistas como tú.
Y de los otros temas, cuando toque, ya hablaré, desde el respeto a los derechos de todos los seres humanos sin discriminaciones.
Y para no contestarme más me has vuelto a contestar demasiado pronto sota de bastos
No mientas, que no es eso lo que yo he dicho.
Los impuestos aparte eran por ser cristianos. Se discriminaba a los cristianos para que apostatasen.
La actitud frente a la invasión musulmana fue la misma que anteriormente se tuvo frente a los visigodos y toda la pesca.
Y las guerras más o menos cruentas que hubo posteriormente se debieron a la agresividad de los siguientes invasores musulmanes en siglos posteriores.
Pero yo no miro permanentemente al pasado, sino al presente, y es ahora cuando los musulmanes actuales desprecian los derechos humanos, y por supuesto más cuando el humano es una mujer.
No nos vendes la moto.
La expulsión de los moriscos no me parece bien, pero alguna relación podría tener con su apoyo a los sarracenos. Mucho más injusta me parece la expulsión de los judíos. A los sefarditas sí les pediría perdón.
Yo me siento mozárabe, no morisca.
En todo caso, el pasado, pasado está, pero el futuro lo quiero democrático.
Y no me vendes la moto. Que yo vea un islam que le hace la hermenéutica al corán, que no convierte la shariah en ley para todos, que respeta los derechos humanos, especialmente los de las mujeres...entonces podría cambiar de opinión, mientras no.
Sé perfectamente lo que es el Islam. He leído el Corán y sé lo que dice. Me mantengo informada sobre lo que ocurre en Irán, en Arabia Saudí o en cualquier otro lugar del mundo. Firmo con amnistía internacional para evitar lapidaciones de adúlteras y condenas a muerte de homosexuales. Me entero de las condenas al musulmán que deje de serlo etc.
A pesar de todo y del fundamentalismo inherente a la concepción que tienen del Corán y la sharia no pierdo la esperanza de que sea compatible con la democracia y los derechos humanos y especialmente los de las mujeres.
En cuanto al paseo de los musulmanes por la península, un poquito antes de eso se habían paseado suevos, vándalos, alanos y sobre todo visigodos. Para el pueblo llano eso de la invasión era rutinario.
Y durante esos 8 siglos existieron muchos diferentes reinos, cristianos o moros, que se aliaban de diferentes formas, y las invasiones de almohades y almorávides bastantes más fundamentalistas ...
El islam tiene bastante menos que ver con el cristianismo de los comienzos que el judaísmo.
Los españoles no eran arrianos. Lo serían los cuatro nobles visigodos que no se hubieran convertido aún al catolicismo. Los habitantes de la península eran católicos. No consiguieron hacerlos arrianos los reyes godos, de modo que al final fue Recaredo el que se hizo católico.
Si la conquista fue una pasada sería porque no tenían ganas de guerra, y al fin y al cabo los musulmanes les dejaban más o menos en paz -impuestos aparte.
A lo largo de esos 8 siglos hubo más invasiones desde el norte de Africa.
En cuanto a España, la población no era arriana, eran arrianos los nobles visigodos, que no se hubieran convertido con Recaredo. Y si fue un paseo la conquista fue por la traición del conde Don Julián al rey Don Rodrigo”. Por la traición del Gobernador de Ceuta no se explica que las poblaciones de la Península les abriesen las puertas y conquistasen España en un año. Al revés duró 800.
El Islam nació bastantes siglos después y es invento de Mahoma.
En cuanto a España, la población no era arriana, eran arrianos los nobles visigodos, que no se hubieran convertido con Recaredo. Y si fue un paseo la conquista fue por la traición del conde Don Julián al rey Don Rodrigo, pero los mozárabes siguieron existiendo en territorio musulmán pese a todos los inconvenientes que acarreaba no convertirse al Islam.
Y todo esto no tiene nada que ver con el siglo I.
Lo que inventan algunos por defender la poligamia....
Está claro que los "lefebvristas", los falsos hermanos, no son ni los dirigentes de Jerusalén, ni la mayoría.
Me pregunto por qué el profesor Piñero mutila la mitad de los datos para que cuadren en su teoría.
La actitud de Jesús respecto al templo era crítica. Por mucho que los involucionistas lo tergiversen. Su religión era profundamente ética y humana. Y por supuesto que la salvación viene de los judíos, eso lo siguen diciendo todos los cristianos. Pero se universaliza con Jesucristo.
La “Nueva Alianza” emana desde estos lugares, y es en un Augusteum en Roma donde se celebra el primer nacimiento del “Cristo”.
Ver: Ora ha una data il primo Natale cristiano
http://www.ilgiornale.it/a.pic1?ID=229510
Desde tiempos de Claudio los judíos están siendo obligados a convertirse, sino serán expulsados. (Ver Suetonio)
La tolerancia con el diezmo se ha terminado y este será abolido. No se permitirán más envíos a Jerusalén.
El culto en el templo y los sacrificios judíos han llegando a su fin: “Al Cesar lo que es del Cesar...”
La alternativa que se les presenta a los judíos de las ciudades consignadas en las cartas de “Paulus”, es la que se presenta en los “evangelios” y llamada como “Nueva Alianza”. (Todos los términos son estrictamente de derecho romano). Los judíos se tienen que convertir en gentiles, sino serán expulsados.
Si se quiere reconocer la “doctrina” de Saulo-Paulus y descrita en los 4 evangelios descubran lo que se trata en ese mismo ...
Es una creencia.
Todo pretendido conocimiento alejado de la ciencia no es tal conocimiento es ignorancia. Dar como hecho algo de lo que no puede predicarse su falsedad representa el contrasentido máximo del conocimiento. Dar como hechos todo aquello que es imposible probar es, ni más ni menos, ignorancia.
La creencia es ignorante cuando se basa en fundamentos que no son hechos. Por ejemplo, afirmar que la tierra es plana, o tiene límites o existen poderes transnaturales, etc.
Enfrentarse a los hechos no es fácil ni cómodo, pero es necesario. Afirmar, por ejemplo, que no existe prueba o evidencia física de lo que se llama alma, implica solo una cosa: no existe. Manifestar que resuciatremos en cuerpo y alma es , simple y llanamente, mentira.
Afirmar que Pablo de Tarso sigue al Jesús evangé...
Hago mío el dicho de Antonio Machado citado por Josemari.
Dice Hans Küng, verdadera autoridad en esta materia: En el Concilio de Jerusalén se aceptó la propuesta de Pablo de que "los gentiles pueden tener acceso al Dios universal de Israel sin necesidad de circuncidarse previamente y sin tener que obligarse previamente a los para ellos extraños preceptos judios sobre la pureza, alimentos y sábado de la halaká, las obras d la ley".
Como decía Antonio Machado: la verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés.
Buen artículo, buenísimo, como siempre.
Sin embargo, me estoy empezando a preguntar si abordará usted, con igual claridad y radicalidad científica que ahora, la inexistencia de prueba que permitan afirmar que Pablo de Tarso creía en el Jesús evangélico (o sea, real). En otras palabras: que resulta irrefutable científicamente la existencia real del Hijo de Dios, o Dios mismo aunque en otra emanación, o como sea definido por el cánon cristiano. Certeza científica equivalente a la existencia de Julio César.
Ya conozco su obra, D. Antonio, pero no vendría mal dar pie a su debate en este fascinante blog.
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Antonio Piñero
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