El blog de Antonio Piñero

“Leyendo los Evangelios” (II) (73-02)

05.03.09 | 06:30. Archivado en Jesús histórico
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Hoy escribe Antonio Piñero

Seguimos hoy comentando puntos de vista de P. Sacchi en Gesù e la sua gente.

Opina Sacchi, creo que con razón, que según el material recogido por los evangelistas se “obtiene la impresión de un crescendo desde las primeras palabras de Jesús a la última, que no puede depender exclusivamente de la colocación de ellas querida por cada evangelista” (p. 90).

Es decir, ese "crescendo" es un hecho objetivo de la vida de Jesús, no una impresión porducida por los Evanglistas. Explica Sacchi que las primeras palabras del Maestro reflejan una moral que afecta a todos, que es universal, cuyos principios son el radicalismo y el perdón de las ofensas.

Luego pasa Jesús -segundo momento- al discurso del amor al prójimo que va en paralelo con el amor de Dios. El último estadio serían los dichos referidos al mesías como hijo predilecto del Padre y el plan de Dios sobre la historia y el más allá.

El que los evangelistas hayan puesto estos dichos de Jesús al final del Evangelio significa que no se trata de una elección meramente teórica por su parte, sino que están en ese lugar porque creían que estos discursos representaban para Jesús mismo el culmen de su misión, que se explica al final de su vida pública, o que él vio claro sobre todo al final de su vida. El conocimiento de esta conciencia más profunda de Jesús podía derivarse de los hechos mismos o bien del recuerdo de ellos por parte de la tradición (p. 91).

Los primeros sucesos de la vida de Jesús, tal como son narrados en el Evangelio de Marcos, “fueron claramente seleccionados -según Sacchi- en función de un tema: Jesús se presenta a sí mismo”.

Mateo y Lucas en cambio dicen al lector cómo era en verdad la naturaleza de Jesús por medio del relato de su concepción milagrosa. Por tanto para estos dos últimos autores, los acontecimientos que el evangelista Marcos pone al principio no significan tanto, no tienen el mismo peso. Sin duda, los tres primeros evangelistas conocen los episodios que se refieren al tema general Juan Bautista-Jesús pero al situarlos de modo distinto en su narración, les otorgan una significación diferente.

Creo que Sacchi tiene razón, y que lo que sostiene en el fondo es que los evangelistas Mateo y Lucas consideran de importancia secundaria el enmarque ideológico de Jesús -que inicia su vida pública- dentro de las doctrinas del Bautista. Esto se ve claro en Lucas: es impresionante cómo difumina la figura de Juan Bautista hasta hacerla desaparecer del hehco del bautismo.

Pero por otro lado, me parece también impresionante la fidelidad de Mateo a la tradición en este aspecto. A pesar del diálogo añadido en el que el Bautista se declara inferior a Jesús, es en este evangelista Mateo en el que percibimos con más claridad la continuidad de pensamiento entre Juan y Jesús, al menos al principio del ministerio público de éste: pone en boca de Jesús las mismas palabras que antes había atribuido al Bautista (compárese, por ejemplo, Mt 3,1 con Mt 4,17 y Mt 10,7).

Marcos, por su lado, escoge los episodios iniciales de su evangelio entre los que le parecen más adaptados a la autopresentación de Jesús. Escribe Sacchi:

“En este caso la interpretación del autor parece evidente: el lector tiene derecho a entender lo antes posible quién es el protagonista” (p. 91).

Y como dijimos en la postal anterior, los tres evangelistas están de acuerdo en comprender e interpretar la vida de Jesús sobre el fondo de su creencia en su resurrección tras una muerte ignominiosa.

Ahora bien, esta creencia en un Jesús de algún modo relacionado con el ámbito de lo divino (haber resucitado lo colocaba en ese ámbito, lo "divinizaa" ya relativamente) era muy oscura en el judaísmo de los tiempos en los que aquél, el Maestro, vivía.

Según Sacchi, los discípulos inmediatos del Nazareno se unieron sólo a un maestro extraordinario. Nada sabían en principio de su resurrección. Aceptaron simplemente vivir una experiencia con el Maestro de anuncio del reino de Dios, sobre la que luego reflexionarían m´s en profundidad. ¿Veían en Jesús al mesías desde un principio? Poco probable parece esta suposición, según Sacchi.

Un reflejo de esta situación oscura se refleja indirectamente, según nuestro autor, en el episodio del ciego sanado por Jesús en Jn 9,6.17. Cuando se le pregunta sobre qué piensa de Jesús, sólo puede decir que opinaba que era un profeta, es decir, un hombre enviado por Dios. Pero no sabía más. Nada dijo de su mesianismo.

Todo esto me parece correcto, y supone un intento loable de trazar en Jesús -y en los discípulos- una evolución en lo que respecta al mesianismo. Ni Jesús ni los discípulos tenían tan claras las cosas en un principio y los acontemicmientos mismos les van llevando a precisar su pensamiento.

Por úlitmo, insisto de nuevo en que me llama la atención de este libro el modo como el autor mezcla los puntos de vista críticos con los más inverosímiles desde el punto de vista histórico-crítico. Termino con la siguiente cita:

Leer un evangelio debería servirnos para encontrar a Jesús a través de los episodios de su vida, desde el Jesús que va al Jordán -un hombre entre tantos otros hombres-, que después predica una moral, un hombre seguido por otros con admiración, que se transfigura ante algunos discípulos, que enseña que para los ricos entrar en el reino de los cielos es tan difícil como para un camello pasar a través del ojo de una aguja, pero que después completa el discurso con la frase “Lo que es imposible al hombre es posible para Dios” (Mc 10,27 y par.) hasta hablar de su sangre como sangre del Pacto. A esa predicación que se va elevando y se hace más vasta y profunda corresponde al final la afirmación, ratificada con la aceptación de su muerte, de ser él el lazo de unión, de sangre y de vida, entre Dios y los hombres”.

Por una parte, insiste en el Jesús meramente hombre..., mas por otra habla con tranquilidad de que este hombre se "transfigur ante los discípulos", y que tiene una conciencia tan elevada de sí mismo que llega a pensar que su sangre es "sangre del Pacto".

Todo lo que se dice en el párrafo transcrito puede entenderse en una línea de lo más ortodoxo. Otro lector, sin embargo, podría entenderlo en otra clave, menos sobrenaturalista en la que el Jesús del "Pacto" no deja de ser un mero hombre. ¿Deja Sacchi este punto en la obscuridad porque ni el mismo puede desentrañar el misterio de lo que pensaba jesús realmente?

Seguiremos. Saludos cordiales de Antonio Piñero.

www.antoniopinero.com

……………………….

Repito mi nota informativa del otro día:

En el otro blog que escribo, titulado “Cristianismo e Historia” estoy haciendo ahora una breve explicación, pasaje por pasaje de las cartas auténticas de Pablo. Los temas de uno y otro blog no se solapan. No sé si a alguno de los lectores de este blog, le interesará echar una ojeada.

Manera de entrar en “Cristianismo e historia”:

· Pinchando en el enlace que arriba a la izquierda, como “link”, tiene esta misma página, la del blog presente.

· O bien escribiendo: http://www.tendencias21.net/crist/

4 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Pedro 05.03.09 | 22:57

    Antonio:
    Es verdad que en Marcos 14, 24, dice esta es mi sangre del pacto:diathekes.
    Pero el pacto sólo viene después de una guerra en que se derrama mucha sangre. Hay mástires populares que derramaron su sangre. Les matan los optimates a causa de sus ideles de abolición de la esclavitud, derechos de ciudadanía, lex agraria, etc... Estos mártires eran cada uno y todos ellos el Cristo, el Soter. Se celebraban en los vici de Roma, funus, donde sobre un ara se colocaba el liba (la oblea) y una copa de vino. El flamen y la flamínica hacían la oratio funebris. Y luego invitaban a libar con el mártir, porque había dado su vida, su cuerpo y su sangre por el pueblo. Esto se hacía realmente en Roma y en todas las colonias romanas. Luego se reescribe todo como si hubiéra ocurrido en Jerusalén en la última cena, pero ni las palabras ni el rito son judíos, sino romanos, y cuando se hace la transposición en Lucas aparecen dos copas que se desplazan mutuamente. En el siglo XXI no podemos...

  • Comentario por Salvador 05.03.09 | 22:21

    Al profesor Piñero: No recuerdo dónde he leído que la famosa cita del camello que no puede pasar por el ojo de una aguja, texto que aparece en la cita de arriba, es un error de lectura. Que en realidad el término griego empleado no sería el correspondiente a la traducción de camello sino otro que significaría maroma, cuerda gruesa. ¿Puede comentar este asunto?

  • Comentario por Tomoteo 05.03.09 | 19:39

    Dice el Blogeer Antobio: " Ahora bien, esta creencia en un Jesús de algún modo relacionado con el ámbito de lo divino (haber resucitado lo colocaba en ese ámbito, lo "diviniza" ya relativamente) era muy oscura en el judaísmo de los tiempos en los que aquél, el Maestro, vivía".
    Yo no conozco ningún maestro o fundador de religión alguna de este mundo, que haya resucitado.
    Jesús resucitó de entre los muertos al tercer día, como había predicho anteriormente.
    El sepulcro estaba vacío y fue visto por muchos.
    Es un hecho cierto, con posteriores y numerosos y diferentes testigos presenciales.
    Este suceso no corresponde a una divinidad relativa, sino a una Divinidad absoluta y total.
    La RESURRECIÓN es algo portentoso y milagroso, propio solo de un Dios.
    Saludos.


  • Comentario por Víctor 05.03.09 | 13:09

    Al profesor Piñero y los lectores de su blog: recomiendo la lectura de la última novela de Eduardo Mendoza: "El asombroso viaje de Pomponio Flato", editada por Seix Barral. Sátira, burla, ternura, picaresca y humor: una mirada no tan seria al huesudo tema de Jesús. Para los especialistas en el mismo: un sano ejercicio. Saludos.

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