El blog de Antonio Piñero

El judaísmo de Jesús. Un libro de Mario Javier Saban (1)

20.12.08 | 06:46. Archivado en Jesús histórico
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Hoy escribe Antonio Piñero

En la psotal de hoy deseo presentarles a ustedes el libro siguiente:

Mario Javier Saban, El judaísmo de Jesús. Las enseñanzas éticas de la Torá y de la tradición israelita de Yeshúa de Nazaret. Editorial Saban, Buenos Aitres, 2008, 640 pp. ISBN: 978-98723603-4-4.


Incluso uno de los críticos confesionales más estimados en el siglo XX, C.H. Dodd, autor de libros sobre el IV Evangelio y de otro, también apreciado “El fundador del cristianismo” de 1970, afirma que la religión de Jesús y el cristianismo, aunque no desvinculados por completo, son tan radicalmente distintos en la forma, objetivo y orientaciones que sería históricamente impropio derivar el cristianismo de la religión de Jesús y atribuir los cambios que se observan en el cristianismo respecto al judaísmo a una evolución interna y directa, es decir, a partir de fuerzas meramente judías.

Creo que hoy día –a la luz de las investigaciones más elementales e independientes- parece absolutamente injustificado seguir sosteniendo que Jesús es el fundador de la Iglesia y del cristianismo, puesto que si estaba convencido de que el Reino de Dios –el núcleo de toda su proclamación- era tan inminente que “algunos de los presentes no gustarían de la muerte” antes de que llegara ese Reino, es evidente que no tenía intención alguna de fundar una institución organizada para durar siglos, o milenios, ni tampoco religión nueva alguna. Aparte de que no se puede ser el "fundador" de un movimiento que nace después de la muerte de uno. en todo caso hay que decir su "fundamento" o su "primer impulsor".

Opina Geza Vermes, uno de los autores citados por Mario Sabán en el libro que estamos presentando, que uno de los grandes retos con el que debe confrontarse el cristianismo no procede del ateísmo o de la irreligiosidad, sino de su mismo seno, desde dentro, a saber del análisis sereno y sincero de los tres evangelistas sinópticos, Marcos, Mateo y Lucas, de los cuales se deduce una figura absolutamente clara… un Jesús plenamente judío…; de ningún modo un Jesús cristiano.

A esto puede añadirse que los investigadores judíos tienen ante sí un cierto reto, aunque menor, a saber eliminar unos ciertos prejuicios de siglos, una cierta miopía, y eliminar el tabú de siglos que pesa entre ellos sobre la figura de Jesús: los judíos en general -menos Mario Sabán y otras ilustres figuras, ahora veremos- hace tiempo que “declararon invisible a Jesús”, ignorando que aunque en el judaísmo de alrededor del siglo I de la era común hubo notabilísimos rabinos, Hillel al antiguo, Shammai, Gamaliel I, Simón hijo de éste y Gamaliel II (hijo de Simón, nieto del I), Yohanán ben Zakai y otros no tan ilustres… no hay de ellos tanta producción escrita, aunque sea de discípulos, como de Jesús.

Y de esos testimonios escritos se deduce, por ejemplo, que las parábolas de Jesús quizá sean la perla literaria de lo que se conserva de la literatura judía del siglo I. Pues bien, los judíos están empezando a ver por sí mismos lo que Martin Buber había dicho hace ya tiempo: “A Jesús de Nazaret le corresponde un puesto grande en la fe de Israel” (Zwei Glaubensweise, traducido al inglés como Two Types of Faith, The Interpenetration of Judaism and Christianity), original de 1950, traducción de 1961, p. 13.

Como escribía hace un momento, Mario Sabán es justamente uno de los investigadores judíos que no han declarado invisible a Jesús… ¡todo lo contrario! La obra que presentamos es la mejor muestra de ello. Y no es la única, pues es como la continuación natural, o mejor el fundamento, de dos obra suyas anteriores, Las raíces del cristianismo y El judaísmo de san Pablo, de 2001 y 2003 respectivamente.

El judaísmo de Jesús sigue la estela, con todo honor de notables investigadores judíos del siglo XX: Josef Klausner, Shalom Ben Chorim, Martin Buber, David Flusser, Geza Vermes, Pinjás Lápide, Etan Levine, y Paul Winter…, entre otros que yo estimo un poco menos que los ya nombrados, como Jacob Neussner, Hugh Schonfield y Eric Fromm.

¿Cuál es la tesis que defiende Mario Sabán en El judaísmo de Jesús? Una tesis doble que yo comparto plenamente, e insisto en ello. A saber

a) positivamente: que una investigación serena y crítica de los Evangelios, sobre todo los sinópticos, nos lleva a confirmar plenamente la tesis que con toda claridad manifestó Julius Wellhausen en 1905, en su Einleitung in die drei ersten Evangelien: “Jesús era un judío, no un cristiano. Jesús enseñó a cumplir la voluntad de Dios, no anunció una fe nueva; como todos los judíos, Jesús se encaminó hacia la voluntad de Dios contenida en la Ley, la Torá, y en el resto de los escritos sagrados del judaísmo”.

Y b) negativamente que Jesús, considerado en su medio histórico, el Israel del siglo I, en concreto la Galilea rural de esa época, se destaca como una figura que no es en absoluto irreconciliable con el judaísmo de su tiempo, sino todo lo contrario, un Jesús profundamente convencido y practicante de su fe judía, un rabino ilustre del siglo I, quizá un carismático sanador judío, fiel a su pasado, fiel igualmente hasta el último aliento a su religión. Jesús no quebró el judaísmo de su tiempo ni lo dinamitó en modo alguno, ni siquiera lo superó esencialmente.

La única y casi obsesiva idea de Jesús era implantar dentro de su nación judía la idea del reino de Dios, de la venida de su agente el mesías, y por medio del arrepentimiento y de las buenas obras acelerar ese final esperado del mundo presente para inaugurar la era final. En todo ello Jesús -como afirma un ilustre antepasado de Mario en la investigación sobre Jesús, Joseph Klausner- “fue el más judío de todos los judíos…, más judío que Hillel”.

Rudolf Schnackenburg escribió hace años –no recuerdo en qué revista, pero sí el título y el contenido- un interesante artículo acerca de “la investigación judía sobre Jesús en el siglo XX”. Es un tema muy interesante y daría para una excelente tesis doctoral. Ya le he propuesto en dos ocasiones a alumnos…, pero desgraciadamente no ha tenido la continuidad necesaria.

Y volviendo al libro de Mario Sabán: ¿cuál es la novedad que aporta el libro presente a la pléyade ilustre de investigadores judíos sobre Jesús en los siglo XX y XXI? La respuesta es: su insistencia en y amplitud de tratamientio de la ética de Jesús y su comparación con el fariseísmo desarrollado sobre todo de los siglos I en adelante (en especial de los siglos II al VII d.C.) tal como se recoge en la Misná y el Talmud.

Luego veremos que esto puede ser una riqueza pero también una carencia. Advirtamos ya de entrada que la comparación de textos sobre Jesús con otros de la tradición rabínica –recogidos desde el siglo II al VII de la era común, aproximadamente- tiene dificultades metodológicas graves señaladas hace ya mucho tiempo por la investigación: no se puede comparar sin más los dos corpus de textos – evangelios y rabínicos- sin estar bien seguros de las fechas de estos últimos.

De todos modos, ciertamente, y con la limitación también de restringirse al fariseísmo y de fuentes tardías (alguien podría decir con razón: las opiniones de Jesús sobre la ética y las de los rabinos coinciden no importa el tiempo histórico en el que esta coincidencia se muestre), su libro “El judaísmo de Jesús” es el más completo que conozco en este ámbito, y es mérito suyo haber dedicado una obra exclusivamente al especto ético de la vida y doctrina de Jesús. Mario hace accesibles los tesoros que quedan ocultos para la inmensa mayoría de las gnetes en el ingente Kommentar zum Nueuen Testament aus Talmud und Midrash (Comentario al Nuevo Testamento con textos del Talmud y de los midrashim) del benemeritísimo P, Billerbeck, ayudado por H.L. Strack, Munich, 1922-1928. Y a través de las enseñanzas éticas de este rabino Jesús acercarse también en lo posible a su rica personalidad.

Concluiremos el próximo día. Saludos cordiales de Antonio Piñero

13 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Jorge Arsaquel "Yioresh" 21.01.09 | 18:40

    BS'D
    Pero hasta que porfin abrieron sus ojos para reconocer al líder ebionita YAHUSHUAH HAMASHYACH!!!

  • Comentario por sofía 20.12.08 | 22:14

    PAcomio, gracias por la pista bibliográfica. A falta del libro, acabo de encontrar una crítica positiva del mismo de 16 páginas que me voy a leer ya mismo.

  • Comentario por Josemari 20.12.08 | 19:16

    El tema de si Jesús era un Judío piadoso, no es nuevo ni en este foro ni en la historia del cristianismo. Es de esos temas manipulables por las actitudes de cada quien, que nos llevan a seleccionar los textos del NT. que más nos convienen. "Dime qué actitudes tienes y te diré qué hechos necesitas".
    Me gustaría que alguien me explicase por qué Jesús suscitó la oposición de quienes le rodeaban, empezando por los hombres hombres más piadosos del judaismo que pensaron ya en matarle de tras la curación en sábado del hombre de la mano seca. (Mc.3,6). Las opiniones, para que tengan valor científico, hay que apoyarlas en los hechos, no en autores que piensan como nosotros.

  • Comentario por pacomio 20.12.08 | 19:05

    D.Carlos Sanchez Montaña: muy ingenioso y esotérico, pero no cuela.
    D.Jaume: sería de agradecer un poco más de seriedad al manejar los datos históricos. Le ayudarían unas cuantas lecturas; por ejemplo, la última que le recomiendo es una traducción del muy amplio estudio Lord Jesus Christ (La veneración a la persona de Jesús en los comienzos del cristianismo, Ed. Sígueme). Los tópicos sólo dan resultado ante audiencias -o lectores- ignorantes. Agradecería un pronunciamiento del blogger. Saludos.

  • Comentario por sofía 20.12.08 | 16:53

    Lo que es un constructo es el pensamiento de "un judío que pensaba como sus compatriotas". La falta de respeto a la realidad que tienen los que declaran como tiene que pensar una persona porque le corresponde según las estadísticas es alucinante.
    Jesús es lo que de él nos han transmitido los que le amaban, interpretado por ellos, naturalmente, ¿por quién más? Sólo se conoce lo que se ama. El tipo de conocimiento pretendidamente aséptico y utilitario es el que nos lleva siempre a la pregunta "cui prodest?" que pretenden aplicar a los demás, mientras la agenda les asoma por el bolsillo de atrás :)

  • Comentario por sofía 20.12.08 | 16:42

    del rostro de Dios. Un Dios al que no separa un abismo de la humanidad, porque su plenitud reside en el hombre Jesús: Dios-con-nosotros, como creían los cristianos del siglo I, y si vivimos su misma Vida, la viviremos eternamente.
    Eso no lo inventó nadie tres siglos después, sino que está ahí desde el principio del cristianismo, de ese cristianismo siempre por realizar que consiste no en la cristiandad sino en seguir los pasos de Jesús, del que se encuentra con cada uno de nosotros en la palabra y el pan compartido. No del que a capricho del "historiador" era un patriarcalista machista sólo porque era judío y le corresponde serlo, o un legalista riguroso, porque le da la gana a quien suprime del evangelio lo que le parece.
    Vuestros constructos nunca podrán sustituir al Jesús que encontramos en los Evangelios, por mucho rollo que le echéis (no habló especialmente para los entendidos sino para la gente sencilla)

  • Comentario por sofía 20.12.08 | 16:33

    Los cristianos son los que quieren seguir al Jesús de los Evangelios.
    Jesucristo, es el que dice "quien me ha visto a mí ha visto al Padre". Jesucristo es quien dice "El Padre y yo somos uno", es él quien dice que nadie conoce al Hijo más que el Padre y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquellos a quienes él se lo revela etc.
    Eso no surgió tres siglos después, eso está en los evangelios transmitidos por sus seguidores que predican a Jesucristo, su mensaje, su muerte y su resurrección, desde el primer momento.
    Mutilar los evangelios para inventarse un Jesús prototipo de un judío a gusto del consumidor no es más científico que quedarse con todos los evangelios y dejarse interpelar por la persona de Jesús que vive en ellos. Hay varias miradas sobre ese Jesús, es Jesús visto por sus discípulos, tras la resurrección, pero es el mismo Jesús al que siguieron antes de ser crucificado. El judío Jesús, la piedra angular de la espiritualidad auténtica, el revelador del rostro...

  • Comentario por Jaume 20.12.08 | 15:53

    Curiosos tiempos éstos, en que debe proclamarse lo obvio: que Jesús era un judío, que pensaba como sus compatriotas judíos y que predicó una forma de religión judía. El Cristo, el Hijo de Dios adorado por los cristianos, es otra cosa, una construcción posterior que tarda 3 siglos en elaborarse. El hombre de Nazaret, el crucificado, es sólo la excusa, el dato histórico, la anécdota.

  • Comentario por Carlos Sánchez-Montaña 20.12.08 | 13:52

    Muy interesante pregunta "¿y porqué después de este judio -uno más, aunque singular- vino lo que vino?"

    Un judio con una infancia de "príncipe", juventud de "tekton" y vida adulta de "pontífice", y que sufre muerte y resurreción "cibelina", es por fuerza un gran "éxito" en el imperio romano durante casí cinco siglos.

    Una personaje así "construido" es el que todos esperan, hasta en el último rincón del imperio. En historia todo efecto tiene su causa. Jesús es el modelo, la perfección del mito.

    Leamos el crismón como tetragrama, la conjunción en un solo monograma de los tres personaje arquetípicos necesarios para la invocación del "Primero". La clave del Jesús judio, nos la dan los júdios de Roma del siglo I.

  • Comentario por Pacomio 20.12.08 | 13:28

    Tengo verdaderas ganas de leer el nuevo libro de Saban en el que espero encontrar ampliación, profundización y respaldo científico a lo que he ido sabiendo y aceptando con total naturalidad desde hace muchos años que me dedico al estudio de estas cuestiones:la rotunda judaidad de Jesús. Cuando uno termina de leer a Klausner, por ejemplo, se da cuenta de que, aunque no de una forma explícita, su estudio del judío Jesús le lleva a dejar en el aire (un tanto brumoso, desde luego)un interrogante: ¿y porqué después de este judio -uno más, aunque singular- vino lo que vino; algo que no generaron otros de su "raza" históricamente no menos relevantes? Cuanto más se reivindica -con toda razón- la judaidad de Jesús y su fidelidad a la religión judía, más -y no menos- interesante e interpelante resulta la fe que él generó y que terminó organizándose como su religión. Así lo veo. Bienvenido el libro de Saban. Cordiales saludos.

  • Comentario por sofía 20.12.08 | 13:02


    No se puede mutilar a Jesús de las ideas que no concuerden con lo que Saban o cualquiera piense que debió ser la doctrina tipo de un judío ejemplar. Jesús es Jesús, el de los Evangelios. Jesucristo, el Maestro, el Señor para los cristianos. La revelación del rostro humano de Dios.
    Si descubren ese rostro humano del Padre en las parábolas de Jesús, y en su concepción del reino como una semilla de mostaza que crece, un "ya pero todavía no", absolutamente inminente siempre en su realización progresiva, estupendo.

  • Comentario por sofía 20.12.08 | 12:59

    Claro que Jesús era un judío, nada menos que el Mesías judío, el fundador del nuevo Israel.
    En cuanto a que no era cristiano, evidentemente es una afirmación que se basa en un concepto erróneo de lo que es el cristianismo.
    Cristiano es el que sigue a Jesucristo, por tanto es la piedra angular del cristianismo.
    El hecho de que sea judío no es un elemento de discernimiento para eliminar de los evangelios lo que le apetezca a otros judíos y atribuirlo al judío Pablo o al judío Esteban.
    De hecho los judíos no cristianos se dedicaron a perseguir a los judíos que seguían a Cristo, pero están a tiempo de reivindicar el cristianismo que existe en el judaísmo como en cualquier religión, pero no domesticando a Jesús sino descubriendo la verdad de ese Jesús del Evangelio que está presente en todas las religiones y que debería ser el criterio para discernir la auténtica espiritualidad de la que no lo es.
    No se puede mutilar a Jesús de las ideas que no concuerden con l...

  • Comentario por Carlos Sánchez-Montaña 20.12.08 | 12:40

    Jesús es un judío del siglo I, un judío creyente en la divinidad del templo de Jerusalén y construido por Herodes, Augusto y Agrippa, pero que no comparte los criterios del sanedrín gobernante de su tiempo.

    Las palabras de Jesús pueden recibir multitud de interpretaciones, según el interés del interprete, pero su presencia continuada en el templo de Jerusalén, la expulsión de los mercaderes, su predicación entre sus muros, etc. permite asegurar que Jesús es un judío del templo, de ese templo, y esa es segura su concreta afiliación.

    Un judío de características especiales: tekton de oficio, que cita a los autores latinos contemporáneos, y continuo practicante del culto instaurado en el templo de Herodes, Augusto y Agrippa, pero en contradicción con el culto de sus días.

    Su mensaje donde más rápido parece arraigar es en la ciudades romanas ¿O no? Jesús es un judío cosmopolita.

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