El blog de Antonio Piñero

“La lavadora de los pecados” (y II) (79-08-M)

26.02.09 | 06:41. Archivado en Jesús histórico
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Hoy escribe Antonio Piñero

Continúo con la precisión de mi pensamiento acerca del sentido del bautismo, tanto en Juan Bautista como en Jesús.

En mi opinión, la “vuelta” o conversión que Juan Bautista predicaba no era propiamente hacia un “nuevo modo de pensar” o un “cambio de mente”, sino “volverse a la Ley de Moisés”. Por tanto, en la mentalidad del Israel del siglo I sólo debe entenderse como una decisión interna de retornar a cumplir la ley de Moisés, que era la voluntad divina. Es decir, el cambio de mente era decidirse a cumplir de nuevo con el espíritu y las normas de la Ley, en gentes -supondría Juan Bautista- que o bien habían abandonado ese "camino", o bien lo recorrían tibiamente.

Intento decir también que el espíritu del sistema sacrificial judío impregnaba toda la vida de una cierta necesidad de confirmar con un signo externo, el sacrificio en el Templo, la ablución con agua viva, en el caso de una impureza ritual, lo que en el fondo había sido ya eliminado por medio del arrepentimiento interior. La originalidad de Juan Bautista fue afirmar que un bautismo impartido por él -un profeta, el heraldo del arrepentimiento para evitar la ira divina venidera, el proclamador de algún modo de la inminente visita divina, que era, con otras palabras, el futuro reino de Dios- era el signo externo de que Dios confirmaba el perdón previo de los pecados, ya obtenido por el arrepentimiento interior.

Esta mentalidad de “necesidad de un signo externo” es la que subyace en mi opinión al pasaje de Hch 2,38

“Pedro les contestó: «Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu
Santo”,

Donde, por cierto, Lucas pone en boca de Pedro la afirmación criticada como “escolástica” por alguno de los lectores “bautismo para remisión de vuestros pecados”. Es más, el bautismo, según la mentalidad del autor del texto, actúa como “sacramento”: una vez ejecutado y presupuestos todos los condicionantes internos, etc., sobreviene automáticamente el Espíritu Santo sobre el creyente en Jesús.

Vistas las cosas así, opino que no deben aplicarse a Juan Bautista, con el intento de aclarar su mentalidad, pasajes que pertenecen a la especulación teológica cristiana muy posterior. Así Jn 3,1-6:

Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, magistrado judío. 2 Fue éste donde Jesús de noche y le dijo: «Rabbí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede realizar las señales que tú realizas si Dios no está con él.» 3 Jesús le respondió: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de lo alto no puede ver el Reino de Dios.» 4 Dícele Nicodemo: «¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Puede acaso entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?» 5 Respondió Jesús: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. 6 Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu.

En primer lugar el que habla aquí no es Juan Bautista, sino Jesús. Por tanto en todo caso habría que hablar de “pensamiento de Jesús”, no de Juan Bautista. Pero ni siquiera eso: creo que es un resultado adquirido de la ciencia histórica que quien habla aquí no es Jesús, sino el Evangelista. Quien quiera que sea el autor del Evangelio pone en boca de Jesús su propia teología, quizá 60 años posterior; su reinterpretación en profundidad de lo que fue –según él- el pensamiento profundo, verdadero de Jesús, que nadie, ni siquiera los otros evangelistas, habían entendido como él.

La misma exégesis debemos hacer de otros pasajes del Nuevo Testamento que suelen aducirse. Textos como Rom 6,3-14, 1 Cor 3,16s Col 2,8-15 expresan el pensamiento teológico cristiano, postpascual, sobre el bautismo y aledaños, no el de Jesús, y mucho menos el de Juan Bautista.

El concepto de metánoia, “cambio de mente”, aunque con raíces en el judaísmo, sin duda, es desarrollado en el pensamiento cristiano posterior a Juan Bautista y a Jesús.

Por último, la concepción del bautismo en Pablo de Tarso, sobre todo en Romanos (probablemente Colosenses no es de Pablo, sino de un discípulo) está moldeada voluntariamente sobre el modelo de las "religiones de misterios" -para atraer a los gentiles a la conversión- de “sufrir la peripecia del dios que muere y resucita”: sumergirse totalmente (por inmersión, el cuerpo entero) en el agua = morir con Cristo; salir del agua, volver a respirar = resucitar con Cristo. Éste es el esquema de las religiones mistéricas, empezando probablemente -no lo sabemos con total seguridad- desde los misterios de Eleusis.

Saludos cordiales de Antonio Piñero.

www.antoniopinero.com

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9 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Xabier 27.02.09 | 09:52

    Quisiera agradecer los comentarios de Pedro, puesto que reir es muy sano. Seguro que no soy el único lector que se divierte leyendo sus comentarios.

  • Comentario por sergiohc 27.02.09 | 00:10

    Muy pertinente y puntual la descripción de los distintos bautismo presentes en el NT. Poco, muy poco, tiene que ver el bautismo de Juan con el de Felipe, el de Jesús (si es que hubo alguno) con el de Pablo. Plantear un solo bautismo desde Juan hasta Pablo es imposible, porque son distintos en objetivos y formas.
    Respecto a Jesús debió sentirse pecador para acudir al Jordán, no hay que olvidar que en la tradición del judaísmo los profetas se arrogaban los pecados del pueblo al exhortar que enmendara su conducta.

  • Comentario por Fantazztico 26.02.09 | 22:22

    “La palabra Dios es para mí nada más que la expresión y producto de debilidades humanas, la Biblia una colección de honorables aunque primitivas leyendas que son bastante infantiles. Ninguna interpretación, por sutil que sea, puede cambiar esto para mí. Para mí la religión judía, como todas las demás, es una encarnación de las supersticiones más infantiles.´´

    "Me parece que la idea de un Dios personal es un concepto antropológico que yo no puedo tomar en serio. Tampoco me puedo imaginar alguna voluntad o meta fuera de la esfera humana.´´

    "Mediante la lectura de libros científicos populares pronto llegué a la convicción de que muchas de las historias que hay en la Biblia no podían ser ciertas".


    Amigos:
    Sepan diferenciar lo REAL de lo IMAGINARIO .
    Son cosas diferentes si las mezclan se fabrican una fábula .

    Por favor no cometamos los mismos errores de pastores analfabetos crédulos de explicaciones MÁGICAS.
    ...

  • Comentario por Fantazztico 26.02.09 | 22:19

    “La palabra Dios es para mí nada más que la expresión y producto de debilidades humanas, la Biblia una colección de honorables aunque primitivas leyendas que son bastante infantiles. Ninguna interpretación, por sutil que sea, puede cambiar esto para mí. Para mí la religión judía, como todas las demás, es una encarnación de las supersticiones más infantiles.´´

    "Me parece que la idea de un Dios personal es un concepto antropológico que yo no puedo tomar en serio. Tampoco me puedo imaginar alguna voluntad o meta fuera de la esfera humana.´´

    "Mediante la lectura de libros científicos populares pronto llegué a la convicción de que muchas de las historias que hay en la Biblia no podían ser ciertas".

    "No puedo aceptar ningún concepto de Dios basado en el miedo a la muerte o en la fe ciega. No puedo demostrarle que no hay un Dios personal, pero si hablara de él sería un mentiroso".
    "Tampoco puedo creer que el individuo sobreviva a la muerte de su...

  • Comentario por Pedro 26.02.09 | 21:04

    Antonio:
    Es verdad que la ciencia histórica sabe que quien habla en los Evangelios no es Jesús, sino el Evangelista como resultado de una especulación teológica cristiana muy posterior, muy posterior como el concilio de Nicea, que sólo conoce al Espíritu Santo de Nombre y unos cincuenta años después, en el 281 sabe la función que cumple, pero no es es la de perdonar pecados.
    Igualmente es un problema mucho mayor atribuir a Juan Bautista la apropiación de algún contenido judío que fue añadido después, incluso hasta en el siglo IX de nuestra era.
    La historia conoce la metanoia de Vespasiano, vinculado a Pompeyo por su abuelo, que manda cambirar todas las estatuas hacia oriente, y propaga que es un milagro.

  • Comentario por pacomio 26.02.09 | 14:54

    Me extraña que no se haga refencia en el análisis del sentido del bautismo en Juan, a lo que parece que tuvo de alternativa a las prácticas rituales vinculadas al Templo. Parece que los grupos "bautistas", entre los que destacó el de Juan y también el de Jesús, al menos al principio, se caracterizaron por una cierta aversión al Templo como centro nuclear de la espiritualidad y de la identidad religioso-política del judaísmo. En Jesús este enfoque probablemente se fue profundizando y a la vez matizando, pero mantuvo siempre su carácter de seña de identidad del nazareno y de su grupo, lo que, por cierto, tuvo mucho que ver con su condena. Esta perspectiva, de ser acertada, daría profundidad a una presentación excesivamente liviana por parte del blogger; o así me lo ha parecido. Un cordial saludo.

  • Comentario por sofía 26.02.09 | 12:49

    Ninguna objeción sobre lo que dice el profesor sobre Juan Bautista, puesto que no tengo otros datos sobre él. Pero respecto a Jesús tengo el testimonio de toda su predicación, por consiguiente está clarísimo en qué consiste para él la conversión. No se trata de un parrafito del evangelio de Juan, sino de todo, absolutamente todo lo que dice. Por supuesto no niega la ley de Moisés (tampoco los cristianos) pero afirma el espíritu de la ley, lo fundamental, el amor. De ahí el no robar, no matar, etc. A la vez que afirma que no se hizo el hombre para el sábado sino el sábado para el hombre.
    Es absolutamente todo lo que se dice en los sinópticos que nos lleva a Nicodemo.
    En cuanto a los ritos externos, depende de cómo se vivan interiormente, y eso es diferente para las distintas personas. Los efectos del bautismo de Jesús se ven en lo que hace después y en lo que sucede a partir de su mensaje. Todo lo demás es un constructo inventado sobre premisas gratuitas.
    Saludos cordi...

  • Comentario por Josemari 26.02.09 | 11:30

    Piñero ha cambiado la lavadora de Julio por una caldera de reciclaje donde entra un "judío tibio" y sale un "judío piadoso". Es lo más peregrino que he oido sobre la metanoia.
    Sr. Piñero, esto no es el programa de Iker Jiménez.

  • Comentario por José 26.02.09 | 08:06

    Cuando a Piñero le contradicen los textos, se los carga a cuenta del redactor de los evangelios, o de la cmounidad postpascual. Pobre argumentación. Va a ser verdad eso de que la Filología es insificiente para explicar el Proyecto de Jesús, diseñado a grandes rasgos en el N.T.

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