El blog de Antonio Piñero

Un comentario importante al Evangelio de Marcos (82-01)

12.12.08 | 07:00. Archivado en Biblia/Evangelios
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido


Hoy escribe Antonio Piñero

Deseo presentar hoy el último libro, póstumo, de Juan Mateos, coeditado con Fernando Camacho, el que fue famoso traductor del Nuevo Testamento en la Biblia junto con J. L. Alonso Schökel. Su ficha es la siguiente:

El Evangelio de Marcos. Análisis lingüístico y comentario exegético. Volumen III, Ediciones El Almendro/Fundación Épsilon, Córdoba, 2008, 858 pp. ISBN: 978-84-8005-115-6.


Catorce años después de publicarse el primer volumen, aparece este tercero y último que ha sido concluido por el coautor, tras la muerte de Juan Mateos, sobre la base del texto completo en borrador más algunas notas entregadas por aquél pocos días antes de fallecer. El coautor ha revisado todo el texto, ha añadido abundantes notas, más de la mitad, ha precisado aclaraciones y ha redactado las “síntesis” de cada una de las partes.

De hecho, el coautor, F. Camacho, ha puesto pues más de lo que parece en la redacción final de este comentarioa través de esta mera relación, ya que ha repensado cada perícopa, ha cambiado a veces el contenido, ha modificado el orden argumentativo y ha matizado algunas interpretaciones. Por el contrario, ha respetado al máximo la exágesis de Juan Mateos del capítulo 13 del Evangelio de Marcos ya que aquél había escrito hace tiempo un comentario aparte sólo para esta sección apocalíptica: Marcos 13. El grupo cristiano en la historia (Ediciones Cristiandad, Madrid 1987).

Este volumen, junto con los anteriores no es sólo el comentario más extenso publicado en castellano (casi dos mil páginas en total), sino también un tanto novedoso –en un cierto aspecto, como veremos- ya que incorpora a la interpretación de los textos evangélicos, los métodos y técnicas del “análisis narrativo” muy en boga modernamente en amplios círculos de comentaristas del Nuevo Testamento, sobre todo en Norteamérica.

Tampoco se descuida, sin duda alguna, en este volumen el estudio del entorno cultural y social en el que se escribió este Evangelio, ya que su autor –a quien denominamos Marcos por tradición, sin saber realmente quién era- alude con frecuencia a realidades exteriores al texto, que han de ser conocidas por la consulta de la fuentes de la época, y de los estudios ya realizados por otros investigadores sobre ellas.

El Comentario suele proceder del modo siguiente: en primer lugar se ofrece una traducción de la perícopa que se va a comentar. Luego notas filológicas para mejor entender el griego en el que está escrito al texto. Suelen ser aclaraciones de gramática y sintaxis, junto con precisiones en torno al significado de los vocablos que se encuentran en el pasaje.

Luego se presenta brevemente el contenido y división de la perícopa y se señalan las marcas, o pistas, que el mismo texto ofrece para su interpretación, sobre todo referencias internas al evangelio mismo, con la idea de que otros pasajes de la obra ayudan a entender mejor el texto que se estudia. Finalmente está la “Lectura” o interpretación seguida del pasaje, algo así como una lectura ampliamente parafraseada del texto.

En esta sección, y ocupando aproximadamente la mitad de la página, se hallan las alusiones a los estudios y comentarios modernos al pasaje, con la crítica pertinente de las opiniones interpretativas que otros autores expresan.

Lo que me parece que caracteriza este comentario es su intención de tener siempre presente para la interpretación las numerosas alusiones implícitas del evangelista Marcos al Antiguo Testamento. Para los autores del Comentario no hay mejor clave interpretativa para entender el sentido profundo del texto del primer evangelio -cronológicamente hablando- que captar en primer lugar estas alusiones, aunque a veces sean muy tenues.

Y aquí expondría yo mi primera duda respecto al método: es totalmente cierto que existen esas alusiones al Antiguo Testamento en el primer evangelio, pero a veces son tan débiles que tengo la impresión de que hay un cierto forzamiento del sentido natural del texto marquiano, algo así como si se obtuviera demasiado del paralelismo aducido entre pasaje evangélico / fuente subyacente del Antiguo Testamento, de modo que puedo obtener del primero un significado profundo, sí, pero simbólico y espiritual del texto que se comenta.

La segunda duda afecta a la muy escasa utilización por parte de los dos autores de la literatura apócrifa del Antiguo Testamento, que en mi opinión, da muchas veces más claves interpretativas que las leves alusiones al texto del Antiguo Testamento mismo.

El segundo problema que le veo al comentario es que aunque se citan abundantes obras de autores modernos, el texto en sí del comentario no muestra una postura histórico-crítica, sino de mero análisis narrativo del texto evangélico tal como se nos ha transmitido, tal como está, sin cuestionarse radicalmente si aquello que se comenta pertenece al estrato del Jesús histórico, o más bien al de sus seguidores (otro nivel) o al del evangelista (un nivel aún más alejado). Además, la inmensa mayoría de las citas a comentaristas de hoy lo son a autores católicos. Apenas hay comentarios de autores protestantes o de historiadores independientes de la vida de Jesús o del cristianismo primitivo. SE conocen, sin duda, pero se utilizan poco.

Un par de ejemplos aclararán lo que pretendo decir: en el estudio y explicación de la “Entrada triunfal de Jesús en Jerusalén” (Mc 11,1-11) en vano encontrará el lector un planteamiento profundo de la historicidad -o no- del hecho, que se da por supuesta, de la discusión en torno a la conciencia mesiánica de Jesús (si es que la tuvo o en qué sentido), y cómo esta posible autoconciencia mesiánica es luego vista por el cristianismo posterior que reinterpreta el sentir de Marcos.

El siguiente ejemplo afecta a la "Institución de la Eucaristía" (Mc 14,22-26): no veo apenas reflejo en el comentario a la discusión moderna sobre si Jesús instituyó o no la eucaristía; sobre si fue -o no- más bien esta institución una verdadera reinterpretación de Pablo de Tarso de una mera cena de despedida, no una cena pascual; en qué grado es dependiente Marcos -como participante de la teología paulina sobre el significado de la muerte de Jesús en la cruz como acto vicario de expiación por los pecados de la humanidad que establece una nueva alianza- de la visión tenida por Pablo en la que Dios le explica cómo ha de entender la Última Cena (1 Corintios 11,23ss no es una tradición comunitaria, como se afirma casi siempre, sino la recepción de una revelación divina); en qué grado la institución de la Eucaristía tal como la presenta Marcos es compatible con la religión de Jesús, etc., temas todos que nos gustaría ver tratados en un Comentario, ya que afectan al meollo de cómo hay que entender a Marcos y qué credibilidad tiene lo que dice.

Ahora bien, qué pretenden los autores está reflejado con claridad en la contrasolapa de la cubierta del libro:

“Este comentario se dirige a toda clase de lectores. El erudito, conocedor de la lengua griega, encontrará abundantes justificaciones para la traducción y la interpretación en las notas filológica de casi trescientos autores. El lector ordinario podrá prescindir de este aparato científico y leer directamente la explicación clara, ordenada y razonada del texto de Marcos que se encuentra en el apartado 'Lectura'”.

Y cuál es la intención del Editor al publicarla queda claro por lo que sigue:

“El resultado de este estudio del Evangelio de Marcos es el descubrimiento de una insospechada profundidad de sentido, así como de un rigor literario en este evangelio, desempolvan la obra y le confieren una frescura y modernidad inesperadas. El Evangelio de Marcos renace de este modo para iluminar la labor cristiana de nuestro tiempo”.

En la última frase veo yo, desde mi punto de vista de historiador, la dificultad máxima de la obra (aunque admito que quizá sea lo atractivo para muchos lectores): no hay en general en este comentario un planteamiento histórico y crítico de lo que nos transmite el evangelista Marcos, sino una profundización del sentido de la obra tal como está con vistas a la edificación espiritual, aunque partiendo del análisis literario. Pero “tal como está” es en la mayoría de los casos el reflejo del punto de vista del evangelista y quizás no el del Jesús histórico.

Saludos cordiales de Antonio Piñero.

11 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por nicolas 18.12.08 | 00:58

    Bueno es la primera vez que leo algo de usted. Conozco la obra de la que habla, y desde la perspectiva de su especialidad entiendo que le haga esas objeciones. Todo estudio plantea su metodo y en el estan los limites. Creo que cualquier investigador lo sabe y es consciente de ello, por eso no creo que se pueda hoy en dia pedir exhaustividad en cada libro. Para eso estan otras perspectivas y estudios. Me parece una oprtacion muy valida la de esta obra.

  • Comentario por sofía 13.12.08 | 18:41


    Naturalmente cada cual puede creer lo que quiera y justificarlo como le parezca, pero un cristiano con cristofobia es un sinsentido, en mi opinión
    Saludos cordiales

  • Comentario por sofía 13.12.08 | 18:40

    Un historiador cristiano no pretende probar su fe por medio de la historia.
    Naturalmente que agnósticos y ateos y creyentes de cualquier religión pueden admirar la figura de Jesús, o no. ¿Y qué? Cada uno de ellos pretende hacer de ella lo que les parece. Ya que habla de Tamayo, por ejemplo, el Jesús que presenta este señor, tiene muy poquito que ver con el que presenta el Sr Piñero, y no digamos con el que presenta el Sr Bermejo o el Sr Puente Ojea; pero también es distinto del de Meier, Crossan, Sanders...etc...
    En cuanto a su artículo sobre la Cristofobia, estoy de acuerdo en que no tiene por qué haber cristofobia en retirar unos crucifijos de una escuela, pero si es Cristofobia la manía de transformar el cristianismo en un jesuanismo para resultar políticamente correcto a los no cristianos, negando a Jesús como el Cristo de los primeros cristianos.
    Naturalmente cada cual puede creer lo que quiera y justificarlo como le parezca, pero un cristiano con cristofobi...

  • Comentario por sofía 13.12.08 | 18:36

    Aurelio,
    Nadie dice que el Sr Piñero parta de una actitud negativa hacia Jesús. Lo único que yo afirmo es que toda hipótesis histórica no es más que una hipótesis imposible de comprobar y que siempre se parte de premisas no comprobables. Si se afirma que la "realidad científica objetiva" es que Jesús nunca entró en Jerusalén a lomos de un borrico, se está extralimitando el historiador, que lo más que puede decir es que se lo pudieron inventar los discípulos. Pero resulta que no tuvieron por qué inventárselo, porque es algo que encaja totalmente en todo lo que sabemos de Jesús. Una persona objetiva lo único que puede decir es que son dos cosas y media las que se pueden decir con certeza de Jesús y lo demás es más o menos probable, según la hipótesis de la que se parta.
    Es un prejuicio creer que un historiador agnóstico está menos limitado que uno creyente en cuanto a historiador. Las limitaciones son las mismas, la posibilidad de ser objetivo también. Un historiador cristia...

  • Comentario por andres 13.12.08 | 00:38

    Pero acaso Marcos y los otros evangelistas quisieron escribir una "biografia"de Jesus? Por que lo titularon "evangelio"?Antonio que sabe griego sabe lo que significa esta palabra.
    Va a ser el eterno problema:coincidiran un poeta y un fisico al describir un fenomeno,por ejemplo un atardecer con la puesta de sol?Supongo que no.Tendra la culpa el poeta por no incluir datos cientificos que son los que le interesan al fisico? encontrara poesia y emocion el poeta en los datos cientificos del fisico?
    En roman paladino:No hay que pedir peras al olmo....aunque ahora con la genetica quizas si....

  • Comentario por aurelio 12.12.08 | 18:38

    Y continuando con lo dicho. Los cristianos que investigan la vida de Jesus si parten de serias limitaciones. Los ortodoxos se ven limitados por el dogma, y los progresistas por la exaltación de la persona de Jesús en la qeu ven encarnados sus idelaes progresistas. Toda investigación histórica debe realizarse con objetividad, rigor en el método, y sentido crítico. Es un ideal dificultoso e imposible de alcanzar en su totalidad, pero que se debe perseguir . Si todo fuera subjetividad la ciencia no avanzaría, y todo se reduciaria a un cumulo de opiniones.

  • Comentario por aurelio 12.12.08 | 18:32

    Al hilo del comentario de Josemari, no veo la razón por la cual un agnóstico que investigue al Jesús histórico tenga que partir de una actitud negativa y distorsionar los hechos. Desde luego el profesor Piñero no lo hace. Se puede ser agnóstico y tener una actitud positiva hacia Jesús. De hecho muchos agnósticos famosos se manifestaron admiradores de la persona y las doctrinas de Jesús. Lease el articulo que hoy publica en El Pais Juan José Tamayo titulado "cristofobia episcopal" en el que se aborda el tema.

  • Comentario por Joaquín Martínez 12.12.08 | 17:03

    Gracias por el comentario al Comentario. Ha sido una de mis principales vías de acceso (al menos, sus dos primeros tomos y una edición abreviada de 1994) a Marcos, junto con las clases de Secundino Castro, antes que me dedicara a bucear en la preciosa Historia de recepción de ese texto clave en la cultura moderna. Un texto sub-canónico, como el patito feo, que los últimos doscientos años de investigación han convertido en cisne. Se trata de la vida de Jesús más próxima a su acontecimiento histórico, aunque no sea una biografía al uso antiguo ni al moderno. No podemos presicindir de Marcos (tanto es así que nuestro hijo literal, todavía en el vientre de su madre, ya se llama Marquitos).
    Me parece que Antonio Piñero estaría de acuerdo en que el comentario de Camacho-Mateos ha recuperado y desempolvado una dimensión inolvidable del texto: su simbología, más allá de la típica-tópica hermenéutica de Orígenes y sus sucesores. La comprensión socio-retórica lo demandaba: esos símbolos (l...

  • Comentario por sofía 12.12.08 | 13:44

    De acuerdo con los dos comentarios precedentes.
    Habrá que intentarlo, pero el primer paso sería reconocer que resulta también sospechosa la exégesis de la sospecha.
    Si los seguidores cuentan un hecho que es posible no hay por qué suponer que se lo inventaron. Un ejemplo: ¿No pudo entrar Jesús en Jerusalén montado en un borrico y ser aclamado por sus seguidores? Pues claro que pudo. Y tuvo sus consecuencias. ¿Existe la posibilidad de que se lo inventaran? Pues también, pero resulta menos creíble. Las piezas encajan bien en el puzzle tal como está.

  • Comentario por procestoc 12.12.08 | 11:10

    Evidentemente todos somos subjetivos. Es el intento de salir de esa subjetividad lo que produce nuestros pequeños avances en el conocimiento. ¡Pero hay que intentarlo!

  • Comentario por Josemari 12.12.08 | 09:29

    Noto hoy a A.Piñero un tanto decepcionado porque los autores del libro sobre el evangelio de Marcos no dicen lo que a Piñero le gustaría que dijesen.
    ¿Quién distorsiona más los hechos, los católicos por su actitud positiva hacia Jesús, o los agnósticos, por su actitud negativa?
    Dice el insigne psicólogo norteamericano P. Drucker: dime qué actitudes tienes y te diré qué hechos necesitas.
    Todos distorsionamos, Sr. PIñero. Nuestras opiniones son siempre subjetivas porque nacen de la actitud con que seleccionamos e interpretamos los hechos.

Sábado, 26 de mayo

BUSCAR

Editado por

Los mejores videos

Síguenos

Hemeroteca

Mayo 2012
LMXJVSD
<<  <   >  >>
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031   

Sindicación