Los papiros y el texto del Nuevo Testamento I (Egipto y el cristianismo primitivo IV)
23.03.08 @ 07:17:56. Archivado en Biblia en general
Hoy escribe Antonio Piñero:
Si, como hemos afirmado, en la reconstrucción del texto del Nuevo Testamento Egipto desempeñaba un papel especialísimo gracias a sus excelentes manuscritos, éste se acrecentará aún más con el descubrimiento y la publicación de los papiros.
En el s. XIX ya se conocían no sólo papiros literarios o cartas o contratos privados, sino también algunos fragmentos del Nuevo Testamento, que habían aparecido en pequeño número. Pero durante ese siglo los papiros desempeñaron un papel limitadísimo en la constitución del texto del Nuevo Testamento por parte de los críticos texuales: se conocían a principios del siglo XIX únicamente 9 papiros y sólo uno era citado en el texto de Konstantin von Tischendorf que nombrábamos en el post anterior.
Los descubrimientos fueron aumentando. Hacia 1930 se sabía ya de la existencia de unos cuarenta papiros, pero ninguno de ellos había atraído de modo especial la atención de los críticos textuales. Pero en esa fecha se descubrieron los ahora famosos papiros Chester Beatty, denominados así por el nombre de su afortunado comprador: los papiros 45, 46 y 47, de los siglos II y comienzos del III que contenían pasajes de los Evangelios y de los Hechos de los apóstoles, del corpus paulino y del Apocalipsis respectivamente.
¿Por qué se sabe que son de esa época? Principalmente por el tipo de escritura, que va evolucionando y que es distinta en cada época, y que los pairólogos tienen muy estudiada y catalogada.
La publicación en 1933 de estos papiros por Frederick Kenyon suscitó un inmenso interés. Por fin se había logrado romper el círculo de hierro del s. IV –tope hacia atrás para acercarse a los “autógrafos” (textos originales)- con lo que los críticos podían tener textos más antiguos, retroceder en el tiempo en dirección al momento en el que fueron publicados los textos, acercándose en el mejor de los casos hasta cerca de 150 años a los escritos que salieron de la pluma de los autores del Nuevo Testamento.
El interés alcanzó un clímax inigualable cuando C. H. Roberts publicó en 1935 el P 52, un pequeñísimo pero importantísimo fragmento del Evangelio de Juan (18,31-33.37-38) al que los expertos en caligrafía griega antigua ¡dataron hacia el 125!, con un error de +- 25 años. Teniendo en cuenta que según la mayoría de los críticos textuales el cuarto Evangelio fue compuesto entre los años 90-100, con el Papiro 52 nos encontrábamos tan sólo a unos 25 años del original. Para un crítico esto era un sueño, algo casi impensable.
Y lo más interesante del caso es que el texto johánico ofrecido por ese fragmentito era sensiblemente parecido al que nosotros ya conocíamos gracias a los grandes manuscritos unciales (escritos en mayúsculas) del siglo IV y que leemos hasta hoy. Parecía que, en principio, la tradición textual neotestamentaria era bastante fiel, es decir: a pesar de algunas variantes, el texto transmitido era casi siempre el mismo, en esencia.
Por si fuera poco, entre 1956 y 1961 se publicaron nuevos e importantísimos descubrimientos, los llamados Papiros Bodmer, señalados con los números 66, 72 y 75, que los papirólogos databan entre el 200 y 250 con largos pasajes de los Evangelios y de las Epístolas llamadas católicas (1 y 2 Pedro, Judas).
Aparte de su antigüedad, el texto de estos papiros parecía excelente por criterios de “crítica interna” –es decir, por el análisis del texto en sí independientemente de su antigüedad- de modo que desde los años 60 del siglo pasado en adelante una suerte de fascinación ha rodeado a estos papiros tanto por parte de los críticos como del público culto en general.
Si antes el papel de Egipto en la transmisión del texto del Nuevo Testamento era de primerísima fila, entonces, con los papiros, había adquirido un rango casi absoluto y exclusivo. Desde esos momentos, las ediciones del Nuevo Testamento cambiaron y el texto ofrecido por ciertos papiros escogidos, como los nombrados, es el que se imprime preferentemente junto con el de los grandes manuscritos unciales antes mencionados.
En la actualidad se han encontrado y editado unos 119 papiros del Nuevo Testamento, los cuales unos noventa son muy importantes. Una lista –desgraciadamente no puesta totalmente al día- puede consultarse en José O’Callaghan, Los primeros testimonios del Nuevo Testamento. Papirologia neotestamentaria, El Almendro, Córdioba, 1995, pp. 27 y siguientes.
No todos los papiros revisten igual importancia, pero unos diez son capitales para la reconstrucción del texto primitivo del Nuevo Testamento. En España hay por lo menos dos de entre los de importancia media, que se hallan en Barcelona, los papiros 67 y 80. El primero contiene fragmentos del evangelio de Mateo y el segundo de Juan. Su valor textual es intermedio.
En síntesis: el descubrimiento de los papiros en los siglos XIX y XX, sobre todo el de los Chester Beatty y Bodmer, ha supuesto un revulsivo en los estudios de crítica textual neotestamentaria. Hasta la publicación de estas colecciones poseíamos pequeños fragmentos del Nuevo Testamento en papiro; ahora tenemos páginas y páginas enteras, y todos los libros del Nuevo Testamento se hallan representados en esos vetustos restos.
Toda esta nueva colección de textos iba a suponer que los eruditos debían replantearse la historia de la transmisión del Nuevo Testamento. Incluso la forma externa de alguno de ellos, en concreto el Papiro 66, del año 200, mostraba un aspecto que los críticos habían considerado casi imposible para su época: se trataba ya de un “libro”, de un códice, no de un rollo, y su conservación durante unos 1750 años había sido casi impecable. El tipo nuevo del libro suponía una mayor comodidad de uso y de transporte, y había contribuido a la extensión entre las iglesias de los libros que más tarde serían declarados sagrados, parte del Nuevo Testamento.
Otro detalle importante, si no para la crítica textual del Nuevo Testamento, sí para la de la constitución de la lista de libros canónicos del cristianismo, es la observación de que la inmensa mayoría de los papiros encontrados procedentes de momentos en torno al 200 d.C. (a excepción de unos nueve: Pap. De Oxirrinco 655; 840; 1081) de Berlín 11710; Cairo 10735; Pasp. Egerton 2; Pap. Rylands III 463 y otros menores: lista en de Santos Otero, Evangelios Apócrifos,B.A.C., Madrid, 10ª edición de 2003, pp. 72 y siguientes) no copian textos evangélicos declarados apócrifos. Eso quiere decir que la lista de libros sagrados del cristianismo se difundió pronto por Egipto -aunque probablemente tuviera su origen en la Iglesia de Roma- por lo que las grandes iglesias evitaban copiarlos.
Seguiremos. Saludos cordiales de Antonio Piñero.
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Muchas gracias.
Por ejemplo. En el caso de la salbana santa de Turin el resultado no fue el que quierían los credulópatas. Inmediatamente el quimico ruso Kounetzov realizó un experimento que lo invalidaba. LA comunidad cientifica ddemostró que Kounetzov mintió. Pues ese que se ha demostrado que mintió es el que tiene credibilidad y no la ciencia. !Faltaría más!!!
Un amigo y compañero de trabajo, profesor de Física, me dijo una vez que la prueba del C-14 es válida para objetos enterrados (siempre que no estén al lado de una carretera) recién extraídos, pero que no es fiable como método de datación para objetos que han estado expuestos al aire libre.
Los arqueólogos, cuando desentierran algo lo primero que hacen es envolverlo y llevarlo rápidamente a un interior para evitar que la "contaminación ambiental" (aunque sea en un descampado) pueda alterar la datación del C-14.
Por que negarnos a los avances científicos cuando podríamos salir de dudas. ¿Por que se hacen en otros papiros y en estos no?
¿Es qué con los otros la Paleografía, no era suficiente?
Tienen miedo de que se saquen las mismas conclusiones que la Sabana Santa.
¡Carbono 14 ya!
Excepto con el P52,que nos quedamos sin papiro.
Saludos virtuales, rocco
Creo que en el Papiro 66 se contiene buena parte de la Pasión según Juan y en el 64 la Pasión según Mateo.
En esta web http://www.codicesypapiros.com/, accediendo al menú principal, hay un link que traslada a una lista de papiros.
Espero que te sea útil para tus investigaciones.
Amado Prof. Piñero estaba ansioso de que llegara este momento y que hablaras de estos documentos tan importantes y aclaratorios para que personas como ROCCO- Liria Azaila dejaran de decir que todo fue un invento del siglo IV y escrito por Eusebio.
Se que no eres creyente, o al menos no creyente en las religiones actuales, pero CON TODA SEGURIDAD TE DIGO que con la labor que has hecho en este post has trabajado para mi Padre que es tu Padre aun sin saberlo.
¿Que dirán ahora los que han afirmado que Eusebio se inventó a personajes como Ireneo, Origenes y el resto de los llamados "padres de la iglesia y apostolicos"?? ¿Que dirán los que han afirmado que Eusebio tambien escribio los evangelios gnosticos?. Seguramente seguiran diciendo sus mentiras por otros lugares tratando de llevar a error a otros para satisfacer su ego.
GRACIAS PROF. PIÑERO. Un abrazo.
PAZ A TI.
Si aceptamos como ciertas la teoría del padre J. O'Callaghan, sería el documento mas antiguo del N.T. encontrado 50 a.C a 50d.C. con Marcos y Timoteo juntos. La datación nos da un error en el carbono 14 de 200 años, pero el uso del griego, pues viene escrito en el llamado estilo ornamentado herodiano que se usó precisamente hasta el año 50.
"Contra la identificación neotestamentaria del fragmento 7Q se objeta que la redacción de los Hechos de los Apostoles, la Segunda Epístola de Santiago y la Segunda Epístola de Pedro, deben ser puestas con seguridad después del 70 d.C. No sería posible, entonces, encontrar estos textos en una cueva que fue sellada en el 68. Pero ahora una notable minoría de expertos sostienen que es posible la redacción de los Hechos de los Apóstoles y la Epístola de Santiago antes del 70 d.C
El análisis por medios químicos o también por el método del Carbono 14. solo nos pueden decir la antigüedad del material mas no el momento en que se escribió.La caligrafía no cambia tan rápido. Al P52 creo que no se pudo hacer la prueba por lo escaso del material. En cuanto al padre J. O'Callaghan hay expertos P. Benoit, M. Baillet o K. Aland sobre el debate del 7Q5 que no están de acuerdo.
A cierto lector de este blog le diría "touché".
Pienso que sería interesante algún post sobre interpolaciones en el Nuevo Testamento. Es muy conocida la del final de Marcos y la de que las mujeres callen en la asamblea (1 Cor. 14: 34-35), pero ignoro si hay más interpolaciones importantes y me gustaría dejar de ser ignorante en ese aspecto.
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Antonio Piñero
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