
Hoy escribe Antonio Piñero
Finalizamos la presentación del libro de Mario Saban, El judaísmo de Jesús.
Creo que en este libro se abordan todos los posibles caras de ese rico y complejo poliedro que es la ética de Jesús: la reflexión sobre la unicidad de Dios, la observancia de la Ley en su conjunto, el amor a los enemigos, Dios como padre y sus consecuencias para la vida, el arrepentimiento, la observancia del sábado, las exigencias éticas de la inminente llegada del Reino de Dios, la escrutación y seguimiento de la voluntad de Dios, cómo y con qué espíritu se cumplen las obras que exige la Ley, la oración y la práctica resumida en la máxima “misericordia quiero y no sacrificios” de Oseas 6,6.
¿Qué destacaría yo entre tantos temas tan importantes? Casi diría que todo…, pero como esto no es práctico haría hincapié en dos perspectivas: primera la fina percepción de que Jesús iba, en la ética, radicalmente a lo esencial, a los principios fundamentales de la Torá desde los que creía vislumbra con toda seguridad cuál era la voluntad de Dios, la adquisición de una “posición global” que le permitía juzgar estimar los valores fundamentales y mediar o dictaminar en cualquier discusión sobre la tradición oral con un auténtico fundamento de causa.
Y segunda: la fina distinción también -realizada por el autor- que caracteriza a Jesús como un seguidor de la escuela del rabino Hillel en las leyes ceremoniales y como un fiel seguidor del rabino Shammay en layes éticas…, que son en el fondo más importantes.
¿Qué me hubiera gustado que se discutiera más intensamente en este libro?
1. Lo que Albert Schweizer denominó “ética interina” , es decir, aquellas intensidades éticas que estaban destinadas para los momentos inmediatamente anteriormente al final del mundo presente y el alumbramiento de la era mesiánica, a saber: la despreocupación absoluta por la riqueza, la despreocupación absoluta por el trabajo, la renuncia práctica a la familia entre los más entregados a la preparación de la venida del Reino. Ya sé que estos temas están abordados en el libro, pero me hubiera gustado un tratamiento más completo del punto de vista de Schweitzer, tan influyente.
2. La comparación con otros judaísmos del momento, no sólo el fariseísmo. Se nota en el libro una ausencia de contraste con el esenismo tal como se manifiesta en los documentos clásicos (Filón y Josefo) y sobre todo con los Manuscritos del Mar Muerto
3. La comparación de la ética de Jesús con la de los Apócrifos del Antiguo Testamento, pues es en estas obras en donde se transmite con más viveza la espiritualidad de los judíos piadosos de tiempos de Jesús, en especial de aquellos cuyo pensamiento está teñido de escatología y de tonos apocalípticos, como es el caso de Jesús de Nazaret.
Por ejemplo sería necesario contrastar la ética de seguimiento de Jesús, unida a la apertura necesaria del corazón respecto a las exigencias del Reino de Dios con las nociones a propósito de este Reino en los Apócrifos veterotestamentarios; igualmente la influencia en la ética de la doctrina, típica de los Apócrifos, de la existencia de
una vida después de la muerte que encuentra justa presencia en la doctrina de Jesús, por ejemplo, en la parábola del rico epulón, Lc 16,19-31;
Igualmente, la famosa sentencia de Jesús: «Entrad por la puerta estrecha…» tiene un paralelo sorprendente en el Testamento de Abrahán rec. A. cap. 11. En él ve el santo patriarca que la mayor parte de los que pasan a la otra vida entran por la ancha puerta de la perdición, mientras que son pocos los que penetran por la puerta estrecha de la salvación.
El doloroso tema del infierno, con toda su imaginería de tormentos, fuego, lamentaciones, etc., tal como aparece en las palabras de Jesús debe compararse con el Libro 1º de Henoc y otros apócrifos veterotestamentarios
La imagen que de Dios tiene Jesús contiene rasgos de considerable avance en la espiritualización respecto al Antiguo. De ello no hay ninguna duda. Pero también aquí recoge Jesús una tradición depuradora que se había hecho patente en los Apócrifos veterotestamentarios. Éstos desarrollan la tendencia del judaísmo postexílico a trascendentalizar a Dios y a insistir fundamentalmente en la santidad de Dios como fundamento de toda ética.
Podríamos decir que este Dios de Jesús se hace «menos judío», más universalista, lo que lleva consigo como consecuencia que su salvación pudiera alcanzar también a lo gentiles, a algunos al menos. Los Apócrifos del Antiguo Testamento insisten ya en el Dios del amor y de la misericordia, más que en el de la ira, y sobre todo en su infinita justicia. Esto significa la recta conducta de Dios y su derecho, que consiste en su fidelidad a la alianza establecida con su pueblo, en su misericordia y en su perdón; a todo ello el hombre debe responder con la obediencia. Estas ideas afectan, como parece claro al núcleo de la ética de Jesús que debe ponerse aún más de relieve.
Creo que parte de la ética de Jesús puede y debe rastrearse en la literatura apócrifa veterotestamentaria como una continuidad de temas que habían empezado a elaborarse en esa literatura religiosa judía anterior. A priori los temas expuestos aquí brevemente como complemento a lo que ha elaborado Mario Sabán en su libro sobre el “Judaísmo de Jesús” tienen un interés enorme, pues sólo conocemos algo en profundidad cuando palpamos las raíces y los orígenes del objeto que pretendemos conocer.
Esta comparación con textos apócrifos, o en general no rabínicos, me parece en extremo interesante. Mario Saban podrá haber aprovechado obras que ya existen al respecto: por ejemplo, la de K.-W. Niebuhr, Gestezt und Paränese. Katechismusartige Weisungsreihen in der frühjudischen Literatur (“Ley y exhortación moral”. Listas de exhortaciones morales a modo de catecismo en la literatura judía antigua"), Serie WUNT II/28, Mohr, Tübingen, 1987, que investiga Flavio Josefo, Contra Apión, Testamento de los XII Patriarcas, El libro de Tobías, el Apocalipsis de Abrahán, etc., con notables consecuencias, como, por ejemplo, llegar a la certeza de que las cuestiones rituales y de pureza ocupaban un papel muy poco importante en las discusiones éticas de los judíos religiosos cercanos a la época de Jesús, y sí por el contrario las normas acerca de una sexualidad correcta, el trato con el prójimo, el luchar siempre en pro de la verdad, etc. El Nazareno sigue, pues, esta tendencia.
Así que lo que falta por hacer respecto a la investigación de ética de Jesús respecto al judaísmo no es peccata minuta. Quizá Mario Saban en los años que siguen pueda acometer esta tarea.
Una última apreciación: Mario Saban intenta ser en extremo pedagógico en su libro, por lo que repite y repite el argumento de cada capítulo, a veces hasta la saturación. Como autor también de libros, opino que se podrían decir las mismas cosas –sin perder ni una sola idea- eliminado innecesarias y fatigosas repeticiones. El lector agradecería la disminución de páginas que ha de leer para obtener la misma riqueza de puntos de vista.
¡Que tenga éxito con este libro! Saludos cordiales de Antonio Piñero
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del primer impacto que sus palabras y obras causaron en sus primeros discípulos; este impacto fue "traducido" en la tradición oral y de esa forma fue transmitido a través de representaciones (repeticiones) orales, dentro de los primeros círculos de los discípulos y de las iglesias, para ser custodiado después en su debida forma en la tradición escrita de los sinópticos"
Feliz Navidad
que se comparan textos de distintos evangelistas e incluso de Pablo, que a mí me ha gustado: En "Jesús Un coloquio en Tierra Santa" Verbo Divino 2004, traducido por Xabier Pikaza, el capítulo: "Jesús en la memoria oral. Los estadios iniciales de la tradición de Jesús" de James D.G. Dunn. Según estudios hechos por Bailey sobre las tradiciones orales en Oriente Medio, cuando unas historias o una enseñanza resultaban importantes para la identidad y la vida de una comunidad, ella se esforzaría por mantener el núcleo o los rasgos fundamentales de esas historias y enseñanzas; sin embargo, otros detalles (menos importantes para el núcleo de la historia o enseñanza) iban variando en las repeticiones sucesivas.
Dunn llega a la conclusión de que los evangelios nos ponen en contacto con la tradición viva de la celebración cristiana, que nos lleva al corazón de las primeras memorias de Jesús. Nos dan una "retrato del Jesús recordado y del primer impacto que sus palabras y obras causaron en ...
Jose Antonio,
Tú has hecho una pregunta y yo te he dado una respuesta honesta que no tiene por qué parecerte bien, pero eso no la convierte en adoctrinamiento o ganas de polemizar. En mi humilde opinión, para formarse una idea cabal de la figura y el mensaje de Jesús lo mejor es leer sencillamente los evangelios. Después se puede profundizar más y más en ellos a través del estudio, pero la impresión fundamental de Jesucristo se obtiene desde un simple acercamiento de persona a persona. Y eso es así, porque ese fue el espíritu con el que se escribieron.
Cuando he dicho lo del núcleo estable y los detalles secundarios que varían, ha sido refiriéndome a lo que ocurre cuando se narra un relato. Es aplicable a cada fragmento del Evangelio. Poco importa que el sermón fuera en un monte o en un llano, lo que importa es el mensaje, el espíritu de las bienaventuranzas.
Hay un estudio sobre cómo se transmiten tradiciones orales en el que se comparan textos de distintos evangeli...
Sofía: En tu respuesta a mis palabres se ve que sabes lo que quiero decir. No pretendo polémicas ni me gustan adoctrinamientos. Desde luego que he leido y con atención los evangelios y me gustaría saber cual es ese "núcleo estable", (el del documento Q?, algún otro de consenso entre especialistas?), porque decir núcleo estable es no decir nada si no se precisa el texto, porque el texto, ya que no hay grabación, es el que manifestaría lo que dijo, si lo dijo, Jesús. Todo lo demás a mí no me da confianza por más que alguno asegure que " habiéndome informado exactamente de todo desde el comienzo, he decidido escribírtelo por su orden ... para que reconozcas la firmeza de las doctrinas que has recibido". La memoria juega malas pasadas y la transmisión oral se presta a no pocas variantes, modificaciones,tergiversaciones, adaptaciones espúreas y manipulaciones.
Gracias Adolfo Estévez, a mí también me interesa la investigación y leeré lo que me indicaste antes.
Yo soy también persona de hacerse muchas preguntas y no me satisfacen las respuestas fácilmente porque soy muy escéptica.
Soy muy consciente de que mi fe en el Jesús de los evangelios es una apuesta porque "el corazón tiene razones que la razón no entiende". Eso mismo hace que mi fe sea compatible con toda clase de preguntas y de respuestas.
Saludos cordiales
(postdata a antonio:
hola, hacia tiempo que no te veía, y es que vengo poco por aquí, pero me alegra ver que sigues con tus comentarios surrealistas)
Bienvenidos al bloc de Sofía erre que erre
Estimada Sofía, tus palabras son hermosas y te aseguro que hay algo que nunca destruiría y es la fe de las personas. Veo que crees sinceramente en el Jesús-Amor, el Jesús-Esperanza y te aseguro que yo también pero también creo en la verdad si es que podemos encontrarla, ahora bien buscarla es una aventura apasionante. Por otro lado, envidio a las personas con una fe tan profunda como la tuya, me gustaría ser como vosotros/as y creer sin más, sin hacerme preguntas, sin pensar en sí existió Jesús o no. Creo que tú fe se basa en los evangelios, en sus palabras, independientemente de quién las pronunciara o las escribiera. El mensaje y la doctrina evangélicas te atraen. Ojalá a mí también pero mi personalidad es así, me pregunto sobre todo lo que me rodea. Sin obsesiones, eso sí, pero la investigación es mi trabajo y me gusta. Por lo tanto, seguiré investigando.
Intento explicarle sobre todo fundamentalmente que la divinidad de Jesús no depende de una concepción milagrosa ni de que tuviera poderes sobrenaturales. La verdad del hombre Jesús me interesa más que a nadie precisamente porque le considero el rostro humano de Dios. Sólo sé de Dios lo que se me revela en Jesús, en sus parábolas, en sus acciones...no tengo otras ideas a priori sobre el misterio que es Dios y no tengo nada que proyectar sobre Jesús, sólo tengo que escuchar lo que él me diga. Cuando se piensa así ¿puedes permitirte la contradicción de falsificar su memoria?
pues creían en Dios desde Jesús. Nada que ver con ese mito mitad dios y mitad hombre que decías antes.
Por el contrario es ese hombre real, plenamente humano el que nos revela a Dios, el que nos habla de Dios y nos hace decir con él: Abba. El que lo ha experimentado no tiene motivos para falsificar las palabras de Jesucristo, sino para conservarlas con fidelidad en el corazón y dar testimonio de ellas.
En Jn sí se habla de la Eucaristía, pero de otra manera y en otro contexto, dándole el significado profundo que debe tener. No cabe duda de que el evangelio de Juan es posterior y diferente a los sinópticos, pero a pesar de eso se descubre la misma figura real como trasfondo (yo digo Jesús real, no Jesús histórico, porque llamo Jesús histórico a cada constructo particular que pretende estar basado en métodos histórico-críticos)
El avance de su hipótesis me parece de lo más interesante, pero tan "científicamente no probada" como cualquier otra.
En cuanto a la divinidad de Jesús, disiento de que se deba a la necesidad de hacerlo interesante a los gentiles.
Es una cuestión intemporal que se refiere a una experiencia concreta de Dios como trascendente, inmanente y encarnado, que revela su rostro humano en Jesús: Dios-con-nosotros.
Sencillamente los primeros cristianos se dieron cuenta de que no podían referirse a Dios sin referirse a Jesús, pues creían en Dios desde...
Por último, recuerde Sofía, las enigmáticas palabras de Juan en el capítulo 8 de su evangelio: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.
La verdadera palabra de Jesús, el nazareno, no del Cristo divinizado de Pablo de Tarso.
Ese es el evangelio en el que me gustaría profundizar, el de Juan, porque a mi parecer encierra varios enigmas sin resolver. ¿Por ejemplo, sabía que es el único de los canónicos en el que no se habla de la eucaristía? ¿Por qué silenciaría Juan, el supuesto discípulo amado, un capitulo tan importante? ¿Tal vez porque no ocurrió nunca?
Le remito a mi artículo en el Club de la Historia http://allmistery.blogspot.com sobre los evangelios de Cristo y gustosamente contestaré sus comentarios y si no lo desea, simplemente decirle que creo que Pablo de Tarso y Pedro sabían que Jesús debía ser divinizado para llegar como mensaje doctrinal a los gentiles, tanto griegos como romanos y debido a ello inventaron una vida de Cristo que no se correspondía con la realidad histórica y que quién confeccionó el evangelio original fue Marcos, posible pariente de Pedro confiado a Pablo para su educación. Lucas quedaría en Jerusalén donde escribiría una copia del evangelio de Marcos y posteriormente Mateo o discípulos suyos se basaron en los anteriores para escribir otro evangelio casi idéntico (sinópticos). Juan, enfadado por la difusión de dichos evangelios que no se atenían del todo a la realidad, escribió el suyo propio. En fin, es solo una teoría. Ojalá Cristo fuera el Hijo de Dios que vino a salvar a la humanidad (aún no sé de qué p...
Sofía, dice que quiere pruebas y yo precisamente lo que digo en mi comentario anterior es que debemos dejar a los historiadores de la Antigüedad que busquen esas pruebas, que trabajen en definitiva que para eso estudiamos nuestro pasado. Lo que no aceptamos son los dogmas, ni científicos ni de ningún clase porque es un recurso muy socorrido el decir que tal o cual afirmación es verdad absoluta ya que es dogma de fe. Jesús, nos guste o no, fue un hombre, puede que excepcional, esto último yo no lo discuto, pero un ser humano en definitiva, no divino. Tanto el concepto de la Trinidad como los detalles mágicos en torno a su nacimiento y los supuestos milagros que hizo en vida, todo eso son añadidos posteriores para divinizarlo y de ese modo que su figura fuera más asimilable por los gentiles que sí creían en dioses varios. De lo contrario, no hubieran prestado la más mínima atención, hubiesen considerado a Jesús un mesías de tantos que había entonces; sencillamente, había que divinizarlo ...
muy pocas las cosas que se puedan saber con certeza sobre Jesús.
Pero no tener certeza absoluta no quiere decir que no pueda ser verdad.
En el caso de la borriquilla por ejemplo, no hay por qué pensar que Jesús no hizo ese gesto profético, pues pudo hacerlo perfectamente. Lo que ocurre es que a lo mejor un estudioso prefiere la hipótesis de que se lo inventaron los evangelistas, pero por mucha seguridad que manifieste en su hipótesis no es más que eso no es ningún hecho científico.
Lo más lógico es fiarse de quiénes quisieron conservar la memoria de Jesús, digo yo, aunque sufriera alteraciones su memoria de vez en cuando.
José Antonio,
No sé lo que quieres decir exactamente. Pero no hay historiador que te pueda decir lo que Jesús dijo o hizo o dejo de decir o hacer, aunque todos pretenderán que sus hipótesis son las verdaderas.
Para saber cuál era el mensaje de Jesús, te remito a los evangelios, por la sencilla razón de que sus seguidores son los que aprendieron de memoria sus palabras y las transmitieron año tras año antes de ponerlas por escrito. Naturalmente en estas transmisiones se conservaba fielmente un núcleo estable junto a una serie de detalles variables que dependían del narrador y del público y de las circunstancias. Existe un Jesús con distintos matices según el evangelista, pero hay una figura reconocible a través de los cuatro evangelios. Si no lo crees, léetelos y verás. La recopilación de palabras de Jesús empezó probablemente ya durante su vida, aunque los evangelios se escribieran más tarde. Los historiadores tienen distintas teorías, pero suelen coincidir en que son muy p...
Posts como estos dos últimos y sobre todo ciertos comentarios no hacen nada más que reafirmarme en una pregunta que es a la vez una petición: qúe es lo que realmente el personaje histórico Jesús (de Nazaret, Belén o dondequiera que naciera)fué y sobre todo dijo e hizo? Y sobre ésto hablemos, discutamos o escribamos, pero me interesa bastante menos lo que otros escribieron de y sobre él después de años, quizá bastantes.
Algunos parecen tener carta blanca para transitar del evangelio Kerigma, a la historia, siempre que lo necesiten para justificar sus opiniones; derecho que niegan a quienes, de los textos evangélicos, deducen opiniones contrarias a las suyas.
Es una tarea imposible pretender redactar el Curriculum Vitae de Jesús a partir de los escritos del NT. En ellos sólo se apuntan las líneas generales de su Proyecto; proyecto que no encajaba con ni con el Poder religioso judío ni con el Poder político de los romanos.
El Evangelio de Marcos, único al que el autor le llamó evangelio,está todo él dedicado a tratar la tensión generada entre ese Proyecto de Jesús y ese rechazo (iniciamente incluso de su propia familia y primeros discúpulos) Rechazo, por cierto, que le llevó a la cruz.
Entre el Jesús-personaje histórico y el Jesús-Cristo reconocido en fe, existe una continuidad y una ruptura. Esto es algo que admiten prácticamente todos los investigadores; las diferencias se dan en el grado de continuidad y de ruptura que unos y otros aceptan. A mi juicio, la pregunta decisiva es esta:¿qué hubo en el Jesús-personaje histórico que permitió que se diera -y que triunfara rotundamente- esa ruptura, produciéndose, en su virtud, el surgimiento de la fe? Cuanta menos continuidad se admita, más difícil resultará explicar el hecho y la consolidación de la ruptura. Finalmente, el pequeño grupo de los que niegan cualquier continuidad y postulan una creación del mito-Jesús ex nihilo, deben asumir la carga de la prueba. Hasta el día de hoy, mi experiencia con sus postulados es esta: o no aducen datos de consideración, o los que presentan exigen del lector más fe que la que pedirían los más exagerados "continuistas". Así lo veo. Saludos cordiales.
puede sostener la hipótesis de que nunca entró en Jerusalén montado en un borrico, tendrá que reconocer que pudo hacerlo y que también hay buenas razones para pensar que hizo ese gesto profético.
En definitiva, lo que digo es que no den gato por liebre, es decir, meras hipótesis por certezas científicas. Por supuesto que soy partidaria de aplicar las ciencias al estudio de los evangelios, pero no a extralimitarse en las conclusiones. Historiadores los hay para todos los gustos, certezas, pocas.
Y lamento que no le guste que yo no crea en ningún tipo de dogmas, incluyendo los pretendidamente científicos. Yo quiero pruebas, cuando se dice que se es científico, no meras palabras.
No se trata de cuestionar o no cuestionar dogmas de fe, sino de no tergiversar lo que es la fe cristiana diciendo que creen que Jesús es mitad hombre y mitad Dios.
Tampoco se trata de creer nada a pies juntillas, ni de negarse a utilizar la crítica histórica, sino de partir de los Evangelios en vez de partir de un constructo producto de los propios prejuicios, puesto que la fuente principal del conocimiento histórico de Jesús son los Evangelios. En ellos naturalmente habrá que diferenciar unos géneros literarios de otros. Nadie dice que tenga que creer en milagros, pero si cree que Jesús existió es a partir de la información que suministran los evangelios y tendrá que admitir que era un sanador, y que se le atribuían milagros, al margen de lo que opinemos sobre los milagros particularmente. Un historiador tendrá que admitir que es poco lo que se puede saber con certeza sobre Jesús, y si bien puede sostener la hipótesis de que nunca entró en Jerusalén montado en un borrico, tendrá...
...juntillas? Mandemos a los historiadores al paro, su trabajo no tiene sentido si no van a poder estudiar e investigar lo que dicen libros como los evangelios. Ya puestos podemos creer también que el Mundo se creó en siete días y que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios sin mediar evolución natural ninguna.
Pero claro, ¿quién soy yo para cuestionar nada y mucho menos un dogma de fe?
Nada más lejos que pretender imponer supuestos dogmas de fe por mi parte o negarlos, allá cada uno con lo que quiera creer, no soy quién para cuestionar las creencias de nadie. Pero querer explicar lo que supuso Jesús a través de su mensaje cuando este mensaje es más que probable que haya sido manipulado y no querer estudiar al Jesús histórico para separar la verdad de los añadidos posteriores me parece un ejercicio típico del que no quiere ver la verdad. Pero claro, quién soy yo para decir qué es verdad y qué no lo es. A lo mejor todo lo que dicen los evangelios sobre Jesús fue cierto, lo de que el ángel Gabriel se le apareció a María que además era virgen y aún así engendró a Jesús por obra y gracia del Espíritu Santo o que curó milagrosamente a leprosos, ciegos y cojos o incluso resucitó a alguien que llevaba muerto varios días. ¿Quién sabe? Lo mismo todo eso fue cierto, pero si pensamos así ¿para qué sirve estudiar e investigar hechos históricos si vamos a creérnoslo todo a pies ju...
Es un error común tener una idea preconcebida de lo que es Dios y pretender aplicárselo a Jesús, pero el cristianismo consiste en lo contrario: en creer que lo que sabemos de Dios lo sabemos desde Jesús, en quien se revela el rostro humano de un Padre que se identifica con sus hijos.
Cuanto más humano es Jesús, más divino.
Su plena humanidad no resta divinidad sino que nos revela a los cristianos como es el Dios en el que creemos.
De modo que todo lo que sea aprender sobre el Jesús real, sus circunstancias, su tiempo y su espacio, es bueno para comprender cada vez mejor su mensaje. Lo que no se puede es mutilar su mensaje porque no corresponde a lo que alguien piensa que él tuvo que decir sobre la base de que era un legalista, o lo que se le ocurra como hipótesis al historiador de turno. Habrá que partir de su mensaje para saber quien es, y no al revés.-
Jesús no es mitad hombre y mitad Dios, sino plenamente hombre y plenamente Dios. Es decir, lo que dice el cristianismo es que Dios no es una idea preconcebida que aplicamos a Jesús, sino que Dios es un misterio de Amor que se revela en Jesús, en quien existe la plenitud de la divinidad.
Esto es una cuestión de fe, que no supone ningún obstáculo ni ninguna premisa que determine de ninguna manera la actitud ante el hombre real Jesús, que podemos encontrar en los Evangelios, precisando mejor con ayuda de la filología, la historia, la sociología etc. Pero que no es un constructo estandar de lo que pensara un judío del siglo I, pues cada judío sería de su padre y de su madre, y la peculiaridad del Jesús real no la da la estadística sino lo que nos transmiten los que le conocieron y siguieron su doctrina.
Jesús es un personaje histórico que se ha ido construyendo a lo largo de la Historia según las conveniencias del momento y quienes lo utilizaran en su propio interés.
Pero sin duda, el verdadero Jesús estuvo muy influido por el judaísmo, lógicamente. Mi duda es si quiso crear una religión nueva o reformar la judía, si pretendía expandir su mensaje por el Mundo o solo por la Palestina del siglo I, si quería llegar a todos y que su mensaje fuera atemporal o solo a sus contemporáneos. ¿Era un rebelde o un rabí con ideas nuevas pero que no pretendía entraran en conflicto con las existentes, sino complementarlas?
Como a todos, me atrae mucho su figura, pero la del Jesús histórico, no la del héroe mitológico, mitad hombre, mitad dios, en el que la Historia y en especial la Iglesia le ha convertido, de seguro una imagen alejada de la realidad.
http://allmistery.blogspot.com/2008/12/los-evangelios-de-cristo.html
No es correcto hablar de "la Etica de Jesús". Dice Hans Küng: Jesús no es un legislador ni pretende serlo. De la misma manera que no restaura la obligatoriedad del antiguo orden juríco, tampoco promulga una nueva ley reguladora de todos los aspectos de la vida. No compone ni una teología moral ni un código de comportamiento...El Sermón de la Montaña no quiere ser una ética legal más exigente"
Jesús relativiza la ley. En consecuencia la piedad legal al viejo estilo, para Jesús está acabada. Desde Jesús rige nuestra conducta este principio tan difícil de aplicar como revolucionario: el hombre es la medida de la ley. La causa de Dios, núcleo del Proyecto de Jesús, no es la ley sino el hombre. Esto significa que el servicio al hombre tiene prioridad sobre el cumplimiento de la ley. (Ser Cristiano, 255 y ss.)
Naturalmente Jesús es heredero de las tradiciones judías, pero Jesús es Jesús, y de hecho es su mensaje el que nos ha llegado en los evangelios.
Recurrir a los apócrifos veterotestamentarios queda muy bien, pero no vamos a encontrar en ellos nada remotamente parecido a la parábola del hijo pródigo o del buen samaritano, por poner un par de ejemplos.
No sé con qué autoridad puede alguien decir que no se discutía de esto o de lo otro. Si en los evangelios se discuten cuestiones de pureza, es evidente que se discutían. Por mucho que se empeñen en reducir a la persona viva de Jesús a un producto estadístico que responda a los parámetros de un prototipo inventado para él, sólo nos demuestran cuál es su idea de lo que debería ser Jesús para que encaje en su mapa mental no lo que realmente es.
Los entendidos tendrán que probar sus hipótesis con datos concretos, no con vagas generalidades que dan por sentado que los sencillos tendrán que admitir.
Sábado, 26 de mayo
Josep Carles Laínez
Angel Moreno
Carmen Guaita
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Pedro Tarquis
Francisco Margallo
Religión Digital
Julián Moreno Mestre
Alejandro Córdoba