Jesús, "magnitud incomparable" en el judaísmo: un puñado de citas
16.04.08 @ 09:34:03. Archivado en Jesús histórico,
Hoy escribe Fernando Bermejo
Esta semana, mi intención era aclarar de una vez lo que quise decir al hablar de la idea de la incomparable unicidad de Jesús de Nazaret (en perspectiva histórica) como algo moralmente perverso. Sin embargo, es posible que algunos de nuestros lectores no conozcan lo suficiente la literatura sobre Jesús, y por ello no sean conscientes del alcance de las cosas que sobre éste se afirman. Así pues, antes de proceder a la aclaración mencionada –que efectuaré en un próximo post–, ofrezco a los lectores un mínimo florilegio de citas extraídas de la literatura de las últimas décadas. Intencionadamente omito obras de mediados y finales del s. XIX y principios del s. XX como las de E. Renan, W. Bousset, M. Dibelius, R. Bultmann, etc., para que ningún lector crea que me estoy refiriendo a obras que podrían considerarse obsoletas.
“Es cierto que Jesús fue un judío y que presupuso esa piedad [scil. la del “judaísmo tardío”: sic] , pero al mismo tiempo la destruyó con su reivindicación […] (Jesús) atenta contra las bases y contra el texto mismo de la Torá y discute la autoridad del propio Moisés. Y además, ataca los presupuestos de la vida cultual de la antigüedad, con su praxis del sacrificio y de la expiación. En otras palabras, suprime la distinción, fundamental para toda la antigüedad, entre el témenos, la esfera de lo sagrado, y la profanidad” (E. Käsemann, “El problema del Jesús histórico”, en Ensayos exegéticos, 1953, 1960).
Al “estrechamiento” y “fosilización” del judaísmo postexílico, en el que “se desarrollan el juridicismo formalista y la técnica atomizadora de la piedad”, “se opone del modo más radical la predicación de Jesús”; “(Jesús) pertenece a este mundo. Y sin embargo, en medio de éste él es inconfundiblemente distinto”; “Esta inmediatez de su enseñanza no tiene ningún paralelismo en el judaísmo contemporáneo”; “Todas estas palabras de Jesús han debido ser escandalosas e hirientes para la sensibilidad de los judíos –pero también liberadoras” (G. Bornkamm, Jesús de Nazaret, 1956, numerosas reediciones hasta hoy, en Sígueme).
“Jesús se atreve a proclamar que Dios se complace, no en el justo que se enorgullece ante Dios de ser justo, sino en el pecador que es consciente de su condición de perdición. Y en ello Jesús se distingue fundamentalmente del judaísmo contemporáneo…” (W. G. Kümmel, Teología del Nuevo Testamento, 1969, con numerosas reediciones).
“His teaching threatened the integrity of Judaism as a system in which religion and national solidarity were inseparable: Su enseñanza (scil. de Jesús) amenazaba la integridad del judaísmo como un sistema en el que la religión y la solidaridad nacional eran inseparables” (C. H. Dodd, The Founder of Christianity, 1970).
“Un ejemplo de la diferencia entre Jesús y el judaísmo de su tiempo sería su mensaje del amor de Dios por los pecadores; esto era tan ofensivo para la mayoría de sus contemporáneos que no puede ser derivado del pensamiento corriente en su entorno”; “Las buenas noticias eran una bofetada en el rostro a todos los sentimientos religiosos de la época. El supremo deber religioso para el judaísmo contemporáneo era alejarse de los pecadores”; “Así, fue el propio Jesús quien hizo temblar los fundamentos del antiguo pueblo de Dios” (J. Jeremias, Teología del Nuevo Testamento, I, 1971).
“The new wine of Jesus’ teaching could not, after all, be contained within the old wineskins of Judaism (El nuevo vino de la enseñanza de Jesús no podía, después de todo, ser contenido dentro de los viejos odres del judaísmo)” (W. H. C. Frend, The Rise of Christianity, 1984, p. 74).
“La obra de Jesús no se comprende fuera de las coordenadas histórico-culturales de esta época [...] Pero, por otra parte, sus presupuestos exceden las realidades existentes en el judaísmo de su tiempo” (A. Rodríguez Carmona, La religión judía. Historia y teología, Madrid: B.A.C. 2001, pp. 163-164, cursivas en el original).
“La fe de Jesús en un Dios que adelanta su gracia a la obediencia, ofrece su perdón a quien se arrepienta y no vincula su experiencia al cumplimiento de la ley no es asimilable en el judaísmo. La ruptura con el judaísmo no surge, pues, en el Cristo de la fe, helenizado por Pablo y Juan, sino en Jesús de Nazaret” (Juan José Bartolomé, “La búsqueda del Jesús histórico. Una crónica”, Estudios Bíblicos 59 (2001), p. 207).
No quiero aburrir a los lectores, y espero que estas citas basten, aunque son -¡ay!– sólo una insignificante selección de las perlas que se pueden encontrar, ad nauseam, en las obras de exegetas confesionales. Podríamos poner cientos de ejemplos como éstos, en realidad miles: alguien que no tuviera nada mejor que hacer podría llenar volúmenes con este tipo de citas (y esto, para quedarnos sólo en las obras de exegetas e historiadores, y por no citar a los teólogos). La producción de tales perlas nunca ha sido interrumpida, y no hay razón alguna para creer que será interrumpida alguna vez.
Los nombres de Käsemann, Bornkamm, Jeremias, Kümmel o Dodd son de sobra conocidos para nuestros lectores: son autores que siguen siendo editados y citados con unción hoy día, tanto por protestantes como por católicos. Frend es un respetado historiador de los orígenes cristianos, muy citado. No sabemos si los exegetas españoles a los que nos referimos pasarán a los anales de la historia de la exégesis, pero son autores respetados que publican a diestro y siniestro, escriben manuales e imparten cursos, y seguramente reciben dinero y status por ello.
Uno se pregunta qué crédito intelectual merecen personas que escriben tales disparates. Como ya he observado, estos disparates –repetición manida de los mismos clichés del s. XIX– sólo son posibles a costa de la distorsión y la caricatura del judaísmo, y a costa también de la deshistorización de la figura de Jesús de Nazaret. Dicho en román paladino: a costa del falseamiento de datos y de la vulneración de toda plausibilidad histórica. Este falseamiento y esta vulneración quizás pudieron ser efectuados con buena conciencia en el pasado, pero después de la denuncia argumentada y sistemática de su carácter insostenible efectuada por una pléyade de autores judíos, y de autores como George Foot Moore o Ed Sanders, hoy en día sólo pueden ser llevados a cabo por la más crasa ignorancia o el más absoluto desprecio por la verosimilitud histórica (o por una combinación de ambas).
Observe el lector que es a partir de afirmaciones como éstas como los teólogos cristianos escriben sus sesudos tratados (v. gr. de “cristología”) y como los predicadores lanzan sus homilías. Es a partir de afirmaciones como éstas como se construye en las mentes del gran público la imagen de un Jesús como magnitud incomparable, presuntamente dotada de respetabilidad y fundamento racional.
La próxima semana, si las Parcas no nos cortan antes los hilos u otra idea se nos cruza en el camino, explicaré por qué afirmaciones como las citadas no sólo son disparatadas, sino también moralmente inquietantes.
Saludos cordiales de Fernando Bermejo
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¿Qué podemos decir de un Ireneo que sabe tanto de los Clásicos como de las escrituras? ¿Qué podemos decir de esas congregaciones que en el del siglo XVIII reescribieron a los santos padres para que dejasen de citar a los Clásicos? Las magnitudes históricas se construyen siglos después pero dejan huella. No se trata de hacer colección de huellas en escayola o en polvo de mármol y acumularlas en un museo histórico, sino de saber quién pasó por allí en aquel instante. Se puede saber incluso a qué velocidad pasó y por lo tanto qué espacio dominó y en cuánto tiempo, lo cual no es historia, sino Física: V = E x T.
Igual sucede con el que guarda incólume en sí mismo la regla de la verdad que recibió en el bautismo: podrá reconocer los nombres, las frases y las parábolas que provienen de las Escrituras, pero no reconocerá el sistema blasfemo inventado por estas gentes... Devolviendo cada una de los textos a su lugar y poniéndolos de acuerdo con el cuerpo de la verdad, desnudará sus inventos y demostrará su inconsistencia. CONTRA LAS HEREJÍAS (LIB. I, 9)
¿Qué lector inexperto no se dejará atrapar par estos versos, llegando a creer que fueron compuestos por Homero en este orden para tratar aquel tema? Sin embargo, el conocedor de Homero reconocerá los versos sin admitir el tema tratado, sabiendo que uno se refiere a Ulises, otra al propio Heracles, otro a Príamo, otro a Menelao y Agamenón. Y, si toma estas versos para restituirlos a su canto original, hará desaparecer aquel tema.
Dicho esto, envió, en medio de grandes sollozos (Od. X 76),
a Heracles, autor de maravillosas hazañas (Od. XXI 26),
Euristeo, hijo de Estenelos, de la raza de Perseo (Il.[XIX 123),
con et encargo de traer del Erebo al perro del cruel Hades (Il. VIII 368).
con celeridad atravesó la ciudad. Lo seguían en grupo sus amigos (Il. XXIV 327)
al igual que las doncellas, los jóvenes y los infelices ancianos (Od. XI 38),
lamentándose amargamente, como si se encaminara a la muerte (Il. XXIV 328).
pues eran conscientes del sufrimiento de su hermano (Il. II 409).
"Has visto, bien amado, qué métodos utilizan para engañarse a sí mismos, maltratando la escrituras e intentando utilizarlas para dar consistencia a sus figuraciones. Por esto te los he trascrito literalmente, a fin de que puedas constatar la astucia de sus artificios y la perversidad de sus errores. Después de haber inventado su sistema, acumulan textos y nombres dispersos y los TRANSPONEN de su sentido natural a un sentido forzado, tal como hemos explicado. Sus procedimientos son parecidos a los de aquellos que proponen el primer tema que se les pasa por las mientes y, a renglón seguido, se desgañitan por ilustrarlo con citas de los poemas de Homero, de modo que hacen creer a los inexpertos que, realmente, Homero versificó acerca de aquellas nuevas materias. Muchos se dejan engañar a causa de la ordenada secuencia de los versos, y se preguntan si en verdad fue Ho...
Combinando la teoría de Fernando Conde con la de la transposición diegética de Carotta y utilizando como complemento obras de arte, sale la verdadera historia del origen del Cristianismo. ¡Qué tristeza ver lo equivocados que están Julio Mangas (autor de una Historia de Roma editada por Vicéns Vives) o nuestro respetado blogger y tantísimos otros expertos!
Su argumento estrella, científico e irrefutable donde los haya, es una serie de supuestos acrósticos en los textos del Nuevo Testamento que coloca a voluntad para que le cuadre su tesis.
Os dejo un link para que paséis un buen rato, pues es realmente antidepresivo para todo el que sepa un poquito del método científico de la historia. Su libro debería venderse en las farmacias y no en las librerías.
En algunas entrevistas viene a decir que si se practica la prueba del C-14 al Papiro P-52 y otros resultaría que serían manuscritos del siglo IV o posteriores (o sea, que un escriba del siglo IV escribió con caligrafía del siglo II para engañar a los paleógrafos)
http://www.sofiao...
En definitiva, ha habido una gran conspiración en la que se ha falsificado la obra de Ireneo para hacer creer que el cristianismo nació en Judea en el siglo I. En esa conspiración han podido intervenir copistas que transcribieron el Evangelio de Juan (el famoso manuscrito P-52) con letra de otra época con el fin de que los paleógrafos creyesen que había sido escrito en el siglo II, aunque es una simple posibilidad (ver post del 25 de marzo)
No creo que Ireneo sea un tergiversador, sino que creo que su obra ha sido tergiversada. En su obra "Contra las Herejías" menciona a Pilato (Libro 1, Cap. 1.4.6) y dice que sufrió bajo Pilato (Libro 3, Cap. 1.4), lo cual es imposible, puesto que lo de que Jesús fue muerto en tiempo de Pilato es un invento que se formuló entre el año 325 y el 381. En consecuencia, esas menciones a Pilato tiene que ser una interpolación o una falsificación posterior.
Además, debes tener en cuenta que el Cristianismo es un invento de los emperadores romanos (las persecuciones a los cristianos son un invento, pues ya sabes que la historia la escriben los ganadores), por lo que es difícil que en el siglo II se relacione la muerte de Jesús con un gobernador romano.
Por último, Ireneo menciona varias veces la palabra "Nazaret", cuando ese nombre no existió hasta el sigl...
Se me han olvidado las mujeres que había detrás de cada hombre que te he mencionado: Cornelia Graca, Clodia,Caecilia, Licinia Crassa, Attica, Sempronia Graca, Sulpicia, Valeria, Fulvia, Julia Césaris Antonia, Calpurnia, Cleopatra, etc. Además, tadas las flamínicas, esposas de los flamines por conferratio que atendían conjuntamente todos los ritos y cultos de los dioses, aunque sólo se mencionaran los hechos y dichos de los hombres. No hay en un ser humano una magnitud histórica. Una religión tarda en generarse de dos a cuatro siglos y está hecha de muchas personas aunque se reduzacan a una o dos o doce. Pero esas personas no son los libros, son mucho más. Los libros pueden ser reescritos, pero todas las personas hicieron una magnitud histórica en una época. Y esa magnitud histórica no es ni Israel, ni el pueblo Judío ni nada de eso. Son los imperios Grecia, es Roma, es Egipcio, es Persia etc.
Una persona nunca puede ser una magnitud hístórica. Nunca. La historia no es la biografía. Ni siquiera la biografía es historia. (La fe en el nexo causal es la superstición dicía Wttgenstein). La magnitud histórica de los grandes personajes de la época como Julio César, está llena de mitos que ocultan la historia. En realidad Julio César encarnaba el movimiento de los Popularis frente a los Optimates, y cuando leemos la vida y muerte de Julio César debemos leer en él las vidas de los mártires populares Tiberio Graco Cayo Graco, y Fulvio Flaco, Livio Druso, Sulpicio Rufo, Cornelio Cinna, Mario Gratidiano, Apuleyo Saturnino, Cneo Licinio, Quinto Sertorio, Servilio Glaucia, Sergio Catilina, Cayo Mario, Clodio Pulcher, y todos sus seguidores que también murieron. Julio César no tiene discípulos, sino legatus, apostelos, pero es él quien sigue a los que le anteceden y los historiadores ni se enteran. ¿Cómo se van a enterar de llamado Jesús de Nazaret?
Cordiales saludos
La última muela del juicio que está por caérsele regálesela al ratoncito pérez o... Si Vd. ha leído a ese señor Dan Brown, discuta con él. He respetado su discurso sadomasoquista bastante tiempo informándole lo suficientemente para que entendiera que yo con sus instintos no dialogo. Con sus instintos tiene que dialogar sólo Vd. Le he dado suficiente cortesía, señor. Con mis últimos respetos.
Te agradezco tu interés por aclarar tus expresiones, pero me parece una contradicción que por una parte digas, en tu aportación anterior, que para los historiadores de las religiones un postulado de la fe “no es de su incumbencia ni de su interés” y ahora expreses un juicio moral sobre un concepto (la idea de la incomparable unicidad de Jesús) que se deriva de la fe, toda vez que es sostenido por exegetas confesionales, como les llamas.
Pero más allá de eso, te agradecería que nos precisaras tu concepto de la idea de la incomparable unicidad de Jesús, que se presta a confusión (unicidad como figura histórica, como figura religiosa, ...), más aún al leer las citas que amablemente nos pones a consideración, que van desde la mera descontextualización histórica de Jesús hasta la exageración.
Sin duda Jesús es un hito en la historia del judaísmo y de la religiones, y no se le puede escamotear su importancia fundamental. Varios juicios que aparecen...
En el insondable abismo entre un supuesto rabino Standard del siglo I y el “proceso de teologización,” que apenas en 20-40 años desemboca en Q y los evangelios, es donde derraman el señor Bermejo y otros ilustres “elogiantes” como Puente Ojea, las elucubraciones de la progresía más necesitada (ésta sí que es histórica y científica). Los postulados de notables teólogos que aparecen en el artículo son tildados en conclusión, y de manera inversamente proporcional a la argumentación expuesta, de disparatados y ajenos al rigor histórico; La magnitud y magnificencia de Jesús en el ámbito global del Judaísmo contemporáneo palidece por la falta de originalidad del Galileo ante la sublime y notablemente científica comparación entre Cristo y el Bautista…. En consonancia al alud de datos irrefutables aportados por el autor al respecto, quisiera señalar mi extrañeza por su desliz al obviar que Jesús y Juan comienzan ambos por J!
Cordiales saludos
El Código Da Vinci es una novela (pésima, dicho sea de paso), no un libro científico. El supuesto "transfondo histórico" es una sarta de mentiras que no hay que creerse, lo mismo que no hay que creerse que las pirámides de Egipto las hicieron los extraterrestres o que existe el Ratoncito Pérez.
"Es a partir de afirmaciones como éstas como se construye en las mentes del gran público la imagen de un Jesús como magnitud incomparable..."
Es así como se hacen las transposiciones diegéticas. Y los sesudos tratados (v. gr. de “cristología”) tienen el mismo nivel epistemológico que las ingeniosas homilías de los predicadores. Sólo son eso. El Cristianismo se construye así. El que en un momento dado un Emperador como Constantino decida que todas las transposiciones del Cristianismo se reduzcan a una que le conviene a él no fue más que una transposición más obligada por la decisión de trasladar la capital religiosa de Roma a Jerusalen. Y darle vueltas sobre esto no tiene sentido. El Cristianismo tiene muchas fuentes y muchas transposiciones y decir que la transposición judía es la verdad histórica es una perversión, beneficie a quien beneficie. Además la confusión de la historia con la biografía es la peor de las transposiciones. La biografía no cuenta nunc...
Si a algún forero le interesa un estudio mucho más serio, objetivo y documentado que el que propone Fernando Bermejo en esta miniserie, le recomiendo la lectura de los cap. II, (El Cristo real) y VI, (Interpretaciones), del Libro de Hans Küng, -Ser Cristiano- de la editorial Trotta.
Pero también me parece evidente que tenía diferencias. Si no, no sé por qué las autoridades judías tenían interés en quitárselo de encima. Jesús era judío, pero algunas de sus enseñanzas eran novedosas. Esto no lo digo yo, sino un rabino judío en www.serjudio.com
Entonces, en lo de considerar al Jesús histórico "excepcional", creo que es posible algún acuerdo. Yo también considero en cierto modo excepcional, además de a Jesús, a Gandhi (aunque sé que no es el único ni el primer gran pacifista de la historia) ¿Soy doblemente perverso moralmente por considerar a Jesús y a Gandhi personalidades excepcionales?
Que Jesús no haya sido un personaje de magnitud incomparable no es un poco extraño?, o sea, si hubo mas personajes como éste porqué se creó una religión en base de interpretaciones de sus dichos y enseñanzas?
Úna observación de Antonio Piñero:
Deseo recordar tan sólo que en este blog se ha hecho una miniserie sobre "Jesús y el Talmud", en la que se recogen, traducidos, todos los textos importantes del Talmud en los que se habla de Jesús de Nazaret, y se comentan brevemente.
Sólo hay que buscar con cierta paciencia, pinchando los posts anteriores a los presentes, entre lo archivado en "Jesús histórico".
Saludos de Antonio Piñero.
Respuesta de Fernando Bermejo
Estimado amigo: Gracias por sus observaciones (tiene Vd. razón en traer a colación a Klausner, tengo un post pendiente sobre su obra). Contestarlas llevaría mucho tiempo, pues implicaría nada menos que explicar la génesis de postulados centrales del cristianismo (cosa que aquí no puedo hacer). Así pues, ahora sólo puedo puntualizar un par de cosas: 1) Yo no he extraído conclusión alguna relativa a la fe, sobre la cual ya dije que no me pronunciaré en este blog; 2) Mi posición no es la de que Jesús es "idéntico" o indiscernible de otros: he afirmado que los datos parecen avalar que tiene una cierta especificidad en el judaísmo de su tiempo; 3) El proceso de inflación-mitificación afectó a otras personas además de a Jesús, como señalé en un post anterior; 4) Aun si Jesús hubiera experimentado un proceso único en este sentido, la singularidad afectaría al proceso de inflación como tal, y no implicaría necesariamente la singularidad del personaje.
Saludos cordiales de F.B.
Respuesta de Fernando Bermejo
Estimado amigo: Como quizás Vd. sepa, no es lo mismo una cita que un argumento, ni es lo mismo un pseudoargumento -una falacia- que un argumento sólido. ¿Ha hecho Vd. el esfuerzo de comparar sistemáticamente la fundamentación textual y lógica de las obras de los autores cuyas citas enumero con la de las obras de los autores (Moore, Sanders, Montefiore, Schechter, etc.) que han criticado tales obras, u otras semejantes? Quizás, si lo hiciera, advertiría que no es igual 8 que 80 (siempre y cuando, claro está, términos como "verdad", "verosimilitud", "fundamentación lógica", "base empírica", "rigor argumentativo", etc., tengan sentido para Vd., lo que, dadas sus palabras sobre verdad y mentira, no parece ser el caso). Atentamente, F.B.
No encuentro el Talmud por ningún lado en internete, por lo que no puedo mirar. Si alguien sabe donde encontrarlo, sería de agradecer....
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Antonio Piñero
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