El blog de Antonio Piñero

Los doce apóstoles en los evangelios

02.03.09 | 06:12. Archivado en Hechos Apócrifos de los Apóstoles
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Hoy escribe Gonzalo del Cerro

Al lado del protagonista indiscutible de los hechos cristianos, Jesús de Nazaret, aparecen sus apóstoles. Los evangelios ofrecen numerosos y detallados elementos sobre su personalidad y su vocación al apostolado. Insisten concretamente en su número. Eran los doce, cifra que coincide con las de las doce tribus de Israel y representa uno de los números consagrados por la naturaleza y por el uso. La realidad es que en la historia de Israel tuvo el número doce una gran trascendencia. Quizá los doce meses del año estén en la base del influjo de su número en la historia de las instituciones y en las enumeraciones bíblicas.

Desde los primeros libros de la Biblia, el número doce sirve para determinar ciertos elementos rituales. Yahvé ordena a Moisés según Levítico (24,5ss): “Tomarás flor de harina y cocerás doce panes de dos décimas cada uno”. Eran los panes de la proposición, que debían ser colocados ante Yahvé y comidos por Aarón y sus hijos en un lugar santo. Doce han de ser igualmente los dones que deberán ofrecerse a Dios para la dedicación del altar: “Doce platos de plata, doce jarros de plata, doce tazas de oro” (Núm 7,84). Y “el total de los animales para el holocausto: doce novillos, doce carneros y doce corderos primales con sus ofrendas, y doce machos cabríos para el sacrificio expiatorio” (Núm 7,87).

El número de los profetas menores es precisamente doce. Los cuatro mayores, Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel forman un número relacionado matemáticamente como submúltiplo del doce. Otros múltiplos de doce son las veinticuatro clases sacerdotales (1 Crón 24), las cuarenta y ocho ciudades levíticas (Núm 35,7), los setenta y dos ancianos elegidos por Moisés según la orden de Yahvé (Núm 11,24-26). También eran setenta y dos los discípulos que envió Jesús a las ciudades y lugares a donde tenía que ir él según la información del evangelio de Lucas (10,1).

El último de los libros de la Biblia, el Apocalipsis de san Juan, cuenta de la señal grande que apareció en el cielo: “una mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies y sobre su cabeza una corona de doce estrellas”. Huida al desierto, fue alimentada durante mil doscientos sesenta días (Ap 12,1.6). Las cifras ofrecidas en el relato giran alrededor del número doce.

La Jerusalén celestial, “la que bajaba del cielo de parte de Dios” era una ciudad que “tenía un muro grande y alto; tenía doce puertas, sobre las puertas, doce ángeles y unos nombres escritos que son los de las doce tribus de Israel… El muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero” (Ap 21, 2.12.14). El que hablaba con Juan “tenía como medida una caña de oro para medir la ciudad, sus puertas y su muro”. La ciudad medía doce mil estadios, sus cimientos eran de doce piedras preciosas, el muro alcanzaba la longitud de ciento cuarenta y cuatro codos. “Las doce puertas eran doce perlas” (Ap 21,16-21).

El número doce quedó afirmado en nuestra cultura con el nombramiento de los apóstoles de Jesús, encargados, según los textos de los evangelios, de continuar la obra de su Maestro. La traición de Judas dejó incompleto el número de doce, por lo que los once restantes se preocuparon de completar el número con la elección de Matías. Pedro llevó la voz cantante en la elección. Sus palabras parecían señalar dos condiciones precisas para la calidad de apóstol: que hubiera vivido en la compañía del Señor Jesús y que hubiera sido testigo de su resurrección (Hch 1,21-22). La compañía de Jesús suponía una convivencia, en la que se había dado la relación entre maestro y discípulo. El texto de los Hechos de Lucas habla del tiempo que va desde la misión de Juan Bautista hasta la ascensión de Jesús a los cielos. Un tiempo suficiente para conocer a la persona y su doctrina.

Los textos hablan frecuentemente de “los discípulos”. Así hace Mateo en el umbral de su relato de la elección. Llamó Jesús a los doce discípulos a quienes dio poderes para curar toda clase de enfermedades y dolencias. Pero inmediatamente se refiere a ellos como a los doce apóstoles (Mt 10,1-2). Los relatos evangélicos hablan a veces de “los apóstoles” sin otros calificativos (Lc 22,14). Pero la apelación más corriente es la de discípulos. Como en la introducción al discurso de las bienaventuranzas, cuando Jesús distingue entre las turbas y sus discípulos (Mt 5,1), lo mismo que hace Lucas en el lugar paralelo (Lc 6,19-20). Allí está la turba, pero Jesús parece referirse intencionadamente a sus discípulos (tous mathetás autoû).

Uno de los finales estructurales de los discursos contenidos en el evangelio de Mateo especifica que Jesús “había acabado de instruir a sus doce discípulos” (Mt 11,1). A ellos se refieren los fariseos cuando les echan en cara que, al pasar por unos sembrados en día de sábado, arrancaban espigas y se las comían (Mt 12,1-2). Es la forma ordinaria de referirse a ellos en los evangelios de Mateo y de Juan, y la preferente en los de Marcos y Lucas. Pero la denominación de discípulos acabó evolucionando hacia la de apóstoles. Lucas da testimonio de que Jesús llamó a sus discípulos y eligió a doce a quienes dio el nombre de apóstoles (Lc 6,13). El nombre de discípulos es más amplio que el de apóstoles. En la elección de los diáconos, los Doce convocan a la muchedumbre de los discípulos para designar a los más recomendables (Hch 6,2-3).

Saldos cordiales. Gonzalo del Cerro

8 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por blas de lezo 27.05.09 | 00:28

    bien

  • Comentario por artemisa 16.03.09 | 02:10

    deseo saber de que tribu eran los doce discipulos gracias

  • Comentario por María 03.03.09 | 14:49

    En comentario que voy a hacer es tangencial al tema y quizás más entroncado con la filosofía, pero no sé a quién preguntar.

    Se trata de una pequeña cuestión que nos surgió en una sobremesa leyendo uno de los capítulos del El libro de los 12 sabios. Que el autor eligiera 12 es comprensible por todas las argumentaciones que se muestran en el post y en los comentarios, cósmico, religioso, físico…

    Pero el capítulo V, van haciendo sus exposiciones todos los sabios…
    “...El onceno sabio dijo: «Esfuerzo y fortaleza son cámara de caballería y ensalzamiento de señoría, temor a los cayentes, fama honrosa, mundano ensalzamiento.» Y por ende en los magníficos son gracias incomparables y muy cumplideras, como hallamos que todavía el esfuerzo y fortaleza fueron vencedores y no vencidos, mas cumple que sean templados con seso. ..”

    Por qué calla en este caso, el doceno?. ¿Tiene alguna significación política, religiosa, o filosófica,...

  • Comentario por Salvador 02.03.09 | 22:57

    Al leer a luis Peralta y su explicación sobre el sistema en base 60 de los sumerios, he recordado haber leído otra explicación (también practica y no incompatible con la dada por Luis) de esa elección. Con el pulgar de una mano podemos señalar (y por tanto, llevar la cuenta) las articulaciones del resto de los dedos de esa misma mano. Esas articulaciones son tres, multiplicadas por los cuatro dedos obtenemos el 12. Los cinco dedos de la otra mano multiplicados por doce nos dan 60.

  • Comentario por Luis Peralta 02.03.09 | 15:51

    ...Probablemente por eso fueron 12 los discípulos elegidos por Jesús de Nazaret, y probablemente por eso son 12 las estaciones del Vía Crucis.

    Doce eran los años que debía tener un infante para poder presentarse por primera vez con sus padres a la Pascua judía (esa era la edad que tenía Jesús cuando se presentó en el Templo).

    Y fueron 12 los patriarcas.

    Saludos.

  • Comentario por Luis Peralta 02.03.09 | 15:50

    ....y el 12 es también un número que se puede partir muchas veces sin dejar fracciones.

    Los sumerios fueron los primeros en definir las 12 constelaciones del zodiaco, que por cierto transitaban en 12 periodos que sumados conformaban un año solar. De ahí que el año fuera dividido en 12 meses y en cuatro estaciones de tres meses cada una.

    De hecho, los sumerios fueron los inventores de las matemáticas, de la astrología, del zodiaco y del reloj (todo lo cual tenía una gran importancia para aconsejar a los reyes y gobernantes).

    No es de extrañar entonces que el número 12 haya tenido un gran significado para el pueblo hebreo, más aún porque 12 fueron los hijos de Israel y 12 las tribus que conformaron el “pueblo de Dios”. Lo cual empataba de manera perfecta con los 12 meses del año. Por eso durante el reinado de Salomón había 12 gobernadores, uno por cada tribu, que proveían durante un mes al rey y a su casa.

    Probablemente por eso fueron 1...

  • Comentario por Luis peralta 02.03.09 | 15:49

    La civilización sumeria (Mesopotamia), la primera de la humanidad, y donde nacieron los padres del pueblo hebreo (Sara y Abraham, eran originarios de la ciudad de Ur), utilizaba un sistema de contar que tenía como base el número 60.

    Adoptaron ese sistema porque 60 es un valor que puede ser dividido en muchas porciones sin dejar fracciones.

    De este sistema nació el concepto de 360 grados para una circunferencia (60 x 60); el concepto de 60 minutos para un grado de circunferencia; y de 60 segundos para un minuto de circunferencia. Que luego se adoptaría para los 60 minutos de una hora y para los 60 segundos de un minuto.

    Los sumerios fueron los que dividieron el día (media circunferencia) en “12 pasos” solares, que luego se convertirían en las 12 horas del día y las 12 horas de la noche.

    El número 12 forma parte de una de las divisiones del número base 60 (es la quinta parte de 60) y el 12 es también un número que se puede partir muchas...

  • Comentario por Carlos Sánchez-Montaña 02.03.09 | 11:42

    Los mosaicos en los pavimentos de las sinagogas de Beth Alpha y de Hammat Tiberias, con la representación de la rueda anual, con los doce radios de los signos zodiacales, y las cuatro estaciones en sus esquinas, son imágenes poderosas de la relación entre la religión judía y la liturgia del Jano romano.

    La literatura sobre los apóstoles, su número y sus características hagiográficas, son elementos heredados de la enorme influencia de los cultos judío y romano y sus características comunes. Y sobre todo de la liturgia de Jano. El que se representa como alfa y omega.

    El culto a Jano y a Yahve tenían muchas similitudes en el siglo I, y ambos de la mano escriben los evangelios.

    Sinagoga de Beth Alpha
    http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Beit_Alpha.jpg

    Sinagoga de Hammat Tiberias
    http://www.biblewalks.com/Photos20/HammatTiberias17s.jpg

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