André Torres Queiruga me envía esta réplica a mi reseña sobre su libro Repensar la resurrección. Agradezco su envío y con gusto le cedo el espacio de hoy. Saludos de A.P.
Antonio Piñero ha dedicado tres amplias secciones de su excelente blog a exponer y criticar, con simpatía y a la vez con claridad crítica, mi libro sobre la resurrección. Aparte de hecha con su reconocida competencia, no es corriente encontrar una crítica tan fundada en la lectura cuidadosa y detallada de una obra que, por lo menos en cuanto a su amplitud, requiere tiempo y esfuerzo.
Mi agradecimiento es, pues, lo primero. Y no ya sólo por cortesía y por amistad —breve ha sido hasta ahora el encuentro, por desgracia—, sino por elemental justicia, es normal que yo trate de contestar con idéntica cordialidad, aceptando un diálogo que a todos nos puede ayudar. De hecho, mi segundo y fundamental motivo de agradecimiento es la ocasión que me ofrece de aclarar unos puntos que creo decisivos y que, por lo que se ve, no he logrado aclarar debidamente.
1. El núcleo del disenso está, a todas luces, en el concepto de revelación. En el primer tramo de su exposición reconoce Piñero que apoyo mi propuesta en “un cambio del concepto de la revelación divina al ser humano”. Esta no consiste en “un dictado mecánico de una suerte de paquete ideológico de verdades que se han de creer sin más cuestión”. Pero el espacio no le ha permitido continuar con la exposición de lo que, hecha esa deconstrucción, entiendo de modo positivo por revelación. Tampoco puedo hacerlo yo aquí, y debo remitir al libro. Pero quiero insistir en el punto que decide el eje central de la crítica. Me refiero al concepto de revelación como mayéutica histórica.
Toda la objeción de Piñero se basa en el siguiente razonamiento. Yo creo en la resurrección por el testimonio de la Biblia. Pero al mismo tiempo anulo ese testimonio al someter su letra a “una crítica demoledora”, privándolo así de “toda credibilidad histórica”. Entonces resulta ilógico pensar que “debo sin embargo creer en la realidad de la resurrección de Jesús”.
He de conceder que la argumentación resulta contundente..., pero si y sólo si esa fuese mi propuesta. Es decir, si —según aclaro expresamente en mi libro— concibiese la revelación como un “creer algo porque Isaías me dice que Dios se lo ha dicho a él, pero a mí no me dice nada”. Para el caso: si creyese en la resurrección porque Dios se lo ha revelado a la primera comunidad, pero a mí no me ha revelado nada al respecto. Sería un revelación meramente autoritaria y, como dice Pannenberg, un auténtico asylum ignoratiae.
2. Pero toda mi ya larga elaboración de la “mayéutica histórica” va dirigida justamente a superar esa idea. La revelación no es un “dictado” milagroso que Dios hace a determinadas personas y sólo a ellas. Amando a todos con idéntico amor, por su parte Dios trata de que todos y todas lo descubramos. Pero siendo infinito y trascendente, no es posible una manifestación directa; no porque Dios “no pueda” y, menos, porque “no quiera” revelársenos claramente, sino porque nosotros no tenemos órganos para captarlo (tampoco un padre sabio y cariños “podría” “podemos” explicarle este artículo a su bebé de seis meses...).
Por suerte, hay una posibilidad: la manifestación indirecta, gracias a la presencia viva de Dios en la realidad. Realidad que Él está creando y sustentando con todo amor y que por tanto de algún modo lo manifiesta, lo “revela”: es su “palabra”. Pero si ya resulta tan difícil entender lo que un artista nos manifiesta en sus “creaciones”, estando como están tanto su persona como su obra a nuestro nivel..., ya se comprende lo dificilísimo que inevitablemente tiene que resultar comprender lo que Dios nos está manifestando en la creación (en el mundo, en la historia, en nuestro propio ser). Por eso muchos ni siquiera llegan a descubrir su existencia y piensan que los que creemos haberla descubierto, sólo nos lo imaginamos. Y por eso es tan compleja la historia de la religiones y de la revelación, llena a la vez de equivocaciones horrorosas y de descubrimientos maravillosos. Por eso, finalmente, en la aceptación o el rechazo entra el compromiso integral de cada persona.
Las revelaciones concretas no son milagros psicológicos o manifestaciones espectaculares (aunque así se cuente a menudo en narraciones que vienen de otras culturas). Acontecen cuando, en una realidad o circunstancia determinada, alguien acierta a ver, “cayendo en la cuenta” de lo que Dios está tratando de manifestarnos: “El Señor estaba aquí, y yo no lo sabía”, exclamó Jacob a despertar del sueño.
Para explicarlo, me gusta poner el ejemplo de Moisés (tal como, desde el estudio crítico de los textos, nos es dado pensar que pasaron las cosas). No es que una voz celestial le transmitiese un mensaje mediante una formulación verbal hecha y derecha. Lo que sucedió fue que supo interpretar como un modo de manifestación divina la rebeldía que lo más auténtico de su ser experimentaba contra la injusta opresión del faraón. Es decir, dado que nuestro ser, en su verdad más auténtica y profunda, es como es porque Dios así lo está creando e impulsando para su mejor realización, Moisés acierta cuando interpreta su rebeldía como manifestación de que Dios no quiere la opresión de unos sobre otros. Por eso no miente al afirmar que Dios se lo ha “revelado”. Más bien, eso demuestra su genialidad religiosa: en eso consiste su “inspiración”. (Entiéndase bien: no pretendo que, en su cultura, Moisés pensase claramente todo esto, sino que así es como nosotros tratamos de pensar en al nuestra cultura lo mismo que el vivió en la suya).
3. Pero Dios no estaba sólo con Moisés, sino con todos sus compañeros, igualmente oprimidos: también a ellos, en su propia experiencia de injusticia, estaba tratando de revelarles lo mismo. Sin embargo, ya se sabe: como sucede en todos los campos del conocer, la realidad está ahí para todos, pero no todos son igualmente lúcidos para captar su significado. No todos los físicos son Newton, ni todos los poetas Rosalía de Castro. La suerte para todos es que cuando el genio lo descubre y lo publica, también los demás pueden verlo. Todos los físicos veían caer manzanas, y sólo Newton supo descubrir ahí la ley de la gravedad; pero cuando lo dijo, el descubrimiento resultó accesible para todos. Es lo del “huevo de Colón”: ¡pero cómo no lo habíamos visto antes!
Y este es el punto a donde quiero llegar. Se trata de un proceso mayéutico. Como se sabe, el concepto lo acuñó Sócrates, diciendo que él tenía el mismo oficio que su madre, que era maia, comadrona. La comadrona no mete al niño en el seno de la madre, sino que le ayuda a darlo a luz. Tampoco él —afirmaba Sócrates— metía las ideas en las cabezas de los demás. Lo que hacía con sus palabras era ayudarles a que ellos sacasen lo que llevaban dentro, a que diesen a luz sus propias ideas.
Fijémonos bien en esta estructura mental: los físicos descubrieron la gravedad gracias a Newton. Pero, en definitiva, no la aceptan porque lo dijo Newton, sino porque sus palabras les ayudan a verla por sí mismos, pues, en sí misma, la gravedad está mostrándose a todos igual que a Newton.
Pues bien, aunque sea más oscuro y difícil (también es más fácil ver la gravedad que la teoría de las cuerdas), esto mismo es lo que sucede con la revelación. El gran filósofo judío Franz Rosenzweig dijo que “la Biblia y el corazón dicen la misma cosa, y por eso la Biblia es revelación”. En efecto, yo no creo en la resurrección sólo porque me lo ha dicho la primera comunidad, sino porque ella me ha hecho y me hace de partera para comprender por mí mismo que la resurrección está inscrita en el modo de ser la realidad humana. Mi fe en la resurrección no es una claridad deslumbrante (nada profundamente humano lo es), pero no es un salto ciego: se apoya en razones que creo muy serias y, aunque oscuras, suficientemente sólidas y convincentes. (Aunque, naturalmente, comprendo y respeto que otros no lo vean así: también esto sucede con todas las grandes convicciones con que cada uno va configurando el sentido de su vida).
En todo caso, igual que hacemos en filosofía con todos los grandes textos del pasado, lo que intento es recuperar a través de una hermenéutica que traspasa la letra de los testimonios, las razones en que se apoya la fe en la resurrección. Son razones que están presentes para todos, en todas partes y en todos los tiempos. La primera comunidad, ya aleccionada también por su tradición, las descubrió en circunstancias especialmente vivas y dramáticas, gracias sobre todo al destino de Jesús, que también, igual que sus discípulos, creía ya en la resurrección.
Pero —también en este caso— en Jesús la comunidad descubrió algo que estaba ahí para todos: que la vida humana es tal que de algún modo nos está manifestando que el Dios que es fiel y que nos crea y sustenta con todo su amor, no abandona nuestra vida a la aniquilación por la muerte. Antes de Jesús y de la primera comunidad, ya habían logrado descubrirlo —por cierto, sin tumbas vacías ni apariciones— otros en otras circunstancias: por ejemplo, los Macabeos en la Biblia y Zaratustra fuera de la Biblia. Y, en definitiva, como indico en el subtítulo de mi libro, lo han descubierto de algún modo todas las religiones, que por eso piensan que la vida no acaba en la tumba. Esa es la matriz común que el destino de Jesús ayudó a descubrir y comprender con una claridad y plenitud antes no lograda: esa es “la diferencia cristiana en la continuidad de las religiones y la cultura”.
Lo dicho es cruelmente breve para un tema tan difícil. Pero esto no es el libro, sino sólo una insinuación de algo de lo fundamental que el libro intenta explicar. Es normal que no todos puedan o quieran aceptarlo: ¿que propuesta acerca de temas profundos es aceptada unánimemente? Sé además que rompe muchos esquemas heredados, y que incluso a personas creyentes puede parecerle desacertado. Es el precio de la limitación humana. Por eso es tan necesario el diálogo abierto y respetuoso, para aclarar las ideas y ayudar —mayéuticamente— a que cada uno vaya encontrando la convicción que más verdadera le parezca.
Postdata a propósito del mal
De refilón, Piñero ha tocado el tema del mal. Y mi visión al respecto le ha parecido “quizá sea demasiado simplista”. Agradezco la cautela del “quizá”, que, una vez más, indica al pensador responsable. He meditado y escrito mucho sobre el tema. Espero que, acéptese o no mi visión, se comprenda que no es simplista. En todo caso, jamás he escrito que la creación no podría haber “sido de otra manera”. Dije, y repito, que, siendo finita, tendrá también males. No sabemos como serían en un mundo diferente al nuestro. Serían seguramente distintos, pero serían males. Piénsese simplemente en esto: la diferencia entre nosotros y los paleolíticos más antiguos es astronómica. ¿Estamos sin males? Muchos preguntarían incluso: ¿somos más felices?
Agradezco la cita de Bertrand Russell. Russel era muy inteligente y muy sabio, y ha escrito cosas que debieran hacer pensar mucho a muchos creyentes. Pero, con perdón, en materia religiosa también dijo algunas tonterías. También las dicen los sabios. Esta ya la había escrito nuestro Alfonso el idem. ¡Dios nos libre de un mundo que hubiesen proyectado ellos! Justamente en estos momentos trabajo en una monografía sobre el mal. A ver si logro explicarme mejor.
Saludos, Andrés Torres Queiruga
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D.B. Dupey, un biofísico de Harvard, escribe: "Tal vez nos estamos metiendo en un callejón sin salida al asumir, dogmáticamente, que la vida puede ser enteramente explicada por lo que conocemos de las leyes de la naturaleza. Permaneciendo abiertos a las ideas comprendidas en la tradición védica de la India, los científicos modernos pueden observar sus propias disciplinas desde una perspectiva nueva y contribuir mayormente a la finalidad de todo científico, que es la búsqueda de la verdad."
Ciertamente este blog es muy interesante. Yo pues ya hice mi intepretacion sobre el la resurreccion de una forma muy interesante, los que deseen conocer el cap. # 5 de mi libro: Vaishnavismo y Cristianismo, escribanme: lion_fire_heart@hotmail.es ,
"El Cristianismo es histórico, desde Tiberio Graco, Cayo Graco, Mario Gratidiano, Sertorio, etc. y todos los "poupalis", en su mayoría de extracción hisponoromana, la corriente que atraviesa el cristianismo hasta la Teología de la Liberación."
¿Podría tener la amabilidad de aportar pruebas de que el Cristianismo nació unos siglos antes de Cristo?
Bueno, con estas consideraciones. Los cuerpos celestiales (luna, planetas...) son sensibles(se pueden percibir) aunque estén hechos del elemento divino e incorruptible éter.
Es decir la física aristotélica hace compatible cierta clase de materialidad con la divinidad del ente. Así que con bastante seguridad, en mi opinión, Pablo si toma como material a Jesús.
Esta materialidad etérica tampoco es incompatible con las visiones, porque en las visiones lo Pablo cree que le está pasando es que la divinidad lo traslada a una esfera celestial supralunar transformando su propio cuerpo para ello.
Mi opinión es que para Pablo no había diferencia sustancial: el mismo Jesús etérico podía ser visto físicamente -discípulos, los 500 etc- como en visiones, la realidad era la misma. No había diferencia, ya que la noción de inmaterialidad, de percepción espiritual inmaterial simplemente no aparece definida en la ontología aristotélica que utiliza Pablo.
Para Aristóteles el éter es el elemento divino irreductible, no generado, eterno, inalterable y sin peso del que se componen los cuerpos celestiales.
Esta definición es sospechosamente muy parecida a la que utiliza Pablo para referirse a los cuerpos gloriosos resucitados-transformados (1 Corintios 15:44).De hecho, mi interpretación es que el cuerpo espiritual(soma pneumaticos, en Pablo) debe traducirse por "cuerpo etérico" de acuerdo al término aristotélico.
Esta es una versión muy simple de la cosmología aristotélica, pero que gozaba de difusión en la época -de manera similar a los artículos de divulgación científica actual en revistas de quiosco-
Bueno, está cosmología define la materialidad de los cuerpos compositivamente y de acuerdo a su localización en las esferas. En el espacion sublunar todos los cuerpos estarían compuestos de los 4 elementos (aire, tierra, fuego y agua). SIn embargo en el espacion supralunar tendríamos un nuevo elemento el Èter del que estarían compuestos los cuerpos celestiales.
(sigue...)
Sobre el concepto de resurrección. Este va unido al de las apariciones y estas al concepto de materialidad/inmaterialidad que tenían en esa época.
Por las cartas de Pablo, se deduce que él usa una ontología-cosmología aristotélica que clasifica la cualidad material de los cuerpos(menor a mayor perfección: tierra-> cielo) según su localización en las esferas celestiales que como cebollas envolverían a la tierra quedando está en el centro (1 Corintios 15:40).
La escatología de Pablo se reduce entonces a las 8 esferas celestiales aristotélicas asociadas con diferentes astros. Ahora queda claro a lo que se refiera Pablo con el Tercer Cielo que se corresponde a la orbita del planeta Venus (tritos oruanos) en 2 Corintios 12:2
(sigue...)
David:
"Cristianismo e historia, por lo tanto, son incompatibles".
El Cristianismo es histórico, desde Tiberio Graco, Cayo Graco, Mario Gratidiano, Sertorio, etc. y todos los "poupalis", en su mayoría de extracción hisponoromana, la corriente que atraviesa el cristianismo hasta la Teología de la Liberación. Pero a su vez se ha reescrito de muchas maneras y en muchas circunstancias. El problema es que lo que creemos que es el Cristianismo, es sólo una de sus reescrituras que se ha interpuesto y ha substituído al cristianismo histórico. Una reescritura no es la historia, por eso a Vd. le parece que se oponen. Hay demasiados intereses en que salgan adelante sólo las hipótesis que pasan por la Biblia y por la Editorial Brill. Estoy de acuerdo con Vd. que en que el Cristianismo será cada vez más incompatible con la historia pasada, actual y futura.
Sigo pensando que habria que matizar que tipo de resurreccion experimentaron los primeros cristianos, los 2º, 3º, 4º...
No debemos seguir pensando en una resurreccion del cuerpo en plan bestia.
Se ha escrito mogollon sobre esto, pero creo que la investigacion en este campo, no ha tocado techo.
Y coincido con Pequeño Darwin en que este discurso fideísta está peligrosamente cerca de todas las pseudociencias new age. Quizás sólo se diferencia en que es un poco más refinado. Eso era lo que sacaba a Voltaire de sus casillas con Rousseau y, en este aspecto al menos, tenía bastante razón: Rousseau a veces parece un integrista de cuidado.
Pues si Dios se manifiesta en el Ser, antes y después del Libro, no necesitamos el Libro para nada y Jesús es supérfluo: más bien enturbia el mensaje cristalino de Dios con un discurso ambiguo. El cristianismo sería antitético a la historia. Y como se ve claramente en Rousseau (uno de los primeros en hablar de la revelación contínua)su adhesión al cristianismo resulta un pegote, como ya vio coherentemente la jerarquía de su tiempo que le envió la Inquisición a por él.
Pero si queremos hacer cristianismo a través de la historia nuestro trabajo será sesgado por pretender hallar lo irracional (la fe) en el hecho (ciencia). De aquí no puede venir más que confusión.
Cristianismo e historia, por lo tanto, son incompatibles. Pese al tópico contrario.
Toño:
"El que cree en la resurrección cree porque la primera comunidad así lo hizo."
Lo único que ocurre es que fuera del nombre, y sólo el nombre, de Poncio Pilatos no tenemos constancia histórica de ninguno de los integrantes de la primera comunidad. Esos miembros pudieron ser reescritos y vivir doscientos años antes y todos ellos formar una persona incorporante en la reescrita... El problema es creer que los escritos son la historia. Así el referente de la resurrección no es ni siquiera la historia, sino la imaginación o la habilidad de los escritores. Hay siete relatos, pero no tienen narrativa interna, sino que describen los que hacen actores en un rito o en un teatro.
sofía:
Me fío de Vd. Y creo con Vd. que no tiene nada que ver lo que él dice con lo que digo yo. Pero, ¿por qué no aprendermos a leer la palabra "con"? Decir con alguien no es decir lo mismo que alguien o suplantar a alguien. "Con" indica circunstancia de compañía, que vas de camino "con" alguien. Las vías romanas tenían a veces cinco o diez kilómetros de anchura, porque en invierno se transitaba por un lugar y en verano por otro. En todo caso, en "redes cristianas" está un buen resumen de su obra escrita por él mismo en el epílogo: (enlace cortado, unir en word)
http://www.redescristianas.net/
2008/03/20/
repensar-la-resurreccionandres-torres-queiruga-teologo/
El que cree en la resurrección cree porque la primera comunidad así lo hizo, dicho testimonio moldea el pensamiento y la creencia posterior en dicha manifestación; mas tarde vienen los ajustes necesesarios que parten de una misma base. Es simple: si el relato no existe la creencia tampoco.
Sobre el caso de Newton, extrictamente hablando, no descubrió nada nuevo sino que definió algo que desde tiempos primitivos se sabe: las cosas caen, enmarcarla y definirla matematicamente es otra cosa.
Respto la postura de Queiruga pero me gustaría saber si esta "revelación" lleva consigo además una profunda gnosis, a saber: conocimiento de la deidad, sus intenciones, guia doctrinal, etc.
HABLAR UN POQUITO DE LA FE EN LA RESURRECCION Y DEJAR LAS PAJAS MENTALES PARA OTRO DIA PORFA, QUE ES FIN DE SEMANA. (San viernes)
o me voy a ver los simnson
DAVID MO: "Pero la pregunta básica para este foro: ¿Qué tiene que ver esto con la historia? "
Y la consecuencia que no se quiere ver, es que la misma retórica metafísica y psicologicista la usa cualquier secta platillista de loquetes que dicen estar en comunicación con los hermanos del espacio...
La Iglesica Católica, lamentablemente, ya no es lo que era. Es curioso porque en su época dorada, con Tomás de Aquino, si se vió en la necesidad de hacer una teología racionalista, construida con pretensión de demostración, de acuerdo a la lógica aristotélica. En lugar de avanzar se haya ido hacia atrás: se prefiere la "ilógica" de la new age y el debunking posmodernista de curas reconvertidos a psicomantes con el objetivo de convencer a una feligresía psicologicamente insegura y llena de incertidumbres en una época en que la ciencia ha acabado con todos los mitos. Ni el San Pablo, tan pulcro de la carta a los Romanos, hubiera entendido un carajo. En fin, como diría ...
Pedro, cree lo que quieras, pero no le atribuyas a Torres Queiruga tus ocurrencias. Creo que no tiene nada que ver lo que él dice con lo que dices tú.
David:
Le invito a que lea a Daniel Dennet, un filósofo de hoy:
http://ase.tufts.edu/cogstud/incbios/dennettd/dennettd.htm
http://www.searchmagazine.org/Archives/full-dennett.html
David:
Sinceramente le digo que una teología construida sobre relatos literarios asumidos como históricos o como verdades absolutas, no dice nada de la realidad.
La realidad, la tierra, el cosmos, los seres humanos y su historia manifiestan su propia trascendencia: "siempre hemos estado en el cielo", "somos divinos", ya no hay que atribuir a otro ser lo que sabemos que somos. Y creo con Torres Queiruga que todos estos relatos no son más que una “mayéutica histórica” de lo que somos, y los textos sagrados están escritos también en el arte y la ciencia como dice Salvador Pániker en el Nuevo Humanismo,(2008, 26) que puede leer también en http://www.edge.org
David:
Según los neurocientíficos no existe un "Yo" que piensa. Si del cógito sólo se puede deducir el cógito, no hacen falta reglas lógicas. En realidad descartes, como Tomás de Aquino, como no puede llegar al infinito diciendo lo que piensa de lo que piensa, se inventa un yo que piensa. Eso para los neurocientíficos es un mito filosófico.
A su pregunta ¿qué tiene que ver todo esto con un blog de historia? Me permito responderle que el cristianismo es histórico y todo lo demás son relatos con distinta impostación literaria. El problema es que todavía se razonan con mente cartesiana: "existen los relatos, luego lo que relatan tiene un yo histórico".
Opino que este blog y este hilo no es un lugar adecuado para debatir acerca de la existencia o no de Dios. En la red hay multitud de foros en los que se puede tratar esta cuestión.
Las interpretaciones que se están dando de Descartes son erroneas. Del cogito cartesiano sólo se desprende directamente la existencia del Yo que piensa. Para ir más allá hacen falta otros pasos.
La fe es contraria a la lógica. Creo, porque es absurdo. El dios cristiano es una contradicción en sí. Para creer en él hace falta inventarse un lenguaje que va contra las reglas de la lógica y la semántica del lenguaje ordinario o científico.
Sería muy interesante discutir estas cosas. Pero sigo insistiendo en mi pregunta: ¿qué tiene que ver todo esto con un blog de historia?
Timoteo:
Permíteme decirle que la expresión cartesiana "cogito ergo sum", "pienso luego existo", muestra un pésimo razonamiento del autor, del pensar no se puede deducir el existir. Primero, Descartes no sabía cómo se produce el pensamiento y la existencia se la explicaba su cultura, pero él no era el sujeto de la explicación. Sólo podía ser verdadera la expesión "pienso, luego soy pensado", "pienso la realidad y la realidad me dice qué, cómo y quién soy" "pienso al otro y el otro me piensa". Honestamente sólo se puede decir esto. La extrapolación cognitiva de Descartes es terrible. La repetición del modelo cartesiano ha producido tantas desgracias en el pensamiento y en la humanidad, que mejor es olvidarlo para siempre.
....O adoptar la actitud filosófica que declara inaccesible al entendimiento humano todo conocimiento de lo divino y de lo que trasciende la experiencia ( agnosticismo).
Y creer en la revelación, en la resurrección,en la trinidad en unicidad y en tantos misterios, de la religión mistérica por excelencia el Cristianismo.
Yo soy creyente convencido y pienso como Pedro: "Señor solo tu tienes palabras de vida eterna".
Pero NO puedo convencer a un ateo con argumentos científicos.
Solo puedo rezar por el.
Cordiales saludos.
.....el punto de vista científico esto no es demostrativo, como no se puede cuadrar el circulo, ni decir filosóficamente que " nada existe sin razón suficiente".
J.A.Wheeler, uno de los más prestigiosos físicos actuales ( Manuel Carreira S.I.:"El hombre en el cosmos "
Ed. Sal Terrae.Santander) se pregunta:
¿ porque existe ALGO en lugar de la NADA? ( este interrogante parece haber sido planteado por primera vez por Leibnitz ).
La fe cristiana responde de manera acientífica pero con fundamentos lógicos: el mundo ha sido creado por Dios.
Y llegamos a un momento en el que ya no es posible avanzar solo con razonamientos mentales e intentar demostrar científicamente la existencia de Dios. Nuestro cerebro no da más de si.
Y todo queda en el más inescrutable misterio y en la elección ( sentido de la apuesta de Pascal )por medio de nuestra libérrima libertad ( ¿ Y quién es el creador de la libertad ?) de creer o no en Dios.O adoptar la actitud filosófica que...
Para David:
De la evidente existencia del ser ( "cogito ergo sum ") y de la evidente existencia del universo, deducimos la existencia de Dios todo poderoso creador de todas las cosas. Del cielo y de la tierra ; y creemos en ellas y en nosotros mismos.
A partir de la creación vemos que el Dios que deducimos, es un Dios:
1. Muy poderoso. Sal 93:4; Jer, 32: 17-18; Col. 1: 16-17; Ap. 4:8.
2. Transcendente: 1 Reyes 8:27; Hechos 17: 24-25.
3. Eterno. Sal. 90:1-2: 93:2 ; 102: 25-27.
Además:
Toda persona está consciente de una ley moral objetiva.
Toda ley moral implica un dador moral ( de esa ley ). Por lo tanto, debe existir un gran dador moral.
1. Dios es un SER moral: Éxodo 20.
2. Ese Dios es bueno: Sal. 34:8; 100:5, 119:68.
Así resulta que el único candidato posible para crear el universo y poner esta ley moral en nuestra conciencia profunda, es el Dios de la Biblia.
Desde el punto de vista científico es...
Si Dios en su infinita misericordia ha expuesto ante el hombre el espectáculo del Ser para que se manifieste su revelación en él, se me ocurren varias preguntas.
1. ¿Para qué necesitamos un libro que hable de alguien que contaba historietas? ¿Qué tenía que revelar este alguien si la revelación ya estaba expuesta?
2. ¿Por qué el mensaje es tan confuso? ¿No iba dirigido a todo el mundo? ¿Cómo es que lo captan tan pocos? ("Muchos serán los llamados..." contradice la famosa misericordia).
Estas y otras preguntas se hizo el filósofo ginebrino que no se puede mencionar en este foro sin que salte y que confesaba no entender nada, pero creer con fe de carbonero. Ilustrado, pero carbonero.
Pero la pregunta básica para este foro: ¿Qué tiene que ver esto con la historia?
Pacomio(18:36): los sesudos analitólogos no pueden ver el nuevo material porque prefieren elucubrar con el supuesto sexo de los ángeles. Te ayudaré: ponte en la situación de José en Egipto y uno de los sueños. Las vacas flacas devoraban a las gordas y pasaban a su interior y no se conocía que pasaron a su interior. Vaca no come vaca, pero si sucediese, se debería notar de alguna forma. "Sólo" hay que detectarlo aunque haya que acudir a la criptografía. Piensa: si en el s.I alguien lo detectó ¿qué haría?
HOMBRE, PARA TENER FE EN LA RESURRECCION, PRIMERO HAY QUE SABER QUE ES (O QUE FUE), LA RESUSRRECCION.
NO VAYAYAMOS A SER MAS PAPISTA QUE EL PAPA (con perdon), ES DECIR QUE TENGAMOS FE EN UNA RESURRECCION MAYESTATICA (la primera vez que escribo esta palabra, igual esta mal escrita)QUE NI SIQUIERA LOS PRIMEROS CRISTIANOS TUBIERON, NI LOS SEGUNDOS, Y QUE POSIBLEMENTE SE INVENTARAN LOS TERCEROSO LOS 4º.
David:
La realidad, desde el punto de vista de las investigaciones científicas, desde el micro al macro cosmos, se autoorganiza sin reclamar la existencia de ningún creador. Esto posiblemente será ratificado por el acelerador de partículas. (Lea a Victor J. Stenger (2008). ¿Existe Dios?. Ed. www.robinbook.com Barcelona).
La creación no es más que un relato más de la transcendencia de la realidad humana construido en unas culturas. Pero los relatos no son los hechos. Lo que hay que afrontar y comprender no son los relatos, sino la transcendencia de la realidad.
En cuanto a la exposición sobre el mal, me pareció precisamente lo más deficiente por los comentarios de D.Antonio Piñero.
Por si a alguien sirve, me gustó como desarrolló Luis González-Carvajal el tema en "Esta es nuestra fe".
Pero esperaré con interés el nuevo trabajo de D.Andrés Torres Queiruga.
Gracias por la aclaración al Sr.Torres Queiruga.
Tampoco me descubre nada nuevo en lo fundamental aunque sí en detalles.
También apoyo el comentario de que la revelación de la resurrección no puede compararse a las teorías científicas y aún menos a las leyes físicas que han sido demostradas empíricamente.
La fe en la resurrección sospecho que va en el mismo nivel que la fe en la existencia de Dios. En ningún caso demostrables. Y en contra del título, sí es "un salto ciego", al vacío, aunque concedo que no un salto a lo absurdo.
Magnífica -y sobre todo, meritoria- síntesis de un pensamiento que uno disfruta leyendo. Evidentemente, no es infalible el planteamiento, ni logra "cerrar" el círculo por completo, pero constituye un esfuerzo de penetración y clarificación, además de solvente, original. Yo se que a Torres Q. le gusta mucho -como a mí- Paul Tillich. Pues bien, encuentro que su pensamiento es muy similar al del teólogo alemán, cuando éste califica la revelación como "éxtasis de la razón". Mi mayor insatisfacción a propósito del concepto en cuestión se refiere al cercenamiento que yo encuentro de la posibilidad de que Dios quiera ser -al menos en alguna ocasión- algo más que partera, y decida "introducir" en nuestro útero mental algo radicalmente nuevo e insospechado: ¿"podría" hacerlo? ¿Es Dios prisionero de lo ya dado (aunque sea por Él mismo), incapaz de sorprender con "nuevo material"? ¿Cómo conciliar -si es que es posible- o, al menos, salvar, lo mejor de los enfoques de Barth, que irían precisamente...
Y que conste que el autor que no puedo nombrar tenía exactamente el mismo concepto de revelación que el Sr. Torres. Era incluso más reacio a la revelación escrita.
Pido perdón por todo esto, pero es que al parecer en este blog no se puede escribir el nombre del reputado filósofo ginebrino de finales del siglo XVIII. O el de su personaje que aparece en un capítulo del libro "Emilio" y que es un sacerdote de la Saboya. O el término que designa el concatenamiento de los seres animales en forma de proceso en la historia natural.
Misterios más grandes.
Mi algo enigmático comentario anterior viene a cuento de que estoy intentando escribir como determinado personaje de una obra literaria y filosófica cuyo autor era ginebrino y enemigo de Voltaire decía que dios le había revelado que las especies eran fijas y no evolucionaban.
Sería de esperar, tan sólo, que un dios omnipotente y tal hubiera sido más claro a la hora de dejar mensajes en el contestador.
La revelación tiene tanto que hacer en la historia como en la biología.
Estoy enviando un comentario.No empleo palabras malsonantes ni signos extraños.
Pero sale un letrero diciéndome que no se me admite el comentario por emplera signos incorrectos.
¿Alguien me aclara este misterio? Aunque sea por medio de alegorías, vaya.
Sr. Queiruga:
Me resulta dificil pensar en un creador -supongo omnipotente, aunque lo de la omnipotencia sería para debatirlo aparte- haciedo una obra, la cual no puede sentirle o conocerle sino es de forma sutil e indirecta. He incluso así, una parte no lo hará nunca. -Yo quiero revelarme a vosotros a los cuales no os he dado la capacidad del conocimiento directo, ¡cachis!-.
No me parece apropiado el ejemplo de un padre queriendole hablar a su bebé, veriamos que haría ese padre si tubiese la "capacidad". ¿No les parece que en las revelaciones divinas hay demasiadas cosas indirectas sin un facto probatorio final?.
Los cientificos no creyeron las palabras de Newton solamente, estas estaban acompañadas por unas ecuaciones y por unas demostraciones. Si, como varios contertulios me gustaría saber la diferencia entre revelación,imaginación, fabulación...?
Sr. Torres Queiruga:
1. "Todos los físicos veían caer manzanas, y sólo Newton supo descubrir ahí la ley de la gravedad". Pero si Newton hubiera mordido la manzana diciendo:"estoy dando un mordisco al sol", habría revelado para los demás no sólo la fuerza de gravedad, sino la del electromagnetismo, de la que la luz visible forma parte, dándole razón al que escribió "vosotros sois la luz".
2. "...la resurrección está inscrita en el modo de ser la realidad...". Totalmente de acuerdo, porque la realidad es transcendente, y la resurrección no es más que uno de los relatos de la realidad. (La resurrección tiene siete relatos...).
Saludos. Compraré el libro.
Saludos
Sábado, 26 de mayo
Josep Carles Laínez
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