Hoy escribe Fernando Bermejo
Como vimos en su momento, un repaso a la literatura disponible sobre la figura histórica de Jesús en el tercer cuarto del s. XX (v. gr. Sandmel, Vermes, Hiers, Brandon, Finkel, Flusser, etc.) basta por sí solo para refutar la validez de la categoría "New Quest" (en lo que sigue: NQ) cuyos rasgos definitorios serían, entre otros, el carácter protestante de sus autores, el uso primario del criterio de desemejanza y el énfasis en la distinción entre Jesús y el judaísmo (para detalles, v. en este blog "La distorsión... IV).
Añádase ahora que sería descaminado (por no decir cínico) intentar defender a capa y espada la noción de "New Quest" aduciendo que el mapa no es lo mismo que el territorio. Sería descaminado, al menos, por dos razones muy claras: a) porque los trabajos que usan la noción de NQ no dan a entender que existió otro tipo de investigación en ese período, y por tanto practican una asombrosa damnatio memoriae, indigna del más elemental rigor académico, y b) porque mejorar el mapa habría sido en este caso algo extremadamente fácil.
Si ahora nos preguntamos a qué intereses puede servir la noción de NQ encontramos de nuevo con que puede estar sirviendo a intereses confesionales, y en dos sentidos:
1) La limitación de la investigación relevante a los bultmannianos sirve para condenar al ostracismo a todos aquellos estudiosos -tanto judíos como independientes- los resultados de cuyas obras no son, o apenas son, compatibles con la visión mayoritaria (v. gr. P. Winter y H. Cohn cuestionaron de manera potente la credibilidad de muchos de los elementos de los relatos evangélicos de la pasión; Brandon argumentó que no parece haber existido un abismo entre Jesús y las posiciones nacionalistas judías; Ben-Chorin o Vermes evidenciaron la distancia entre Jesús y la religión cristiana, etc.)
2) En segundo lugar, la noción de NQ presenta también un interés positivo: tras haber postulado que una obsoleta "Old Quest" fue seguida de una "No Quest", la periodización al uso establecía implícitamente el inicio de la investigación atendible sobre Jesús en una serie de autores cuyo enfoque estaba en obvia consonancia con la visión cristiana tradicional, tendiendo así a ocultar el hecho de que esa investigación debe tanto su inicio como su consolidación a autores a menudo ajenos a intereses confesionales.
Por supuesto, no es nuestra intención decir que la noción de NQ haya sido excogitada con el avieso propósito de engañar, sino sólo que hay indicios suficientes de que una inconsciente agenda teológica anida detrás. Esto es tanto más plausible, cuanto que hemos ofrecido ya argumentos al respecto en el caso de otros dos postulados de la periodización, y que -como veremos- los hay también en el caso de las restantes afirmaciones o presupuestos del modelo historiográfico predominante.
Saludos cordiales de Fernando Bermejo
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Xabier:
Impertinente se ha puesto Vd. conmigo muchas veces, demostrando lo que es Vd., no lo que yo soy. Ha utilizado el protocolo del terrorista: Eliminar. "Si no hay datos no hay historia". Esto Vd. lo interpreta como una destrucción a la Iglesia y concluye que quien dice estra frase lleva una trayectoria que hay que eliminar antes de que cumpla su cometido. Si no hay datos no hay ciencia. No hay datos. Si Vd. está dispuesto a eliminar al que le dice que no hay datos históricos, su cristianismo es el de Octaviano Augusto, el de las proscripciones.
Xabier:
Yo no estoy exponiendo mis ideas, sino las investigaciones que se realizan en otros ámbitos, por eso indico el enlace. Ya le he dicho que yo no colaboro con Vd. sino con el autor del blog, con el que me comprometí libremente en el Escolrial. Ahora, en su estado mental reactivo no tengo nada que decirle.
Al contrario que a un lector varios comentarios más abajo, a mí me parece una pena que el Prof. Bermejo no se prodigue más en este blog.
Que quede constancia de que a algunos sus hilos nos parecen especialmente interesantes.
En el post acerca del libro sobre si Jesús existió realmente (I), un lector que utilizó el nick "Uno que está harto" hizo un comentario al cual me adhiero: que Pedro cree un blog propio para exponer sus ideas.
La tercera norma de etiqueta dice que los comentarios deben ser pertinentes, lo cual no cumple. Y además parece que se ha equivocado de blog, pues le guste o no le guste (creo que no le gusta), este blog es de ciencia, no de esoterismo.
Oh,no¡¡¡
Bermejo otra vez.
Bueno mientras sea un miércoles, hay futbol.
Fernando:
El problema es si nuestra mente puede tener un mapa científico. Para los Ingleses del siglo XIX Palestina era la "Tierra Santa", del Sacro Imperio Ingés, puesto que era una colonia Inglesa. Israel no existía ni en sus mentes. Loisy en 1910 describía la Tierra Santa como una Campiña Francesa.
El método de investigación desvía el objeto investigado. Si entre el Cristianismo y el Judaísmo hay un vacío por lo menos de dos o cuatro siglos, no se puede llenar con la obsesión de que uno es origen del otro. Esto ocurre porque nuestro mapa mental no es científico. Aunque algunos llenen las bibliotecas de libros, no lograrán demostrar que el mapa del judaísmo es el territorio del cristianismo. Marción fuel el primero en decir esto y el último dirá lo mismo si tiene sentido común.
Fernando:
Los que practicaban la damnatio memoriae en el Imperio Romano y los que las practican hoy, resulta que tenían el mismo cerebro que los neurocientíficos han descubierto hoy. Los Bultmanianos perciben como positivamente científica su investigación y generan tanta dopamina en sus neuronas que hunden en el olvido las demás investigacióones, sena judías o independientes, porque ya no las ven en sus abismos mentales. Lo mismo les pasa a los de la New Quest, y lo mismo les pasa a Vermes y compañía. Lo que nos debemos preguntar es si nuestro cerebro es científico en la construcción de sus mapas y si de veras está describiendo el territorio.
Fernando:
Korbzinky tenía razón,
http://esgs.free.fr/uk/ahsk.htm
Pero ahora los neurocientíficos demuestran que nuestro cerebro tinen un mapa de valores generado por la dopamina. En las células nerviosas una señal recorre el espacio entre una célula nerviosa y la siguiente porque cuando la señal eléctrica alcanza el extremo del nervio, libera una sustancia química, la cual se desplaza por el espacio y estimula el nervio siguiente. Esta área entre un nervio y el siguiente se denomina sinapsis. Las sustancias químicas que recorren esa área reciben el nombre de neurotransmisores. Una de ellas es la dopamina. Esperiencias positivas generan entre nuestras neuronas mucha dopamina que eleva la experiencia a un alto valor. Esperiencias negativas no seguregan dopamina y hunden la experiencia en un bajo valor. Nuestro cerebro aprende a vincular un valor al mundo que nos rodea y construye un mapa de valor del mundo que le rodea. (Fritz, Chris (2008). Descubriendo el poder de la ...
Pedro.
Tomo la cita para un futuro trabajo de arqueografia. Explica la razón por la que un arquitecto se ocupa de Jesús. La vida de Jesús tiene una estructura, que si se desentraña, puede hacernos comprender el territorio antiguo del que provenimos.
Las palabras no son las cosas de las que hablamos… Si las palabras no son cosas, ni los mapas el territorio mismo, entonces, obviamente, el único víncuo posible entre el mundo objetivo y el mundo lingüístico debe hallarse en la estructura, y sólamente en la estructura. La única utilidad de un mapa o lenguaje depende de la similitud entre los mundos empíricos y los mapas-lenguajes. El hecho que todo lenguaje tiene alguna estructura… lleva a que inconscientemente leamos en el mundo la estructura del lenguaje que usamos…”
Fernando: Ya sé que conoces a Korzibsky que es quien dijo esto en "Ciencia y Salud"
"Un mapa no es el territorio que representa, pero, de ser correcto, tiene una estructura similar al territorio, razón por la cual resulta útil. Si el mapa pudiera ser idealmente correcto, incluiría (en escala reducida) el mapa del mapa. Si reflexionamos acerca de nuestros lenguajes, encontramos que, en el mejor de los casos, deben ser considerados tan sólo como mapas.
Una palabra no es el objeto que representa; los lenguajes también exhiben esta peculiar capacidad de reflejarse a sí mismos: podemos analizar lenguajes por medios lingüísticos. El “lenguaje de mapa” anticuado, necesariamente, debe llevarnos a desastres semánticos, al imponer y reflejar su estructura antinatural… Siendo las palabras y los objetos que representan dos cosas distintas, la estructura, y solamente la estructura, se convierte en el único vínculo entre los procesos verbales y los datos empíricos. Las palabras no son l...
Sábado, 26 de mayo
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