Hoy escribe Antonio Piñero
Nuestro autor, en este capítulo, no omite el problema teológico general de los “evangelios de la infancia” (Mt 1-2; Lc 1-2). Sostiene Pagola, no en el cuerpo del texto, sino en nota a pie de página, que los procedimientos utilizados por los evangelistas en estos cuatro capítulos
Más que relatos de carácter biográfico son composiciones cristianas elaboradas a la luz de la fe en Cristo resucitado… un midrás hagádico que describe el nacimiento de Jesús a la luz de hechos, personajes o textos del Antiguo Testamento.
Añade también que no fueron redactados para informar sobre los hechos ocurridos (probablemente se sabía poco) sino para proclamar la Buena Noticia de que Jesús era el mesías davídico esperado en Israel y el hijo de Dios venido a la tierra para salvar la humanidad.
Del nacimiento de Jesús en Belén –según Mateo y Lucas-, afirma Pagola también en una nota, ue “Jesús nació probablemente en Nazaret” y que ambos autores lo sitúan, por el contario en Belén, por motivos teológicos…
Al respecto pienso que relegar a una nota el problema crucial de la credibilidad histórica de los “evangelios de la infancia” no me parece correcto. A este respecto observaría:
Conociendo la mentalidad general de los evangelistas como autores dentro de la atmósfera intelectual del siglo I, es muy poco probable, quizá inverosímil, atribuirles “que no pretendían informar de los hechos ocurridos”. Esta proposición es muy improbable, aunque se repita continuamente en escritos confesionales.
Me parece más honesto reconocer que los autores evangélicos se equivocaron en la aceptación indiscrimada y en el uso de sus fuentes, que no tenían –como la inmensa mayoría de sus contemporáneos- una mentalidad crítica y que creyeron a pies juntillas en las leyendas que sobre el héroes del relato, Jesús, se iban formando entre los cristianos para suplir las lagunas de información sobre la infancia de aquél. Por tanto, estaban totalmente convencidos de que transmitían a sus lectores hechos que habían sucedido así en realidad, pero se equivocaron confiando en datos que la crítica de hoy no puede aceptar.
Sería entonces muy honesto también formularse que esta aceptación de lo que muy posiblemente ha ocurrido con estos cuatro capítulos de la "Infancia" plantee varios problemas teológicos: habrá que formular de otro modo el concepto de inerrancia de las Escrituras (la Biblia no puede equivocarse) y habrá que reformularse –como hizo Torres Queiruga- el concepto de revelación y de inspiración. Esa reformulación hace tambalear un tanto la fe de algunos, pero es necesaria.
Como lector de Pagola yo mismo, que en otra faceta estoy en contacto con las preocupaciones de las gentes a través de las preguntas que se formulan en conferencias o programas de radio, diría que también me parece un tanto opaco reducir a una simple nota a pie de página la cuestión de los “hermanos de sangre, o no, de Jesús”. Para muchos creyentes sencillos, este tema viene a ser como una piedra de toque sobre de la disposición de la Iglesia a tratar, u ocultar, temas vidriosos. Algunos me suelen preguntar sobre el asunto si Jesús tuvo o no hermanos reales, esperando algo así como “dígame por fin la verdad”.
Pagola afirma (p. 43, n. 11):
Desde un punto de vista puramente filológico e histórico, la postura más común de los expertos es que se trata de verdaderos hermanos y hermanas de Jesús. J. P. Meier, tal vez el investigador católico de mayor prestigio en estos momentos, después de un estudio exhaustivo concluye que la ‘opinión más probable es que los hermanos y hermanas de Jesús lo fueran realmente’.
Me parece valiente por parte de Pagola admitirlo –aunque quede relegada de nuevo a nota- y opino que se acomoda totalmente a la realidad histórica. Aquí insistiría en lo que he manifestado otras veces: creo que a la Iglesia antigua no le preocupó en absoluto la virginidad perpetua de María. A una parte de ella (a menos las comunidades que están detrás de los evangelistas Marcos y Juan) diría que ni la virginidad en sí –no traen ningún relato de la concepción virginal-, puesto que la divinidad de Jesús se probaba por otros derroteros. En Marcos, por adopción divina; en Juan, por su concepto de que en Jesús se ha encarnado el Verbo divino preexistente desde toda la eternidad.
Lo que de veras interesaba a la Iglesia primitiva hasta el siglo IV fue que la concepción de Jesús fuera divina, distinta de la de los demás mortales y concorde con su dignidad. Por ello Mateo y Lucas defienden la concepción virginal por obra del Espíritu Santo. Y pienso, con otros, que una vez cumplido el objetivo, lo que hiciera María después con su matrimonio no les importaba en realidad nada, salvo algunos pequeños grupos, representados por queines estuvieren detrás del "Protoevangelio de Santiago" y la denominada "Ascensión de Isaías".
Seguiremos. Saludos cordiales de Antonio Piñero.
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Para mí es un misterio de la crítica bíblica moderna por qué los mitos del nacimiento se despachan como un "midrás hagádico" y, sin embargo, el comentarista reseñado, con el beneplácito del Sr. Piñero, se pone a especular sobre si Jesús conocía el hebreo basándose en las "últimas palabras en la cruz". Que, si no recuerdo mal, son citas de algún salmo. ¿Qué convierte en mito a una cosa y a la otra no? Ya digo, misterio.
Idem sobre el supuesto conocimiento de la Biblia. ¿Es de Jesús o se lo ponen en la boca los evangelistas? ¿Y si Jesús no era tan letrado como aparece en sus hagiografías evangélicas?
Pero la fecha de los manuscritos no significa gran cosa. Los manuscritos más antiguos de las obras de Homero, Aristóteles, Platón, Tácito, etc. son medievales.
Puede seguir lo presentado en la wiki.
Charles Huleatt y C.H. Roberts han datado algunos papiros del evangelio de Mateo en fechas del siglo II y III.
Pero el fondo del asunto es: Esos textos anónimos. ¿tienen fecha y autor?
Que le parece el escándalo arqueológico de Iruña-Veleia. Con soportes del siglo I-III y grafitis del siglo XX-XXI.
Lo que me parece a mí es que el texto de Suetonio Avg.94 ilumina a los autores de los primeros años de Jesús. Ropajes de emperador para un niño hijo de tekton. Cosa muy lógica si comprendemos su significado.
Ver el bolg: "Jesús Tekton"
No me molesta que se me remita a la Wiki, pero sí que no se responda a mis preguntas. Mi pregunta era si podía tener la amabilidad de citarme nombres de autores que consideran que los evangelios de Mateo y Lucas son posteriores a Suetonio. En la Wiki no viene ningún autor que diga eso (o quizás he mirado mal)
Sigo esperando nombres de autores que afirmen que esos evangelios son posteriores a Suetonio.
Xabier
La wiki hace dos resúmenes sobre ambos evangelios, y creo que es muy clarificador, espero no se moleste por una fuente tan popular y a la mano de todos.
Carlos Sánchez Montaña:
¿Podría indicar por favor qué autores consideran que los evangelios de Mateo y Lucas son posteriores a Suetonio?
Gracias por adelantado
Jaume, por favor.
Suetonio,. Vida de Augusto, 94-95
En 94.3 queda claro que los "inocentes" que deben morir son los nonatos ya en el vientre de sus madres.
Reafirmo que lo poquito que sabemos de la infancia de Jesús, y escrito por Mateo y Lucas, está entresacado, y de forma literal en su significado, de los pasajes 94-95 de la V.A. de Suetonio.
Y nadie puede asegurar quién fue anterior. Para algunos autores los textos (que son anónimos) de los llamados como Mateo y Lucas son posteriores al de Suetonio.
Carlos,
Evidentemente, cada cual lee como quiere. Uno puede leer a Suetonio cuando dice de Octavio: "Su padre, C. Octavio, gozó desde joven de considerables bienes..." o "Tenía cuatro años cuando perdió a su padre", y no hacer caso de estos textos e ir buscando paternidades divinas fijándonos solo en la serpiente y la marca (y Apolo, por cierto, no es Júpiter). Y el Senado no decreta la muerte de los nonatos, sino que no deben engendrarse niños durante ese año (para evitar que nazca un rey que acabe con la República), pero el decreto nunca se lleva a término.
Pedro.
No olvide la autobiografía del propio Augusto y seguro modelo de Nicolás Damasceno.
Jaume, cada uno lee a su manera:
-La concepción se produce en un templo de Apolo y la serpiente es una representación del propio dios.
-Teniendo noticia el senado de Roma del nacimiento de un futuro rey, se decreta la muerte de todos los nonatos en el vientre de la madre.
-Los anuncios sobre la venida de un mesías salvador de Roma son puestos en boca de Cicerón, Nigidio Figulo y muchos otros. etc
Carlos Sánchez-Montaña:
El paralelismo primero se da en Nicolás Damasceno, el secretario del Rey Herodes y preceptor de sus hijos y de los Hijos de Marco Antonio y Cleopatra, y por supuesto biógrafo de Octaviano Augusto y Julio César. La Bios Kaisaros, (Manuscrito griego del Escorial, que yo encontré y te mandaré en Omega-1-11)que muchos han traducido como la Vida de Octaviano Augusto, pero en realidad cuenta dos vidas en tres partes: primera, la infancia de Ocatviano, que se asemeja hasta en frases textuales,
http://www.atriumlibertatis.org/infanciaoctaviano.htm
seguinda el asesinato y funeral de César,
http://www.atriumlibertatis.org/damasceno_muertedecesar.htm
y por fin el Adventus de Octaviano.
http://www.atriumlibertatis.org/adventus_octaviano%20.htm
Salud
Basta con leer el texto mismo de Suetonio para ver que no hay tales paralelismos. Ni se persigue a inocentes, ni hay anunciación, ni el tono del relato de Suetonio es equivalente al de los evangelios. La serpiente que supuestamente entra en los aposentos de la madre de Augusto y la deja marcada no es comparable ni a una concepción virginal, ni a una anunciación. Y aunque es cierto que el texto de Suetonio deja entrever un supuesto parentesco entre Octavio y el dios Apolo (aunque el autor siempre se remite a habladurías o a otros autores, con lo que demuestra su escepticismo ante tales relatos), de ninguna manera puede compararse con la relación que se establece en los evangelios entre el Dios de Israel y Jesús de Nazaret. Otra cosa es que, en aquellos tiempos, uno no podía ser un gran hombre si no había circunstancias excepcionales en su nacimiento, vida o muerte (véase César o Alejandro Magno). Pero eso no es más que una cuestión de estilística y de las convenciones narrativas de la é...
Claro, un esquema romano que no deja cabida a las coincidencias, y que nos permite pensar, cuando menos, que tanto Suetonio, como Mateo y Lucas utilizaron el mismo modelo.
Suetonio ha sido utilizado como modelo durante siglos, su biografía y su obra, lo colocan en el centro de la literatura biográfica.
Creo posible, y consecuente, que Mateo y Lucas tuvieran un perfil muy cercano al de Suetonio.
La Vida de los Doce Césares de Suetonio fue escrita hacia el año 120 d.C. Habría que demostrar que los evangelios de la infancia son posteriores para establecer dependencias de Suetonio. Si no es así, la coincidencia puede deberse más bien a la existencia de un esquema literario común que usaron los evangelistas y Suetonio.
Los escasos episodios sobre la infancia de Jesús siguen el esquema que el propio Suetonio establece en su texto sobre la infancia de Octavio, que es mucho más extensa. A saber:
-Concepción por intermediación divina.
-Anunciación a la madre, que mantiene el secreto.
-Signos y señales de la venida de un Mesías.
-Los sabios están en el secreto y lo anuncian.
-Nacimiento en un lugar de la periferia.
-Persecución generalizada por parte del poder hacía los llamados inocentes.
-Presentación en el templo.
-Demostración de su precoz sabiduría entre los hombres sabios.
Es muy curioso comprobar la fortaleza de los compartimentos estancos que ordenan las áreas de conocimiento.
Sábado, 26 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Religión Digital
Josep Carles Laínez
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