El blog de Antonio Piñero

Un cierto tributo a la política. Autoconciencia mesiánica de Jesús (XI)

08.07.08 | 06:35. Archivado en Jesús histórico,
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Hoy escribe Antonio Piñero

Después de los argumentos expuestos en los post anteriores creo que podemos concluir que Jesús no se presentó como un mesías estrictamente político-guerrero, como lo fueron otros agentes mesiánicos de la época y de los que nos habla Flavio Josefo en sus Antigüedades, sino ante todo como un mesías religioso. Me parece suficientemente claro que no se desprende de los textos evangélicos que la acción directa y violenta para poner en marcha el Reino de Dios fuera nuclear en la predicación central de Jesús. La atmósfera que destilan los Sinópticos es muy distinta a la que se percibe en los dos poemas mesiánicos de los Salmos de Salomón (17 y 18, parte de cuyos textos expusimos al principio de este tema), y del sangriento mesías del Targum a Gn 49,11-12, o del que aparece en el manuscrito Neófiti 1 del Targum palestinense (Ex 12, 42) en el canto de las Cuatro Noches, que en parte también transcribimos.

Probablemente Jesús pensaba que los hombres tenían que hacer poco, materialmente, para que llegara el Reino; era Dios casi en exclusiva el que actuaría contra los enemigos de Israel, si ellos se convertían y aceptaban el mensaje de todo corazón. Jesús debió de adoptar una actitud de espera más bien pasiva, salvo quizás al final -su entrada mesiánica en Jerusalén- con la que podemos sospechar que esperaba que Dios “se animara” a ejecutar sus designios e implantar milagrosamente su reino/reinado en Israel.

¿Cómo podemos concebir esta acción divina? Pregunta no fácil de responder. Hemos indicado ya que no se debe pensar respecto a Jesús en una batalla física en la que intervinieran él y sus seguidores al igual que la “lucha final entre los hijos de la Luz y de las Tinieblas” al modo como se concebía ésta en el manuscrito “el Rollo de la Guerra” de Qumrán. Pero sí tenía que intervenir Dios, o sus agentes, con algún tipo de violencia, pues el Imperio Romano no se retiraría sin más de Israel, convencido internamente por poderosos argumentos espirituales, sino por la fuerza… la fuerza divina. Aparte de la ayuda de un agente divino o semidivino (¿una suerte der “Hijo de hombre” al estilo del Libro de Daniel, que no sería él mismo, sino otro? Él ya había entrado como agente humano en Jerusalén y ahora le tocaba esperar).

Tenemos en los Evangelios un pasaje que nos puede dar una pista. En la versión de Mateo del prendimiento de Jesús leemos que Jesús dijo en contra la acción violenta de “uno de los que estaban con Jesús”: “Vuelve tu espada a su lugar […]¿Acaso piensas que no puedo orar a mi Padre y que Él no me dará más de doce legiones de ángeles?”. No es posible saber si estas palabras, tal cual están, son auténticas de Jesús, pero sí sospechar al menos que corresponden a su pensamiento: la intervención fulgurante para implantar el Reino será cosa de Dios sólo y de sus ejércitos. Su resultado. la expulsión física de Israel de todo el que no aceptara el reino/reinado de Dios. Más no me parece posible saber.

Un reino de Dios que afecta a esta tierra

Ahora bien, como complemento a esta aserción fundamental –Jesús no se autointerpretó como un mesías guerrero- debe decirse también que el mesianismo de Jesús -por su misma implicación terrenal, es decir porque predicaba un reino de Dios que habría de tener lugar en la tierra de Israel y por su punto de vista absolutamente teocrático, es decir porque quien gobernaría en la nueva sociedad del Reino sería Dios, en último término, y no un personaje terreno-, acarreaba consigo, quiérase o no, consecuencias políticas.

Una muy clara era la oposición, implícita pero nítida, al poder extranjero sobre Israel. También según Jesús se cumpliría el deseo del pueblo y de Dios -desde el castigo divino del exilio babilónico- de que desaparecieran del suelo de Israel todo dominado por príncipes extranjeros. Ello era incompatible con el Reino de Dios, pues los extranjeros no cumplirían su Ley ni dejarían al pueblo elegido cumplirla.

Otra implicación política era el deseo, o la vivencia de la necesidad de un cambio de las actuales realidades terrenales, es decir un cambio de sociedad. En el Israel de Jesús -como en otros lugares de la cuenca mediterránea - no había religión sin estado y el señor del estado era como el representante de Dios, y, en algunos casos, el salvador.

Este substrato teológico explica la negativa de Jesús a pagar el tributo al César. El famoso texto de Marcos con su enigmática frase "Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios", ha sido interpretado en multitud de ocasiones en el sentido de que Jesús permitió el pago del tributo. Pero estrictamente considerado, el dicho -me parece- significa justamente lo contrario. Hay que dar a Dios lo que es de Dios; Israel es de Dios; por tanto, si se pagara el tributo, ello significaría dar al rey de Roma lo que es de Dios. Luego no hay que pagar el tributo al César.

Probablemente Jesús mantenía esta postura, aunque fuera voluntariamente ambiguo para no acarrearse problemas inmediatos. Y si se duda de esta exégesis, que hace de Jesús un oponente de fondo al emperador de Roma, Tiberio en concreto, tenemos la posibilidad de confirmarla a la luz de un texto evangélico totalmente claro, a saber Lc 23,2. Dicen los acusadores de Jesús en el juicio ante el Sanedrín: "Hemos comprobado que éste (Jesús) anda amotinando a nuestra nación, oponiéndose a que se paguen tributos al César y diciendo que él es Mesías y rey". Parece deducirse claramente de este texto –es poco probable que sea un invento de la comunidad cristiana presentar a su Maestro como enemigo de Roma- Jesús no quería que se pagasen los tributos al Imperio.

El aspecto indirectamente político de la predicación y del mensaje de Jesús se deduce también del carácter de su muerte y de la actuación de la autoridad romana contra él. Jesús fue ejecutado como un rebelde y como un pretendiente mesiánico peligroso para Roma. No parece caber duda razonable de ello. Y, aunque no deja de ser una conjetura es probable también que los dos “ladrones” o “bandidos” hubieran sido apresados con él en el Monte de los Olivos y conducidos con él al suplicio, como ya dijimos.

Tampoco es inverosímil que la revuelta a la que alude Mc 15,7 (a propósito de Barrabás, equiparado por Poncio Pilato con Jesús) y el temor de las autoridades judías a algún acontecimiento por el estilo provocado por la turba si se prendía a Jesús durante la fiesta de Pascua (Mc 14,2 par) indique que Jesús estuviera de algún modo comprometido, indirectamente desde luego, con movimientos antirromanos. Indicamos en un post anterior que Jesús nunca condenó estrictamente la violencia, al menos en las palabras que razonablemente pueden atribuírsele.

Por último, el Reino de Dios predicado por Jesús tenía graves implicaciones políticas al menos como una nueva configuración social postulada implícitamente por la esencia misma de ese reinado: Todo el magisterio de Jesús sobre la riqueza y la pobreza, no sólo como cuestión personal, sino también como la gran cuestión colectiva y social, se inserta en el marco del Reino entendido como la instauración de una nueva consittución político-social, es decir una nueva constitución para Israel realmente nueva y distinta a la ofrecida por tromanos y herodianos.

El nuevo Reino de Dios que Jesús predicaba implicaba una nueva postura contra la opresión política y social del pueblo contemporáneo de Jesús en el marco de la obediencia a Dios y la conversión espiritual. En Lc 4,16-19 Jesús anuncia en la sinagoga de Nazaret todo un programa para su misión en Israel: "Predicar la libertad a los cautivos [...] poner en libertad a los oprimidos para anunciar un año de gracia del Señor". Y en opinión al menos del Evangelista lo que empezaba a gestarse con la actuación de Jesús era el cumplimiento de una vieja aspiración: "Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír" (v. 21)

El proyecto de Jesús, por tanto, su predicación de la inmediata venida de un reino/reinado de Dios en la tierra de Israel era revolucionario en su contenido. Por tanto, Jesús se implicaba de algún modo, aunque fuera un sujeto esencialmente religioso, en la política de Israel. No veo factible que Jesús rehuyera expresamente el contacto con gentes que hacían de la política activa antirromana el núcleo de su existencia, puesto que -como dijimos- no salió de su boca ninguna condena expresa contra los que la practicaban. De lo contrario, tampoco se explica que, como hemos apuntado ya, algunos de sus partidarios fueran a llevárselo para proclamarlo rey mesiánico (Jn 6,15).

Por consiguiente, el mesianismo de Jesús no es guerrero y político en estricto sentido, pero sí comprometido indirectamente con la política, puesto que no se podía separar religión de política en el Israel de su tiempo.

Saludos crodiales de Antonio Piñero

23 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Sofia 10.07.08 | 10:16

    A menudo se aplica sistemáticamente el criterio de la sospecha, y me parece correcto, pero después habría que aplicarle el criterio de la sospecha a ese mismo criterio. Que alguna interpretación resulte conveniente para alguien no significa obligatoriamente que no sea cierta.

  • Comentario por Sofia 10.07.08 | 10:15

    Es decir, por supuesto que para hacer "historia" hay que dejar a un lado la fe (religiosa o ideológica) y buscar las teorías más coherentes y probables. Pero siendo conscientes de que eso no significa que hayamos apresado la realidad. Y que estemos exponiendo la única verdad posible según los datos que tenemos. Siempre hay otra verdad posible (desde la crítica histórica, no desde la fe)
    Me interesa que quede muy claro que no estoy descalificando la labor del historiador, que me parece imprescindible, sobre todo porque sí aporta datos objetivos que nos permiten afinar más en nuestra interpretación del pasado. Pero nunca dejará de ser más que eso: una interpretación posible, entre otras más o menos probables, eso sí. No digo que todo sea lo mismo. Digo que no hay una solución única al enigma del pasado, que nunca dejará de ser un pasado interpretado por alguien aquí y ahora, con su propia perspectiva. A menudo se aplica sistemáticamente el criterio de la sospecha, y me parece corre...

  • Comentario por Sofia 10.07.08 | 10:06

    en el período de vida que me ha tocado vivir, que es donde puedo comprobar experimentalmente el grado de certeza de los criterios históricos, veo los fallos, las excepciones y en definitiva como la realidad supera a la fantasía en impredictibilidad muchas veces.
    Me considero positivista. Incluso agnóstica, en cierto sentido. Aunque indudablemente he elegido ser creyente, consciente de lo que eso significa.
    Saludos. sofía.

  • Comentario por Sofia 10.07.08 | 10:05

    Alfonso,
    No niego la posibilidad de una "ciencia" histórica. Pero no le quito las comillas. El Profesor Piñero me parece de lo más serio que hay y jamás me he referido a él para hablar de mera especulación. Aunque en sus teorías, también, como en todas, queda un margen para la especulación que es imposible de probar (y no estoy diciendo en este caso especulación en un sentido negativo, sino como definición de un proceso de pensamiento) Naturalmente él sí hace historia, dentro de las limitaciones que ésta tiene. No es el "código da Vinci", como otras cosas que se leen por ahí.
    No estoy hablando de la historia desde la fe, sino desde el escepticismo epistemológico. Es cierto que soy creyente, como también es cierto que he sido atea. Pero no se ha movilizado ni un ápice mi actitud crítica y escéptica hacia lo que se pueda presentar como una certeza científica cuando no lo es. Nadie ni nada puede probar la realidad de los hechos. Y en la vida real, en el período de vida que me ...

  • Comentario por Alfonso 10.07.08 | 08:42

    Y ello supone un cierto grado de enfrentamiento con Roma, al tiempo que una visión muy local (muy judía) sobre la venida del Reino de los Cielos.Respecto a la polémica que plantea usted, Sofía, piense que está negando la posibilidad de construir ciencia histórica. La crítica textual, tal y como la está realizando el profesor Piñero en estos escritos, es ciencia en sentido estricto del término,no mera especulación. Cuestión diferente es que pueda usted buscar una lectura diferente de los textos analizados, pero en todo caso debe realizarse un estudio al margen de las cuestiones de fe. Que pasen un buen día.

  • Comentario por Alfonso 10.07.08 | 08:38

    Buenos días para todos. Una de las fórmulas interpretativas de textos antiguos suele ser el contexto histórico en el que son escritos. En el caso de los Evangelios hemos de tener presente que se escriben en un momento histórico en el que el mesianismo estaba en áuge entre los hebreos. Esto no sólo queda reflejado en algunos escritos algo anteriores al propio Jesús, como puede ser el Libro de Daniel, sino también en los acontecimientos históricos, como es el levantamiento de Judas el Galileo, y los que suceden poco después de la muerte de Jesús (guerra judía). Pensemos también en el Melquisedec de los escritos esenios o en la formación de una conciencia celota. Estos textos y acontecimientos que he citado a modo de ejemplo nos llevan a que tanto la conciencia mesiánica que pudo tener Jesús, así como la forma en que lo podían ver las gentes de su entorno -seguidores y detractores-, debe ser relacionada con la concepción del Mesías imperante en su época. Y ello supone un cierto grado de e...

  • Comentario por Sofia 09.07.08 | 23:19

    Toño,
    Tu primer párrafo está de sobra. Ya te lo entendí la primera vez. Y no creo haber contestado que lo crucificaron los judíos. Tan ignorante no soy. ¿He dicho algo que contradiga lo que dices en ese primer párrafo. Lo que he dicho es que la cuestión no es que se autoproclamase Dios. Otra cosa es que dijera que el Padre y Él son uno. Eso sí pudo decirlo, y la forma de entenderlo que la elija cada cual. Fue un estorbo para los romanos como ...¿cómo Viriato? Ser un estorbo para los romanos igual que alguien lo fue, sólo implica exactamente esa coincidencia. Las demás tendrías que buscarlas una a una: Por ejemplo, tanto Juan como Jesús tenían el blanco del ojo de color blanco.
    El segundo párrafo es un desgarrón del primero y va en el mismo lote-
    El tercero: nada que objetar. Lo firmaría. Claro que todo es cuestión de probabilidades. Esa es mi teoría sobre la historia
    Siguiente: ¿sanó con milagros? ¿qué son los milagros? Sanó y punto. Y solía decir después: tu fe...

  • Comentario por Toño 09.07.08 | 18:59

    Los judios no lo mandaron a la cruz, de haberse proclamado Dios hubiese muerto a piedrazos. Los romanos lo condenaron pues suponía un peligro/molestia/estorbo para ellos (como Juan bautista).

    Los "mesías" no tenian porqué morir crucificados por decisión judía.

    Para mí,si entre los judios no habia un conscenso sobre el mesias sufriente pues entonces me parece que jugamos a las probabilidades; "diferente" no es necesariamente sinónimo de "verdadero" aunque suene muy atractivo.

    Sobre sus curaciones, ¿sanó con milagros?, históricamente no me consta. ¿Porqué habría de ser verdadero el relato frente a otros muchos textos antiguos que rechazamos a priori?.

    El cerebro humano en las condiciones adecuadas y con el individuo preciso hace cosas realmente increibles: milagros socio-religiosos.

  • Comentario por Sofia 09.07.08 | 18:26


    Y lo que fuera Jesús, no tiene nada que ver con lo que le pareciera a sus asesinos. Tampoco tenía que parecérselo a sí mismo, pues adquirir una conciencia creciente de lo que se es, y de la unidad con el que ES, no lleva necesariamente a la lapidación, todo depende de la mirada del que condena. Juzgando externamente, la consideración de Mesías no tiene por qué llevar a la lapidación, sino más bien a la cruz. Aunque es un Mesías muy distinto al que esperan la mayoría de los judíos. Es un mesías que no quiere decir las palabras finales de Isaías, no es un chauvinista que "espera un día de venganza del Señor", aunque los otros no quieran entender ese mesianismo y le rechacen.
    Saludos, sofía

  • Comentario por Sofia 09.07.08 | 18:24

    Pues yo por pasivo entiendo al que no emprende ninguna tarea, porque no cree que tenga nada que hacer, ninguna misión. Está claro que Jesús pasó haciendo el bien, se dedicó a curar enfermedades y a dar paz y esperanza a los desesperados.
    Mc 1,15 "Convertíos y creed en el Evangelio" no es un programa de pasividad. No hay más que seguir leyendo el capítulo primero. En él se unen acción y contemplación, no predica la verdad sólo con sus palabras sino también con sus acciones. Con él ha llegado ese día de la misericordia, de la liberación, como dice en la sinagoga en Lc 4,21.

    ¿Activo el militar? con la actividad destructiva de tánatos. Actividad pasiva a remolque de las emociones más negativas del ser humano.
    Pasividad activa en cambio la del que sabe que quien ataca con amor vence, y a quien es salvado por el cielo le protege el amor, como dice el Tao.
    Y lo que fuera Jesús, no tiene nada que ver con lo que le pareciera a sus asesinos. Tampoco tenía que pare...

  • Comentario por Toño 09.07.08 | 01:35

    Yo por pasivo entiendo a un predicador meramente religioso sin implicancias militares directas, que ciertamente pudo haber predicado sin descanso pero seria YHWH quien ejecutaría la acción final, de otra manera estariamos cosubstancializando a Jesús con la deidad, ergo, habria muerto lapidado cosa que se cree no fue (ni homologación romana ni nada).

    Respecto al mesias me parece que ningún "postulante" a mesias se quedaba sentado en su casa, todos tenian su pedazo.

    No entendí ese "programa de urgencia", Mc 1:15 me parece bastante explícito, sigue la linea del cristianismo paulino y el pensamiento cláisco judío de la venida del reino, no falta practicamente nada. Menos mal que hicieron circular 2Pedro por aclarar lo de los "años jehovisticos".

  • Comentario por Alberto 09.07.08 | 00:34

    En mi opinión, intentaba llevar su actuación y su mensaje ensayado en Galilea hasta las autoridades, sin cuyo concurso, su actuación no podía pasar de anecdótica. Tenía que cambiar el sistema. Comenzó por el Templo... y las autoridades se encargaron de que no continuase.

  • Comentario por Alberto 09.07.08 | 00:30

    Respecto a la pasividad de Jesús frente a la llegada del reino, coincido con sofia en que Jesús no se mantuvo pasivo aunque buscaba siempre dejar el protagonismo a la voluntad de Dios. Era fundamental para su misión profética mesiánica cumplir con la esperada curación de los enfermos, como proclama a los discípulos de Juan que vienen a preguntar si han de esperar a otro. Si Jesús se hubiera mantenido pasivo no habría sido visto como el Mesías esperado.

  • Comentario por Alberto 09.07.08 | 00:25

    Interesantes conclusiones. En algunas no estoy de acuerdo. La interpretación de "dad al Cesar..." me parece forzada y alejada de la fuente. Se ajusta mejor la idea, documentada en el resto de las fuentes evangélicas, de que Jesús rechazaba acumular riqueza, monedas, y en especial la moneda romana. Por eso pide una moneda: porque no la tiene. Por eso desprecia la moneda y se la devuelve a su dueño, el César. Respecto a la acusación en el hipotético juicio sanhedrita, si es que existió, deberíamos saber qué testigo lo vio y oyó para después contarlo en la tradición evangélica. Además, ya vemos que cualquier gesto simbólico es fácilmente interpretable en el sentido que nosotros queramos, o en el que querían los acusadores.

  • Comentario por Sofia 08.07.08 | 23:02


    Pero yo me quedo con el Jesús resultante de las cuatro miradas diferentes de los cuatro evangelistas. El resultado de mi asimilación de esas perspectivas desde la mía propia es el Jesús real visto por mí.
    Como dije antes, "eso me viene pareciendo", es decir esta es mi opinión al día de hoy.
    Saludos sofía y hasta otra

  • Comentario por Sofia 08.07.08 | 23:01

    en un árbol. "Ya, pero todavía no": eso es lo que se lee en los evangelios aunque algunos historiadores no estén de acuerdo. Cierto que el "todavía no", seguramente lo creía más corto, y la plenitud del Reino más inminente. Pero lo importante es que su "ya, pero todavía no" tenía un programa de urgencia, que debe seguir teniéndolo todo el que se considere cristiano.
    Jesús no era un judío exclusivista que dejaba fuera a todos los demás pueblos. Y en el pasaje de Lucas que se nombra arriba Lc4,16 Jesús no dice el final de la cita de Isaías. Omite las palabras sobre la venganza del Señor. El evangelista presenta a un Jesús que pone acto seguido como ejemplo a dos extranjeros con más fe que los judíos, que fueron escuchados.
    Ese es el espíritu del Jesús de los Evangelios. Claro que existen buenas razones para inventarse otros: por eso existen el jesús sabio cínico, el jesús mago, el jesús guerrillero etc
    Pero yo me quedo con el Jesús resultante de las cuatro miradas dife...

  • Comentario por Sofia 08.07.08 | 23:00

    Toño,
    Lo que yo he dicho es esto mismo que dices tú:
    "La ciencia es bastante humilde, postula TEORIAS y de vez en cuando leyes que pueden ser refutadas y volver a plantease hipotesis, lamentablemente con la historia no poseemos la valiosa "experimentación". Como se dijo en el post: "Más no me parece posible saber.""
    Y la frase "cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia" No quiere decir más que lo que dice. Que especular es gratis, y cada uno se quede con lo que mejor le cuadre, pues a lo mejor hasta acierta.
    Por supuesto pienso que el mensaje de Jesús tiene implicaciones "políticas".
    Igualar el amor a Dios con el amor al prójimo, amar al prójimo como a uno mismo y hacerse prójimo de cualquier ser humano, incluso de los enemigos, tiene consecuencias sociales y políticas. Y no se dedicaba a esperar sentado el Reinado de Dios. Estaba convencido de que lo traía él, como la semilla de un grano de mostaza, que seguiría creciendo hasta convertirse e...

  • Comentario por Toño 08.07.08 | 16:52

    "pero al mismo tiempo cualquier parecido con lo que realmente ocurrió puede ser mera coincidencia."

    La ciencia es bastante humilde, postula TEORIAS y de vez en cuando leyes que pueden ser refutadas y volver a plantease hipotesis, lamentablemente con la historia no poseemos la valiosa "experimentación". Como se dijo en el post: "Más no me parece posible saber."

    Las coincidencias Sofía es una de las mas poderosas herramientas deductivas, si posees alguna otra que convenza me gustaría saberlo.

    ¿Poqué dices tu que debemos dejar de lado todas las enseñanzas de Jesús para deducir lo que aqui se plantea?

    ¿Cuáles son las enseñanzas de Jesús?

  • Comentario por Toño 08.07.08 | 16:44

    A diferencia de ustes me parece mucho mas inteligente la deducción del señor piñero que un Jesús idealizado, jugando con niños y predicando para conformar una ekklesia que durará miles de años dejando la espectación mesianica del siglo I en suspenso y abrutpo corte, es decir, nadie lo habria seguido.

    El yugo romano y las especatciones mesianicas hacía practicamente imposible una repercusión completamente pacifica y pasiva(en su totalidad hablamos..)con respecto al Imperio Romano en la predicación del judío Jesús; afirmar lo contrario es desafiar toda probabilidad y sentido común.

  • Comentario por Sofia 08.07.08 | 12:09

    La "ciencia" histórica se parece a la literatura de ficción de tintes realistas. Entretiene, instruye, pero al mismo tiempo cualquier parecido con lo que realmente ocurrió puede ser mera coincidencia.
    O eso me viene pareciendo.
    Saludos cordiales, sofía.

  • Comentario por Sofia 08.07.08 | 12:08

    Para llegar a estas conclusiones se hace necesario dejar a un lado la mayor parte de las enseñanzas de Jesús. Me temo que al final todos cojeamos del mismo pie: se selecciona la información para interpretarla según la teoría que queremos probar.
    La neutralidad, la objetividad, no existen. Y la historia no es ciencia, si acaso se puede estudiar como teoría de la probabilidad, sabiendo que lo improbable no es imposible y sabiendo que hay muchas diferentes probabilidades y cada cual maneja los datos más o menos objetivos, incluso los absolutamente objetivos, para combinarlos formando una teoría que cuadre con sus deseos subjetivos, por más que se disfrace de objetividad. No es real lo que simplemente es lógicamente posible, una vez se establecen las reglas del juego. La "ciencia" histórica se parece a la literatura de ficción de tintes realistas. Entretiene, instruye, pero al mismo tiempo cualquier parecido con lo que realmente ocurrió puede ser mera coincidencia.
    O eso me vie...

  • Comentario por José 08.07.08 | 10:06

    Cuando escasean los hechos biográficos, tiene que funcionar para suplirlos la imaginación novelística. Es lo que hace aquí Piñero para llevar el agua a su molino.

  • Comentario por Alfonso 08.07.08 | 07:46

    Buenos días.
    Comparto las conclusiones respecto a la conciencia mesiánica de Jesús. Creo que resulta importante destacar que en esa autoconciencia había implicaciones políticas, y no sólo religiosas. A Israel había de llegar la intervención divina para implantar el Reino de Dios, estableciendo una teocracia y expulsando a los romanos. Lo que supone una aceptación de prácticas violentas de una forma u otra.

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