El blog de Antonio Piñero

La función de los profetas y maestros cristianos primitivos en la transmisión de los dichos de Jesús. El vocablo Evangelio (X)

22.08.08 | 00:55. Archivado en , CRISTIANISMO
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Hoy escribe Antonio Piñero

Como decíamos el día anterior, extraemos algunas consecuencias que de los textos presentados hasta ahora pueden deducirse para el tema de la reelaboración de los dichos de Jesús.

A pesar de la abundante crítica hoy día contra el método de la Historia de las formas por su posible exceso al realzar la figura de los profetas como creadores verdaderos de dichos de Jesús luego atribuidos a él, opino que aún se debe admitir que los profetas gozaban de la función de transportar a la realidad presente las sentencias del Maestro, bien poco comprensibles, bien necesitadas de acomodación a las nuevas circunstancias de incorporación de paganos a la Iglesia.

Me parece difícil aceptar, sin embargo, que tales profetas plasmaran absolutamente ex novo, es decir, sin base alguna, dichos o hechos de Jesús, como muchos entusiastas de la Historia de las Formas han supuesto. Pero a la vez es imposible negar la evidente libertad con la que fue tratada la tradición. Por ello los profetas –y maestros- no sólo conservaron, sino que también alteraron y elaboraron la tradición de las enseñanzas de Jesús, sino también sus hechos.

Estimo, sin embargo, que no debieron de ser muy numerosos los cambios absolutos dentro del lapso de tiempo del estricto ministerio público del Maestro. Había suficiente material para acomodar y trasladar al presente en lo transmitido oralmente sobre Jesús como para sentir la necesidad de crear dichos y hechos de él totalmente nuevos y sin fundamento alguno. Existen casos, sin embargo:

· El problema ciertamente puede plantearse en verdad en ciertas clase de milagros contra las leyes naturales atribuidos a Jesús, sin duda fantasiosos.

· También en algunas escenas, en especial de la infancia, la Pasión, e historias en torno a la resurrección, construidas legendariamente con el único pie de textos del Antiguo Testamento.

· La natividad e infancia de Jesús, de la que no se conservaba memoria en la tradición y que hubo de ser creadas prácticamente ex novo.

Respecto a los dichos de la estricta “vida pública” de Jesús estimo que sólo se modificaron en parte.

Pongamos el ejemplo de la entrada de Jesús en Jerusalén en hoy llamado “domingo de Ramos”. Sin duda alguna hay detalles que están dibujados para que se “cumplan las Escrituras”, como ha sido señalado oportunamente; pero el hecho en sí de su entrada en la capital acompañado de fervorosos partidarios, así como el tipo de mesianismo estrictamente judío que albergaban los que aclamaron a Jesús (pocos o muchos; ¿galileos sobre todo?) y el concepto de mesianismo del propio Jesús son tan diferentes de lo que luego proclamará el cristianismo primitivo, que se imponen los resultados del criterio de dificultad para admitir que –tras las exageraciones literarias- hubo un núcleo histórico en ese hecho.

Otro caso previo a la estricta vida pública de Jesús: la narración de sus tentaciones en el desierto: tal como está el relato ahora (véase Mt 4,2-12) parece evidente que se trata de una reelaboración de una experiencia visionaria de Jesús (confróntese con Lc 10,17-18: “Regresaron los 72 alegres, diciendo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.» El les dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo”). Pero detrás del elemento legendario debe sospecharse la experiencia – ¿por qué no en un lugar apartado, como hacía más tarde en su vida pública?- a modo de meditación y trance de un Jesús que toma la decisión de separarse del Bautista y fundar su propio grupo.

El aislamiento en bloques de la tradición sobre Jesús es un fenómeno secundario: el ejemplo más claro es el caso extremo de la recreación de discursos de Jesús dentro de la Escuela johánica, desligándolo de los marcos y ambientaciones considerados por los Evangelistas sinópticos, me parece secundario y tardío. Pero, también, tanto los evangelistas canónicos como muchos otros anteriores a ellos entresacaron la tradición sobre Jesús de la predicación o catequesis general de maestros y profetas pasado el tiempo. No podemos pensar que, por una parte, iba la liturgia, el culto y la exhortación moral y, por otra la tradición sobre Jesús. Por ello mantenemos que tales tradiciones se fueron actualizando y conformando según las necesidades del culto y de la parénesis cuando la Iglesia se había ya desarrollado bastante. Por tanto, secundariamente.

De cualquier modo, como el camino de la transmisión de la tradición oral está marcado por el convencimiento de que Jesús, más que un profeta, taumaturgo o maestro del inmediato pasado, era el Resucitado, que vivía realmente en espíritu en medio de sus fieles, es necesario pensar que cuando un profeta cristiano en posesión del mismo espíritu que tenía Jesús, hablaba en su nombre, tales palabras tenían el valor de las del Cristo presente y podían concebirse sin reparos como pronunciadas por él mismo… y transcurrir así, sin marca alguna por las vías de la tradición. En algunos casos –se debe ver y comprobar cada uno de ellos- tuvieron el privilegio de entrar en un bloque escrito de tradición de Jesús –de los anteriormente mencionados- y por ende en un “evangelio”.

Por otro lado, estimo que hay que conceder a los adversarios de la Historia de las Formas lo siguiente: es innecesario postular rígidamente para cada forma que luego se plasma dentro de los Evangelios, una estricta y rígida “situación vital” (“Sitz im Leben”, como término técnico y consagrado, en alemán) en la vida comunitaria. En este debate no puede darse una respuesta tajante, y los argumentos de probabilidad se equilibran. No cabe duda de la “situación vital” de una comunidad determinada se vio reflejada en la transmisión, selección y posible reelaboración de la tradición sobre Jesús, sobre todo a la hora de plasmarse en un escrito formal, tal como se desprende con toda nitidez de los resultados no de la historia de las formas, sino de la Historia de la Redacción.

Además casi todas las formas y los “ambientes vitales” de la comunidad cristiana más antigua eran ya situaciones previamente existentes en las sinagogas judías y su entorno, de las que procedían la inmensa mayoría de los cristianos de los primeros momentos. La predicación, la parénesis o exhortación, las discusiones teológicas o sobre la Escritura, la elaboración de normas para la vida diaria del grupo, etc., existían como muestras o ejemplos literarios ya en la vida de Jesús.

Por tanto, los discípulos de éste que conocían bien las Escrituras y la tradición sinagogal, no necesitaban verse inmersos en una situación social específica para generar un texto moldeado en una forma determinada. Tal forma podía proceder de la situación originaria sin tener que ser creada necesariamente por la situación del grupo que la transmitía. Pero tampoco estos hechos eran una garantía de que no fuera alterada luego de algún modo.

Para terminar, tampoco estamos absolutamente seguros de que los manuscritos llegados hasta nosotros reproduzcan con absoluta fidelidad lo que salió de la mano de sus autores. Sabemos, o intuimos, de varias ediciones de Marcos, de la que nos ha llegado sólo una (hay un libro muy reciente – publicado por Verbo Divino este mismo año- al respecto de Josep Rius Camps, que se basa sobre todo en un estudio exhaustivo de las variantes ofrecidas por el códice Bezae o “texto occidental” en Marcos).

El capítulo 21 del Evangelio de Juan está reconocido hoy casi universalmente como un apéndice al original: Mc 16,9ss es una añadido secundario del siglo II; es muy posible que Mc 6,45-8,26 estuviera ausente del ejemplar que leyó Lucas, pero sí estaba en el de Mateo; las páginas del Evangelio de Juan pueden estar desordenadas; hay material repetido en este Evangelio que un editor posterior no quiso rechazar y que lo admitió en la edición a pesar de que ya estaba…, etc.

Seguiremos. Saludos cordiales de Antonio Piñero.

15 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por ivan antonio navarro paz 20.10.10 | 00:27

    eso es popo vivo en jalisco en el colegio soy de quine popo popo popo popo popo popo `popo popo popo

  • Comentario por cna training 11.08.10 | 17:39

    What a great resource!

  • Comentario por sofía 27.08.08 | 00:41

    Es como si yo misma le contara una historia vivida a un amigo mío en inglés, o en español, pero él es inglés y la traduce para todos los amigos de distintas nacionalidades. Al contarla, cambia las azoteas por tejados y el gazpacho por sopa de tomate o cualquier otra cosa. Y cuando cuenta lo que es una chirigota no acaba de lograrlo.
    Pero en el fondo puede contar lo mismo que yo le he dicho esencialmente, con todas las variaciones que se quiera.

  • Comentario por sofía 27.08.08 | 00:27

    Darwinito,
    Nada de casi dos siglos después: Pocos años después.
    Además el griego no era una lengua tan lejana ni tan extraña, sino algo así como el "inglés de la época" y no tiene nada de particular que al contar los relatos en otros lugares sufrieran cambios necesarios, pero eso no altera la esencia.

  • Comentario por Darwinito 26.08.08 | 14:28

    Hay cosas tan evidentes como que los que escriben los evangelios lo hacen en griego, demuestran ignorancia sobre aspectos geográficos, rituales, aspectos legales etc de la Palestina del siglo I, y de las costumbres, ritos y leyes judias en particular.

    Esto es como si un norteamericano escribe en inglés, casi dos siglos después, la supuesta vida, obra y milagros de un andaluz alpujarras ajusticiado a garrote vil, del que no aparece nada en registro alguno...

  • Comentario por sofía 23.08.08 | 19:40

    a la luz de la tradición judía y llegar a intuir un mesías distinto que reunía varias figuras judías, incluyendo el Hijo de Hombre de Daniel. Si pudieron hacerlo otros en su época, por la fe en su resurrección, también pudo hacerlo él poco antes, viendo venir su propia muerte -que estaba cantada- y pensando en caminos mesiánicos que fueran posibles a pesar de todo.
    Esto es tan posible como lo otro. Incluso aunque hubiera resultado ser un fracasado equivocado podría haber pensado en sí mismo como el Mesías en el que luego pensaron sus discípulos. Su bagaje intelectual era el mismo y su osadía era mayor.

  • Comentario por sofía 23.08.08 | 19:34

    De lo que sabemos de esas comunidades por las cartas de Pablo o por los Hechos de Lucas no me parece que sea cierto que ponen arbitrariamente en boca de Jesús las inspiraciones proféticas. Pablo diferencia muy claramente lo que es su propia inspiración y no se lo atribuye a Jesús. Otra cosa es el Evangelio de Juan con sus discursos, pero es de otro estilo y es más tardío. En los Evangelios sinópticos se intenta ser fiel a lo que Jesús dice cuando se le atribuye algo, aunque no lo consigan es su intención y no parece que haya "discursos postpascuales de Jesús" sino aclaraciones añadidas que se han podido confundir luego con el mensaje original.
    Sigo sin ver por qué diversos tipos de figuras de la tradición judía no podrían haber convergido en la propia conciencia mesiánica de Jesús, sino sólo un par de años después en sus seguidores. Imposible no es: luego es posible. No hay por qué asumir que es una construcción de sus discípulos. Jesús pudo plantearse su vocación a la luz de la ...

  • Comentario por David Mo 23.08.08 | 08:48

    ¿Los discípulos conocían bien la tradición sinagogal?
    Al parecer no todos. Lucas, en su descripción del pasaje de la visita de Jesús a Nazaret, introduce varios errores al describir el rito sinagogal que indicarían que no habría cometido de saber bien de lo que estaba hablando. Suena a segunda o tercera mano.

  • Comentario por Agnosticus 23.08.08 | 05:21

    Gracias a holyhueco o/y a ignoranusfalvium por ayudar a salir de la ignorancia crasa que algunos padecemos en todo este “laberinto” de ideas, situaciones y posibilidades difícilmente comprobables. Deduzco de tus exposiciones un agnosticismo basado en “argumentaciones lógicas” de conocimiento acumulado o investigación. Estoy en esa línea.
    He ojeado en Wikipedia sobre Filón el Judío (20 aC-50). Lo desconocía y veo que gran parte de su obra se refiere al Génesis. Reiterándome, es la clave para entender el resto y sus lenguajes alegóricos. Procuraré acceder a sus escritos para calibrarlos; te agradecería posible información editorial; también que no nos privases de parte de cierta información con los (...) a pesar de la limitación de los 1000 caracteres. Exposiciones como las tuyas ayudan a colocar ladrillos en el muro de las clarificaciones donde no van a colaborar los intereses confesionales. Intenta completarlas. Saludos.

  • Comentario por holyhueco 23.08.08 | 00:35

    Se me olvidaba: Alejandría era el centro religioso y cultural durante el Imperio Romano en los primeros siglos dC, y el culto a Serapis se había extendido tanto (mira en Roma la estatua de Isis y el niño Horus, cómo la copiaron en cuadros de la Madonna y Niño Jesús) que hubo que absorberlo en un nuevo producto, destruyendo los portadores del original, para unificar el pueblo en una nueva fe. El escenario en Palestina -creo yo- fue para incluir a los fanáticos judíos, que se habían radicalizado desde la vuelta del secuestro en Babilonia (en THE CHOSEN PEOPLE, de John Allegro, puedes leer una extensión de este punto).

    De hecho, en las “epístolas de Saulo, luego Pablo” tienes un escenario de un judío que se convirtió al cristianismo. Esto sería para mí uno de los primeros ingredientes de esa religión que fue creciendo, lo otro se añadió después. El evangelio de Marcos, contraofensiva al material histórico de Flavio Josefo, está lleno de cagadas monumentales de tipo geográfico...

  • Comentario por ignoranusfalvium 23.08.08 | 00:32

    Vaya ignorancia de blog, , Filón el Judío, o Filón de Alejandría (Philo Judaeus) describe unas comunidades de místicos célibes llamadas Therapeutae o Essenoi (”los sanadores”) que mantenían igualdad estricta de sexos. Filón era contemporáneo de Herodes y de “Jesús el Cristo”, y estos nombres que menciono, al igual que “nazoraios” (= guardián, nombre que viene de NaSRa, y no de ‘Nazaret’, otro bulo), se refieren a estas sectas que ya existían y cuyos nombres fueron utilizados para referirse a los cristianos, como hace Flavio Josefo (”los nazarenos”, los llamaba con un cierto desprecio; de hecho, el “evangelio de Marcos” es un intento de validar la figura de ‘Jesús’ y sigue la estructura de Las Guerras de Los Judíos de Josefo, que no mencionaba a “este personaje” para nada, sólo hablaba de los “nazarenos”).

    Los Therapeutae tenían su origen en Egipto, y eran en sí un movimiento sincrético (más bien una especie de escuela de misterios descafeinada, pues el esoterismo egipcio e...

  • Comentario por Santiago 22.08.08 | 23:59

    Lo difícil se hará fácil cuando se mire todavía más hacia atrás: al Génesis. "Entonces les abrió la inteligencia para que comprendiesen a Ley de Moisés, los Salmos y los Proetas..."

  • Comentario por MIGUEL 22.08.08 | 19:01

    Seguimos localizando al profeta
    Ya tenemos el lugar: Antioquia-Damasco(Siria)
    Ya tenemos la fecha: A partir del 36 mas o menos.
    Ahora hay que hacerle "el perfil" como en la tele.
    Hasta ahora ha sido facil, ahora viene lo dificil.

  • Comentario por Miguel 22.08.08 | 16:21

    Sobre la influencia de los profetas en la elaboracion de los evangelios o sus fuentes:
    Descartando comunidades paulinas, y la de Jerusalen, me queda Antioquia.
    Allí, emigraron los "progresistas" de la nueva secta judia, y empiezan a romper lazos con el grupo de Jerusalen.
    Allí, a 500 Km de Jerusalen, ya si son necesarias las "notas volantes" de dichos que mas tarde se compilarian en Q. Lógicamente, allí empezaria la interpretacion de estas notas por los profetas y maestros, y las primeras manipulaciones de éstas. ¿Quien mejor que estos "cristianos", sin las ataduras judias para ello?.
    Puede que los mismos de la dispersión, llevasen consigo las primeras notas volantes.
    Yo diría que el paso decisivo de la tradicción oral a escrita, comienza en Antioquia.

  • Comentario por Xabier 22.08.08 | 10:16

    Estimado profesor:

    A propósito de lo que dice en los dos últimos párrafos, ¿opina, como varios autores, que el Evangelio de Juan ha tenido varias ediciones, además del apéndice final?

    Respuesta de Antonio Piñero:
    Sí lo creo. Y sobre todo parece claro que el redactor final no omite laedición de las repeticiones de cierto material probablemente desechado por el autor principal, pero que él incorpora en la redacción final porque -a pesar de los pesares lo considera demasiado precioso para perderlo. R. E. Brown dedica en su comentario páginas sobre el orden, las repeticiones y los posibles cambios de hojas en el manuscrito y otros detalles, que creo son ilustrativas.

    Respecto al Evangelio de Marcos: creo que ha salido ya en la Editorial Verbo Divino una obra de José Rius Camps sobre las tres redacciones/ediciones de este Evangelio, a tenor de los restos que de ellas quedan en el Códice Beza. En cuanto reciba el libro, espero poder comentarlo.
    Saludos cordiales de A. Piñero

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