La verdadera historia de la Pasión (I)
09.03.08 @ 06:50:54. Archivado en Libros

Hoy escribe Antonio Piñero:
Hoy deseo presentarles un libro, que acaba de salir (a menudo ocurre que se juntan, desgraciadamente, en el mercado editorial obras escritas en tiempos diferentes) y que quizá sea de interés de algunos de los lectores. La ficha es:
Antonio Piñero – Eugenio Gómez Segura (eds.), con la colaboración de José Ramón Pérez-Accino – Javier Alonso y Domingo Sola, La verdadera historia de la Pasión. Según la investigación y el estudio históricos. Editorial Edaf, Madrid, 2008, 267 pp., ISBN: 978-84-414-2017-5.
La pasión, muerte y resurrección de Jesús representan sin duda, el pilar central e indispensable sobre el que se fundamentó la milenaria religión cristiana. Sin embargo, ¿qué es lo que sabemos con certeza sobre estos episodios fundamentales? ¿Qué es lo que hoy nos dice la moderna arqueología, la historia, el estudio comparado de las religiones, el análisis científico de los documentos que disponemos?
Para dar respuesta a estas preguntas, en lo que es posible, nos reunimos en un intenso seminario de dos días de duración, organizado por Eugenio Gómez Segura (que quien los lectores conozcan quizá por otros libros, sobre todo por el polémico Pablo de Tarso. El segundo hijo de Dios, Editorial Oberon, Madrid, 2006) y patrocinado por la Universidad Popular de Logroño, en la Semana Santa del año pasado. Allí intercambiamos nuestros trabajos y nuestros puntos de vista, los expusimos en público, ante un nutrido grupo de alumnos, y como resultado sacamos este libro.
Hemos intentado ofrecer una visión lo más aséptica posible, documentada y rigurosa de los episodios narrados en los Evangelios, sobre todo el de Marcos, que son el basamento de la fe cuanto menos un par de miles de millones de personas en todo el mundo. Nos parece, con la debida modestia, que el resultado es trabajo sólido y apasionante, escrito de un modo muy claro y asequible, destinado a todo lector que desee conocer y profundizar en estos episodios históricos desde una perspectiva científica, no vinculada estrictamente con una determinada confesión religiosa.
A pesar de estar redactado por cinco personas, el lector podrá ver que el libro tiene una profunda unidad gracias a una idea directriz muy clara, idea que tiene una doble faz: por un lado, el convencimiento de lo que arriba he expuesto: la importancia de la historia de la pasión de Jesús para la comprensión del desarrollo de los Evangelios y de la constitución de la teología cristiana. Por ello parecía muy conveniente ofrecer al público un estudio de ella en lo posible completo, que la abordara desde todos los ángulos posibles, incluso alguno impensado. Y segunda faz: la certidumbre de que no es posible entender a fondo la historia de la pasión de Jesús si no se la sitúa en su contexto adecuado, tanto amplio, las culturas religiosas del entorno –las religiones de Egipto y de Grecia-, como inmediato, el mundo judío del siglo I de nuestra era.
Estas dos ideas han conformado la estructura del libro presente, a la que se añadió -tanto en el Seminario de Logroño como en el presente volumen- una interesantísima conferencia complementaria sobre la reinterpretación y reelaboración de la pasión de Jesús en el cine, que ilumina muy poderosamente la mentalidad de los hombres de hoy, y también la de los antiguos, a la hora de asimilar el relato y el mensaje de lo que se narra en la Pasión.
El contexto remoto, la posible influencia del pensamiento religioso egipcio y grecorromano en la conformación del relato de la pasión y en la interpretación paulina de los últimos momentos de la vida de Jesús, me parece absolutamente fascinante. Ahí tiene el lector materia para deleitarse con notables y, a veces, desconocidos paralelos, y para pensar sobre ellos. Cierto es que esos posibles paralelos son constante objeto de discusión (¿en qué sentido y en qué grado influyeron realmente en la conformación del relato de la pasión de Jesús?) en la investigación contemporánea pero con el tiempo se han convertido en una línea de trabajo que no ha cesado de producir frutos desde finales del siglo XIX.
En el contexto próximo, no podía faltar en este libro el estudio del mundo judío del entorno de la Pasión con su religiosidad, ritos y costumbres. Era absolutamente imprescindible y espero que, al leer las páginas dedicadas a ese entorno, el público pueda comprender mucho mejor no sólo la pasión de Jesús, también el sentido de las narraciones evangélicas. Estoy seguro de ello. Junrto con este contexto judío se presenta también en el capítulo titulado "Pasiones paganas", los paralelos que para los temas de la Pasión cristiana pueden ofrecer las creencias griegas en las Divinidades-Hijo y sobre todo la noción de la "divinidad que muere y resucita" (núcleo de la iniciación en los Misterios).
Por último, el estudio del relato cristiano de la Pasión, desde el punto de vista de estos contextos y con la aplicación de los métodos de la Filología y de la Historia Antigua, puede descubrir tantas perspectivas novedosas para el lector acostumbrado a otra impostación del tema –puramente confesional o con hincapié en la piedad personal- que quizá resulte un tanto abrumado (¡pero no es ese nuestro propósito!) por la cantidad de nuevos ángulos de visión y por las consecuencias que de esas perspectivas puede obtener. Aquí se hace un especial hincapié en la necesaria humildad del historiador que debe presentar sus resultados a veces en modo hipotético, de modo que gráficamente ello se representa -en toda la segunda parte del libro y en el índice- por unos signos de interrogación: ¿La verdadera historia de la Pasión?
La obra que estoy presentando es, por una parte, un esfuerzo de alta divulgación científica en el sentido de ofrecer al lector, ordenado y digerido, con espíritu didáctico, el material comparativo que se ha ido acumulando durante decenios en los libros de investigación. Pero, por otra, es una obra de tesis, ya que propone un enfoque general y una lectura, una interpretación de los hechos y del relato de la Pasión, que es en gran medida novedosa en el panorama español: es el fruto de una decantación de años dedicados al estudio del tema, que luego se destila en pocas páginas. En este sentido la obra puede proporcionar muchos elementos de interpretación del relato de la Pasión que son originales y, esperamos los autores, convincentes.
Seguiremos en próximos días comentando algunos aspectos del tema la Pasión de Jesús y sus correlatos, y ofreceremos también el índice del libro, puesto que es quizá lo que mejor idea ofrece del contenido de él.
Saludos cordiales de Antonio Piñero.
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Ya, San Longinos, y la Vera-Icon del Rey Abgar de Edesa, que por cierto también habla Egeria de ello.
Cireneo está en Lucas y Mateo, pero sin identificación como padre de Alejandro y Rufo. No sabemo ya quién es. Cuando me refería a ello, indudablemente estaba siguiendo el discurso de Lyon que he citado antes abajo.
http://jhj.sagepub.com/cgi/reprint/4/2/139.pdf
Para tu información, te comento que la Verónica aparece en un evangelio apócrifo tardío, lo mismo que las caídas de Jesús en el Vía Crucis, el supuesto nombre del que lancea a Jesús (Longinos), los supuestos nombres de los malhechores que crucificaron junto a Jesús, etc.
En cuanto a Simón de Cirene, también se menciona en Mateo y Lucas, aunque no en Juan.
http://www.encaenia.org/Fraser-MA_encaenia_1996.pdf
Egeria atestigua que se leen Salmos de la Pasión, y trozos donde se alude a la pasión, ya sea en las epístolas de los apóstoles o de sus hechos, y los pasajes del evangelio donde sufrió -patitur, expresión del credo Nicea-, los pofetas que auguraron cómo debía "sufrir" (passurum)los trozos del evangelio donde menciona su pasión, y al final el evangelio de Juan donde entregó el espíritu. ¿Es posible esta recopilación de pasajes si no se estaba componiendo todo al mismo tiempo? ¿Si no se tienen todos los textos ...
Los personajes secundarios de la pasión de Marcos tienen la huella de una transposición diegética.
Por ejemplo Simón Cireneo está al mismo tiempo en el Vía Crucix, y en el el Evangelio de la Pasión de Marcos.
Otros personajes secundarios del Vía Crucis y alguno principal, debería estar en el evangelio. Lucas las mujeres lloran, como en el Vía Crucix, pero en Marcos están mirando la cricifición. La Verónica del Vía Crucis no aparece en ningún evangelio, ni el encuentro con la madre, ni la deposición en su regazo, la piedad. De las estaciones del Vía Crucix tenemos referencia en la Peregrinatio Egeriae, que menciona, el pasaje de Judas y los Judíos ajustando el dinero de la taición donde la gente llora, en Getsemaní donde el Señor es cogido, donde la gente llora y gime hasta ser escuchado en la ciudad, y la estación en la ciudad en que es juzgado por Pilato, y la flagelación.
Steve Mason, “Jews, Judaeans, Judaizing, Judaism: Problems of Categorization in Ancient History,” Journal for the Study of Judaism 38 (2007) 457-512.
Plantea clarísimamente que la expresion Ioudaioi como un grupo étnico de la antiguedad, como eran apelados otros pueblos.
Un problema para el concepto de Judíos en el Evangelio es que en aquel tiempo no se usaba la palabra judíos en el sentido que se usa en ellos, especialmente del de Juan. El sentido y traducción de Ioudaioi, como sistema de creencias etc. es posterior.
Aplicando la teoría de la transposición, podemo empezar a entender cuándo se ha transpuesto el significado, y por tanto cuándo se han reescrito por última vez los evangelios y la Pasión.
Para mí el Cristianismo es histórico y todos nosotros hasta los orígenes, también.
Pero los escritos sólo tienen de histórico que alguien ha redactado por última vez algo que estaba en su cabeza, en libros, en bibliotecas, en monedas, en arcos de triunfo, en aras, en inscripciones históricas de su época.
Elliot en su excelente artículo demuestra que Ioudaios, era una palabra griega que usban los romanos para deesignar a los que pertenecían a la región de Judea, pero no tiene nada que ver con la palabra Ioudaisimo, que designaba una forma de comportamiento moral de los habitantes de la región en la época de los Macabeos, retomado en el tiempo de la diáspora. Igual de anacrónico es la palabra "Christianos". La teoría transposición es complejísima y estudia cómo se han transpuesto significados por afinidades fónicas, por semejanza de nombres, etc. Si seguimos empleando una nomenclatura traspuesta como si fuera historia tenemos un lío.
http://intl-jhj...
La Trasnposición es la teoría de Gerard Genette. A mí también me convence la opinìón de Xavier Pikaza. Por lo menos sabe dialogar entre dos orillas. Si el Sr, Carotta supiera aplicar la teoría de la transposición no estaría continuamente diciendo "A es B", como si hubiera conocido a ambos.
Tu opinión sobre la transposición en la que tanto insistes, ¿es la teoría de Carotta? http://www.carotta.de/subseite/texte/Ponencia_Escorial_Carotta.pdf
A mí me convence más la opinión de Xabier Pikaza sobre esa hipótesis http://blogs.periodistadigital.com/xpikaza.php/2007/10/17/mi_jesus_4_en_la_plenitud_de_los_tiempos
John H. Elliott's "Jesus the Israelite Was Neither a 'Jew' Nor a 'Christian': On Correcting Misleading Nomenclature", Journal for the Study of the Historical Jesus, Vol. 5, No. 2, pp. 119-154.
Sería interesante afrontar lo que otros están haciendo.
http://jhj.sagepub.com/archive/
Los nombres interesan en la historia. Siempre me ha interesado saber históricamente algo de los personajes secundarios, a los que se les da señales para ser "reconocidos", por ejemplo Simón de Cirene, padre de Alejandro y Rufo.
Una interesante investigación que aparece en el "Journal for the Study of the Historical Jesus", intenta verificar a Simón de Cirene de Marcos:
http://jhj.sagepub.com/cgi/reprint/4/2/139.pdf
Como bien sabes, me preocupa verificar la historicidad de la última cena:
He visto una interesante tesis sobre los relatos como subestructura paulina: se puede encontrar buscando en Google: TheChristtoryasNarrativeSubstructureofthePauline.pdf
También se puede encontrar aquí:
http://etd.rau.ac.za/theses/available/etd-10202004-114145/
Especialmente la página 114:
4.4 A Reading of Paul’s Story: The Kuriakon Deipnon (1 Cor. 11.17-34) within the Narrative Substructure of Corinthians
La característica del que asume una perspectiva religiosa o ideológica o antirreligiosa es la contraria, la realidad ya ha sido explicada por la fe o la ideología y no va a consentir que la realidad cambie o contradiga su fe, porque la combatirá hasta eliminarla.
Para una persona que asume la perspectiva ideológico-religiosa, las afirmaciones de la ciencia le pueden parecer una conspiración, una amenaza, y sólo le parecerá científico lo que se aprxime a su ideología.
Los relatos de la pasión no son históricos, pero relatan una historia que ha sido traspuesta, deslocalizada, destemporalizada.
Cualquiera que lea la pasión desde una perspe...
EXPERTO es todo aquel que consideramos buen conocedor de una materia.
El experto tiene que demostrar y/o utilizar argumentos de autoridad para que sus afirmaciones sean aceptadas.
AUTORIDAD es la persona a la que la mayoría de los expertos citan para apoyar sus afirmaciones.
N.B. No tengo a mano el porcentaje exacto de citas que se requieren para que una persona sea considera como autoridad en su materia.
Si alguno la conoce, ruego la publique.
Un saludo.
El Prof. Piñero es reconocido en muchos libros como uno de los mejores expertos del cristianismo primitivo, no se de donde sacas tu opinión.
Yo, por supuesto, tengo que discrepar en muchas cosas con lo que dice (yo no solo soy creyente sino que afirmo haber recibido una revelación mediante una experiencia mistica) pero SIN DUDA ALGUNA considero al Prof. Piñero como un experto y ademas muy honesto en sus comentarios y basandose en los datos de que dispone. El hecho de no estar de acuerdo con él en alguna cosa no quita para reconocerle su valia, y creo que tu comentario aparte de desacertado no está apegado a la verdad ya que Piñero es tenido en gran estima en la comunidad academica.
Paz a ti.
No sé si te hiciste ya con el libro, Ser Cristiano, de Hans Küng. Si lo tienes, no dejes de leer el capítulo VI, titulado INTERPRETACIONES, en el que encontrarás abundante información sobre todas las que se han hecho acerca de la pasión. Puedes completar esta información con la del capítulo III, (El sentido de la Cruz y de la muerte de Crsto) que encontrarás en otro libro de H.Küng, titulado CREDO, editado también por Trotta. Todos tienen derecho a opinar; pero solo otorgamos credibilidad a quienes consideramos, una Autoridad en la materia; título que se concede a aquellos especialistas que son citados mayoritariamnete como tales por los demás. Sobre el Cristianismo, no he visto citados como autoridad a ninguno de los autores que cita el Sr.Piñero, incluido él mismo.
Será interesante leerlo. Todo lo que investiguemos es muy interesante. Lo que más me interesa saber es de dónde viene filológicamente la escena del descendimiento de la cruz, "la piedad" y el que le metan en una cavidad excavada en una roca. Yo la piedad no la encuentro por ninguna parte escrita.
En cuanto a los autores, me parece que hay una de cal y otra de arena. Mientras que el profesor Piñero me inspira gran confianza como científico, no puedo decir lo mismo de Javier Alonso, que no me convence en absoluto.
Me hubiese gustado que hubiese algún autor cristiano, por ejemplo, Xabier Pikaza o Jesús Peláez.
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Antonio Piñero
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