Hoy escribe Antonio Piñero
El tenor de las afirmaciones siguientes del libro de J. A. Pagola:
“Juan rompe con el Templo y con todo el sistema de ritos de purificación y perdón vinculados a él” y un poco más adelante “El mismo templo [Pagola quiere decir: “el templo mismo”] está corrompido; ya no es un lugar santo; no sirve para eliminar la maldad del pueblo; son inútiles los sacrificios de expiación que allí se celebran; se requiere un rito nuevo de purificación radical, no ligado al culto del Templo”… (p. 65)
no puede entenderse al pie de la letra. Comprenderlas así nos llevaría a situar a Juan Bautista en la órbita de la subsecta esenia tal como se muestra en los documentos de Qumrán (cosa que Pagola no hace expresamente, y con razón).
No estoy seguro de que debamos pensar a Juan Bautista como un miembro “numerario” de la comunidad esenia. Más bien se podría definir a Juan simplemente dentro del género amplio, pienso, del “profeta de la inminente venida del reino de Dios”, o quizá como un “profeta de la restauración de Israel” –al igual que Jesús-, sin que eso supusiera que ambos personajes llegaran a comulgar plenamente con las opiniones radicales esenias sobre el Templo.
Por otro lado, temo que las frases de Pagola pudieran ser interpretadas como si Juan Bautista, como se dice igualmente de Jesús, estuviera decidido a acabar radicalmente con el sistema “sacramental” del judaísmo instaurando uno nuevo, es decir, como si Juan Bautista hubiera roto de algún modo con el judaísmo.
Espero que la interpretación no sea así. Por el contexto de la vida judía de ambos personajes, profundamente religiosa en un marco esencialmente tradicional, parece imposible que pueda entenderse de este modo, como si se produjera una ruptura con el judaísmo del momento por parte de Juan.
Hay que comprender estas expresiones de Pagola en un sentido análogo a las críticas al Templo por parte de los esenios: una crítica radical al Santuario de la época que les había tocado vivir, pero al mismo tiempo una fe absoluta en la validez de la institución. Ésta debía ser reformada ciertamente -y en el caso de los esenios destruida en su estructura física y reconstruida por mano de Dios de un modo nuevo, como en el profeta Ezequiel-, pero afirmando a la vez que el Templo era el único cauce instituido por Dios con validez “sacramental”. No hay ruptura alguna con el judaísmo. Este punto de vista debe aplicarse al episodio de la "purificación" del Templo: Jesús no declara con ella superado el Templo. Esa es una interpretación cristiana posterior (por ejemplo del autor de la la Epístola a los hebreos).
A este propósito, y puesto que muchas veces me han planteado esta cuestión a lo largo de algunas charlas y conferencias, podemos abordar expresamente el tema de “Juan Bautista y los esenios de Qumrán”. ¿Es verosímil que Juan fuera un miembro de esa subsecta?
Para responder utilizo material de mi capítulo “Los manuscritos del mar Muerto y el Nuevo Testamento”, publicado en la obra colectiva Paganos, judíos y cristianos en los textos de Qumrán, publicada por Trotta [coordinador J. Trebolle], Madrid 1999, pp. 287-318.
Desde las primeras publicaciones de manuscritos qumranitas, los investigadores señalaron ciertas concomitancias entre la predicación del Bautista y el pensamiento teológico de los esenios de Qumrán: se vieron similitudes, o a veces igualdades, entre el bautismo de Juan, su predicación escatológica, su crianza en el desierto y su alimento singular con fenómenos análogos de los esenios.
¿Qué podemos opinar sobre tales concomitancias? ¿Podemos afirmar con certeza que Juan Bautista fue un miembro de la comunidad de Qumrán, o al menos un esenio? Sólo la comparación del mensaje e historia del Bautista con el ideario de los esenios puede ayudarnos a responder con más o menos certeza a estas cuestiones. No hay otro método científico que el comparativo.
Lo primero que debe decirse es que las concomitancias entre Juan Bautista y Qumrán son indudables y que han dado pie a una respuesta afirmativa a esta cuestión. Como hemos dicho, tales contactos se percibieron desde el principio de la investigación. Además, el contraste más detenido de la figura y mensaje del Bautista con los textos de Qumrán que están ya prácticamente todos publicados ha puesto de relieve ulteriores zonas de contactos.
Los más conspicuos son las siguientes:
a) Una parecida utilización de Isaías 40,3 (““Mira: envío mi mensajero delante de ti, el que ha de preparar tu camino. Voz que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, rectificad sus sendas”: Mc 1,2-3”): para justificar la misión y predicación preparatoria a la venida inmediata del juicio divino;
b) La notable tensión escatológica, es decir la tensa espera de un fin inminente del mundo tal como era entonces y de la implantación de la soberanía divina en una tierra renovada;
c) La exigencia de la conversión sincera y la entrega escrupulosa al cumplimiento de la Ley como camino hacia esa soberanía divina;
d) Un cierto distanciamiento de la piedad en torno al templo de Jerusalén, al menos en la no mención especial de los sacrificios y la piedad cultual.
Este último rasgo destaca llamativamente porque Juan era sacerdote por nacimiento (si es que son dignas de crédito las noticias de Lc 1 sobre la familia sacerdotal de Juan Bautista, como dijimo en la postal anterior y respondimos que es probable que sí).
Ahora bien, frente a estas concomitancias, hay notables diferencias que consideraremos el próximo día y que me parecen determinantes para formarse una opinión.
Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com
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Disculpa pero en tu argumentación hay un error científico de fondo.
Los manuscritos del Mar Muerto, que fueron 900 rollos encontrados aproximadamente, ninguno es de la época de Jesús.
Es imposible que se refieran a él o a Juan Bautista ya que fueron escritos mucho antes de que Jesús naciera.
Atte.
Rodolfo
lo que está claro es que Jesús reunía alrededor a mucha gente y que milagrosamente compartían lo que tenían, que pasó por los caminos sanando a enfermos del alma y el cuerpo (las explicaciones pueden ser múltiples y variadas) Naturalmente que era un profeta judío de corte apocalíptico, pero no un estereotipo que tiene que pediros permiso para ser él mismo y al que hay que mutilar de todo lo que no os encaje, sino el profeta concreto que se muestra en los evangelios, el que toma paulatinamente conciencia de su misión. Los que tienen interés en su mensaje son los que lo conservan y lo transmiten.
Pueden tener otras hipótesis, pero no dejan de ser más que eso.
Ganímedes, para empezar no mezcles la aproximación histórica de Pagola con mi declaración de que Jesús es el de los Evangelios, que sí se puede ver como una catequesis.
El libro de Pagola es una aproximación histórica, porque ese es el enfoque que quiere darle, y para ello se basa en montones de obras excritas desde esa perspectiva. Por cierto, yo no estoy de acuerdo con muchas cosas de las que dice Pagola, pero me parece legítimo que las diga, pues cada uno se aproxima históricamente a Jesús desde las hipótesis que personalmente le convencen más. Añade la perspectiva del creyente, pero eso no lo convierte en una catequesis para catecúmenos, aunque todo el mundo quiera convertir en una cristología lo que no lo es.
En cuanto a lo que digo yo sobre que Jesús es el de los Evangelios no significa que todo lo que se cuenta sea real, sino a que el personaje y su mensaje son lo más real que tenemos sobre Jesús. A mí me da igual que no se multiplicaran milagrosamente los panes, lo...
Sofía: ¿lo de Pagola es una aproximación histórica? ¿a cuántos quilómetros? ¡Por favor! Un libro que no es más que una catequesis para catecúmenos. "Jesús es el de los evangelios" cuando ese personaje de los evangelios ya es un constructo. ¿Multiplicaba panes y peces? ¿Resucitaba muertos? ¿Caminaba sobre las aguas? ¿O eso son "recuerdos vagos"? Jesús era un profeta judío (y piadoso) de corte apocalíptico; lo que después hicieron (y siguen haciendo con él) es otra historia, no la "línea marcada".
Templo construído por Herodes y por Roma.
Lo que a Juan le repugna a Jesús le devora.
Esta filiación de Jesús por la obra de Herodes, Augusto y Agrippa es ignorada en la exégesis.
"¿Quién dice la gente que soy yo?"
La gente dice: Eres el tekton,....hijo de tekton" (Mt 13,55 - Mc 6,3).
Juan hijo de sacerdote. Jesús hijo de tekton.
La diferencia es poderosa.
Juan rompe con el Templo y con todo el sistema de ritos de purificación y perdón vinculados a él”
Juan "el bautista" nunca dirá: "El celo por tu Casa me devorará" o la variante "El Celo por tu Casa me consume" (Sal 69, 10)" (Jn 2, 16-17).
Seguro que no todos entienden estas palabras dichas por un tekton.
Desde luego las intenciones de Juan y Jesús son divergentes respecto al templo.
Resumiendo: Jesús es el de los Evangelios, y lo que agregan sus discípulos lo hacen siguiendo la línea marcada por él.
Si se inventa alguien a otro Jesús, lo hace gratuitamente. Puede ser la ficción literaria de un escritor creativo o puede ser el constructo histórico de un historiador que monta su hipótesis y busca todo lo que la refuerce. Pero eso no hace que ese Jesús sea más real que el de los Evangelios. No existe otro.
Pagola tiene la humildad de llamar a su obra "Una aproximación histórica", pero en el fondo, eso son todas las hipótesis históricas: meras aproximaciones, teorías no realidades, mejor o peor fundamentadas, lo que no les añade ni un ápice de realidad o irrealidad factual.
Saludos cordiales.
Ser judío y ser piadoso no implica ser observante y mucho menos ser un fiel observante standard.
En los evangelios nos encontramos episodios como los que comenta otro comentarista más abajo, que no le hacen dejar de ser judío ni piadoso, pero sí invitan a centrar la religión en la espiritualidad y la ética del amor- Convertir a Jesús en un prototipo que sirva a nuestra hipótesis histórica y pretender despojarle de todo lo que no se corresponda con nuestro constructo, trasladándolo a sus seguidores, plantea la pregunta de por qué sus seguidores judíos contemporáneos sí pueden pensar así y Jesús no. Jamás se da una respuesta convincente.
Antonio, por qué le metes a José Antonio en tus problemas. El trata aproximaciones históricas, no resultados históricos como tú.
Cada uno a la suyo: Antonio a la Historia y José Antonio a la vida cristiana.
El Señor Piñero sigue empeñado en hacer de Jesús un Judío piadoso. ¿Puede considerarse piadoso a un Judío que incumple la ley del sábado curando al hombre de la mano seca; o al que defiende a sus discípulos que arrancan espiga un sábado para comer algo,diciendo a quienes le acusan de que no se hizo el hombre para el sábado sino el sábado para el hombre?
Es verdad el prinpio de la psicología que afirma que las actitudes seleccionan los hechos y les dan significado.
Jesucristo se mueve luego entre dos que se llaman Juan: el primero, el 'Precursor'; y el segundo, el discípulo amado.
Para sintetizar el deseo y pensamiento nuclear del primero, baste esto: vivió en los desiertos desde niño... bramando por las corrientes de las aguas, esto es, por el Espíritu que viene en La Presencia de Dios: y es el ÚNICO que lo `vió` al descender en el Jordán sobre el Señor. Por ESO, Jesús lo llama el mayor hombre nacido de mujer, porque SABE la esencia de Dios, aún antes de que bautizara en el Espíritu. El segundo Juan, se limita a decirnos dos cosas: que Cristo es el 'Logos' con mayúscula, que se hace carne y habita entre nosotros, el Todo Fluye frente a contrarios; y lo segundo: "nadie tiene mayor amor que éste, que uno de su alma (del gr.Psuqué) a quien ama": cosa ESPIRITUAL por excelencia, que es construir un Hombre de Espíritu. La Iglesia, y el Templo, y la orto-doxia, quedan superados en Juan.
Sábado, 26 de mayo
Josep Carles Laínez
Angel Moreno
Carmen Guaita
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Pedro Tarquis
Francisco Margallo
Religión Digital
Julián Moreno Mestre
Alejandro Córdoba