El blog de Antonio Piñero

La distorsión de la historia de la investigación sobre Jesús (X)

23.07.08 | 00:47. Archivado en Jesús histórico,
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Hoy escribe Fernando Bermejo

En nuestro post anterior veíamos cómo la pretensión, mantenida hoy por no pocos exegetas metidos a historiógrafos, de que es demasiado pronto para hacer un balance sobre la historia de la investigación sobre Jesús, depende en buena parte de que las presentaciones habituales crean a menudo la impresión de que la multiplicidad de imágenes de Jesús es mayor de lo que en realidad es.

Es posible ahora examinar críticamente la idea de que es demasiado pronto para emitir un juicio consistente acerca de la investigación sobre la figura histórica de Jesús. Esta idea parece derivarse, sea de la constatación de una gran multiplicidad de visiones, sea de la consideración de que, habiendo comenzado la así (erróneamente) llamada “Third Quest” hace apenas un par de décadas, se carece de perspectiva histórica para evaluarla. Ahora bien, esta deducción parece ser incorrecta por las siguientes razones:

1) Porque, como he argumentado, ni la multiplicidad es tan desesperadamente abigarrada como se pretende, ni en el presente se carece en absoluto de perspectiva histórica. Las consideraciones efectuadas demuestran que lo que uno ha de contemplar en una mirada retrospectiva no es sólo –arbitrariamente– el último par de décadas, sino dos siglos y medio de investigación. La deducción aparentemente dictada por la prudencia está en realidad dictada por un error de apreciación.

2) Porque la multiplicidad de visiones es –repitámoslo– precisamente lo que cabe esperar, y lo que siempre habrá. Los cronistas afirman que es pronto para emitir un juicio dado que no existe un consenso en la investigación contemporánea, con lo que parecen presuponer, por una parte, que un consenso exige unanimidad (sincrónica) y, por otra, que –al menos en principio– la unanimidad es posible: el juicio queda diferido hasta que se obtenga la unanimidad (sincrónica). Ahora bien, estos presupuestos denotan –en el mejor de los casos– una pasmosa ingenuidad. En efecto, si por consenso se entiende “unanimidad (sincrónica)”, entonces un consenso jamás se obtendrá. Y ello, no –como algunos pretenden– por la trascendencia o inaprehensibilidad del objeto de estudio (Jesús como “misterio”), sino por el doble hecho de que la investigación del Jesús histórico es efectuada por una multitud de autores, y de que en ella los partis pris ideológicos son perceptibles por doquier para todo aquel que tiene oídos para oír; siendo así, aguardar unanimidad es ilusorio.

3) Porque la multiplicidad de visiones no imposibilita un juicio. Leyendo las crónicas al uso, diríase que muchos autores hubieran olvidado que la función de todo esfuerzo intelectual, inclusive la investigación sobre el Jesús histórico, es una prosecución de la verdad –o, si se prefiere, hablando de reconstrucción histórica, de la verosimilitud–. Aunque obviamente toda lectura de la figura de Jesús es –y no puede sino ser– una reconstrucción, es igualmente obvio que no toda reconstrucción es igualmente plausible. Es factible discriminar entre visiones rivales, discernir entre reconstrucciones más o menos verosímiles (o, incluso, en algunos casos, francamente inverosímiles). La más elemental responsabilidad intelectual no sólo permite sino que exige llevar a cabo el –sin duda arriesgado– ejercicio crítico que supone separar el grano de la paja, apuntando de ese modo a lo esencial. Así pues, se puede y se debe, si no desechar definitivamente, al menos sí poner en cuarentena todas aquellas visiones de Jesús en las que se constaten graves deficiencias metodológicas, que presenten problemas de rigor y consistencia interna, que adolezcan de insuficiencia explicativa o unilateralidad, que estén determinadas demasiado claramente por una tendenciosa agenda ideológica o que resulten históricamente implausibles (y, a fortiori, aquellas que estén caracterizadas por una combinación de estos rasgos). De esta manera, parecería poder restringirse de manera drástica el número de obras y visiones que merecen atención, y simplificar el panorama. Así, por poner sólo algunos ejemplos, el Jesús de Marcus J. Borg, el del Jesus Seminar o el de John D. Crossan, con su colorido más californiano que galileo, son –a la luz de los testimonios disponibles– casi enteramente increíbles, como numerosos críticos se han encargado de mostrar. Sin embargo, esto no acostumbra a ser óbice para que la mayoría de los sedicentes historiógrafos sigan yuxtaponiendo las imágenes del panorama actual como más o menos equivalentes, ad maiorem confusionis gloriam.

Tras casi doscientos cincuenta años de ardua labor sobre el Jesús histórico, uno tiene derecho a concluir que cabe emitir un juicio acerca de los resultados obtenidos, tiene derecho a exigir ese juicio a quienes presumen de conocer la investigación y tiene igualmente derecho a enarcar las cejas (como debieron de hacerlo los críticos citados en 2Pe 3, 4) cuando se le intenta convencer de que hay que seguir esperando. Llamativamente, muchos parecen estar tan complacidos aplazando una valoración de la historia de la investigación sobre Jesús como acostumbrados al retraso de la Parusía.

Próximamente extraeremos las conclusiones de los análisis efectuados a lo largo de estos últimos meses.

Saludos cordiales de Fernando Bermejo

16 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por sofía 27.07.08 | 13:34


    Así que la "ciencia" histórica lo es hasta cierto punto, no más.
    Los criterios de Xabi me parecen razonables, no obstante, con la salvedad que hago, de que no hay nada que sea 100% seguro.

  • Comentario por sofía 27.07.08 | 13:33

    La cuestión es que siempre habrá más de una interpretación verosímil, y que nunca habrá ninguna interpretación que haya sido una hipótesis producida desde la objetividad total y la ausencia de trasfondo ideológico.
    Lo más probable no es siempre lo que ocurrió realmente.
    Y eso no hay más remedio que tenerlo en cuenta. Investigar los datos, siempre, pero pretender poseer la verdadera interpretación de lo que realmente ocurrió en el pasado es imposible. Se pueden descartar teorías, pero siempre habrá varias que sean posibles.
    Cualquier interpretación verosímil es válida. La subjetividad existe siempre en algún grado cuando se elige una y no otra. Incluyendo a los que presumen de objetividad total, cosa imposible, y en algunos casos evidentemente falsa.
    Sé que existe un método "científico", pero cuando aplico los criterios de historicidad a la vida real, observo que no funcionan al 100%, sino que en realidad fallan bastante.
    Así que la "ciencia" histórica lo e...

  • Comentario por Xabier 24.07.08 | 20:18

    De todas formas, como sé un poco de historia, sí puedo preguntarme cómo surgió el Cristianismo si no existió Jesús y, si fue una invención, por qué lo hicieron entre varios autores que se contradicien entre sí y con bastantes anomalías.

  • Comentario por Xabier 24.07.08 | 20:15

    ...me adhiero a lo que piensa la mayoría y, en particular, los doctores especializados en un tema.

    Por ejemplo, soy lego en física y biología y, por eso, me adhiero a la teorías de la evolución de las especies o del big bang porque si la mayoría (o unanimidad, no lo sé) de los científicos lo afirman, no me atrevo a llevarles la contraria aunque haya leído algún libro o artículo que diga lo contraria a esa mayoría. ¡Qué más quisiera yo que saber de todo para juzgar si tiene razón la mayoría o la minoría!

    Lo mismo hago con la cuestión de los manuscritos: me adhiero a lo que piensa la mayoría de los papirólogos y paleógrafos.

    En cuanto a la existencia de Jesús, además de adherirme al 99% de investigadores que, según el Dr. Bermejo, dan por supuesta su existencia, ya he dicho que no me fío de los que no son tienen la titulación más idónea (p.e. Wells, que es profesor de alemán) o tienen un curriculum más bien escaso (p.e. Doherty)

    De toda...

  • Comentario por Xabier 24.07.08 | 20:13

    Sobre la piscina de Bethesda, he visto que, efectivamente, la nombra el AT, pero, según he leído, no se dice que tenía 5 pórticos, como dice el Evangelio de Juan y demostrado por la Arqueología. La de Siloé también ha sido desenterrada.

    En cuanto al P-52, el profesor Piñero dijo que "los expertos en caligrafía griega antigua ¡dataron hacia el 125!, con un error de +- 25 años"

    O sea, que puedo darte la razón en que la fecha del 125 no es del todo exacta y que puede ser del 150 (o del 100). Sobre si puede ser de finales del siglo II, manifiesto humildemente mi total ignorancia, pues tengo la desgracia de no ser papirólogo, calígrafo, paleógrafo, filólogo y ni siquiera licenciado en historia, carrera que tengo a medias.

    Debido a mi escasa formación, en lo que no es mi campo científico (Derecho Constitucional, Derecho Internacional, Relaciones Internacionales y, limitadamente, la historia, que es el "laboratorio" de las rrii), me adhiero a lo que pien...

  • Comentario por Darwinito 24.07.08 | 18:40

    La piscina de Betesda se conocia mucho antes de que Juan la mencionará en su Evangelio, aparece ya en el AT. No veo que sea un hallazgo que pruebe nada. A lo mejor te refieres a la de Siloé.

    Sobre la datación de Juan tomando el P52, que contiene sólo unos 4 versículos. El problema es que no se puede establecer una fecha concreta,como esa del 125 que tu dices, ya que la datación está limitada a la evidencia paleográfica. El estilo Adriánico de la escritura del papiro referido, puede ser de principios del siglo II, como de finales del mismo, pues ese es el intervalo en el que se uso.

    Saludos

  • Comentario por Xabier 24.07.08 | 08:55

    Estimado Darwinito:

    Respondiendo a tu último mensaje, la Arqueología sí ha hecho descubrimientos muy interesantes como la piscina de 5 pórticos llamada Betesda (Juan 5) que fue destruida por los romanos en el año 70.

    También es sumamente interesante el hallazgo de un manuscrito que contiene parte del Evangelio de Juan y que ha sido datado por los peritos en torno al año 125, lo que supone una fecha tope para el que se supone es el más tardío de los 4 evangelios.

    En cuanto al argumento de la autoridad, creo que hay que valorarlo en su justa medida. Lo que dice la mayoría no lo considero un dogma, pero, por mi parte, siempre daré más credibilidad a un doctor (p.e. Piñero) sobre un licenciado (p.e. Doherty) y a historiadores y filólogos de prestigio sobre un profesor de alemán como G.A. Wells, pero respeto que pienses diferente. Lo que me gustaría saber es si algún negacionista es historiador, preferentemente doctor.

  • Comentario por Justiniano 24.07.08 | 08:42

    pero eso no es óbice para que, en función de los criterios que usted expone o en aras de la plausibilidad histórica que exigen los autores de la denominada “third quest”, podamos denostar al Jesús de Crossan, tildándolo de acientífico o de ser acreedor de excesos ideológicos y de “wishful thinking”. En este último aspecto incide usted habitualmente en su visión crítica historiográfica, quizás sería conveniente y francamente interesante que nos explicara como ponderar de alguna manera científica este tipo de rasgos, ya que objetivar lo subjetivo siempre me ha parecido algo hermoso y quimérico, al alcance de pocos alquimistas, así que quedo confiándome a su erudición y a su bien probado talento.
    Cordiales saludos

  • Comentario por Justiniano 24.07.08 | 08:40

    , mostrando una firme vocación y voluntad científica, que lo distancia nítidamente de otros investigadores dormidos desde hace tiempo en los laureles de la hermenéutica y su hermana pobre la tautología. Y esto señor Bermejo si que me parece perverso o cuando menos paradójico.
    El California dreaming que G. Theissen le achaca a Crossan en la página 28 de su obra El Jesús histórico, se refiere al rechazo que provoca en el autor alemán la concepción no escatológica que esgrime Crossan, quien defiende la identidad de un Jesús cínico más helenizado y difícil de asumir por el contexto plenamente judío que Theissen considera imprescindible. Personalmente la imagen del sabio cínico itinerante no me convence lo más mínimo, y la sistemática exclusión de los canónicos en beneficio de algunos escritos apócrifos como fuente principal me parece arbitraria e injustificada, pero eso no es óbice para que, en función de los criterios que usted expone o en aras de la plausibilidad histórica que exi...

  • Comentario por Justiniano 24.07.08 | 08:38

    Estimado señor Bermejo, gracias por su amable respuesta. Dice que le atribuyo algo que no ha dicho, pero sin entrar a juegos erísticos y si el sentido común no me engaña a mi tampoco, la Galilea del siglo I de Crossan y su aproximación arqueológica se insertan mejor en su reconstrucción de Jesús que en un tratado al uso sobre puentes y caminos. Aboga usted por una metodología estricta que siga la hoja de ruta de la ciencia y se que ja de la obstinada presencia de visiones como la de Crossan y Borg que se siguen yuxtaponiendo, ilógicamente a su entender, en la historiografía actual. Sin embargo es precisamente este el que acude a la materialidad del registro arqueológico para fundamentar en parte sus postulados sobre la figura de Jesús, mostrando una firme vocación y voluntad científica, que lo distancia nítidamente de otros investigadores dormidos desde hace tiempo en los laureles de la hermenéutica y su hermana pobre la tautología. Y esto señor Bermejo si que me parece perverso o cuan...

  • Comentario por Carlos Sánchez-Montaña 23.07.08 | 23:16

    "Lo que hizo Darwin, como antes lo había hecho Newton en Física..."
    Darwinito estas palabras aquí escritas no son cosa supérfula.
    -
    Newton hizo alguna cosa que tiene una relación directa con la vida del Jesús histórico: una preocupación directa y esforzada por el Templo de Jerusalem. Y ese estudio explica de forma indirecta los logros de Newton, como los posteriores de Darwin. En Cambrigde ambos.
    "Si he logrado ver más lejos, ha sido porque he subido a hombros de gigantes"
    La verdad que encierra esta frase puede sígnificar la condena desde el sanedrín de cualquier tiempo y lugar.

  • Comentario por Darwinito 23.07.08 | 22:52

    Ahora bien, esto es como la pescadilla que se muerde la cola. La Biología como ciencia salió del pozo teológico, gracias a la teorización científica,y en contra de la hermeneútica (interpretación de los clásicos y las autoridades ). Lo que hizo Darwin, como antes lo había hecho Newton en Física, no fue inventarse una teoría ad-hoc, sino una TEORIA CIENTIFICA que no solamente explicaba lo conocido,sino lo más importante, daba pistas claras sobre donde encontrar y buscar nuevas pruebas para dar o quitar razón a la teoria. Tenemos algo así en la crítica bíblica, se ha encontrado nuevos manuscritos, descubrimientos arqueológicos revolucionarios gracias a las teorías de los que se dedican a releerse los evangelios y desempolvar viejos escritos?

  • Comentario por Darwinito 23.07.08 | 22:45

    Lo que ocurre es que de esto no se puede hacer una ciencia basadas en hechos y en teorías falseables, como en las ciencias duras.
    En historia bíblica se acude constantemente al argumento de autoridad (qué fulanito dijo tal cosa, cuántas autoridades piensan tal otra... etc)y la única forma de llegar a conclusión alguna es a través del consenso.

    La hermeneútica, no la investigación, es por ello,la diva de esta ópera de la crítica bíblica. La solución imposible está en que encontremos nuevas pruebas y documentos que den la base al menos para algun interpretación teórica sólida.

  • Comentario por Tertuliano 23.07.08 | 21:29

    Desde la cosmología y las ciencias físicas, la constante de Borhman piagge ( Paris 2006)sobre los universos infinitos es una variable, que influye notablemente en la teología natural.Pero Friedland en su libro "el canto de las esferas" (2007-London)descarta la unicidad de este pensamiento y lo refiere a un universo único finito y en contraexpansión uniforme con agujeros negros pluripitentes y exponenciales.Por todo lo cual se deduce
    una inducción metafisica que encaja con la teología mística remanente y plenamente existencial.Queda probado pues la unión sinergica e intrinseca entre la razón y la ciencia.
    Cordiales saludos.

  • Comentario por Justiniano 23.07.08 | 10:37

    Le agradecemos que nos ponga en guardia sobre la tendenciosidad de Crossan y Borg, y me disculpará si me anticipo e incluyo también por ejemplo a los capciosos Theissen, Sanders, Meier, Wright, Brown, Dunn y a todo aquel que tenga un primo monaguillo. Aguardamos impacientes las conclusiones en las que el rigor positivista y el buen discernir de su entendimiento y el de Puente Ojea liberen el trigo de la paja, y nos ahorren la incertidumbre de la parusía en el aquí y ahora del progreso. No por dejar de ser sorprendentes perderán un ápice de interés, al menos en lo referente a su (muy apretada) agenda ideológica.

    Saludos cordiales

  • Comentario por Justiniano 23.07.08 | 10:36

    Crossan, con el que no comparto muchas de sus apreciaciones, ha intentado incluso una aproximación arqueológica al tema. En su libro con J. L Reed contrasta la verosimilitud de sus ideas con la frialdad que ofrecen los datos empíricos de la arqueología actual. Así que atribuirle un colorido californiano a su reconstrucción de la Galilea del siglo I, especialmente cuando se hace desde la exclusividad del verde olivar y la poltrona de unos alarmantes prejuicios, rasgándose las vestiduras clamando al cielo en pos de una asepsia metodológica, puede resultar perverso, que diría usted señor Bermejo.

    Respuesta de Fernando Bermejo

    Estimado amigo:
    Si el sentido común no me engaña, es perfectamente posible escribir un libro más o menos sensato (o incluso muy sensato) sobre un tema, y escribir otro(s) muy poco convincentes sobre otros. Éste es, a mi juicio (y al de otros muchos) el caso de Crossan.
    Yo no he hablado en absoluto (al menos por el momento) de un colorido californiano de la Galilea de Crossan, sino del de su reconstrucción de Jesús. Así pues, me atribuye Vd. lo que yo no he dicho.
    Por lo demás, la afirmación de que el Jesús de Crossan "tiene un colorido más californiano que galileo", bastante conocida en estos ámbitos, se la tomo prestada a Gerd Theissen -de quien ignoro si tiene o no un primo monaguillo (Tom Wright tiene bastantes a su alrededor: es obispo)-.
    Si a Vd. tal afirmación le parece perversa, revise las críticas de Theissen -y de muchos otros- a las reconstrucciones de Crossan, y demuestre en qué lo es. Cuando lo haya demostrado y expuesto sus argumentos, si le parece seguimos hablando.
    Saludos cordiales, F.B.

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